October 13, 2021
De parte de Lobo Suelto
225 puntos de vista

Primer escrito de Michel Henry, Le bonheur de Spinoza no es otra cosa que una tesina -una m茅moire de ma卯trise-redactada por un estudiante de apenas 20 a帽os, sobre un tema filos贸fico a propuesta de su director de estudios, Jean Grenier (quien algunos a帽os antes hab铆a tenido asimismo una influencia decisiva en la formaci贸n de Albert Camus en la Universidad de Argel). En el prefacio a la edici贸n castellana del texto, Anne Henry sugiere que Grenier hab铆a estimulado a su joven estudiante a desarrollar una interpretaci贸n de Spinoza contrapuesta a la lectura racionalista de Le贸n Brunschvicg[1], de amplia circulaci贸n en la academia francesa desde fines del siglo XIX. Tambi茅n seg煤n Anne Henry, la redacci贸n del texto fue realizada entre octubre de 1942 y abril de 1943, inmediatamente antes de que su autor se incorporara a la R茅sistance-entre junio de ese a帽o y el oto帽o de 1944- en las monta帽as contiguas a Lyon, con el pseud贸nimo Kant[2]. Y agrega que el jurado evalu贸 tan satisfactoriamente su trabajo (en el que se hace intervenir -aunque apenas como menciones al pasar- una significativa cantidad de referencias literarias: Thomas Mann, Emily Br枚nte, Goethe, Keats, Baudelaire, Mallarm茅, Leopardi, Huxley鈥), que recomend贸 su publicaci贸n en Gallimard, 鈥渆mpresa entonces impensable, vistas las restricciones de papel y una censura alemana hostil a Spinoza鈥. A帽os m谩s tarde, la m茅moire sobre Spinoza fue publicada parcialmente en los n煤meros de la Revue de Histoire de Philosophie correspondientes a 1944 y 1946[3].

Lo que Henry descubre en Spinoza como el alma de su pensamiento -sin lo que 煤nicamente ser铆a un pensamiento abstracto- es una experiencia: del absoluto, de la eternidad, de la felicidad. Esa experiencia es lo que vuelve a la filosof铆a de Spinoza irreductible a un sistema de conceptos y a un racionalismo. Tambi茅n a un naturalismo. Las grandes tesis del spinozismo no valen por s铆 mismas sino en cuanto procuran la exposici贸n te贸rica de esa experiencia primaria, de donde obtienen su vitalidad. El orden de razones y la formulaci贸n matem谩tica son apenas una forma de expresi贸n de la dicha de ser en tanto sentimiento de ser en Dios. El spinozismo, pues, est谩 animado por una significaci贸n existencial y religiosa. No es un sistema puramente especulativo y l贸gico, sino la puesta en categor铆as de un acontecimiento vivido, y 鈥渃omo un compromiso鈥[4]. La filosof铆a propiamente dicha no es, por tanto, una b煤squeda sino el precipitado de algo que la preexiste: 鈥渆l deseo absoluto de felicidad鈥[5]. Las ideas de las que ese pensamiento se vale no son pues 鈥渦na pintura muda sobre un lienzo鈥 (E, II, 43, esc.) sino las manifestaciones de una fuerza viviente y de un deseo inmanente a ellas. Las ideas, en efecto, son expresiones del deseo. No abstracciones de la vida que subyace a ellas, ni 鈥減roductos muertos鈥. Conocimiento y deseo son inseparables e inmanentes el uno al otro.

El conocimiento del tercer g茅nero en particular lo es siempre de res singulares en su realidad concreta, que una vez conocidas de ese modo 鈥測a no pueden ser consideradas como modos finitos鈥. Se trata de un conocimiento de los cuerpos desde el punto de vista de la naturana turante 鈥揺s decir desde la perspectiva de su unidad con la Naturaleza como potencia infinita. El conocimiento por la ciencia intuitiva es necesariamente conocimiento de Dios, un conocimiento del principio afirmativo que pone la existencia de lo existente: no un conocimiento del l铆mite ni de la causalidad determinante, sino de la positividad divina en los seres y las cosas[6].

