January 15, 2022
De parte de La Haine
2,481 puntos de vista

Los gobiernos progresistas de las 煤ltimas d茅cadas han hecho algunos importantes avances en materia de 芦pol铆ticas soberanistas禄: de la banca, del gasto p煤blico, de la pol铆tica externa, etc. Sin embargo, en materia socio-ambiental han sido cuestionados desde variados 谩ngulos. Tal vez el asunto m谩s espinoso es qu茅 tipo de soberan铆a han podido –o pretendido– promover con un modelo econ贸mico centrado en la extracci贸n y exportaci贸n de materias primas, es decir, en una base productiva que, como se ha se帽alado, conduce m谩s a la profundizaci贸n de la dependencia que a una ampliaci贸n de la soberan铆a.

Michael L枚wy

El principal logro de los gobiernos progresistas ha girado en torno a la redistribuci贸n de la renta, con medidas sociales a favor de las capas mas pobres de la poblaci贸n. Aqu铆 es necesario distinguir entre dos tipos de gobiernos progresistas: los 芦social-liberales禄 (como Brasil y Uruguay), que desarrollaron una importante pol铆tica social pero sin cambiar el modelo neoliberal, y los antimperialistas (Venezuela y Bolivia), que se han enfrentado con la oligarqu铆a y el imperialismo buscando alternativas soberanistas. En ambos casos nos encontramos, sin embargo, con un modelo de desarrollo basado en la extracci贸n y la exportaci贸n de materias primas, que ha llevado a una nueva forma de dependencia en relaci贸n al mercado internacional.

Adem谩s, el extractivismo es negativo desde otros puntos de vista: en primer lugar, es contradictorio con la soberan铆a alimentaria, que exige una producci贸n de alimentos para el mercado interno y no productos de exportaci贸n. En segundo lugar, muchas veces tiene consecuencias ambientales sumamente negativas para las poblaciones locales ind铆genas o campesinas. Y tercero, en el caso de la extracci贸n de energ铆as f贸siles –en particular el petr贸leo– contribuye al catastr贸fico proceso planetario de cambio clim谩tico.

Los gobiernos progresistas sin dudas han adoptado medidas sociales importantes en t茅rminos de redistribuci贸n social. Pero no han cuestionado el modelo econ贸mico capitalista exportador. Cierto, es dif铆cil para pa铆ses como Ecuador, Venezuela o Bolivia cesar de un solo golpe la producci贸n de petr贸leo o gas. Pero existen medidas intermedias, como la propuesta del Parque Nacional Yasuni impulsada por el gobierno de Rafael Correa en Ecuador (aunque despu茅s la abandon贸): en una regi贸n de bosques de alta biodiversidad, dejar el petr贸leo bajo tierra exigiendo una indemnizaci贸n a los pa铆ses ricos.

Este proyecto era el s铆mbolo de una opci贸n radical: preferir la naturaleza al mercado, la vida a la ganancia. Los pa铆ses capitalistas industriales no se entusiasmaron por el proyecto, no solo porque nada tiene que ver con los 芦mecanismos de mercado禄 donde tienen su preferencia, sino porque tem铆an el efecto estimulante de esta iniciativa: otros pa铆ses podr铆an plantear propuestas similares…

Eduardo Gudynas

La evaluaci贸n de las estrategias de desarrollo del progresismo est谩 demostrando no ser sencilla. Al interior de los pa铆ses se las reclama, pero a la vez hay muchos protagonistas de ese ciclo que las entorpecen, sea por su sincera convicci贸n de haber hecho lo correcto como por la intenci贸n de ocultar errores. Las recientes campa帽as electorales, por ejemplo, en Bolivia y Ecuador, las condicionaron a煤n m谩s, porque las energ铆as estaban puestas en volver a ganar el gobierno. Pero sobre ello se superpone un entramado de opiniones y analistas transnacionalizados, tanto desde dentro de Am茅rica Latina como desde fuera, que abusan de simplificaciones y esl贸ganes.

