August 20, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
877 puntos de vista

Por Tom Engelhardt

Fuentes: TomDispatch

Traducido para Rebeli贸n por Paco Mu帽oz de Bustillo

Les contar茅 algo peculiar en un mundo cada vez m谩s peculiar: Nac铆 en julio de 1944 en medio de una guerra mundial devastadora. Esa guerra acab贸 en agosto de 1945 con la eliminaci贸n f铆sica de dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki, producida por las dos bombas m谩s devastadoras de la historia hasta ese momento, cuyos nombres en c贸digo eran 鈥淟ittle Boy鈥 (Muchachito) y 鈥淔at Man鈥 (Hombre gordo).

Entonces yo era muy peque帽o. Ya han pasado m谩s de tres cuartos de siglo desde que, el 2 de septiembre de 1945, el ministro de asuntos exteriores japon茅s Mamoru Shigemitsu y el general Yoshijiro Unezu firmaron el acta de rendici贸n sobre la cubierta del USS Missouri en la bah铆a de Tokio, que pon铆a fin oficialmente a la Segunda Guerra Mundial. En Estados Unidos se conoce a ese d铆a como V-J (el d铆a de la victoria sobre Jap贸n) pero, en cierto sentido, para m铆, para mi generaci贸n y para Estados Unidos, lo cierto es que la guerra nunca ha terminado realmente.

Estados Unidos ha estado en guerra, o al menos en conflictos armados (a menudo en tierras lejanas), durante toda mi vida. Es cierto que, durante algunos de esos a帽os, la guerra era 鈥渇r铆a鈥 (lo que suele significar que esa carnicer铆a, patrocinada con frecuencia por la CIA, ocurr铆a en su mayor parte fuera de la pantalla, fuera de la vista), pero la guerra como forma de vida, no ha terminado nunca, no hasta este momento.

De hecho, a medida que se suced铆an las d茅cadas, la guerra pasar铆a a ser la 鈥渋nfraestructura鈥 en la que se invert铆a cada vez m谩s el dinero de los impuestos, en portaaviones, cazabombarderos de billones de d贸lares, drones armados con misiles Hellfire y en la creaci贸n y mantenimiento de cientos de guarniciones militares por todo el planeta, dinero que dejaba de invertirse en carreteras, puentes o l铆neas de ferrocarril (o en su versi贸n de alta velocidad) en nuestro propio pa铆s. Durante esos mismos a帽os, el presupuesto del Pent谩gono se ha ido apoderando de un porcentaje cada vez mayor del gasto federal discrecional, y la inversi贸n anual a gran escala en lo que se conoce como el Estado de seguridad nacional ha aumentado hasta alcanzar la escalofriante cifra de 1,2 billones de d贸lares o m谩s.

En cierto sentido, es inconcebible pensar en futuros d铆as V-J. No ha vuelto a haber momentos, ni siquiera cuando las guerras terminaban, en los que surgiera alguna versi贸n de la paz y los enormes contingentes militares de EE.UU pudieran, como al final de la Segunda Guerra Mundial, regresar a casa desmovilizados. El momento m谩s cercano a esta situaci贸n fue sin duda cuando la Uni贸n Sovi茅tica se desmoron贸 en 1991, la Guerra Fr铆a termin贸 oficialmente, y el establishment de Washington declar贸 su triunfo sobre el mundo. Pero, por supuesto, el prometido 鈥渄ividendo de paz鈥 nunca lleg贸, ya que la primera Guerra del Golfo contra Irak empez贸 ese mismo a帽o y la reducci贸n del ej茅rcito estadounidense (y de la CIA) nunca se produjo.

