May 29, 2022
De parte de Indymedia Argentina
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La guerra permanente ha canibalizado el pa铆s. Ha creado un marasmo social, pol铆tico y econ贸mico. Cada nueva debacle militar es otro clavo en el ata煤d de la Pax Americana.

Por Chris Hedges.

Estados Unidos, como ilustra la votaci贸n casi un谩nime para proporcionar casi 40.000 millones de d贸lares en ayuda a Ucrania, est谩 atrapado en la espiral de muerte del militarismo sin control. No hay trenes de alta velocidad. No hay asistencia sanitaria universal. Ning煤n programa viable de ayuda por COVID. No hay respiro para la inflaci贸n del 8,3%. Ning煤n programa de infraestructura para reparar las carreteras y puentes en mal estado, que requieren 41.800 millones de d贸lares para arreglar los 43.586 puentes estructuralmente deficientes, con una antig眉edad media de 68 a帽os. Ninguna condonaci贸n de la deuda estudiantil de 1,7 billones de d贸lares. No se aborda la desigualdad de ingresos. Ning煤n programa para alimentar a los 17 millones de ni帽os que se acuestan cada noche con hambre. Ning煤n control racional de las armas ni freno a la epidemia de violencia nihilista y tiroteos masivos. Ninguna ayuda para los 100.000 estadounidenses que mueren cada a帽o por sobredosis de drogas. Ning煤n salario m铆nimo de 15 d贸lares la hora para contrarrestar 44 a帽os de estancamiento salarial. Ning煤n respiro para los precios de la gasolina, que se prev茅 que alcancen los 6 d贸lares por gal贸n.

La econom铆a de guerra permanente, implantada desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ha destruido la econom铆a privada, ha llevado a la naci贸n a la bancarrota y ha despilfarrado billones de d贸lares del dinero de los contribuyentes. La monopolizaci贸n del capital por parte de los militares ha hecho que la deuda de Estados Unidos alcance los 30 billones de d贸lares, 6 billones m谩s que el PIB de Estados Unidos, que es de 24 billones. El servicio de esta deuda cuesta 300.000 millones de d贸lares al a帽o. Estados Unidos gasta m谩s en el ej茅rcito, 813.000 millones de d贸lares para el a帽o fiscal 2023, que los siguientes nueve pa铆ses, incluidos China y Rusia, juntos.

Estamos pagando un alto coste social, pol铆tico y econ贸mico por nuestro militarismo. Washington observa pasivamente c贸mo Estados Unidos se pudre, moral, pol铆tica, econ贸mica y f铆sicamente, mientras China, Rusia, Arabia Saud铆, India y otros pa铆ses se libran de la tiran铆a del d贸lar estadounidense y de la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (SWIFT), una red de mensajer铆a que los bancos y otras instituciones financieras utilizan para enviar y recibir informaci贸n, como las instrucciones de transferencia de dinero. Una vez que el d贸lar estadounidense deje de ser la moneda de reserva del mundo, una vez que haya una alternativa al SWIFT, se precipitar谩 un colapso econ贸mico interno. Forzar谩 la contracci贸n inmediata del imperio estadounidense cerrando la mayor铆a de sus casi 800 instalaciones militares en el extranjero. Se帽alar谩 la muerte de la Pax Americana.

Dem贸crata o Republicano. No importa. La guerra es la raz贸n de ser del Estado. Los gastos militares extravagantes se justifican en nombre de la 鈥渟eguridad nacional鈥. Los casi 40.000 millones de d贸lares asignados a Ucrania, la mayor铆a de los cuales van a parar a manos de fabricantes de armas como Raytheon Technologies, General Dynamics, Northrop Grumman, BAE Systems, Lockheed Martin y Boeing, son s贸lo el principio. Los estrategas militares, que afirman que la guerra ser谩 larga y prolongada, hablan de infusiones de 4.000 o 5.000 millones de d贸lares en ayuda militar al mes para Ucrania. Nos enfrentamos a amenazas existenciales. Pero 茅stas no cuentan. El presupuesto propuesto para los Centros de Control y Prevenci贸n de Enfermedades (CDC) en el a帽o fiscal 2023 es de 10.675 millones de d贸lares. El presupuesto propuesto para la Agencia de Protecci贸n Ambiental (EPA) es de 11.881 millones de d贸lares. S贸lo Ucrania recibe m谩s del doble de esa cantidad. Las pandemias y la emergencia clim谩tica son algo secundario. La guerra es lo 煤nico que importa. Esta es una receta para el suicidio colectivo.