Por ejemplo, me dices que los progresismos lograron 芦pol铆ticas soberanistas禄 en la banca y en otros sectores. Ese tipo de dichos son muy comunes, en especial en el Norte Global. Pero est谩n algo equivocados. En realidad, bajo los progresismos la banca privada vivi贸 un para铆so: aument贸 su cobertura sobre la poblaci贸n y se diversific贸 la financiarizaci贸n. Esto ocurri贸 bajo los gobiernos de Correa en Ecuador, de Lula da Silva en Brasil o del Frente Amplio en Uruguay, entre otros. As铆 se explica la bancarizaci贸n obligatoria en Uruguay o la expansi贸n de la financiarizaci贸n a sectores como el consumo popular, la educaci贸n o la salud en Brasil.

En realidad, los progresismos estuvieron repletos de claroscuros. Tuvieron avances, estancamientos y retrocesos dentro de cada sector. Hay que celebrar que redujeron la pobreza y la marginalidad, porque eso dio alivio a millones de familias; pero no por ello hay que dejar de reconocer las limitaciones que tuvieron en su marcada dependencia de las ayudas monetarias condicionadas a los m谩s pobres o del cr茅dito para el consumo popular. Tambi茅n hay que felicitar sus inversiones en infraestructura, que por ejemplo en Ecuador son evidentes en sus carreteras y puentes. Pero al mismo tiempo debemos comprender que mucho dinero se perdi贸 dentro de los laberintos estatales, sea por medios l铆citos pero ineficientes como tambi茅n por la corrupci贸n.

Esas contradicciones se debieron a que los progresismos –en t茅rminos generales y muy esquem谩ticos– se orientaron hacia una variedad de capitalismo que busc贸 capturar una mayor proporci贸n de excedente para intentar una redistribuci贸n econ贸mica. Pero apel贸 a pr谩cticas concretas que, como los extractivismos y el consumo de masas, requer铆an su subordinaci贸n al capital. Y ello ocurri贸 por varias v铆as: blindaron al sector financiero, profundizaron la exportaci贸n de materias primas, captaron la inversi贸n extranjera y se adhirieron plenamente a la institucionalidad global (como la Organizaci贸n Mundial del Comercio).

Tal funcionamiento se dio por medio de delgados equilibrios en los que los Estados progresistas buscaban, por un lado, regular al capital, y por otro deb铆an ceder ante 茅l. Esos equilibrios eran inestables, pero mientras los precios de las materias primas fueron altos el excedente apropiado pudo sostener las medidas de compensaci贸n y amortiguaci贸n. Cuando cayeron los precios de los commodities, tal cosa dej贸 de ser posible. Y, peor a煤n, ello ocurri贸 al mismo tiempo que la capacidad de renovaci贸n pol铆tica del progresismo se agot贸.

Ren茅 Ram铆rez Gallegos

La superaci贸n del modelo extractivista, y con ello de la acumulaci贸n como tal, siempre ha sido el horizonte. Pero lo fundamental es no perder la noci贸n de temporalidad: primero, porque es un debate que no puede dejar de lado la subjetividad; segundo, porque hay reformas del presente y reformas transicionales que apuntan al cambio cuantitativo (como la satisfacci贸n de las necesidades) y al salto cualitativo (como la trasformaci贸n hacia la sociedad del 芦buen vivir禄).

Bajo esta perspectiva, es necesario se帽alar que 芦otra acumulaci贸n禄 (que incluye la 芦no acumulaci贸n禄 como horizonte) implica y requiere que exista mucha acumulaci贸n el d铆a de hoy (obviamente, con fines ecosociales). Esto no es algo que le guste o铆r a cierta izquierda. Pero vivimos dentro del capitalismo, y si bien el horizonte es superarlo, debemos pensar la 芦gran transici贸n禄 para esa 芦gran transformaci贸n estructural禄. No pensar el puente temporal es escribir ciencia ficci贸n.

