March 27, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
242 puntos de vista


La decisi贸n del Tribunal Constitucional alem谩n prohibiendo que el jefe del Estado ratifique el acuerdo de ampliaci贸n presupuestaria para financiar el fondo de recuperaci贸n europeo es muy importante, mucho m谩s de lo que parece.

Mientras se mantenga, suspende la emisi贸n de deuda y, por tanto, la distribuci贸n de los subsidios y ayudas que estaban previstas por valor de 750.000 millones de euros, algo verdaderamente grave, porque puede suponer que no empiecen a recibirse, si es que llegan a hacerse efectivos, hasta 2022. Pero es m谩s relevante a煤n porque vuelve a manifestar abiertamente dos grandes problemas que las autoridades europeas no parece que quieran afrontar.

En primer lugar, la decisi贸n del Constitucional es una prueba m谩s de que la Uni贸n Europea no funciona o que, si lo hace, es a trancas y barrancas y salt谩ndose continuamente sus propias normas de actuaci贸n.

En la situaci贸n sanitaria, social y econ贸mica m谩s grave de su historia, la Uni贸n Europea se muestra incapaz de actuar con eficacia y dar la talla a la hora de vacunar, ayudar y promover las inversiones necesarias.

En Estados Unidos se han administrado 32,6 dosis por cada 100 habitantes y el gigantesco plan de rescate de Biden que moviliza 1,9 billones de d贸lares ya est谩 aprobado y en marcha. En la Uni贸n Europea, por el contrario, solo ha habido alguna dosis de vacuna para el diez la poblaci贸n, solo trece pa铆ses de los veintisiete pa铆ses de la Uni贸n han aprobado el procedimiento de puesta en marcha del Fondo de recuperaci贸n y ninguno ha presentado hasta el momento su plan nacional de reformas e inversiones.

Y lo que es peor, el procedimiento establecido para impulsar la recuperaci贸n va a suponer un incremento tan brutal de la deuda que obligar谩 a que la mayor铆a de los pa铆ses realicen ajustes sin precedentes dando lugar -si no se toman otras medidas- a una nueva recesi贸n cuando salgamos de la pandemia.

Sin embargo, la decisi贸n del Constitucional alem谩n revela un segundo problema a煤n m谩s preocupante que la paralizaci贸n de los planes de recuperaci贸n y la forma en que se han dise帽ado: el modelo de la uni贸n monetaria europea que impuso Alemania en su propio beneficio es insostenible por una sencilla raz贸n. Para mantenerlo, resulta obligado realizar operaciones que son contrarias a la letra de los Tratados y a la ret贸rica que los dirigentes alemanes han sembrado entre sus conciudadanos para convencerlos de las bondades del euro.

El problema tiene que ver con un postulado de la teor铆a econ贸mica que es algo complejo pero que voy a tratar de resumir de la manera m谩s sencilla y r谩pida posible.

Alemania (y otros pa铆ses del centro de Europa, como Pa铆ses Bajos) ha sido siempre un pa铆s con grandes super谩vits comerciales gracias a su enorme potencia industrial y comercial.

Cuando dispon铆a de moneda propia no pod铆a mantener esa situaci贸n permanentemente porque, cuando eso ocurr铆a, el marco se apreciaba constantemente y entonces se encarec铆an sus ventas al exterior. De 1980 a 2000 el maro se apreciaba constantemente (casi dobl贸 su cotizaci贸n respecto a la peseta) y eso hizo que su super谩vit tan solo pasara del 0,57% al 2,8% en ese periodo.

Sin embargo, la pertenencia a una uni贸n monetaria en situaci贸n de mayor poder铆o econ贸mico y pol铆tico le reporta un gran beneficio: como el super谩vit de Alemania tiene que ir de la mano del d茅ficit de otros pa铆ses de la uni贸n con los que comercia, resulta que el efecto depresor del super谩vit global de la uni贸n (en su mayor parte, consecuencia del alem谩n) se distribuye y Alemania lo paga en mucha menor parte que si tuviera moneda propia (su super谩vit comercial fue del 6,6% en 2019, un porcentaje que nunca lleg贸 a tener antes del euro).

El problema aparece en los pa铆ses m谩s d茅biles econ贸micamente y que tienen d茅ficits, como Espa帽a. Con moneda propia, resuelven la situaci贸n mediante la depreciaci贸n de la moneda. Es la competitividad de los pobres, ciertamente, pero la v铆a, al fin y al cabo, que les permite salir adelante sin incrementar su desequilibrio.

La apreciaci贸n de la moneda de pa铆ses con super谩vit y la depreciaci贸n de los que ten铆an d茅ficits era lo que explicaba que, antes del euro, Espa帽a y Alemania tuvieran niveles de deuda m谩s o menos equivalentes.

Cuando se crea una uni贸n monetaria con pa铆ses que siguen esas dos tendencias contrapuestas el problema que se plantea est谩 claro: los que tienen super谩vit van a poder seguir teni茅ndolo pero los que registran d茅ficit ya no solo no van a poder depreciar la moneda sino que van a tener que cargar con una apreciada que agudizar谩 su desequilibrio. Entonces, solo caben tres posibilidades: o se establece un mecanismo de redistribuci贸n muy potente (como el que hay en Estados Unidos que es otra uni贸n monetaria) para equilibrar, o los pa铆ses deficitarios aumentan su desequilibrio comercial o asumen unos ajustes de salarios y gasto permanentes que dispara el endeudamiento. Es lo que le ha ocurrido a Espa帽a desde que est谩 en el euro: ha aumentado su d茅ficit comercial (del 2,8% del PIB en 2000 al 9,23% en 2007, cuando comienza a endeudarse) y la deuda (del 35,8% del PIB en 2007 al 95,5% en 2019).