La guerra interminable

Como muestra, consideremos que cuando el presidente Biden anunci贸 recientemente el final oficial de los casi 20 a帽os de conflicto en Afganist谩n, con la retirada de las 煤ltimas tropas de EE.UU. de ese pa铆s para el 9 de septiembre de 2021, el Pent谩gono informaba al mismo tiempo de un nuevo aumento de su presupuesto, superior al r茅cord registrado en los a帽os de Trump. Como dijo recientemente el teniente coronel retirado de las fuerzas a茅reas e historiador William Astore: 鈥淪olo en Estados Unidos aunque las guerras terminen los presupuestos b茅licos aumentan鈥.

Claro est谩 que incluso el final de la interminable guerra afgana puede ser una exageraci贸n. Por un momento consideremos Afganist谩n como algo aparte del historial de guerras de este pa铆s. Al fin y al cabo, si en 1978 hubiera afirmado que 30 de los pr贸ximos 42 a帽os Estados Unidos estar铆a en guerra contra un solo pa铆s y hubiera pedido que lo identificarais, os aseguro que no habr铆ais pensado en Afganist谩n. Y, sin embargo, as铆 ha sido. Desde 1979 hasta 1989 tuvo lugar en aquel pa铆s la guerra de los extremistas islamistas, con el respaldo de la CIA (con miles y miles de millones de d贸lares) contra Rusia. Sin embargo es evidente que las lecciones obvias que los rusos aprendieron de aquella aventura, cuando sus militares regresaron derrotados y maltrechos a casa y la Uni贸n Sovi茅tica se derrumb贸 poco despu茅s 鈥搎ue Afganist谩n es realmente el 鈥渃ementerio de los imperios鈥濃 no tuvieron ning煤n impacto en Washington.

驴C贸mo explicar si no los m谩s de 19 a帽os de guerra que siguieron a los atentados del 11-S, cometidos en realidad por un peque帽o grupo de islamistas, al-Qaeda, surgido como aliado de Washington en aquella primera guerra afgana? Hace poco el inestimable proyecto Costes de la Guerra estimaba que la segunda guerra afgana de EE.UU. ha costado a este pa铆s 2.300 billones de d贸lares (sin incluir el precio de los cuidados a los veteranos por el resto de su vida) y ha provocado la muerte de al menos a 241.000 personas, incluyendo 2.442 miembros del ej茅rcito estadounidense. Si en 1978, tras el desastre de la Guerra de Vietnam, os hubiera dicho que nuestro futuro estar铆a lleno de fracasos b茅licos, no me cabe duda de que os habr铆ais re铆do en mi cara.

No obstante, treinta a帽os despu茅s, el alto mando del ej茅rcito de EE.UU. no parece haber captado la lecci贸n que 鈥渆nse帽amos鈥 a los rusos y luego experimentamos nosotros mismos. Como resultado, seg煤n informes recientes, el alto mando se ha opuesto uniformemente a la decisi贸n del presidente Biden de retirar todas las tropas de aquel pa铆s para el vig茅simo aniversario del 11-S. En realidad, no est谩 nada claro que para esa fecha, si la propuesta del presidente sigue los planes acordados, esa guerra haya acabado realmente. Al fin y al cabo los mismos comandantes y jefes de inteligencia parecen estar intentando organizar versiones a larga distancia de ese conflicto o, como lo ha expresado el New York Times, siguen dispuestos a 鈥渃ombatir desde lejos鈥 all铆 mismo. Incluso est谩n considerando establecer nuevas bases en territorios vecinos para hacerlo.

Las 鈥済uerras eternas鈥 de Estados Unidos 鈥搇o que se conoci贸 como Guerra Global contra el Terror y que inclu铆a a 60 pa铆ses cuando el presidente George W. Bush la proclam贸鈥 parecen estar poco a poco desinfl谩ndose. Desgraciadamente, otro tipo de guerras potenciales, especialmente las nuevas guerras fr铆as con China y Rusia (con el uso de nuevos tipos de armamento de alta tecnolog铆a) parecen estar en preparaci贸n.