La opci贸n de trasformaci贸n social debe ser sostenible en el tiempo, porque acumular para el beneficio social a gran escala toma d茅cadas, pero dilapidar la acumulaci贸n para beneficio de pocos es muy f谩cil (y as铆 se vio o se ve en los gobiernos neoliberales de Bolsonaro, Macri o Moreno). La opci贸n que ten铆an los gobiernos progresistas para esa acumulaci贸n eran los recursos naturales. Y aqu铆 hay que preguntarse al menos dos cosas: 驴la acumulaci贸n que obtuvieron de la explotaci贸n de recursos naturales sirvi贸 para la redistribuci贸n de ingresos y la democratizaci贸n de derechos? Claramente, s铆.

Seg煤n la CEPAL, bajo los gobiernos progresistas hubo una clara reducci贸n de la pobreza, la desigualdad y la cobertura de derechos sociales. En segundo lugar, cabe preguntarse si los recursos que obtuvieron se destinaron para un cambio en la matriz productiva (el modo de producci贸n). Desde mi punto de vista, no lo suficiente. En ciertos pa铆ses, incluso, ni siquiera se discuti贸 la necesidad de una transformaci贸n de este tipo.

M谩s all谩 de la coyuntura pol铆tica, todas las econom铆as latinoamericanas siguen compartiendo ciertas caracter铆sticas centrales: los sectores econ贸micos predominantes se basan en la extracci贸n de recursos, la agricultura de monocultivo y la manufactura de bajos salarios; en t茅rminos de empleo, la regi贸n est谩 marcada por un gran sector informal, as铆 como por la pr谩ctica arraigada de precarizaci贸n y tercerizaci贸n, lo que resulta en una clase obrera que trabaja en la precariedad extrema sin una red de seguridad social; y en cuanto a su inserci贸n en el sistema mundial, la regi贸n se encuentra en un lugar de dependencia caracterizado por las exportaciones de bajo valor agregado, la plena integraci贸n a los mercados globales y altos niveles de deuda soberana.

驴Qu茅 ha revelado la pandemia y la crisis econ贸mica respecto al modelo de acumulaci贸n de la regi贸n? 驴Qu茅 enfoque debe orientar la recuperaci贸n latinoamericana y a qu茅 escala debe concebirse e implementarse?

Sabrina Fernandes

La pandemia ha revelado que las clases capitalistas del continente no tienen ning煤n pudor en su 谩nimo de maximizar sus lucros cuando la poblaci贸n m谩s pobre vive el riesgo diario de morir, sea de hambre o de COVID. Con el aumento de la informalidad del empleo y de la pobreza, esperamos que las organizaciones de izquierda en todo continente perciban de una vez por todas que el actual modelo de desarrollo nos mantiene vulnerables y que no es posible derrotar a la derecha sin pol铆ticas m谩s radicales.

Nuestra historia es una historia de golpes e intervenciones imperialistas. La memoria del ataque a Salvador Allende, por ejemplo, sigue viva a modo de aviso melanc贸lico de que 芦no podemos demandar mucho禄. Ese es un camino peligroso de aceptaci贸n del sistema capitalista. Pero entonces, 驴qu茅 hacer? Primero, comprender que la burgues铆a se fortalece cuando puede gobernar tanto con la derecha como con la izquierda. El golpe contra el gobierno de Dilma Rousseff, en ese sentido, fue un golpe doble: vino de afuera (como sabemos, por la influencia de EEUU) pero tambi茅n de dentro, de los mismos grupos aliados de los gobiernos de Dilma y de Lula un poco antes.

Por otro lado, es necesario convencernos de que los gobiernos de izquierda deben invertir mucho m谩s en un proyecto de cambio ecol贸gico como fuerza para la creaci贸n de nuevos empleos, en una red lo m谩s aut贸noma posible de energ铆a, as铆 como en los caminos para una reforma agraria agroecol贸gica. Las inversiones deben ser p煤blicas, estatales o comunitarias: muy diferentes de los acuerdos desarrollistas, que estimulaban proyectos de 20 o 30 a帽os de lucro para corporaciones que ni siquiera aseguran un buen servicio.

