May 11, 2021
De parte de Nodo50
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El ascenso de la extrema derecha y el correspondiente deterioro de los sistemas democr谩ticos, suelen ser procesos bastante lentos, que en muchas ocasiones son inapreciables para una gran parte de la sociedad, que tiende a verlos como fen贸menos aislados sin que supongan ning煤n riesgo aparente. Es evidente que la aparici贸n de los movimientos de extrema derecha como el fascismo y el nazismo, no irrumpieron en Europa como habituamos a ver en las pel铆culas, donde los campos de concentraci贸n, la militarizaci贸n del espacio p煤blico y los recortes de libertades fundamentales son una especie de foto fija, sino que se trata de procesos mucho m谩s lentos, desarrollados durante varias d茅cadas y acompa帽ados de algunos precedentes determinantes.

Es cierto que el final de la Segunda Gran Guerra, con la victoria sovi茅tica en el este y la de las democracias liberales en el oeste, exceptuando alg煤n ejemplo aislado como el del Estado espa帽ol, supuso el desmantelamiento de los movimientos de masas de extrema derecha en el viejo continente. Pero la memoria del ser humano es fr谩gil y olvida pronto, y en las primeras d茅cadas de este nuevo milenio, curiosamente, como tambi茅n sucediera a principios del pasado siglo, Europa parece rememorar aquella realidad. Una situaci贸n derivada de un peligroso c贸ctel compuesto por el deterioro del mal llamado estado del bienestar europeo, por una crisis de identidad nacional de los Estados, casi siempre acompa帽ada de un aumento de los sentimientos xen贸fobos, y por una cada vez m谩s latente  desconexi贸n entre la ciudadan铆a y la pol铆tica.

Movimientos de extrema derecha que hemos visto como en las 煤ltimas dos d茅cadas han ido adquiriendo forma y consolid谩ndose hasta llegar a participar y formar parte de las instituciones europeas y de los parlamentos de sus respectivos pa铆ses. Nuevos partidos, que si bien se han ido conformando en una amalgama no del todo homog茅nea, dependiendo del marco de realidad sociol贸gica de cada uno, mantienen un corpus com煤n  en torno a un mismo ideario. Un ataque constante hacia los derechos democr谩ticos y una ferviente exaltaci贸n de los sentimientos nacionales, acompa帽ados de un af谩n de reinstauraci贸n y reforzamiento de los sistemas fronterizos estatales, con la consecuente estigmatizaci贸n del fen贸meno migratorio, son conductas intr铆nsecas a este tipo de corrientes de pensamiento. En definitiva una vuelta al pasado, recobrando valores ultra conservadores que se帽alan e infaman al diferente.

Una extrema derecha que con la ca铆da del muro ha ido creciendo en Europa del este hasta dar forma a proyectos ultra liberales y ultra conservadores como el de V铆ctor Orb谩n en Hungr铆a que tras presentarse ante su pueblo como un hombre de Estado lleno de promesas de devolver al pa铆s glorias pasadas, ha terminado por constituir una autocracia de tintes totalitarios. La cruzada ultra cat贸lica de Andrze Duda es otro claro ejemplo del resurgimiento de comportamientos retr贸grados que se cre铆an ya superados. Incluso organizaciones con un claro car谩cter neo-nazi, han vuelto a aparecer como sucede en Grecia con el movimiento Amanecer Dorado, que si bien en este preciso instante no pasa por su mejor momento, no hace tanto llegaba a ocupar espacios en las instituciones griegas.

De la misma manera, en Europa Occidental, tambi茅n se est谩 volviendo a revivir la experiencia del resurgimiento de proyectos de extrema derecha. Una profunda crisis econ贸mica y el estancamiento en el desarrollo de las pol铆ticas comunes, envuelto todo ello en un ambiente de creciente euroescepticismo, han producido un caldo de cultivo perfecto para la aparici贸n de ese tipo de formaciones. Alternativa por Alemania y los modelos de organizaciones ultra conservadoras de Austria y de los Pa铆ses Bajos, son algunos claros ejemplos de lo que sucede en Europa Central. La falta de un proyecto alternativo de izquierdas en estos pa铆ses, junto al anhelo por parte de algunos del endurecimiento de las pol铆ticas migratorias con el pretexto insolidario de la crisis humanitaria de los refugiados, ha hecho que estas formaciones adquieran una destacada relevancia.

Otra cuesti贸n, es la dimensi贸n que han tomado las extremas derechas en pa铆ses como Italia o Francia, donde en el pa铆s transalpino han llegado a formar parte incluso del gobierno, mientras que en la Rep煤blica de Francia ya le est谩n disputando el liderazgo de la naci贸n a Macron. De la mano de Matteo Salvini y de Marine Le Pen, han ido aplicando, a trav茅s de un discurso populista, una serie de pol铆ticas de car谩cter proteccionista de tinte ultra nacionalista, logrando calar en amplias capas de la sociedad. Tampoco debi茅ramos obviar el fen贸meno de Boris Johnson en Reino Unido, que si bien ha tenido un encaje menos extremista en el imaginario colectivo, de facto, no deja de ser un proyecto ultra conservador y ultra nacionalista que en la praxis ha concluido con la materializaci贸n del Brexit como la mayor crisis territorial que la Uni贸n Europea haya sufrido desde su creaci贸n.