La guerra de nuestro tiempo

Una clave para entender todo esto es que, en estos a帽os, cuando la guerra de Vietnam iba llegando a su fin en 1973, se elimin贸 el servicio militar obligatorio y la propia guerra se convirti贸 en una actividad 鈥渧oluntaria鈥 para los estadounidenses. Es decir, fue m谩s f谩cil que nunca no solo no protestar por tener que ir a la guerra, sino no prestarle atenci贸n a la propia guerra o a los militares que iban a ella. Y al hecho de que el ej茅rcito estaba cambiando y creciendo de manera notable.

En los siguientes a帽os, por ejemplo, el cuerpo de 茅lite de las Boinas Verdes de la era Vietnam fue incorporado a un conjunto m谩s amplio de fuerzas de Operaciones Especiales, que lleg贸 a incluir hasta 70.000 efectivos (es decir, un n煤mero mayor que el de las fuerzas armadas de muchos pa铆ses). Esos cuerpos de operaciones especiales se convertir铆an funcionalmente en un segundo ej茅rcito, m谩s herm茅tico, integrado dentro del propio ej茅rcito y mayormente libre de cualquier tipo de supervisi贸n ciudadana. En 2020, seg煤n informa Nick Turse, estar铆an emplazados nada menos que en 154 pa铆ses de todo el planeta, a menudo participando en conflictos 鈥渆n la sombra鈥 a los que los estadounidenses apenas prestan atenci贸n.

Desde la Guerra de Vietnam (que tanto enoj贸 a los pol铆ticos de esta naci贸n y fue protestada en las calles por un movimiento pacifista del que formaban parte un n煤mero significativo de soldados en activo y veteranos de guerra) la guerra cada vez ha tenido un papel menos determinante en la vida de los estadounidenses. Es cierto que ha habido una serie de actos de reconocimiento a 鈥渓as tropas鈥 por parte de ciudadanos y empresas. Pero hasta ah铆 llega la atenci贸n, mientras que ambos partidos pol铆ticos, a帽o tras a帽o, siguen apoyando firmemente el aumento del presupuesto del Pent谩gono y el lado industrial (es decir, la fabricaci贸n de armamento) del complejo militar-industrial. La guerra 鈥渁l estilo americano鈥 puede ser eterna pero 鈥揳 pesar, por ejemplo, de la militarizaci贸n de las pol铆ticas de este pa铆s y del modo en que esas guerras llegaron a casa, hasta el Capitolio, el pasado 6 de enero鈥 sigue siendo una realidad sorprendentemente distante para la mayor parte de los estadounidenses.

Una posible explicaci贸n es la siguiente: aunque, como he dicho, Estados Unidos ha estado funcionalmente en guerra desde 1941, el pa铆s solo sinti贸 sus consecuencias directas en dos ocasiones, el 7 de diciembre de 1941, cuando Jap贸n atac贸 Pearl Harbor, y el 11 de septiembre de 2001, cuando 19 secuestradores (en su mayor铆a saud铆es) estrellaron aviones comerciales contra el World Trade Center de Nueva York y el Pent谩gono.

Y, no obstante, en otro sentido, la guerra ha estado y sigue estando en nosotros. Consideremos por un momento algunas de esas guerras. Los que tenemos cierta edad podemos recordar las m谩s grandes: Corea (1950-1953), Vietnam (1954-1975) 鈥搒in olvidar el brutal ba帽o de sangre en los pa铆ses vecinos, Laos y Camboya鈥, la primera Guerra del Golfo de 1991 y la desastrosa segunda, la invasi贸n de Irak en 2003. Luego, claro est谩, vino la Guerra Global contra el Terror que comenz贸 pocos despu茅s de aquel 11-S de 2001, con la invasi贸n de Afganist谩n, para extenderse luego al resto de Oriente Pr贸ximo y a significativas partes de 脕frica. En marzo pasado, por ejemplo, llegaron a un asediado Mozambique los primeros 12 instructores de fuerzas especiales, apenas una peque帽a nueva ampliaci贸n del despliegue del terrorismo estadounidense anti-islamista (que est谩 fracasando) por gran parte de ese continente.