Para que la recuperaci贸n no sea m谩s que un nuevo paquete de est铆mulos econ贸micos en el capitalismo, las organizaciones sindicales deben ser incluidas en el proceso de planeamiento, as铆 como la comunidad de profesores e investigadores deben opinar sobre cambios importantes en los contenidos de las universidades y de la direcci贸n de investigaci贸n y desarrollo tecnol贸gico. Y esa inversi贸n con dinero p煤blico debe incluir tambi茅n a las comunidades, ya que ellas son m谩s aptas para saber si el problema local de hambre se soluciona mejor con jardines comunitarios o m谩s comida en la escuela de los ni帽os.

EG

La crisis actual se superpone sobre varias crisis que ya estaban en marcha en 2019 y antes. A su vez, si bien hay semejanzas, tambi茅n las diferencias entre los pa铆ses son muy importantes. No es lo mismo lo que ocurre, por ejemplo, en Brasil, que lo que sucede en Chile, en M茅xico o en Colombia. Tras esa advertencia, puede decirse que se observan distintos grados de colapso, derrumbe o miserias en la pol铆tica y en el papel de los gobiernos. En unos casos eso es extremo, como se observa con la inacci贸n y autoritarismo de Jair Bolsonaro en Brasil. Sin llegar a ese nivel, otras situaciones son tambi茅n dram谩ticas; es el caso, por ejemplo, de Per煤, en donde mientras avanzaban los contagios se derrumbaba la pol铆tica de partidos.

Los progresismos estuvieron repletos de claroscuros. Tuvieron avances, estancamientos y retrocesos dentro de cada sector. [Eduardo Gudynas]

En esa desesperaci贸n, los gobiernos recurren otra vez a los extractivismos como v铆a para paliar la crisis econ贸mica. Todos los pa铆ses de Am茅rica del Sur, sin excepci贸n, intentan aumentar sus exportaciones de materias primas y al mismo tiempo sumar nuevos sectores (como la miner铆a de litio o la expansi贸n de los monocultivos transg茅nicos).

RRG

La pandemia del COVID-19 exige un cambio radical en los sistemas alimentarios de car谩cter agroindustrial, 煤nica manera de reducir o eliminar la posibilidad de nuevas zoonosis. Esto fue advertido hace mucho tiempo por los movimientos ecologistas. Asimismo, la importancia del rol de las mujeres en la reproducci贸n de la vida ha sido parte de las luchas de los movimientos feministas. M谩s a煤n: todo el modelo de relaci贸n entre los seres humanos y la naturaleza debe transformarse, porque es el imperativo de la acumulaci贸n el que ha conducido a la depredaci贸n del entorno y a los desequilibrios ecol贸gicos que permiten la pandemia actual.

Si bien la regi贸n tiene que consolidar un Estado de bienestar que ponga por delante lo p煤blico y lo com煤n frente a lo privado o lo mercantil, conseguirlo no conduce a superar los problemas que plantea la pandemia. Dejar de ser 芦periferia禄 y conseguir ser parte del 芦centro禄 no es la soluci贸n para los pa铆ses de nuestra regi贸n. Europa, siendo el continente con mayores niveles de bienestar del mundo, no ha escapado a los impactos de la pandemia.

El objetivo debe pasar por construir alternativas al desarrollo. Porque el desarrollo tal cual lo conocemos nos lleva a profundizar la crisis sanitaria, y este tipo de amenazas se volver谩n cada vez m谩s frecuentes en el mundo.