La presencia inmanente de Dios en las cosas (la inmanencia de la natura naturante en la natura naturata; de las esencias en las existencias; de lo infinito en lo finito鈥) es lo que hace posible la 鈥渆xperiencia de la eternidad鈥, inmanente a su vez al tiempo. Felicidad es la palabra que designa esa inmanencia, de algo (algo que podr铆a, tambi茅n, ser llamado vida[7]) no emp铆rico en nuestra existencia emp铆rica, determinada y finita. La felicidad no es otra cosa que el sentimiento de Dios, que Henry contrapone a las 鈥渋deas muertas鈥: m谩s que conocido, el ser es sentido.

Hacia el final del texto -y sin que se deduzca del cuerpo argumentativo-, se explicita un repentino deslizamiento del spinozismo hacia una interpretaci贸n cristiana: 鈥淒e este modo, la inspiraci贸n de la 脡tica se muestra m谩s religiosa todav铆a, y presenta su parentesco evidente con el cristianismo en tanto nos aporta鈥 la buena nueva, la victoria sobre la muerte鈥[8]. El spinozismo es sustra铆do de la interpretaci贸n 鈥渘aturalista鈥 (si por esta palabra entendemos una naturaleza de car谩cter emp铆rico), para afirmar la presencia de un Absoluto sentido, inmanente a la existencia. Si bien el amor m谩s alto es intelectual, por esta palabra no debe entenderse otra cosa que algo siempre ya dado. Por eso 鈥渓os m铆sticos, los simples tambi茅n conocer谩n la felicidad de Spinoza鈥[9].

La interpretaci贸n henryana de la filosof铆a spinozista tiene su n煤cleo en la afirmaci贸n de una 鈥渟ignificaci贸n existencial -no simplemente metaf铆sica- de la sustancia鈥. O m谩s precisamente religioso-existencial. Spinoza obtiene m谩s su inspiraci贸n de los Antiguos que de los Modernos, y se sustrae del criticismo, del subjetivismo y de las filosof铆as de la conciencia. Se sustrae con 茅nfasis del idealismo, pues la felicidad resulta imposible si el ser se comprende como puro 鈥減rolongamiento de nosotros mismos鈥. La felicidad tiene por condici贸n la existencia de Otro. No sin embargo como efecto de una producci贸n del esp铆ritu, pues de ser as铆 resultar铆a imposible鈥 abandonarse en el amor鈥 y la felicidad misma 鈥揹e la que sin embargo tenemos experiencia. El pasaje al que la breve referencia de la interpretaci贸n henryana antes consignada quer铆a llegar, es este: 鈥淣o hay felicidad m谩s que si el ser nos es dado y si podemos all铆 perdernos, como el ni帽o en el seno de su madre. Ahora bien, toda filosof铆a en la que el Ser est谩 subordinado al esp铆ritu no puede sino volver imposible una tal felicidad. Pues no hay felicidad m谩s que para una conciencia que se trasciende, se supera, y que va hacia el Ser para unirse con 茅l en una contemplaci贸n inm贸vil y en un abandono alegre鈥[10]. Y poco m谩s adelante repite a煤n una vez la met谩fora de la sustancia como 鈥渟eno materno鈥: 鈥淭oda sustancia es el seno materno, el Para铆so perdido, la Tierra prometida. Es necesario que este Para铆so pueda ser reencontrado, que esta Tierra no sea solo una promesa, y para eso que la sustancia exista. Es por eso que toda filosof铆a de la felicidad es una filosof铆a del Ser鈥︹[11].

Concepto fundamental de la ontolog铆a, la sustancia spinozista no reviste sin embargo solo, ni tanto, una significaci贸n ontol贸gica sino un sentido ut贸pico y existencial. Le铆da desde hoy, un anacronismo rutilante parece afectar la manera henryana de comprender a Spinoza, habida cuenta de la extensa -e intensa-investigaci贸n spinozista, que centra la interpretaci贸n del fil贸sofo amstelodano en la filosof铆a pol铆tica, la cr铆tica de la dominaci贸n, la emancipaci贸n de la potencia y la teor铆a democr谩tica. Nada de ello es tenido en cuenta, ni tan siquiera mencionado, en el ensayo de Henry.

Sin embargo, se advierte en 茅l una radicalidad de otro tipo, que recuerda la existencia de una dimensi贸n que llamaremos filos贸fica (religiosa, m铆stica鈥) en el spinozismo, cuya consideraci贸n no solo no desvanece el combate contra la Servitudo socio-pol铆tica y la acci贸n emancipatoria, sino que m谩s bien puede dotarlas de una potencia parad贸jica. Aunque esta derivaci贸n pol铆tica de una interpretaci贸n de la sustancia como Tierra prometida -en el caso del texto henryano de sentido m谩s bien religioso- no se desarrolla en La felicidad de Spinoza.

