March 26, 2021
De parte de Nodo50
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MARTIN JACQUES , MIEMBRO DEL DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS INTERNACIONALES DE LA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE

El Di谩logo entre Estados Unidos y China en Anchorage, Alaska, ha sido muy revelador. Las fuertes cr铆ticas hechas a Estados Unidos por Yang Jiechi y Wang Yi, en presencia de los medios globales, sugieren un nuevo tipo de autoconfianza, en su creciente fuerza, por parte de China. Ciertamente tom贸 a Blinken y Sullivan por sorpresa. Mientras tanto, el mensaje de EEUU fue que Joe Biden est谩 leyendo el libro de jugadas de Trump sobre China.

Aprendimos dos cosas del di谩logo de alto nivel entre China y Estados Unidos celebrado en Alaska la semana pasada.

La primera fue al inicio cuando los medios de comunicaci贸n estaban presentes. Estos eventos normalmente se llevan a cabo de una manera educada y algo anodina, cubierta por cierto refinamiento diplom谩tico. En este caso no podr铆a haber sido m谩s diferente. 

El secretario de Estado, Anthony Blinken, y el asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan, iniciaron el acto haciendo duras cr铆ticas a China. En respuesta, Yang Jiechi, miembro del Bur贸 Pol铆tico del Comit茅 Central del Partido Comunista de China (PCCh), ofreci贸 una actuaci贸n proporcionada. Lejos de usar un lenguaje diplom谩tico desafi贸 no solo la posici贸n de Estados Unidos sino su propia legitimidad. Y todo esto ante los medios de comunicaci贸n del mundo.

Perm铆tanme citar algunas de sus dardos: 芦Cuando entr茅 a esta habitaci贸n, deber铆a haber recordado al lado estadounidense que preste atenci贸n a su tono禄. 芦Estados Unidos no est谩 calificado para decir que quiere hablar con China desde una posici贸n de fuerza禄. 芦China y la comunidad internacional 鈥 defienden un orden internacional centrado en la ONU 鈥 no lo que defienden un peque帽o n煤mero de pa铆ses del llamado 鈥渙rden internacional basado en reglas鈥. 鈥淓speramos que a Estados Unidos le vaya mejor en materia de derechos humanos. En este 谩mbito el reto que enfrenta Estados Unidos no solo ha surgido en los 煤ltimos cuatro a帽os con Black Lives Matter, porque el racismo en este pa铆s es de larga data 芦. 芦Sobre los ataques cibern茅ticos, perm铆tanme decir que en capacidad para lanzar ataques cibern茅ticos Estados Unidos es el campe贸n禄. 芦Estados Unidos no representa la opini贸n internacional y tampoco de el mundo occidental禄.

Mientras realizaba estas andanadas, Yang habl贸 con pasi贸n, pero nunca levant贸 la voz. No hubo sarcasmos baratos. Utiliz贸 un nivel elevado para la discusi贸n y dej贸 a los estadounidenses desconcertados.

Como sabemos, normalmente, China y los chinos no hablan de esta manera. Por tanto, es una se帽al de que algo ha cambiado. Hay un nuevo sentido de confianza por parte de los chinos. Han demostrado que pueden ganar un debate. Que son, al menos, iguales a los Estados Unidos. Que hablan desde una posici贸n de fuerza ante una posici贸n estadounidense de debilidad. 

China ha pasado de 芦mantener un perfil bajo禄 en el campo diplom谩tico a 芦luchar por el logro禄, de ser un espectador en el sistema global a convertirse en un gran arquitecto de un mundo multipolar. Hasta ahora, los estadounidenses siempre se han considerado a s铆 mismos como los que dirigen el espect谩culo; la conmoci贸n visible en el lenguaje corporal de Blinken y Sullivan fue la comprensi贸n, consciente o inconsciente, de que esto se hab铆a terminado. Lo mismo fue evidente para los medios occidentales, incluyendo a la BBC.

Lo segundo que descubrimos en el di谩logo (aunque ya era evidente por las se帽ales que emanan de la Casa Blanca) es que no habr谩 retorno al anterior statu quo, que Biden est谩 tremendamente ansioso por parecer tan hostil a China como lo fue Trump, que las fuerzas subterr谩neas que dominan la pol铆tica norteamericana son muy oscuras. 

Estados Unidos est谩 en el proceso de llegar a la atormentada conciencia que China es ahora su igual. Pero, no se decide a aceptar o consentir lo que ya es una realidad hist贸rica. Por eso no se puede volver a 1972 (Acuerdo de Mao-Nixon) o 1979 (reconocimiento estadounidense de China). La relaci贸n que prevalec铆a entonces entre ambas naciones era completamente diferente: EEUU era el gigante, China un pececillo. 

Esa fue la base de la relaci贸n entre Estados Unidos y China durante 45 a帽os desde 1972 hasta que Trump la torpede贸 en 2017, aunque, por supuesto, ya el ascenso de China estaba minando la relaci贸n con Estados Unidos.  Que China este a punto de superar econ贸micamente a Estados Unidos, que tenga una enorme presencia global, ha supuesto un enorme impacto para la psique y la 茅lite pol铆tica estadounidense.

Adictos a la arrogancia, no vieron venir lo desgarradamente obvio. Como no se puede volver al pasado, la relaci贸n entre China y Estados Unidos, tan crucial para ambos y para el mundo entero, tendr谩 que repensarse sobre una base completamente nueva, a saber, una relaci贸n de reciprocidad e igualdad. El problema es que Estados Unidos est谩 muy lejos de pensar as铆, necesita para estos tiempos a un personaje como Henry Kissinger o alguien que comprenda a China.

Por el momento, debemos pensar de formas m谩s mundana. La cooperaci贸n se limitar谩 a las estribaciones, se tratar谩 tema por tema, un poco por aqu铆 y un poco por all谩.

Para reconstruir los contactos y comunicaciones entre los dos pa铆ses, habr谩 que acabar, de la mejor manera posible, con la toxicidad y destrucci贸n desenfrenada provocada por Donald Trump. Esto no ser谩 f谩cil, pero deber铆a, en caso de apuro, ser posible, ya que el cambio clim谩tico es un desaf铆o y una oportunidad muy importante, porque sin la cooperaci贸n entre estos dos pa铆ses, el cambio clim谩tico pondr谩 en peligro el futuro mismo del planeta y de la humanidad.




Fuente: Observatoriocrisis.com