Hab铆a tres restricciones a la avaricia y la sed de sangre de la econom铆a de guerra permanente que ya no existen. El primero fue la vieja ala liberal del Partido Dem贸crata, liderada por pol铆ticos como el senador George McGovern, el senador Eugene McCarthy y el senador J. William Fulbright, que escribi贸 鈥淟a m谩quina de propaganda del Pent谩gono鈥. Los autodenominados progresistas, una lamentable minor铆a en el Congreso hoy en d铆a, desde la diputada Barbara Lee -que fue el 煤nico voto en la C谩mara y el Senado que se opuso a una autorizaci贸n abierta que permitiera al presidente hacer la guerra en Afganist谩n o en cualquier otro lugar- hasta la diputada Ilhan Omar se alinean ahora obedientemente para financiar la 煤ltima guerra por poderes. El segundo freno fue el de los medios de comunicaci贸n independientes y el mundo acad茅mico, incluyendo a periodistas como I.F Stone y Neil Sheehan junto con acad茅micos como Seymour Melman, autor de 鈥淟a econom铆a de la guerra permanente鈥 y 鈥淓l capitalismo del Pent谩gono: La econom铆a pol铆tica de la guerra鈥. En tercer lugar, y tal vez el m谩s importante, fue un movimiento organizado contra la guerra dirigido por l铆deres religiosos como Dorothy Day, Martin Luther King Jr. y Phil y Dan Berrigan, as铆 como por grupos como Estudiantes por una Sociedad Democr谩tica (SDS). Comprendieron que el militarismo desenfrenado era una enfermedad mortal.

Ninguna de estas fuerzas de oposici贸n, que no revirtieron la econom铆a de guerra permanente pero frenaron sus excesos, existe ahora. Los dos partidos gobernantes han sido comprados por las corporaciones, especialmente los contratistas militares. La prensa es an茅mica y servil a la industria b茅lica. Los propagandistas de la guerra permanente, en su mayor铆a procedentes de think tanks de derechas generosamente financiados por la industria b茅lica, junto con antiguos funcionarios militares y de inteligencia, son citados o entrevistados exclusivamente como expertos militares. El programa 鈥淢eet the Press鈥 de la NBC emiti贸 un segmento el 13 de mayo en el que funcionarios del Center for a New American Security (CNAS) simulaban c贸mo ser铆a una guerra con China por Taiw谩n. La cofundadora del CNAS, Mich猫le Flournoy, que apareci贸 en el segmento de juegos de guerra de 鈥淢eet the Press鈥 y que fue considerada por Biden para dirigir el Pent谩gono, escribi贸 en 2020 en Foreign Affairs que Estados Unidos necesita desarrollar 鈥渓a capacidad de amenazar de forma cre铆ble con hundir todos los buques militares, submarinos y mercantes de China en el Mar de China Meridional en un plazo de 72 horas鈥.

El pu帽ado de antimilitaristas y cr铆ticos del imperio de la izquierda, como Noam Chomsky, y de la derecha, como Ron Paul, han sido declarados persona non grata por unos medios de comunicaci贸n complacientes. La clase liberal se ha replegado en un activismo de boutique en el que las cuestiones de clase, el capitalismo y el militarismo son desechadas por la 鈥渃ultura de la cancelaci贸n鈥, el multiculturalismo y la pol铆tica de identidad. Los liberales est谩n animando la guerra en Ucrania. Al menos, al inicio de la guerra con Irak se unieron a importantes protestas callejeras. Ucrania es abrazada como la 煤ltima cruzada por la libertad y la democracia contra el nuevo Hitler. Me temo que hay pocas esperanzas de hacer retroceder o frenar los desastres que se est谩n orquestando a nivel nacional y mundial. Los neoconservadores y los intervencionistas liberales cantan al un铆sono a favor de la guerra. Joe Biden ha nombrado a estos belicistas, cuya actitud hacia la guerra nuclear es aterradoramente arrogante, para dirigir el Pent谩gono, el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Estado.

Como lo 煤nico que hacemos es la guerra, todas las soluciones propuestas son militares. Este aventurerismo militar acelera la decadencia, como ilustran la derrota en Vietnam y el despilfarro de 8 billones de d贸lares en las in煤tiles guerras de Oriente Medio. Se cree que la guerra y las sanciones paralizar谩n a Rusia, rica en gas y recursos naturales. La guerra, o la amenaza de guerra, frenar谩 el creciente peso econ贸mico y militar de China.