M谩s all谩 del momento de la recuperaci贸n, 驴cu谩l es el horizonte pol铆tico de la izquierda? Si entendemos la pandemia del COVID-19 como la primera gran crisis ecol贸gica a escala mundial, 驴ser谩 que lleg贸 la hora de un paradigma que aborde de manera m谩s expl铆cita los problemas –entrelazados– de la extracci贸n de recursos, el da帽o ecol贸gico y el cambio clim谩tico? En otras palabras, 驴es hora de avanzar del 芦socialismo del siglo XXI禄 hacia la discusi贸n sobre el ecosocialismo, sobre un nuevo pacto ecosocial, una econom铆a democr谩tica verde o alguna otra formulaci贸n? 驴C贸mo definen su visi贸n de una alternativa radical al modelo econ贸mico imperante, y c贸mo creen que se podr铆an articular las conexiones fundamentales entre la econom铆a y la naturaleza?

SF

Vivimos en un momento fr谩gil de la izquierda revolucionaria, y la derecha sigue avanzando sobre nuestro continente. No podemos simplemente esperar al momento de la revoluci贸n, porque el riesgo de llegar demasiado tarde es grande. Un gran pacto eco-social o un nuevo acuerdo verde, cualquiera sea el nombre de un proyecto serio de descarbonizaci贸n arraigado en la justicia social, debe ser parte de la construcci贸n del ecosocialismo en Am茅rica Latina.

Pero un pacto no ser谩 suficiente, y los ecocapitalistas lo saben e intentan apropiarse de las discusiones sobre la inversi贸n y las pol铆ticas alrededor de ello. Entonces la tarea es empujar medidas de descarbonizaci贸n enfocadas en el sector p煤blico junto con un proyecto de autonom铆a energ茅tica e inversi贸n tecnol贸gica. Un nuevo ciclo progresista podr铆a ser capaz de hacerlo. La izquierda m谩s radical debe partir de esa base para trabajar sobre las consciencias de la clase trabajadora rumbo a una ruptura secular. Y solo el ecosocialismo presenta la posibilidad de una s铆ntesis entre los debates del posextractivismo, la descarbonizaci贸n, el derecho a la ciudad, al buen vivir, el ecofeminismo, la soberan铆a y el internacionalismo, el antirracismo y el decrecimiento, para que el socialismo del siglo XXI sea m谩s que una expresi贸n y se transforme en una realidad concreta.

RRG

Los paradigmas no nacen de grandes think tank, sino de luchas hist贸ricas, de procesos democr谩ticos, de resistencias creativas. Pero se necesitan marcos de an谩lisis que acompa帽en y otorguen herramientas para esas grandes disputas civilizatorias. En Ecuador, en un movimiento constituyente entre 2007 y 2008, el pacto social que se denomin贸 芦del buen vivir禄 o Sumak Kawsay surgi贸 del intelecto social colectivo. Desde mi perspectiva, esta propuesta va m谩s all谩 del denominado 芦socialismo del siglo XXI禄 e incluso del ecosocialismo: es una propuesta nacida de un amplio proceso constituyente.

Se trata de una propuesta de cambio social epist茅mico y es, retomando lo anterior, una alternativa social al desarrollo. No surgi贸 de ninguna cabeza, de ning煤n think tank. Tiene sus ra铆ces en un frente social antineoliberal que fue canalizado en un proceso constituyente, el cual se nutri贸 de los saberes ancestrales de pueblos originarios, del feminismo, de la econom铆a social y solidaria, del ecologismo, de las luchas de los estudiantes, de las clases medias, de los pobres, etc. Este marco anal铆tico plantea que el concepto del 芦buen vivir禄 o vivir bien debe ser le铆do desde lo que consagra el pacto de convivencia firmado por los ecuatorianos en la Constituci贸n de 2008. Algo similar sucedi贸 en Bolivia, en tanto se construy贸 un proceso constituyente con paradigmas alternativos.

Las pol铆ticas p煤blicas, por supuesto, no surgen en el vac铆o ni son concedidas libremente por 茅lites pol铆ticas. Los Estados son condensaciones de la lucha de clases, y las pol铆ticas que promulgan reflejan el equilibrio de poder imperante en la sociedad en general. Dadas sus respuestas anteriores, 驴c贸mo podr铆a producirse tal cambio de paradigma? 驴Qu茅 actores colectivos, fuerzas de clase y movimientos sociales est谩n preparados para actuar como protagonistas en la pr贸xima batalla por el modelo de recuperaci贸n econ贸mica y social, y m谩s all谩? 驴Qu茅 alianzas y bloques podr铆an reunir a grupos distintos en una fuerza con potencialidad hegem贸nica, capaz de transformar el modelo de acumulaci贸n imperante?