Muchos a帽os despu茅s de este trabajo preparatorio del estudiante Michel Henry con el objeto de sortear una instancia de examen, un fil贸sofo argentino -formado en la fenomenolog铆a francesa- leer谩 a Spinoza por primera vez en el exilio venezolano, donde dict贸 cursos sobre su pensamiento, aunque no escribi贸 ning煤n libro a cuyo estudio estuviera directamente consagrado.

A contramano del estructuralismo, Rozitchner reivindicaba una filosof铆a materialista del sujeto, en el cruce del marxismo y la filosof铆a. Pedro Yag眉e estudi贸 en detalle el encuentro de Rozitchner con Spinoza. Lo precisa en los primeros a帽os del exilio, durante los que imparti贸 lecciones sobre la 脡tica y un seminario sobre el Tratado teol贸gico-pol铆tico en la Universidad Central de Venezuela[12] 鈥搚 donde a fines de los a帽os 70 escribi贸 el libro en el que la presencia de Spinoza es m谩s intensa y expl铆cita: Per贸n: entre la sangre y el tiempo. Lo inconsciente y la pol铆tica. Se trataba all铆 de elaborar un pensamiento de la derrota capaz de afrontar filos贸ficamente el fracaso del movimiento revolucionario y el subsiguiente terror bajo el que qued贸 sumida la sociedad argentina. Lo que desde entonces y hasta sus 煤ltimos escritos atrae el inter茅s de Rozitchner es la filosof铆a spinozista del cuerpo y su potencia insumisa; la obtenci贸n de un saber sobre el ignorado poder del cuerpo y la trama afectiva que lo constituye -irreductibles a las estructuras-, a partir del cual organizar un contrapoder y una resistencia a la dominaci贸n: 鈥淪u filosof铆a [de Spinoza] est谩 detr谩s de cada uno de nosotros, y nos invita a convertirnos en el lugar donde se elabora, como experiencia de vida, lo que la mera reflexi贸n solo enuncia como saber, y enfrentar entonces el riesgo de un nuevo e ignorado poder. Por eso nos advierte 鈥榥adie sabe lo que puede un cuerpo鈥. El saber se despliega s贸lo luego de descubrir y ejercer ese poder. El poder colectivo se revela desde el propio cuerpo individual amplificado cuando superamos la cerraz贸n sensible que el terror nos impuso al separarnos de los dem谩s鈥[13].

En el encuentro de los cuerpos y la indeterminada potencia colectiva que resulta de 茅l, el fil贸sofo de Chivilcoy inscribe el punto de resistencia a la dispersi贸n, a la soledad y el terror[14] a los que hab铆an quedado sometidos esos mismos cuerpos tras la reciente derrota pol铆tica en la Argentina. La filosof铆a de Spinoza se presenta como una fecunda v铆a de acceso a la comprensi贸n de los modos en los que opera el miedo en los cuerpos, a la vez que a un reconocimiento de la reserva de insumisi贸n que esos mismos cuerpos albergan (鈥渓a sabidur铆a aun inconsciente de nuestro propio cuerpo鈥).

La fecundidad del spinozismo se revela aqu铆 no en tanto inmediata 鈥渆xperiencia de felicidad鈥, sino como una filosof铆a de (y para) la adversidad 鈥搎ue Spinoza llama Servitudo. Conforme esa filosof铆a interpretada por Rozitchner, la tarea consiste en una detecci贸n, en el cuerpo, de algo impensado que no ha logrado ser sometido; una recuperaci贸n de lo que excede al terror, de la 鈥渢rama viva鈥漲ue en el cuerpo resiste y preexiste a lo que busca someterlo. Por eso, el sometimiento nunca es total: 鈥渟i lo fuera, no habr铆a resistencia posible鈥[15]. La dimensi贸n afectiva y sensible de los cuerpos resguarda una promesa emancipatoria contra la dominaci贸n en acto.