Alemania nunca quiso que la uni贸n monetaria del euro dispusiera de un mecanismo de redistribuci贸n potente, es decir, de una pol铆tica presupuestaria y fiscal com煤n. Por un lado, pensaba que podr铆a imponer a los pa铆ses deficitarios suficiente disciplina para que no se endeudaran en demas铆a. Y, por otro, la necesidad de ese endeudamiento de los deficitarios era una buena ocasi贸n para que los bancos alemanes hicieran negocio colocando en ellos su super谩vit en forma de cr茅ditos.

Sin embargo, la situaci贸n se le fue de las manos a Alemania, como es bien sabido, cuando la crisis de 2008 dispar贸 la deuda, lo mismo que ha sucedido ahora (en mayor medida) con la pandemia.

En 2008, Alemania pudo convencer al resto de sus socios europeos de que la causa de los problemas que se estaban viviendo era su enorme deuda, cuando en realidad eso era la consecuencia, y estableci贸 las pol铆ticas de austeridad. Pero estas, como era l贸gico que ocurriera, no solo no limitaron la deuda sino que la aumentaron, hasta el punto de poner en peligro la estabilidad general de euro. Sin querer modificar el encuadre general de la uni贸n solo quedaba una salida, la intervenci贸n del Banco Central Europeo para impedir que siguiera subiendo la prima de riesgo.

As铆 se lleg贸 al momento culminante. El 26 de julio de 2012 Mario Draghi, entonces presidente del Banco Central Europeo, declar贸 con firmeza: 鈥渉ar茅 todo lo que sea necesario para evitar la ruptura del euro y, cr茅anme, ser谩 suficiente鈥.

Efectivamente, lo hizo y lo hizo bien, pero salt谩ndose a la torera el art铆culo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Uni贸n Europea que proh铆be expresamente que el Banco Central Europeo financie a los gobiernos.

Desde entonces, el Banco Central Europeo ha sido quien ha tenido que salvar la situaci贸n actuando como lo que debe ser un banco central normal y corriente, la fuente de financiaci贸n de los gobiernos cuando resulta necesario. Algo que se ha acentuado en la pandemia cuando esta necesidad, como es bien sabido, se ha hecho imperiosa. La prueba evidente de ello es que el Banco Central Europeo ha pasado a poseer entre el 20% y el 33% de la deuda de los grandes pa铆ses de la Uni贸n.

Todo esto demuestra que Alemania est谩 jugando con fuego en la Uni贸n Monetaria. Quiere aprovecharse de ella pero no est谩 dispuesta a establecer los mecanismos de reequilibrio sin los cuales, o los pa铆ses gracias a los que tiene super谩vits se van al garete, o se hace precisa una intervenci贸n del Banco Central Europeo que es contraria a los Tratados y, adem谩s, insostenible porque no puede seguir d谩ndose ilimitadamente.

Para poder justificar esa posici贸n tan inestable y contradictoria, los dirigentes alemanes han tenido que sembrar un discurso bien conocido: los pa铆ses del sur son unos manirrotos que no saben administrar sus recursos y a los que, por tanto, hay que disciplinar y atar en corto para que no derrochen el dinero.

Un discurso absurdo y que ahora se le vuelve en contra. Absurdo porque nadie puede entender que una naci贸n tan inteligente y poderosa como Alemania se haya podido asociar y unir su destino con pa铆ses tan nefastos, que nada le proporcionan y que le cuestan tanto dinero. Y un discurso que se vuelve en contra de Alemania cuando se llega a una situaci贸n extrema, como la de ahora.

Alemania es, en realidad, la primera interesada en que esos pa铆ses deficitarios, como Espa帽a, se mantengan en el euro y por eso no se contempla en las leyes que un pa铆s se pueda salir de la uni贸n monetaria. Es la 煤nica manera, como he dicho, de que pueda seguir manteniendo super谩vits, pero eso no se puede conseguir sin violar las condiciones de partida, las reglas del juego que la propia Alemania impuso.

La decisi贸n del Constitucional alem谩n es un nuevo aviso: la cuerda se est谩 tensando demasiado y no se puede seguir disimulando por m谩s tiempo que el Banco Central Europeo est谩 haciendo una pol铆tica econ贸mica que de ninguna manera entra en las competencias que le dan los Tratados, por muy conveniente y adecuada que est茅 siendo para salvar al euro.

Lo que nos dice la decisi贸n que acaba de tomar el Tribunal Constitucional est谩 muy claro: el modelo actual del euro tiene las horas contadas. O se reforma en profundidad para convertirse en una aut茅ntica uni贸n monetaria, o explota, bien como consecuencia de sentencias constitucionales, bien por la crisis y la divergencia brutal que va a provocar entre los diferentes pa铆ses que la forman.

https://blogs.publico.es/juantorres/2021/03/27/europa-no-funciona-y-alemania-juega-con-fuego/

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Fuente: Cgt-lkn.org