December 20, 2020
De parte de La Haine
286 puntos de vista

 Palabras de Abel Prieto Jim茅nez, Presidente de la Casa de las Am茅ricas, en el acto de Despedida de Duelo Oficial al doctor Eusebio Leal Spengler, en el Sal贸n de los Pasos Perdidos del Capitolio de La Habana, el 18 de diciembre de 2020, 鈥淎帽o 62 de la Revoluci贸n鈥.

Compa帽eras y compa帽eros:

Estamos aqu铆 para cumplir el deber amargo, inevitable, de despedir a Eusebio.

Nuestro pueblo le rindi贸 p煤blico homenaje ayer, despu茅s de haber llorado su p茅rdida en la intimidad, muy hondamente, hace m谩s de cuatro meses. La pandemia nos impuso un dolor silencioso y dif铆cil. Sin embargo, el tiempo transcurrido desde aquel 31 de julio 鈥攅n que la noticia de que Eusebio Leal hab铆a muerto nos conmocion贸 a todos鈥 no ha podido aliviar la desgarradura dejada por su ausencia.

Lo hemos recordado una y otra vez, en todas partes. Hemos a帽orado su presencia inquieta, su verbo luminoso, su fin铆simo sentido del humor, su ardiente patriotismo, su fe, su capacidad para so帽ar utop铆as y para realizarlas.

Fue un hombre 煤nico, imprescindible, de una honestidad ejemplar, de una devoci贸n apasionada por Cuba, su historia, sus s铆mbolos, por los hombres y mujeres que crearon las bases de esta naci贸n, por los que lucharon para conseguir su independencia plena, por los que han defendido esos ideales de generaci贸n en generaci贸n desde el siglo XIX hasta hoy.

Martiano, fidelista y revolucionario, fue tambi茅n un cristiano apegado a las doctrinas del Cristo de los pobres; un humanista dotado de una oratoria deslumbrante; un intelectual que combinaba su insaciable sed de conocimiento con la condici贸n de gran fundador, con su entrega heroica a la salvaci贸n de la memoria, con su empe帽o de constante restaurador material y espiritual.

La obra de Eusebio abarc贸 m谩s, much铆simo m谩s que levantar y embellecer edificios ruinosos y convertirlos en palacios. Se enfrent贸 con el mismo 铆mpetu a las ruinas y a la marginalidad, al empobrecimiento moral, y convirti贸 a las comunidades en protagonistas de esa transformaci贸n e hizo crecer a sus integrantes en ese proceso. Ni帽os, adolescentes, j贸venes, ancianos, embarazadas, todos fueron beneficiados por una labor que los favorec铆a desde todos los puntos de vista; pero particularmente en t茅rminos 茅ticos y culturales. Hac铆a germinar en ellos un particular sentido de pertenencia, una honda satisfacci贸n y una especie de manera nueva de ejercer la dignidad.

Los conceptos que guiaron la restauraci贸n de la Habana Vieja, dise帽ados por Eusebio junto a Fidel, son absolutamente de vanguardia.
Nunca vio a su ciudad tan amada como una especie de museo para turistas, concebida como espect谩culo, como vitrina, sino como algo vivo, palpitante, repleto de espacios destinados a la poblaci贸n, escuelas, asilos, centros de promoci贸n cultural y de recreaci贸n educativa, lugares donde la historia dialoga con el presente.

Recibi贸 a lo largo de su vida incontables distinciones otorgadas por universidades, por gobiernos, por la Unesco, por entidades defensoras del patrimonio, por nuestro propio pa铆s, siempre orgulloso de 茅l y de su obra. Pero la distinci贸n que m谩s apreci贸 fue el amor de su pueblo, que se hac铆a visible todo el tiempo.

Cuando Eusebio recorr铆a la Habana Vieja, cuando guiaba a alg煤n visitante extranjero para mostrarle las maravillas de su ciudad, la gente m谩s humilde interrump铆a su paso r谩pido, lo llamaba familiarmente por su nombre, le estrechaba la mano, le daba unas palmadas en la espalda, le entregaba un papel, le ped铆a una cita, una foto, y es que esa gente sab铆a que Eusebio trabajaba obsesivamente, de manera incansable, y sab铆a tambi茅n que en el centro de su labor estaban ellos. Sab铆an que Eusebio trabajaba para ellos.