Se trata de fantas铆as demenciales y peligrosas, perpetradas por una clase dirigente que se ha separado de la realidad. Al no poder salvar su propia sociedad y econom铆a, buscan destruir las de sus competidores globales, especialmente Rusia y China. Una vez que los militaristas paralicen a Rusia, seg煤n el plan, centrar谩n la agresi贸n militar en el Indo-Pac铆fico, dominando lo que Hillary Clinton como secretaria de Estado, refiri茅ndose al Pac铆fico, llamaba 鈥渆l mar americano鈥.

No se puede hablar de guerra sin hablar de mercados. Estados Unidos, cuya tasa de crecimiento ha ca铆do por debajo del 2%, mientras que la de China es del 8,1%, ha recurrido a la agresi贸n militar para apuntalar su tambaleante econom铆a. Si Estados Unidos puede cortar el suministro de gas ruso a Europa, obligar谩 a los europeos a comprar a Estados Unidos. Al mismo tiempo, las empresas estadounidenses estar铆an encantadas de sustituir al Partido Comunista Chino, aunque tuvieran que hacerlo mediante la amenaza de guerra, para abrir un acceso sin restricciones a los mercados chinos. La guerra, si estalla con China, devastar铆a las econom铆as china, estadounidense y mundial, destruyendo el libre comercio entre pa铆ses como en la Primera Guerra Mundial.

Washington est谩 tratando desesperadamente de crear alianzas militares y econ贸micas para protegerse de una China en ascenso, cuya econom铆a se espera que supere a la de Estados Unidos en 2028, seg煤n el Centro de Investigaci贸n Econ贸mica y Empresarial (CEBR) del Reino Unido. La Casa Blanca ha dicho que la reciente visita de Biden a Asia pretend铆a enviar un 鈥減oderoso mensaje鈥 a Pek铆n y a otros pa铆ses sobre c贸mo podr铆a ser el mundo si las democracias 鈥渟e unen para dar forma a las reglas del juego鈥. La administraci贸n Biden ha invitado a Corea del Sur y a Jap贸n a asistir a la cumbre de la OTAN en Madrid.

Pero cada vez menos naciones, incluso entre los aliados europeos, est谩n dispuestas a dejarse dominar por Estados Unidos. El barniz de democracia de Washington y su supuesto respeto por los derechos humanos y las libertades civiles est谩 tan empa帽ado que es irrecuperable. Su declive econ贸mico, con una fabricaci贸n china un 70% superior a la de Estados Unidos, es irreversible. La guerra es un Ave Mar铆a desesperado, empleado por los imperios moribundos a lo largo de la historia con consecuencias catastr贸ficas. 鈥淔ue el ascenso de Atenas y el miedo que esto infundi贸 a Esparta lo que hizo inevitable la guerra鈥, se帽al贸 Tuc铆dides en 鈥Historia de la Guerra del Peloponeso鈥.

Un componente clave para el sostenimiento del estado de guerra permanente fue la creaci贸n de la fuerza totalmente voluntaria. Sin reclutas, la carga de las guerras recae en los pobres, la clase trabajadora y las familias de los militares. Esto permite a los hijos de la clase media, que lideraron el movimiento antiguerra de Vietnam, evitar el servicio. Protege al ej茅rcito de las revueltas internas, llevadas a cabo por las tropas durante la guerra de Vietnam, que pusieron en peligro la cohesi贸n de las fuerzas armadas.

La fuerza totalmente voluntaria, al limitar el conjunto de tropas disponibles, tambi茅n hace imposible las ambiciones globales de los militaristas. Desesperados por mantener o aumentar los niveles de tropas en Irak y Afganist谩n, los militares instituyeron la pol铆tica de 鈥減arada de p茅rdidas鈥 que prolongaba arbitrariamente los contratos de servicio activo. Su t茅rmino de argot era el 鈥渞eclutamiento por la puerta trasera鈥. El esfuerzo por reforzar el n煤mero de tropas contratando tambi茅n a contratistas militares privados ha tenido un efecto insignificante. El aumento del n煤mero de tropas no habr铆a ganado las guerras de Irak y Afganist谩n, pero el 铆nfimo porcentaje de quienes est谩n dispuestos a servir en el ej茅rcito (s贸lo el 7% de la poblaci贸n estadounidense es veterana) es un tal贸n de Aquiles no reconocido para los militaristas.