En 2010, un a帽o antes de morir, Rozitchner escribi贸 un conjunto de ensayos breves editados p贸stumos bajo el t铆tulo Materialismo enso帽ado[16], en los que se busca, aqu铆 s铆 -como el escrito henryano-, recuperar una 鈥渆xperiencia primigenia que nutrir谩 el sentido de todo pensamiento鈥. Lo arcaico, la infancia, la maternidad (el materialismo, es decir el 鈥渉谩lito enso帽ado鈥 que penetra toda la materia), la lengua materna (una lengua anterior a la que err贸neamente llamamos materna y que en rigor es una lengua paterna), la 鈥渃oalescencia de los afectos鈥, 鈥減regnancias y fragancias鈥 perdidas con el enso帽amiento que el espectro paternal suplanta. El 鈥Ordo amoris del cuerpo materno鈥 ab-origen que evoca Rozitchner, aunque omitido y reprimido, pervive en los restos y los gestos de lo que resiste al terror. Como en libros anteriores, tambi茅n aqu铆 se trata de descubrir una afectividad y una sensibilidad anteriores[17], recubiertas por la lengua, los conceptos y la ley.

La intensidad po茅tica de estos breves escritos, no sugieren ning煤n retorno ni restituci贸n sino la indicaci贸n de una materialidad humana primaria que pervive fragmentada en restos y sublimada en todo reinicio de la acci贸n emancipatoria y manifestada siempre que se pone en obra un pensamiento fuera del terror. Toda felicidad y toda utop铆a son pervivencias de esa experiencia que excede 鈥渓o real鈥. 鈥淪i la madre no hubiera abierto con el hijo el espacio de enso帽amiento que es la trama del pensamiento, ninguna lengua hubiera podido crearse, porque no habr铆a habido una materia enso帽ada en la cual inscribirse. No hubiera existido un materialismo hist贸rico鈥 el amor materno sigue sosteniendo, y se despliega, en todas las relaciones adultas generosas, fraternas y amorosas鈥[18].

Las dicotom铆as de Rozitchner (ensue帽o / terror; afecto materno / pavor patriarcal, etc.) intencionan algo preexistente al orden del discurso; activan una aventura del lenguaje orientada a evocar una experiencia de la felicidad. (鈥渆se mundo primero鈥 que San Agust铆n califica como 鈥榣a vida feliz鈥欌). No aparece aqu铆 -a no ser en un 煤nico pasaje, que se explicitar谩 en seguida- el nombre de Spinoza. Pero s铆 un esp铆ritu spinozista en una po茅tica que opta por un lenguaje en sinton铆a con eso que lo preexiste y que busca ser pensado por 茅l. El cristianismo -tanto como la filosof铆a y la econom铆a pol铆tica-, 鈥渞enuncian鈥 y 鈥渄esprecian鈥 a la 鈥渕adre naturaleza鈥. Obliteran la experiencia enso帽ada (鈥渘egada pero siempreviva鈥[19]) cuyo 鈥渟entido鈥 Rozitchner procura reconocer impreso en la materia y en los instersticios de la cultura: de ella provienen los grandes conceptos filos贸ficos, sin embargo olvidados de la 鈥渆xperiencia viva鈥 en la que tienen origen. Es decir, descuidan por completo el 鈥渙rigen amoroso del pensar humano鈥[20] y reniegan de 茅l. Los fil贸sofos no son sino 鈥渘i帽os exp贸sitos鈥, y el orden del discurso una negaci贸n del Ordo amoris materno, que impone la muerte sobre la materia viva. Que impone 鈥渓a ley de la selva鈥, 鈥渓a ley jur铆dica鈥, la 鈥渓ey del Estado鈥 y el r茅gimen soberano. La lengua materna de significados sensibles y su advenimiento -una lengua en ruinas pero no una lengua muerta- son omitidos por la raz贸n y su r茅gimen, que sin embargo no logran extinguir por completo 鈥渓a memoria indeleble de una vida feliz, sin violencia ni muerte鈥[21].

La experiencia de felicidad primigenia que Rozitchner busca despejar con una ling眉铆stica de significaciones sensibles anterior a la lengua paterna, es la de un fundamento afectivode la vida humana nunca completamente capturado por el terror. El planteo de Materialismo enso帽ado es pol铆tico. Conducidos por este concepto,e stos textos p贸stumos se hallan animados por la misma b煤squeda que en Per贸n: entre la sangre y el tiempose orientaba hacia la potencia ignorada del cuerpo afectivo descubierta por Spinoza.