En el Estado espa帽ol, el movimiento de la extrema derecha, aunque algo m谩s tard铆o, ha vivido un r谩pido ascenso y una consolidaci贸n institucional, consecuencia de un pasado m谩s reciente que lejano. En primer lugar, no se trata de una manifestaci贸n aislada, sino que el denominado franquismo sociol贸gico, nunca ha dejado de formar parte de la pol铆tica espa帽ola. Cuarenta a帽os de dictadura totalitaria y un mal cierre derivado de una transici贸n fallida, hacen honor a esa expresi贸n que reza, de aquellos barros estos lodos. En segundo lugar, a diferencia de lo que sucede en otros Estados, VOX no se trata de una organizaci贸n que surge al margen de las denominadas derechas tradicionales, sino que nace del propio seno del Partido Popular como escisi贸n. Cuesti贸n que hace que a posteriori el pacto entre ambas formaciones se d茅 de manera natural  y que en muchos casos resulte complicado distinguir un proyecto del otro.

Lo que s铆 est谩 sufriendo en los 煤ltimos tiempos la organizaci贸n de extrema derecha dirigida por Santiago Abascal, es una especie de mutaci贸n o metamorfosis, que est谩 suponiendo un giro en su estrategia. Un partido que en un principio se presentara ante la sociedad como una opci贸n garante de la unidad de Espa帽a y de la ortodoxia en los valores tradicionales, encarn谩ndose claramente como la heredera del movimiento nacional cat贸lico franquista, poco a poco su estrategia comienza a tomar visos que recuerdan m谩s a las l铆neas de actuaci贸n de organizaciones fascistas, con un claro fin de ampliar su espectro sociol贸gico. Seguramente, este giro es debido a que VOX, en un ambiente totalmente enrarecido por la pandemia, donde la crisis sanitaria y econ贸mica lo abarca pr谩cticamente todo, ha detectado la desafecci贸n de una parte de la ciudadan铆a por la pol铆tica, que sumada a la desilusi贸n de las clases subalternas con la izquierda parlamentaria, han propiciado para los de Abascal una cierta permeabilidad tanto en sectores de la peque帽a burgues铆a agobiados por la crisis y la falta de ayudas, como entre la clase trabajadora.

Si a todo esto, le a帽adimos la complicidad por parte de los medios generalistas a la hora de blanquear a la extrema derecha equipar谩ndola con opciones de la izquierda alternativa o rupturista, nos encontramos con que el establisment abre las puertas  de par en par a la ultra derecha motivando su instauraci贸n en las instituciones del Estado y su normalizaci贸n y naturalizaci贸n para una parte de la sociedad. Bien cuando esto se produce desde posiciones totalmente colaboracionistas por parte de las 茅lites, bien cuando se mira para otro lado, por parte de aquellos que buscan mantenerse siempre en esa rancia equidistancia que contra la extrema derecha no sirve de nada, en ambos casos no deja de tratarse de comportamientos que no hacen sino dar ox铆geno a una ideolog铆a  que nos retrotrae a tiempos que se cre铆an ya superados.

La historia no es lineal sino c铆clica, llena de saltos al pasado que en ocasiones producen este tipo de anacronismos. Una historia que en este momento parece querer ser escrita por algunos viejos nost谩lgicos, fascistas mercenarios al servicio de un capitalismo caduco y puesto en cuesti贸n, a los que se les suman, nuevos intolerantes, personas desencantadas y toda una sociedad en general altamente  despolitizada que desconoce las consecuencias reales de estos movimientos. Vivimos en un mundo plagado  de desinformaci贸n y de pol铆ticas ultra liberales, de comportamientos cada vez m谩s individualistas que afloran sobremanera en 茅pocas de crisis al grito de 鈥渟谩lvese quien pueda鈥.

El an谩lisis historiogr谩fico de los acontecimientos y su clara divulgaci贸n, ausentes de cualquier tipo de distorsi贸n interesada, debe ser primordial. Asimismo, es esencial la utilizaci贸n correcta de algunos t茅rminos y conceptos sin caer en la desviaci贸n de su significado. Porque s铆, porque algunos defendemos sin complejos posiciones extremistas, de extrema solidaridad, y nos consideramos radicales y revolucionarios. Radicales en la defensa de los derechos humanos, de los derechos de la mujer y de los inmigrantes, y porque creemos en una revoluci贸n verde para nuestro planeta y en que los m谩s pobres y los m谩s d茅biles dejen de ser sistem谩ticamente explotados y humillados. Por ello, es tiempo de conflicto, de unidad y de que la izquierda antisistema este alerta y se reagrupe en torno a la lucha antifascista. Hay que estar preparados para cuando futuros acontecimientos de confrontaci贸n con los retr贸grados se precipiten y no olvidar que a la extrema derecha no se le debate, se le combate.

Iosu del Moral y Mikel Labeaga son militantes Antikapitalistak Euskal Herria.

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Fuente: Vientosur.info