RRG

Un problema gravitante en estas dos d茅cadas del siglo XXI es que en Am茅rica Latina se ha dado un proceso de desindustrializaci贸n con la transici贸n a una sociedad centrada en el sector de servicios, muchas veces deslocalizados (esto en el marco de una econom铆a heterog茅nea, informal, con altos niveles de subempleo). Esto complejiza mucho m谩s la l贸gica de acci贸n colectiva alrededor de las luchas por un trabajo digno.

Hace un par de semanas le铆 un tuit que, siguiendo a Chico Mendes, dec铆a: 芦el ecologismo sin lucha de clases es jardiner铆a; el feminismo sin lucha de clases es la guerra de los sexos; el anticolonialismo sin lucha de clases es (potencial) fascismo禄. Claro est谩 que la l贸gica tambi茅n debe ser le铆da al rev茅s; es decir, no se deber铆a pensar lucha social sin lucha feminista, ecologista o poscolonial, como tampoco ecologismo sin lucha feminista, etc. Lo que se necesita es la convergencia de todas estas luchas sociales. La forma que adopte la convergencia depende de cada contexto: en Argentina, por ejemplo, viene protagonizada por los trabajadores y las mujeres; en Ecuador, ahora, por el movimiento ind铆gena. Y estos sectores deber谩n articular con los movimientos pol铆ticos que disputan electoralmente el Estado, porque la contienda debe ser tanto en el 谩mbito social como estatal.

ML

Actualmente, pienso que las fuerzas mas activas en la lucha por un cambio de paradigma en Am茅rica Latina son la juventud, las mujeres, los campesinos y las comunidades ind铆genas. Movimientos como V铆a Campesina cumplen un papel muy importante, porque procuran asociar la lucha campesina por la tierra con una perspectiva ecol贸gica. Y las comunidades ind铆genas est谩n en la primera l铆nea del combate al extractivismo, en defensa de los bosques y los r铆os. 芦隆Agua s铆, oro no!禄 es la consigna de campesinos e ind铆genas de Per煤 en contra de la miner铆a de oro que envenena los r铆os. Muchas veces son las mujeres las m谩s activas en estas movilizaciones, incluso a costa de sus propias vidas, como Berta C谩ceres en Honduras.

Sin embargo, no lograremos crear una fuerza hegem贸nica capaz de romper con el modelo dominante sin el apoyo de la clase trabajadora, del proletariado del campo y de la ciudad. Necesitamos tambi茅n incluir a los intelectuales, a los artistas, a los cristianos de la liberaci贸n y a la masa del 芦pobretariado禄, los excluidos del sistema. La tarea fundamental de la izquierda socialista es organizar este bloque de clases y capas sociales. Y hacerlo desde abajo: en los barrios, las f谩bricas, las escuelas, el campo, los bosques. Comenzando por demandas concretas e inmediatas, como el no al pago de la deuda externa, la reforma agraria, etc., pero tratando de dar impulso, en el mismo movimiento, a una din谩mica antisist茅mica, anticapitalista.

Por 煤ltimo, ante la posibilidad de un nuevo s煤per-ciclo de commodities y con el retorno de varios gobiernos progresistas, 驴qu茅 consejo ofrecer铆an a los gobiernos de izquierda o centroizquierda –tanto actuales como futuros– de la regi贸n? 驴C贸mo deber铆an orientarse en un contexto de crisis multidimensional, en el que otro auge de los commodities puede traer consigo una mayor presi贸n para expandir la frontera agr铆cola y extractiva? 驴C贸mo podr铆an cambiar sus econom铆as nacionales para hacer una transici贸n hacia la energ铆a renovable, una mayor protecci贸n social, una agricultura regenerativa y otras alternativas econ贸micas al extractivismo? 驴Se podr铆a financiar una transici贸n de este tipo? 驴Es posible forjar un camino en este sentido sin la coordinaci贸n de los gobiernos de todo el Sur Global para poner fin al r茅gimen de deuda y austeridad impuesto por las instituciones financieras?