Aunque podr铆a advertirse aqu铆 una cierta resonancia rouseauniana, sin ser expl铆cita, la inspiraci贸n fundamental de Materialismo enso帽ado es la filosof铆a de Spinoza 鈥搇e铆da desde la experiencia del terror como una filosof铆a que nos lleva m谩s all谩 (o nos trae m谩s ac谩) de 茅l. All铆, Rozitchner solo menciona a Spinoza en un pasaje -sin embargo muy importante- de 鈥淟a celebraci贸n鈥, para ponerlo a distancia de los fil贸sofos que, como 鈥渘i帽os astutos鈥, se valen de los restos de la experiencia materna pero congelados en categor铆as, como si hubieran salido de sus cabezas. Spinoza, en cambio, pone la 鈥渋dea de la idea鈥 (idea ideae) en el comienzo del pensamiento 鈥損ero 鈥渘o es lo que ellos [los fil贸sofos] interpretan鈥. La primera idea [segunda en la expresi贸n]se halla o surge directamente 鈥渆nlazada con el afecto del cuerpo materno鈥[22], en tanto que la segunda [que corresponde a la primera en la expresi贸n] rompe la continuidad sensible e introduce la 鈥渄istancia infinita鈥. La idea originaria es una marca afectiva y una creaci贸n inmediata del cuerpo que prolonga en ella la 鈥淐osa sensible鈥; la idea que tiene por objeto la idea originaria, en cambio, es sin afecto y abstracta: 鈥溾ara Spinoza es el enso帽amiento, con el que se vive y se prolonga en nosotros la sustancia materna, el 鈥榚lemento鈥 o el 鈥榚ter鈥, la sutil materialidad que sigue sosteniendo y engendrando la circulaci贸n de las ideas y el paso de una idea a otra鈥[23]. Spinoza mantiene pues una experiencia arcaica de felicidad que 鈥渓os fil贸sofos鈥 eliden y olvidan. Sin ella, sin ese incondicionado amoroso, no habr铆a pensamiento.

De manera misteriosa, Rozitchner solicit贸 a los editores de Materialismo enso帽ado la inclusi贸n en el libro de dos aguafuertes y seis 贸leos de la pintora Norma Bessouet, que 茅l mismo seleccion贸 para que acompa帽asen su texto. Tras leerlo se entiende muy bien por qu茅, aunque no haya en 茅l ninguna referencia expl铆cita a las obras. Las im谩genes de Bessouet atesoran eso perdido que Rozitchner busca restituir con su desv铆o del lenguaje desafectado de la teor铆a. Apenas enso帽ada por la po茅tica filos贸fica que se busca aqu铆 liberar de las categor铆as heredadas y su violencia, m谩s del orden del sue帽o que de la enso帽aci贸n, las pinturas -que encierran algo rousseuniano, tanto de Jean-Jacques como del Aduanero- custodian el origen del mundo, y con 茅l la posibilidad de que todo vuelva a comenzar.

La experiencia de la felicidad (una potencia viva de lo arcaico: la naturaleza como 鈥渟eno materno鈥 en la interpretaci贸n henryana de Spinoza; el materialismo enso帽ado y la 鈥渟ustancia materna鈥 en Rozitchner) no es independiente de la cr铆tica a los sistemas de dominaci贸n teol贸gicos y pol铆ticos -o m谩s bien, 茅sta no es independiente de aqu茅lla-, sino que guardan entre s铆 una relaci贸n -filos贸fica y pol铆tica, te贸rica y pr谩ctica- de mutua inmanencia. El Tratado teol贸gico-pol铆tico y la 脡tica (y dentro de ella la parte IV y la parte V) son inescindibles y revelan su fecundidad en su mutua afectaci贸n. El contenido pol铆tico de la filosof铆a y el contenido filos贸fico de la pol铆tica se fecundan y revelan que el pensamiento, si es concreto, aloja dentro de s铆 ala experiencia como su m谩s 铆ntimo n煤cleo de sentido.

鈥淓xperiencias de felicidad de resistencia y de memoria鈥 no lleva coma despu茅s de felicidad. No se trata de una enumeraci贸n sino de un genitivo m煤ltiple, objetivo y subjetivo en todos los casos: felicidad de la resistencia; resistencia de la felicidad; felicidad de la memoria; memoria de la felicidad.

[1]Le贸n Brunschvicg, Spinoza, Clamann-L茅vi, Paris, 1984.

