November 20, 2022
De parte de Nodo50
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Ignacio Pato recorre en ‘Grada popular’ ocho ciudades para conocer ocho clubes y ocho sentimientos: el f煤tbol es el juego de la gente.

驴De qui茅n es el f煤tbol? A juzgar por la direcci贸n que est谩 tomando, hombres con traje y perfumes caros est谩n a punto de expropiar un deporte que era del pueblo. Ahora que la pelota se aleja de la grada, este libro titulado Grada Popular (Panenka, 2022) redirige el foco y apunta al aficionado.

En 茅l, Ignacio Pato recorre ocho ciudades para conocer ocho clubes y ocho sentimientos: los de los seguidores de Liverpool, AEK, N谩poles, Velez Mostar, Olympique de Marsella, Rapid Viena, Besiktas y Rayo Vallecano. Comunidades que, no exentas de grises, son un faro de resistencia y romanticismo. Con un estilo entusiasta, el autor huye de la nostalgia para fortalecer una relaci贸n que nunca se romper谩. El f煤tbol es el juego de la gente. Cuenta historias sobre una tierra y una gente a las que el bal贸n se lo debe todo. Aqu铆, un extracto a partir de diversas estampas:

Liverpool

A las 15.06 de cada 15 de abril, un escalofr铆o recorre Liverpool. Aquel d铆a, a unos kil贸metros, en el estadio de Hillsborough en Sheffield, una serie de negligencias policiales llevaron a la muerte a 96 aficionados del equipo, m谩s otra v铆ctima que falleci贸 en 2021. Nadie los olvida, y no solo cuando suena You鈥檒l never walk alone. Pocos pasan por alto que la versi贸n oficial del gobierno thatcherista culp贸 a los seguidores del equipo red de manera injusta. Hillsborough es la cicatriz de Liverpool.

Atenas

Las calles y muros del barrio de Exarchia hablan. Y lo hacen de Alexis Grigoropoulos, muerto por un disparo policial en diciembre de 2008, de la gente 鈥渟in hogar de aqu铆 y de todo el mundo鈥 o le recuerda a la empresa Airbnb que no es especialmente bienvenida en la zona. Sus paredes tambi茅n homenajean a Zackie Oh, artista y activista por los derechos LGTBIQ y de las personas con VIH que muri贸 a golpes en plena v铆a p煤blica.

N谩poles

El artista callejero Jorit ha inmortalizado a Ernesto Che Guevara en la fachada de uno de los bloques de viviendas de San Giovanni a Teduccio. En esa periferia napolitana hay tambi茅n un gran mural de Maradona. Y de Angela Davis y Pasolini en el barrio de Scampia. Pasajes que escapan de las tradicionales rutas por una ciudad que enamora con su mezcla de m铆stica, caos y energ铆a.

Mostar

Marc Casals, escritor y buen conocedor del pa铆s, define a Bosnia y Herzegovina como 鈥渦na celebraci贸n de la vida y de su peso鈥. Sin quiz谩 propon茅rselo, como a veces se gestan las cosas m谩s importantes, sus habitantes crean un nuevo derecho que no tiene que ver con un pasado fabulado y tormentoso ni con un futuro aplazado: el derecho a tener presente. Es seguramente irresistible fotografiar la huella de impactos de bala que conserva Mostar. Pero entre ellos tambi茅n est谩 el mensaje 鈥渧ivimos todos bajo el mismo cielo鈥.

Marsella

La c茅ntrica Plaine de Marsella est谩 en disputa desde hace a帽os. El exacerbado turismo crucerista y la especulaci贸n inmobiliaria ponen a la ciudad provenzal al borde del colapso por 茅xito. Mestiza y abierta, su car谩cter desaf铆a a la tendencia del mundo capitalista a una homogeneidad mal disfrazada de 鈥渄iferencia鈥 calculada. La Marsella ind贸mita, la del esp铆ritu boulegar, la de la sabidur铆a callada de los chibanis, la de la grinta, sigue de pie y haci茅ndonos buscar palabras en el diccionario popular.

Viena

En el norte de la capital austriaca se levanta imponente el Karl Marx-Hof. M谩s que un bloque de pisos sociales, una supermanzana obrera. Concebida como vivienda de unos 5.000 trabajadores, es uno de los s铆mbolos de Viena la roja, el periodo de los a帽os 20 del pasado siglo en el que fue avanzadilla de un ambicioso socialismo democr谩tico que recibi贸 el nombre de 鈥渁ustromarxismo鈥. Hoy la ciudad destaca por tener un urbanismo, influido por la perspectiva de g茅nero, pensado para las personas.

Estambul

Tabaco, t茅, buena conversaci贸n y paciencia. Los pescadores del B贸sforo esperan a los boquerones que bajan del Mar Negro. Nadie pilla a Estambul adormilada. Como mucho, a sus perros y gatos, de los que Mark Twain dijo que no se mover铆an ni aunque pasase a su lado el sult谩n. Es esta una ciudad que sabe guardar el equilibrio, siempre en puntillas sobre un agua que separa tanto como une.

Vallecas

Vallecas no fue Madrid hasta 1950. Por las venas de esta tierra de acogida corre sangre de la migraci贸n interior y la de latitudes m谩s lejanas. Vallecas tiene manos e ilusiones manchegas, colombianas, andaluzas, rumanas. Humilde y brava, pag贸 durante la posguerra su fama de 鈥減eque帽a Rusia鈥. Su 煤ltimo alcalde democr谩tico, el maestro Am贸s Acero, fue fusilado por el franquismo. Donde estuvo el Ayuntamiento sigue su escudo con el rastrillo para minerales y la horca para el cereal.



Fuente: Lamarea.com