SF

Si no hay socialismo en un solo pa铆s, tampoco puede haber ecosocialismo, dado que este reconoce que para la naturaleza no hay fronteras. Por otro lado, es peligroso que el progresismo vea un nuevo superciclo de commodities como una ventana de posibilidad para m谩s inversi贸n en los sectores extractivistas, en colaboraci贸n con los grandes capitalistas.

No debemos abandonar nunca la lucha por distribuci贸n justa de la propiedad de tierra y los derechos originales y tradicionales a los territorios. Los gobiernos de izquierda deben comenzar por arreglar la enorme desigualdad en el acceso a la tierra si realmente quieren evitar que el superciclo resulte en m谩s concentraci贸n de riquezas y bienes. Y eso tambi茅n se relaciona con la discusi贸n sobre el mercado financiero y el papel que cumple en garantizar ganancias con las commodities, cuando las diferencias en el precio y las barreras de competici贸n ponen a los trabajadores rurales en riesgo.

Pero hay otra cosa que necesitamos discutir: por qu茅 la transici贸n hacia energ铆as renovables es tan importante. Toda producci贸n energ茅tica a gran escala tiene impactos ambientales y sociales. Nuestra tarea es minimizar los impactos atendiendo a las demandas de las comunidades amenazadas. No es posible pensar –como creen algunas de las grandes potencias econ贸micas hoy– que se trata simplemente del crecimiento y desarrollo econ贸micos, pero ahora con renovables. As铆 se olvidan los impactos que el sistema extractivista industrial tiene incluso cuando se trata de inversiones en tecnolog铆a verde.

Para algunos de esos gobiernos, la b煤squeda de litio y otros minerales ya es vista como una nueva oportunidad de crecimiento. En Bolivia, Luis Arce ha dicho desde su campa帽a que aspira a hacer del pa铆s una gran potencia solar con su propio litio. Declaraciones como esas no tienen en cuenta los l铆mites del litio boliviano, las demandas de protecci贸n ambiental en el 谩rea y el gran desaf铆o de transferencia tecnol贸gica. Explotar el litio y exportarlo sin acceso directo a la tecnolog铆a no redunda en el desarrollo verde de Bolivia sino en el de los otros, sea la Uni贸n Europea o China.

ML

No hay 芦receta milagrosa禄 para salir de los impases de la crisis actual. Pero hay algo que queda en claro: los gobiernos progresistas no tomar谩n el camino de un cambio de paradigma si no hay una presi贸n social y pol铆tica 芦desde abajo禄 que los conduzca a hacerlo. Es por eso que la tarea prioritaria de los ecosocialistas pasa por la organizaci贸n del movimiento, la alianza de clases y grupos sociales interesados en un cambio radical.

Pero para eso no podemos sentarnos a esperar que se unan todos los gobiernos del Sur Global. Con uno o dos gobiernos m谩s avanzados, que sirvan de ejemplo y estimulen otras experiencias, ya habremos dado un gran paso hacia el objetivo final: una agenda latinoamericana de cambio de paradigmas, capaz de crear una relaci贸n de fuerzas a nivel continental.

—-

NOTA

* Sabrina Fernandes es doctora en Sociolog铆a por la Universidad de Carleton (Canad谩). Eduardo Gudynas es investigador en el Centro Latino Americano de Ecolog铆a Social (CLAES). Michael L枚wy es director de investigaciones del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS). Ren茅 Ram铆rez Gallegos es economista, fue Secretario de Educaci贸n, Ciencia y Tecnolog铆a del Ecuador, durante el gobierno de Rafael Correa.




Fuente: Lahaine.org