鈥淐omo consecuencia, el problema de demasiada guerra y muy pocos soldados elude un examen serio鈥, escribe el historiador y coronel retirado del ej茅rcito Andrew Bacevich en 鈥淒espu茅s del Apocalipsis: El papel de Estados Unidos en un mundo transformado鈥:

鈥淟as expectativas de que la tecnolog铆a salve esa brecha proporcionan una excusa para evitar plantear las preguntas m谩s fundamentales: 驴Posee Estados Unidos los medios militares necesarios para obligar a sus adversarios a respaldar su pretensi贸n de ser la naci贸n indispensable de la historia? Y si la respuesta es negativa, como sugieren las guerras posteriores al 11-S en Afganist谩n e Irak, 驴no tendr铆a sentido que Washington moderara sus ambiciones en consecuencia?鈥

Esta cuesti贸n, como se帽ala Bacevich, es 鈥渁natema鈥. Los estrategas militares trabajan a partir de la suposici贸n de que las guerras venideras no se parecer谩n en nada a las pasadas. Invierten en teor铆as imaginarias de guerras futuras que ignoran las lecciones del pasado, asegurando m谩s fiascos.

La clase pol铆tica es tan autoenga帽ada como los generales. Se niega a aceptar la aparici贸n de un mundo multipolar y el palpable declive del poder estadounidense. Habla en el anticuado lenguaje del excepcionalismo y el triunfalismo estadounidenses, creyendo que tiene derecho a imponer su voluntad como l铆der del 鈥渕undo libre鈥. En su memor谩ndum de orientaci贸n para la planificaci贸n de la defensa de 1992, el entonces subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz sosten铆a que Estados Unidos deb铆a asegurarse de que no volviera a surgir una superpotencia rival. Estados Unidos debe proyectar su fuerza militar para dominar un mundo unipolar a perpetuidad. El 19 de febrero de 1998, en el programa 鈥淭oday鈥 de la NBC, la Secretaria de Estado Madeleine Albright dio la versi贸n dem贸crata de esta doctrina de la unipolaridad. 鈥淪i tenemos que usar la fuerza es porque somos estadounidenses; somos la naci贸n indispensable鈥, dijo. 鈥淣os mantenemos firmes y vemos m谩s all谩 que otros pa铆ses en el futuro鈥.

Esta visi贸n demencial de la inigualable supremac铆a mundial de Estados Unidos, por no hablar de la bondad y la virtud inigualables, ciega a los republicanos y dem贸cratas del establishment. Los ataques militares que utilizaron casualmente para afirmar la doctrina de la unipolaridad, especialmente en Oriente Medio, engendraron r谩pidamente el terror yihadista y la guerra prolongada. Ninguno de ellos lo vio venir hasta que los aviones secuestrados se estrellaron contra las torres gemelas del World Trade Center. Que se aferren a esta absurda alucinaci贸n es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia.

Hay un profundo odio entre el p煤blico por estos arquitectos elitistas de la Ivy League del imperialismo estadounidense. El imperialismo se toleraba cuando era capaz de proyectar poder en el extranjero y producir un aumento del nivel de vida en casa. Se toler贸 cuando se limit贸 a intervenciones encubiertas en pa铆ses como Ir谩n, Guatemala e Indonesia. Se descarril贸 en Vietnam. Las derrotas militares que siguieron fueron acompa帽adas de un descenso constante del nivel de vida, el estancamiento de los salarios, el desmoronamiento de las infraestructuras y, finalmente, una serie de pol铆ticas econ贸micas y acuerdos comerciales, orquestados por la misma clase dirigente, que desindustrializaron y empobrecieron el pa铆s.

Los oligarcas del establishment, ahora unidos en el Partido Dem贸crata, desconf铆an de Donald Trump. Comete la herej铆a de cuestionar la santidad del imperio estadounidense. Trump se burl贸 de la invasi贸n de Irak como un 鈥済ran error鈥. Prometi贸 鈥渕antenernos fuera de una guerra interminable鈥. Trump fue cuestionado repetidamente sobre su relaci贸n con Vladimir Putin. Putin era 鈥渦n asesino鈥, le dijo un entrevistador. 鈥Hay muchos asesinos鈥, replic贸 Trump. 鈥溌緾rees que nuestro pa铆s es tan inocente?鈥. Trump se atrevi贸 a decir una verdad que iba a ser para siempre: que los militaristas hab铆an vendido al pueblo estadounidense.

