November 18, 2020
De parte de El Libertario
2,072 puntos de vista

Erick Camargo
 
Juan Carlos La Rosa dirigente social-ind├şgena de la organizaci├│n Wainjirawa y de La Guarura, conversa con nosotros sobre las actuales protestas sociales que han estallado por todo el pa├şs de forma simult├ínea y con una fuerza incre├şble a causa de las grandes carencias en servicios b├ísicos, la dificultad cada vez m├ís grande para conseguir los medios de subsistencia y el descontento generalizado provocado por la cuarentena y todo lo que ha implicado en nuestro pa├şs.

Como se ha podido constatar en noticias oficiales y no, a lo largo del pa├şs han explotado una serie de protestas sociales que empezaron en el estado Yaracuy pero que han abarcado casi todos los estados de Venezuela, incluyendo M├ęrida, Bol├şvar, Falc├│n, Aragua, Sucre, Nueva Esparta; no todas han tenido la misma intensidad, pero s├ş se han visto fuertes movimientos de ciudadanos y vecinos expresando su descontento ante la situaci├│n en diversas formas, pero tambi├ęn la represi├│n ha sido encarnizada y violenta.

 Protestas producto de la carencia de servicios p├║blicos y medios de subsistencia, carencias que han empujado a las poblaciones a tomar acciones desesperadas como conseguir le├▒a, en detrimento de bosques y matorrales, provocando da├▒os severos al ambiente; carencias producto tambi├ęn del progresivo deterioro de las fuentes de aguas, de ambientes naturales producto del extractivismo descontrolado del Estado y sus empresas aliadas.


– ┬┐Cu├íl ves t├║ como el car├ícter principal de las protestas?

┬░ El signo caracter├şstico de lo que ha sucedido y que se ha prolongado por goteos durante las semanas, es el hambre, la narrativa de las protestas actuales es el hambre y la ausencia de servicios p├║blicos, lo que le cambia totalmente la agenda a la clase pol├ştica; mostrando adem├ís quienes protestan y quienes organizan. Los sectores pol├şticos que reconocen que la agenda pol├ştica debe estar signada por las necesidades de la gente son muy peque├▒os, la mayor├şa se encuentra enfocado en el plano electoral o internacional; casi ninguno de estos sectores que comprenden que hay que estar con las necesidades de las personas son muy d├ębiles y peque├▒os sin poder de convocatoria como para ponerse al frente de las protestas.

– ┬┐No ves la intervenci├│n de grupos pol├şticos dirigiendo estas manifestaciones?

┬░ Una vez m├ís el pueblo venezolano asiste a momentos dif├şciles donde nunca ha tenido ni puede tener una direcci├│n pol├ştica, al menos en el tiempo que me ha tocado vivir en la lucha pol├ştica y social del pa├şs. No hay cr├ęditos acumulados para que alguien se ponga al frente, cualquier liderazgo va a surgir de las din├ímicas de acompa├▒amiento y de sacrificio que hombres y mujeres pongan al lado de los suyos en estas protestas. Las protestas pueden producir un liderazgo y una forma de organizase y una forma de hacer, pero ahora, al menos que alguien se aproveche como tambi├ęn ha sucedido antes, no est├ín vinculadas con ning├║n proyecto de poder; aunque hay quienes intenta cobrar.

La galvanizaci├│n del proyecto que se est├í tratando de imponer al pa├şs es tan duro y dr├ístico, que las fuerzas pol├şticas del pa├şs apenas pueden alcanzar en el marco de la protesta, es exigir que no se criminalice la misma, sobre todo desde la oposici├│n. Las organizaciones peque├▒as, de las que ÔÇťcasi todos somos partesÔÇŁ tambi├ęn podemos decir basta de represi├│n, denunciamos la violencia policial, pero no podemos ponernos al frente de la protesta; tenemos que permitir que la protesta nos haga.

Es importante tener en cuenta que la estructura bastante madura y experimentada del aparato represivo del Estado no actu├ę con lo aprendido, sino que debe ser desconcertada y confundida, por lo cual la protesta debe ser bastante creativa. La violencia no es una cosa que se pueda negar, e ning├║n caso de la lucha social, as├ş a priori. Pero si se puede se├▒alar cuando la violencia, que es natural en todo descontento, no lo conviene a la gente y cuando un Estado represivo y unos cuerpos policiales convertidos en sindicatos criminales, saben que hacer frente a la protesta. Estos cuerpos se alimentan de la violencia, por lo tanto hay que pensar como incidir en la protesta, para que la misma genere m├ís entusiasmo, genere vigor y desate procesos organizativos.