Recibi贸 adem谩s otra distinci贸n que lo hizo sentirse recompensado e 铆ntimamente feliz: la amistad de Fidel y de Ra煤l. Una relaci贸n entra帽able, de una lealtad a toda prueba, de un enorme cari帽o. Ve铆a en ellos 鈥攜 lo dec铆a de manera magistral鈥 a herederos directos de C茅spedes, Agramonte, Maceo, G贸mez, Mart铆.

En su modo tan intenso de vivir la historia pasada y presente, Eusebio defend铆a con fervor la tesis fidelista del proceso revolucionario que nace en 1868 y llega hasta nuestros d铆as.

Eusebio hizo suya esa Revoluci贸n. Se puso a su servicio. Se empe帽贸 en estudiar, en prepararse con ah铆nco, para serle m谩s 煤til.

Nacido en un hogar muy muy pobre, tuvo que vencer much铆simos obst谩culos para educarse. Alcanz贸 el sexto grado muy tard铆amente, con 16 o 17 a帽os, y su admirable voluntad y su talento le permitieron seguir estudiando, aprobar los ex谩menes de suficiencia acad茅mica, ingresar en la universidad, graduarse como Licenciado en Historia en 1979 y hacerse luego Doctor en Ciencias Hist贸ricas.

Despu茅s, m谩s all谩 de los t铆tulos acad茅micos, se convirti贸 en un Maestro con may煤sculas. Nos dej贸 lecciones inolvidables. 鈥淢uchos son los que fundan, pero pocos los que perseveran鈥, nos dijo en una ocasi贸n e hizo el elogio de la perseverancia como la virtud que permite afianzar lo conquistado y propicia que eche ra铆ces y sea irreversible. Y es que Eusebio fue un creador perseverante, tenaz, obstinado.

Trabajaba por la belleza, incluso en los m铆nimos detalles, y se opon铆a tajantemente a la chapucer铆a y a las tendencias que confunden lo popular cubano con la vulgaridad.

Insisti贸 sin descanso en que el patrimonio no es algo remoto, arqueol贸gico, no es algo que yace en un inmueble antiguo o en las estanter铆as de los museos. Hizo cuanto pudo para que se reconociera y preservara como una fuente que nos alimenta d铆a a d铆a.

Prest贸 a la patria un relevante servicio como embajador de lo mejor de la cultura cubana, capaz de tocar a todas las puertas con la seguridad de que esas puertas se abrir铆an. Mensajero de la verdad de Cuba, de la verdad de la Revoluci贸n, la llev贸 a todos los foros y supo derrotar prejuicios para convencer magistralmente a muchos confundidos.

La misma voluntad de hierro que mostr贸 para estudiar siendo muy joven y para llevar adelante el proyecto de la Habana Vieja la emple贸 para enfrentar sus padecimientos. Sufri贸 con estoicismo las arremetidas de la enfermedad, que logr贸 da帽arlo f铆sicamente; pero nunca pudo quebrar su esp铆ritu. Sigui贸 haciendo planes, hasta sus 煤ltimos d铆as, en medio de dolores atroces, desde su cama de hospital.

Sin embargo, nos prepar贸 para su muerte, a la que se refer铆a siempre con naturalidad. En 2017 nos prometi贸 seguir presente entre nosotros: 鈥淓stoy completamente seguro 鈥攄ijo鈥 de que, cuando ya no viva, cuando ya no vea, seguir茅 caminando por las calles de la ciudad que tanto he querido鈥.

Y en una entrevista de octubre de 2019, poco antes del Aniversario 500 de La Habana, se despidi贸 con este testamento vivamente martiano: 鈥淣o aspiro a nada. No aspiro a eso que llaman posteridad. Solo aspiro a haber sido 煤til鈥︹.

Y fue efectivamente 煤til; lo sigue y lo seguir谩 siendo. Los cubanos de hoy y del futuro tenemos en su obra, en su compromiso revolucionario, en sus valores 茅ticos, un fecundo legado de ideas y principios.

Eusebio, sin ninguna duda, nos sigue acompa帽ando.

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org