[2]No parece haber relaci贸n entre la filosof铆a de Spinoza y la participaci贸n de Henry en el maquis de Haut-Jura (el libro que llev贸 consigo a la clandestinidad no fue la 脡tica sino la Cr铆tica de la raz贸n pura, de all铆 su nombre de guerra), como s铆 la hubo en el caso de Jean Cavaill猫s, quien particip贸 en la fundaci贸n del movimiento de resistencia 鈥淟ib茅ration-Sud鈥 y de la red militar Cahors. Cuando Francia fue ocupada, le dijo a Raymond Ar贸n en Londres: 鈥淪oy spinozista; es necesario resistir, combatir, afrontar la muerte. As铆 lo exigen la verdad, la raz贸n鈥 (Raymond Ar贸n, Prefacio a Jean Cavaill猫s, Philosophiemath茅matique, Hermann, Paris, 1962, p. 14). Se trat贸, en su caso, de un engag茅ment matem谩tico-filos贸fico-pol铆tico: el deber de resistir era impuesto por la raz贸n y resultaba de la comprensi贸n de una evidencia.

[3]Anne Henry, 鈥淧refacio a la edici贸n en espa帽ol鈥, en Michel Henry, La felicidad de Spinoza, traducci贸n de Axel Cherniavsky, La Cebra, Buenos Aires, 2008, pp. 22-23.

[4] Michel Henry, op. cit., p. 32.

[5]Ibid., p. 34.

[6]Ibid., pp. 131-132.

[7]En el pr贸logo deLa felicidad en Spinoza, Mario Lipsitzsugiere que la idea de vida en tanto 鈥渟ustancia fenomenol贸gica鈥 desarrollada en la obra tard铆a de Henry remite a su temprana interpretaci贸n de Spinoza y tiene su proveniencia en su comprensi贸n de la sustancia como ser viviente (op. cit., pp. 7-8).

[8]Ibid., p. 142. Y tambi茅n: 鈥淓s la Alegr铆a, y no alg煤n atributo metaf铆sico sin ninguna medida com煤n con el hombre, lo que constituye ahora la esencia del Todo. Esta sustancia impasible se parece cada vez m谩s al Dios viviente, al Dios amante, al Dios de la Biblia鈥 (p. 155).

[9]Ibid., p. 187.

[10]Ibid., p. 61. Yo subrayo.

[11]Ibid., p. 62.

[12]Pedro Yag眉e, 鈥淎lthusser y Rozitchner: dos caminos hacia Spinoza鈥, 脡ndoxa, n掳 41, 2018.En tanto, Diego Sztulwark -quien mantuvo una intensa interlocuci贸n con Rozitchnerdurante sus 煤ltimos a帽os-, anota que 鈥渉ab铆a impartido clases sobre Spinoza en su exilio venezolano. En la carpeta de apuntes para sus cursos, se lee sobre la 脡tica: 鈥榝ilosof铆a del subdesarrollo鈥; y sobre el Tratado teol贸gico-pol铆tico: 鈥榗ontra el absoluto鈥. La obra de Spinoza recorre por entero los trabajos de Rozitchner a la manera de los personajes del novelista Isaac Bashevis Singer: menos como un personaje a retratar y m谩s como un interlocutor omnipresente鈥 (鈥淪pinoza en Am茅rica Latina. Un comentario sobre la obra de Diego Tati谩n鈥, en Nuevo itinerario. Revista de filosof铆a, vol. 16, n掳 1, Universidad Nacional del Noreste, Resistencia (Chaco), 2020, p. 106).

[13]Le贸n Rozitchner, Per贸n: entre la sangre y el tiempo. Lo inconsciente y la pol铆tica, Cat谩logos, Buenos Aires, 1998, p. 12.

[14]En el Tratado pol铆tico, Spinoza se hab铆a referido exactamente de esta experiencia del terror y la soledad con las expresiones metuterriti y solitudo: 鈥淒e una sociedad cuyos s煤bditos no empu帽an las armas, porque son presa del terror (metuterriti), no cabe decir que est谩 en paz, sino m谩s bien que no est谩 en guerra鈥 Por lo dem谩s, aquella sociedad cuya paz depende de la inercia de unos s煤bditos que se comportan como ganado, porque s贸lo saben actuar como esclavos, merece m谩s bien el nombre de soledad que el de sociedad (recti霉ssolitudo, quamCivitasdicipotest)鈥 (Spinoza, Tratado pol铆tico, versi贸n de Atilano Dom铆nguez, Alianza, Madrid, 1986, p. 120).