– ┬┐Cu├íl es el rol de lo pol├ştico y los movimientos sociales?

┬░ Una idea que trat├ę de desarrollar en la primera intervenci├│n, es que la agenda nacional no son las elecciones que convoc├│ el gobierno, ni nada que se refiera a ella, ni siquiera negarlas es parte de la agenda. Nos habla de ÔÇťla izquierda atomizadaÔÇŁ de este pa├şs ha tratado de ponerse al frente de la agenda nacional. Pero qu├ę pasa cuando una ardilla se para en una autopista frente a un cami├│n y lo trata de interpelar, lo m├ís seguro es que el cami├│n la aplaste. La izquierda que es el sector pol├ştico que m├ís conozco, aunque ahora ha tocado convivir con todos los sectores ideol├│gicos del pa├şs, act├║a as├ş, pues Lenin ense├▒o que hay que pararse y decir no y, se paran al frente. Siempre hay que saber decir no, pero hay que aprender a decir no a la escala de uno, de lo que es posible para uno, probar en la pr├íctica para que t├║ no genere organizaci├│n.

La agenda no es la electoral, pero adem├ís la negaci├│n de esa agenda del gobierno tiene que estar a las alturas de tus posibilidades, porque si no, no pasas del alegato, del pronunciamiento, del comunicado de rechazo y, si la ret├│rica es siempre la misma no se mantiene, por lo tanto el potencial creativo no se conserva, por lo tanto tiene que distribuirse y ligarse gen├ęticamente a lo que est├í en la calle y la necesidad de la gente. Eso requiere una enorme cantidad de actividades, no una sola que es pronunciarse, que es lo que se acostumbra en la pol├ştica tradicional. La agenda no es la del gobierno y la gente le va a cambiar la agenda al gobierno y, mira que la agenda electoral es siempre una agenda hegemonizaste en un pa├şs como el nuestro, pero el nivel de rechazo es muy alto, nosotros intuimos sin ser profetas, por lo que sentimos en el trabajo diario con las comunidades, que la agenda no es la electoral. Hay que aprender a distribuir el descontento y el rechazo a una escala que no son las del gobierno.

– ┬┐Qu├ę diferencias observas con otras protestas ocurridas anterioremente?

┬░ Desde que empez├│ a profundizarse la crisis desde que Ch├ívez era gobierno, antes incluso de las elecciones en las que Nicol├ís Maduro es electo presidente de la rep├║blica, desde antes de la muerte de Ch├ívez, ha venido apareciendo un tipo de protesta que ha venido creciendo lentamente hasta convertirse hoy en parte fundamental del conflicto venezolano, que es la protesta social. Diferenciada a la protesta c├şvica que est├í enmarcada en la polarizaci├│n; esta protesta social que ha mostrado car├ícter de descontento dentro del mismo chavismo, vinculados o signados tambi├ęn por la polarizaci├│n. Esta protesta social siempre ha tenido su propia agenda, va a su propio ritmo y es completamente distinta. La clase pol├ştica intuye que debe salir corriendo a cobrar de ella, pero esta sigue teniendo su propia agenda, es dif├şcil determinar qui├ęn la convoca, incluso al que se le ocurri├│ no est├í seguro si fue el primero, pero adem├ís sabe que no tiene la fuerza para reivindicarse con el liderazgo de la misma. Ese es el tipo de protesta que se est├í imponiendo en el pa├şs.

Algunos lo ven como una deficiencia, pero es una deficiencia hist├│rica, pues en este pa├şs jam├ís avanzamos en nada construyendo estructuras y liderazgos, sino quit├índolos del medio, quitando organizaciones, barriendo liderazgos, que nos estorbaban del medio. As├ş ha transcurrido la vida pol├ştico-social o su expresi├│n, no es algo de este siglo, ha sido una constante hist├│rica. Tal vez, creo, sea parte de esa sangre Caribe que corre por nuestras venas, esa mitad Caribe porque la otra es Arahuaca, la que piensa m├ís las cosas y act├║a de manera m├ís organizada. Pero en este pa├şs hemos avanzado quit├índonos del medio lo que nos estorbaba.