Y, adem谩s de todo lo anterior, por supuesto, est谩n los peque帽os conflictos (aunque no sean necesariamente peque帽os para quienes viven en esos pa铆ses) que por lo general ya hemos olvidado, aquellos que tuve que rebuscar en mi debilitado cerebro para poder recordar. Quiero decir, 驴qui茅n se acuerda hoy d铆a del desastre del presidente Kennedy y de la CIA en Bah铆a de Cochinos en 1961? O del env铆o por parte del presidente Lyndon Johnson de 22.000 soldados a la Rep煤blica Dominicana en 1965 para 鈥渞estaurar el orden鈥. O de la versi贸n de 鈥渁utodefensa agresiva鈥 de los marines enviados por el presidente Reagan al L铆bano que, en octubre de 1983, sufrieron un atentado suicida en sus cuarteles que acab贸 con la vida de 241 de ellos. O de la invasi贸n anticubana de la peque帽a isla caribe帽a de Granada ese mismo mes, en el que murieron 19 estadounidenses y 116 fueron heridos.

Y adem谩s, ll谩melos cada uno como prefiera, est谩n los interminables intentos de la CIA (a veces con ayuda del ej茅rcito estadounidense) de intervenir en los asuntos de otros pa铆ses, actuaciones que van desde el apoyo a los nacionalistas contra las fuerzas comunistas de Mao Tse-Tung en China de 1945 a 1949, hasta atizar el fuego de un peque帽o conflicto a煤n activo en T铆bet en los a帽os 50 y principios de los 60, y el derrocamiento de los gobiernos de Guatemala e Ir谩n, entre otros lugares. Se estima que desde 1947 a 1989 se produjeron 72 intervenciones de ese estilo, muchas de ellas de car谩cter b茅lico. Tenemos, por ejemplo, las guerras por delegaci贸n en Am茅rica Central, primero en Nicaragua contra los sandinistas y luego en El Salvador, acontecimientos sangrientos aunque pocos soldados o agentes estadounidenses de la CIA murieran en ellos. No puede decirse que estas fueran 鈥済uerras鈥 en el sentido tradicional de la palabra, no todas ellas, aunque en ocasiones tuvieran lugar golpes de Estado militares y similares, pero por lo general se produjeron matanzas en todos esos pa铆ses. Y esto es solo para dar una idea del tipo de intervenciones militarizadas de EE.UU en la era posterior a 1945, como explica claramente el periodista William Blum en 鈥淎 Brief History of Interventions鈥.

Dondequiera que intentemos encontrar el equivalente a un breve tiempo sin guerras estadounidenses tropezamos con la realidad. Por ejemplo, quiz谩 teng谩is en mente el breve periodo comprendido entre la derrota del Ej茅rcito Rojo en Afganist谩n en 1989 y la implosi贸n de la Uni贸n Sovi茅tica en 1991, ese momento en que los pol铆ticos de Washington, inicialmente conmocionados por el fin inesperado de la Guerra Fr铆a, declararon su triunfo en el planeta Tierra. Ese breve periodo casi podr铆a haber pasado por un periodo de 鈥減az鈥, al estilo americano, si al ej茅rcito de EE.UU. bajo la presidencia de George Bush padre no le hubiera dado por invadir Panam谩 (鈥淥peraci贸n Causa Justa鈥) a finales de 1989 para deshacerse de su l铆der autocr谩tico Manuel Noriega (un antiguo agente de la CIA, por cierto). En esa operaci贸n murieron unos 3.000 paname帽os, muchos de ellos civiles, y 23 soldados estadounidenses.