[15]Pedro Yag眉e, op. cit., p. 127.

[16] Le贸n Rozitchner, Materialismo enso帽ado. Ensayos, Tinta Lim贸n, Buenos Aires, 2011. Se trata de un volumen compuesto de cuatro textos (鈥淟a mater del materialismo hist贸rico. De la enso帽aci贸n materna al espectro patriarcal鈥; 鈥淓nso帽aci贸n鈥; 鈥淟a celebraci贸n鈥, 鈥淣aturalmente鈥) y ocho pinturas de Norma Bessouet.

[17]Con diversas expresiones po茅ticas (鈥溍簂timo reino鈥, lo 鈥渁nterior鈥, la 鈥渃omarca imposible鈥, la 鈥渜uinta estaci贸n鈥濃), Pascal Quignardevoca la experiencia de felicidad de un pasado incierto y aoristo, en realidad no un pasado sino 鈥渓o anterior鈥 al pasado, an谩logo al que Rozitchnerrememora con su materialismo enso帽ado. 鈥淗ay algo -escribe el autor franc茅s- que no pertenece al orden del tiempo, pese a que cada a帽o regresa como el oto帽o y como el invierno, como la primavera y como el verano. Algo con sus frutos y con su luz鈥 (Albucius, El cuenco de plata, Buenos Aires, 2010, p. 50). Es lo indefinido, lo ilimitado y sin l铆mite de tiempo; el aoristo que el lat铆n y las lenguas latinas han perdido y s贸lo conservan en el 鈥渉ab铆a una vez鈥︹ de las narraciones infantiles. Algo sin traducci贸n en el tiempo definido. Lo anterior al tiempo y al pasado. La 鈥渃omarca imposible鈥 de la que brotan la poes铆a y el relato humanos. Esa 鈥渜uinta estaci贸n鈥 que asedia a las del calendario es la eternidad (pero una eternidad cargada de frutos y de antiguas novedades): asedia al tiempo y vulnera los 鈥渓铆mites鈥 que, incesante, impone la muerte. Esa quinta estaci贸n es 鈥渆l pasado en nosotros [que] no se reduce a esta 煤nica pre-estaci贸n infantil o primaria o animal que sin interrupci贸n vaga en nosotros mismos: lo Antiguo Inalterable鈥 Cimiento inalterable de nosotros mismos en las ruinas del no-lenguaje en nosotros鈥 Desfile apasionante cuyas primeras im谩genes est谩n pintadas en los atrios de las cavernas鈥 (ibid., p. 52). Es 鈥渓o anterior鈥 depositado en las cosas y las vidas: por ello, es que 鈥渆l ni帽o es un ancestro que ha entrado en la casa鈥 Recientes y vetustos, los beb茅s no son exactamente nuevos鈥 (鈥淓l pasado y lo anterior鈥, en revista Nombres, n掳 23, 2010, pp. 9-10). Algo 鈥渋ndomesticable鈥 e 鈥渋ndeclinable鈥 que Quignard opone al pasado; 鈥渞etraso inaprensible鈥 de la belleza. Anacron铆a como acron铆a eruptiva; lo aoristo que 鈥渄errota al pasado鈥, y proponemos nombrar aqu铆 como lo arcaico. Esta palabra quiere designar una dimensi贸n de la vida humana anterior a las civilizaciones y a las barbaries, en la que abreva una eternidad cualitativa y volc谩nica. Lo arcaico se aloja pues en la rutina de los seres como lo inapropiable mismo que descentra la soberan铆a del sujeto, desplaza el tiempo de su quicio y se renueva una y otra vez. Lo que yace en el fondo del tiempo -no en el sentido de un inicio o un origen perdidos del que nos hemos alejado, sino en el fondo de cada instante-; lo que yace, m谩s bien, en el trasfondo del tiempo, lo que el tiempo trae y carga a su pesar. 

[18]Le贸n Rozitchner, Materialismo enso帽ado, op. cit., pp. 17-18.

[19] Ibid., p. 30.

[20] Ibid., p. 48.

[21] Ibid., p. 78.

[22]Ibid., p. 59.

[23]Ibid., p. 60.




Fuente: Lobosuelto.com