Noam Chomsky se llev贸 varias cr铆ticas por se帽alar, correctamente, que Trump es el 鈥溍簄ico estadista鈥 que ha presentado una propuesta 鈥渟ensata鈥 para resolver la crisis entre Rusia y Ucrania. La soluci贸n propuesta inclu铆a 鈥渇acilitar las negociaciones en lugar de socavarlas y avanzar hacia el establecimiento de alg煤n tipo de acomodaci贸n en Europa鈥 en la que no haya alianzas militares, sino s贸lo acomodaci贸n mutua.鈥

Trump est谩 demasiado desenfocado y es demasiado voluble para ofrecer soluciones pol铆ticas serias. Fij贸 un calendario para retirarse de Afganist谩n, pero tambi茅n intensific贸 la guerra econ贸mica contra Venezuela y reinstaur贸 las aplastantes sanciones contra Cuba e Ir谩n, a las que la administraci贸n Obama hab铆a puesto fin. Aument贸 el presupuesto militar. Al parecer, coquete贸 con llevar a cabo un ataque con misiles contra M茅xico para 鈥渄estruir los laboratorios de drogas鈥. Pero reconoce un disgusto por la mala gesti贸n imperial que resuena en el p煤blico, que tiene todo el derecho a aborrecer a los mandarines engre铆dos que nos sumergen en una guerra tras otra. Trump miente como si respirara. Pero tambi茅n lo hacen ellos.

Los 57 republicanos que se negaron a apoyar el paquete de ayuda de 40.000 millones de d贸lares a Ucrania, junto con muchos de los 19 proyectos de ley que inclu铆an una ayuda anterior de 13.600 millones de d贸lares para Ucrania, salen del chiflado mundo conspiranoico de Trump. Ellos, como Trump, repiten esta herej铆a. Tambi茅n ellos son atacados y censurados. Pero cuanto m谩s tiempo Biden y la clase dominante contin煤en vertiendo recursos en la guerra a nuestra costa, m谩s ascender谩n estos protofascistas, que ya est谩n preparados para acabar con los avances dem贸cratas en la C谩mara y el Senado este oto帽o. La diputada Marjorie Taylor Greene, durante el debate sobre el paquete de ayuda a Ucrania, que la mayor铆a de los miembros no tuvieron tiempo de examinar de cerca, dijo: 鈥40.000 millones de d贸lares, pero no hay leche de f贸rmula para las madres y los beb茅s estadounidenses鈥.

鈥淯na cantidad desconocida de dinero para la CIA y el proyecto de ley suplementario para Ucrania, pero no hay f贸rmula para los beb茅s estadounidenses鈥, a帽adi贸. 鈥淒ejen de financiar el cambio de r茅gimen y las estafas de lavado de dinero. Un pol铆tico estadounidense encubre sus cr铆menes en pa铆ses como Ucrania鈥.

El representante dem贸crata Jamie Raskin atac贸 inmediatamente a Greene por repetir como un loro la propaganda de Vladimir Putin.

Greene, al igual que Trump, dijo una verdad que resuena en un p煤blico asediado. La oposici贸n a la guerra permanente deber铆a haber provenido de la peque帽a ala progresista del Partido Dem贸crata, que desgraciadamente se vendi贸 a los cobardes dirigentes dem贸cratas para salvar sus carreras pol铆ticas. Greene es un demente, pero Raskin y los dem贸cratas venden su propia marca de locura. Vamos a pagar un precio muy alto por esta burla.


Chris Hedges fue jefe de la oficina de Oriente Medio del New York Times. Es ganador del premio Pulitzer y columnista de ScheerPost. Es autor de varios libros, entre ellos 鈥淎merica: la gira despedida鈥, 鈥淔ascistas americanos: La derecha cristiana y la guerra contra Am茅rica鈥 y 鈥淟a guerra es una fuerza que nos da sentido鈥. Anteriormente trabaj贸 en el extranjero para el Dallas Morning News, el Christian Science Monitor y NPR, y condujo el programa de RT America 鈥淥n Contact鈥, nominado al Emmy. 

Traducci贸n: Indymedia Argentina.

Fuente: Salon.com https://www.salon.com/2022/05/26/a-return-to-permanent-is-here-first-it-will-bankrupt-america-then-destroy-it/
ScheerPost https://scheerpost.com/2022/05/23/hedges-no-way-out-but-war/




Fuente: Argentina.indymedia.org