Y luego, en enero de 1991, empez贸 la Primera Guerra del Golfo. Tuvo como resultado la muerte de entre 8.000 y 10.000 iraqu铆es y 鈥渟olo鈥 un peque帽o n煤mero de bajas entre las fuerzas de la coalici贸n de fuerzas liderada por EE.UU. Los siguientes a帽os se produjeron una serie de ataques a茅reos contra Irak. Y no olvidemos que ni siquiera Europa quedo exenta de la intervenci贸n estadounidense puesto que, en 1999, durante la presidencia de Bill Clinton, las fuerzas a茅reas de EE.UU. lanzaron una destructiva campa帽a de bombardeos contra los serbios en la antigua Yugoslavia que dur贸 10 semanas.

Todo esto no es m谩s que una lista incompleta, especialmente en este siglo, con unos 200.000 soldados estadounidenses desplegados en un asombroso n煤mero de pa铆ses, al tiempo que los drones de EE.UU. lanzaban regularmente ataques contra 鈥渢erroristas鈥 en una y otra naci贸n y los presidentes de este pa铆s se convert铆an literalmente en 鈥渁sesinos en jefe鈥. Hasta el d铆a de hoy, lo que el acad茅mico y exasesor de la CIA Chalmers Johnson denomina 鈥渆l imperio de las bases militares鈥 (alrededor de 800 en todo el mundo, todo un r茅cord hist贸rico) sigue inmutable, y en cualquier momento podr铆a aumentar, pues el presupuesto militar del pa铆s es equivalente al del conjunto de los 10 pa铆ses que le siguen en la lista (隆s铆, al de todos juntos!), incluyendo a China y Rusia.

Cronolog铆a de matanzas

Las 煤ltimas tres cuartas partes de este siglo estadounidense posterior a la Segunda Guerra Mundial han sido, en efecto, una cronolog铆a de matanzas, aunque pocos ciudadanos de este pa铆s sean conscientes de ello o lo reconozcan. Al fin y al cabo, desde 1945 los estadounidenses solo han sentido una vez la guerra en casa, cuando casi 3.000 civiles murieron en un atentado que pretend铆a ser una provocaci贸n y que dio lugar a la guerra contra el terror, que se convirti贸 en una guerra de terror y extendi贸 los movimientos terroristas por todo nuestro mundo.

Tal y como ha expresado recientemente el periodista William Arkin, Estados Unidos ha creado un estado de guerra permanente con el objetivo de facilitar una 鈥済uerra interminable鈥. Como afirma dicho autor, en este mismo momento nuestra naci贸n 鈥減uede estar matando o bombardeando en 10 pa铆ses diferentes鈥, posiblemente en m谩s, y eso no es algo realmente extraordinario en nuestro pasado reciente.

La pregunta que los estadounidenses raramente se plantean es esta: 驴Qu茅 pasar铆a si EE.UU. comenzara a desmantelar su imperio de bases militares, cambiara la asignaci贸n de esos d贸lares captados por los impuestos y destinados al ej茅rcito y los utilizara para cubrir nuestras necesidades internas, abandonara su foco en la guerra permanente y dejara de considerar al Pent谩gono como nuestra santa iglesia? 驴Qu茅 ocurrir铆a si se detuvieran, aunque fuera brevemente, las guerras, los conflictos, las conspiraciones, los asesinatos y los atentados con drones?

驴C贸mo ser铆a nuestro mundo si simplemente declararan la paz y volvieran a casa?

Tom Engelhardt es el creador y editor de la web TomDispatch.com y cofundador del American Empire Project, as铆 como autor de una elogiada historia del triunfalismo estadounidense en la Guerra Fr铆a, The End of Victory Culture.

Fuente: https://tomdispatch.com/american-st…


Foto: Veh铆culo blindado del ej茅rcito de EE.UU. en Afganist谩n (CC BY-NC-ND 2.0)

El presente art铆culo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebeli贸n como fuente del mismo

Tomado de: https://rebelion.org/estados-unidos…




Fuente: Grupotortuga.com