La Sociedad Civil, para llamarla con el t├ęrmino coloquial con que se ha popularizado ese sector; estuvo muy cerca en los ├║ltimos dos a├▒os del Plan Guaido, pero que tambi├ęn es una expresi├│n clara y manifiesta del descontento. A la cual podemos suscribir en esa protesta espontanea con la juventud en las calles de manera violenta en 2017, que hicieron grandes sacrificios, deben ser reivindicados hist├│ricamente por todo aquel que est├ę a favor de los cambios, por todo aquel que entiende que la lucha social produce posibilidades de justicia y dignidad, si est├í en auge. Aunque no se piense como ellos, cosa que es natural, igual deben ser reivindicados.

Esa sociedad que estaba muy cerca del proceso polarizado, que el gobierno-poder pod├şa reivindicar como su antag├│nico, tiene la particularidad de estar despolariz├índose. Hay una ruptura definitiva con Juan Guaido, a qui├ęn s├│lo le queda el escenario internacional, un escenario en el que tiene que hacer malabares para la aprobaci├│n de leyes como la de miner├şa responsable, es como le dicen al sistema-mundo que ellos pueden garantizar cosas para el capital trasnacional en el marco de la crisis, si le permiten acceder al poder. Nosotros intuimos, pese a la caja negra que son esas negociaciones de la clase pol├ştica en el exterior, que en ambos grupos (chavismo y oposici├│n) es para mantenerse en el sitio donde est├ín, no para avanzar, ni siquiera es para tumbar a Maduro sino para decir ÔÇťsost├ęnganos un poco m├ísÔÇŁ, en el caso de Maduro que pide ÔÇťno dejen que nos tumbenÔÇŁ.

Ambos entregan y son parte de una subasta, de un festival de compra venta de las soberan├şas de este pa├şs, digo soberan├şas porque en este pa├şs somos muchas soberan├şas, al menos somos 43 pueblos, pero somos muchas m├ís soberan├şas que esos pueblos e identidades nacionales. Esas soberan├şas est├ín siendo entregadas por un peque├▒o sector de ambos lados de la pugna pol├ştica, que adem├ís se intercambian corruptos. Porque ya sabemos que el autor de la Ley de Minera de la Asamblea Nacional es El├şas Matta, un viejo corrupto del gobierno de Arias C├írdenas en el Zulia, su jefe de obras p├║blicas. Ese es el signo de este momento, la ruptura o alejamiento, incluso de sectores que ayudaron a construir el Plan Pa├şs. Es dif├şcil identificarse con el nivel de incoherencia de ese sector de la oposici├│n. El chavismo no necesita interlocutores, est├í basado en las relaciones con el aparato militar, act├║a en esta crisis como el constructor y operador del modelo; la oposici├│n ha ocupado su lugar para hacer lo mismo, har├í lo mismo si le tocara. Se construye un modelo militar-corporativo basado en el control del territorial basado en la econom├şa extractivita, con control irregular del territorio, como ha sucedido en ├üfrica, producto de la voracidad extractivista ligada a la inversi├│n de capital trasnacional.

Conclusiones

La Sociedad Civil y la Protesta Social van en camino de encontrarse, en un encuentro sincero. Hay quienes trabajan para que ese encuentro no suceda, quienes buscan una mediaci├│n pol├ştica de todo lo que sucede, en un esquema muy patriarcal, ejercido por la clase pol├ştica de todas las dimensiones, buscando como ponerse en medio de las relaciones nuestras. Estamos convencidos que nuestras relaciones no deben volver a ser jam├ís tuteladas, ni producir liderazgos invisibilizantes de la diversidad. Ese encuentro se va a dar, sin embrago quien marca la pauta es el liderazgo vinculado a la necesidad y el hambre, eso es fundamental.

Si observas la caracter├şstica de quien protesta, el que sale es porque quiere comer hoy, ese es el nivel de desesperaci├│n que tenemos, que se ve a diario en cada comunidad. Nadie habla de la agenda del PODER. Para que el encuentro del descontento y las organizaciones sociales se d├ę, hay que cambiar las agendas, el que no aprenda, el que no cambie, NO VA.

[Tomado de https://www.ecopoliticavenezuela.org/2020/11/12/extractivismo-y-protestas-por-hambre-y-servicios-basicos-en-venezuela-entrevista-a-juan-carlos-la-rosa.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com