September 14, 2021
De parte de SAS Madrid
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Desde la d茅cada ominosa de los setenta, que acab贸 provocando la llegada del neoliberalismo de Margaret Thatcher, no era habitual que en el Reino Unido, que disputa a Francia el puesto de segunda mayor econom铆a europea, se enviaran este tipo de excusas por incumplimiento contractual: “Estimado cliente, el servicio de entrega a ese c贸digo postal ha sido suspendido por dos d铆as para que nuestro almac茅n pueda aligerar el retraso acumulado. El aumento de demanda y la escasez de conductores han llevado a esta acumulaci贸n”. No ha sido el primer correo electr贸nico de estas caracter铆sticas recibido por Daniel Juli谩, un espa帽ol afincado en Londres desde hace d茅cadas que tiene, junto a otro socio, un negocio de distribuci贸n de material de hosteler铆a y otro de reparto de hielo. “Para la distribuci贸n del hielo necesitamos al menos 12 conductores. Si me falla alguno, tengo un serio problema, porque es complicad铆simo encontrar ahora mismo un reemplazo”, explica.

Su problema, a una escala reducida, es el mismo que afecta actualmente a todo el Reino Unido, y que ha llevado a que la cadena portuguesa de restaurantes Nando麓s, especializada en distintos platos con pollo y muy popular entre los ingleses, haya tenido que cerrar algunos de sus establecimientos por no disponer de materia prima suficiente. Igual que McDonald’s 鈥攄onde faltan batidos y otras bebidas embotelladas鈥 o que la cadena de pubs Weatherspoon, que se ha quedado sin algunas marcas de cerveza. O los grandes supermercados Sainsbury’s, que se han esforzado estos d铆as por sortear la escasez de sus ofertas habituales que reflejaban las estanter铆as vac铆as. O Coca-Cola, que reconoc铆a que sus plantas embotelladoras de Inglaterra, Escocia y Gales se hab铆an quedado sin latas de aluminio.

La nueva Ley de Inmigraci贸n, en vigor desde febrero del a帽o pasado y restringi贸 a煤n m谩s el acceso de los ciudadanos europeos al mercado laboral brit谩nico, coincidi贸 con el inicio de una pandemia que oblig贸 a concentrar todos los esfuerzos de supervivencia de las empresas. Los planes para ajustar las necesidades laborales al nuevo esquema de residencia acordado entre Londres y la UE (el llamado EU Settlement Scheme), y asegurarse as铆 la permanencia de los trabajadores que ya ten铆an contratados, quedaron congelados. “Desde entonces, muchos de nuestros miembros nos han descrito una tormenta perfecta que ha alterado todo su proceso de transformaci贸n”, asegura la CBI, la principal patronal del Reino Unido. “Adem谩s de que la pandemia interrumpi贸 su capacidad para prepararse y adaptarse al nuevo sistema de inmigraci贸n, empuj贸 tambi茅n a muchos trabajadores comunitarios a abandonar el pa铆s para estar m谩s cerca de sus familias”, indica.

Y muchos de los que huyeron de un Reino Unido paralizado durante meses por el virus 鈥la Oficina Nacional de Estad铆stica los cifr贸 en m谩s de un mill贸n a lo largo de un a帽o鈥 lo hicieron sin regularizar previamente su situaci贸n. Conclusi贸n: su vuelta ahora se ha convertido en un farragoso tr谩mite por el que la empresa debe solicitar el visado, demostrar que sus necesidades se ajustan a las contempladas por la nueva Ley de Inmigraci贸n, o que la oferta de trabajo supere los 30.000 euros anuales.

Enlace relacionado ElPais.com (14/09/2021).




Fuente: Sasmadrid.org