April 25, 2022
De parte de ANRed
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Foto: Andr茅s Masotto

Militante, fotorreportero, exmiembro de las FARC, enfrenta un juicio de extradici贸n a Colombia. Un recorrido por su infancia, el trabajo en la villa, la prisi贸n en Bolivia. Por La Retaguardia, Revista C铆trica y Tiempo Argentino.


Redacci贸n: Nicol谩s G. Recoaro 鈥 Fotos: Andr茅s Masotto

Facundo Molares Schoenfeld camina sereno por un pasillo de la Unidad 6 de la c谩rcel de Ezeiza. En su recorrido hasta la enfermer铆a, su cuerpo es rozado por los rayos blancos del sol que se filtran entre las rejas. Mientras escucha las 贸rdenes de los grises guardias de la escolta, el militante social y fotorreportero argentino, exmiembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), pispea el cielo di谩fano del bello abril en un pulm贸n interno. Camina y piensa. Quiz谩 en el juicio de extradici贸n a Colombia que enfrenta. Quiz谩 en su padre, en su hermana, en sus amigos y compa帽eros que lo esperan afuera. Quiz谩 en el Conurbano profundo donde naci贸 en los a帽os setenta, en la Patagonia rebelde de su adolescencia durante el menemato, en sus derivas inici谩ticas por las venas abiertas de Am茅rica Latina, en la exuberante selva Amaz贸nica que lo cobij贸 m谩s de una d茅cada, en las jornadas ag贸nicas peleando por su vida en la Bolivia de facto de Jeanine 脕帽ez. Quiz谩, no tengan dudas, tambi茅n en recuperar la libertad.

Molares Schoenfeld se agita un poco, pero sigue andando. Deben ser los problemas de salud por los tres balazos de los golpistas bolivianos, el sobrepeso por el sedentarismo carcelario, los d铆as interminables a la sombra. Ya son demasiados los meses que lleva confinado en el penal federal de m谩xima seguridad. Fue detenido en noviembre pasado en la localidad chubutense de Trevelin, donde hab铆a hecho nido luego de ser repatriado desde La Paz.

Entonces, se abre la 煤ltima reja que nos separa. El hombre de 46 a帽os saluda al entrar a la enfermer铆a con un fuerte apret贸n de manos, se acomoda en una silla, mira recto a los ojos y dice que quiere hablar. Es momento de contar sus verdades, sus principios, sus muchas historias en el campo de la lucha popular. La larga marcha de un internacionalista.

El pasado mi茅rcoles 20 de abril comenzaron v铆a Zoom las audiencias del juicio de extradici贸n contra el militante comunista del Movimiento Rebeli贸n Popular. El pedido fue realizado por el gobierno colombiano del derechoso presidente uribista Iv谩n Duque. El fuero penal ordinario del pa铆s andino-amaz贸nico- caribe帽o acusa al excombatiente de la Columna Te贸filo Forero del secuestro del concejal Armando Acu帽a, ocurrido en marzo de 2009 en el municipio de Garz贸n, departamento del Huila, en el sur de Colombia. El requerimiento fue rechazado por la defensa y por organismos de Derechos Humanos. Consideran que los delitos que se le imputan al periodista de la revista Centenario ocurrieron antes de 2016, por lo que est谩n encuadrados en el Acuerdo de Paz firmado por el Estado colombiano y la guerrilla. El juez federal a cargo de la causa es Guido Otranto, se帽alado por diversas irregularidades en la investigaci贸n por la desaparici贸n y muerte de Santiago Maldonado. El pr贸ximo viernes 29 de abril concluye el proceso. 鈥淣o quiero ser extraditado y no corresponde 鈥揹ice Molares Schoenfeld鈥. No particip茅 de esa retenci贸n pol铆tica, hasta el concejal lo manifest贸. La 煤nica tarea que tuve fue entregarlo a una comisi贸n humanitaria mediante un acuerdo con el Estado, en el marco de los di谩logos de paz ya encaminados. Si quer铆a, me quedaba en Colombia. Pero eleg铆 firmar el acuerdo, volver a mi tierra para ver a mi padre, para ver la tumba de mi madre, para ver a mi pueblo. Yo quiero seguir peleando en libertad, no ir preso.鈥

Foto: Andr茅s Masotto

Hijo de las luchas

鈥淯no a veces reflexiona en la vida para entender lo que es y lo que hace. Soy nacido en 1975, hijo de una generaci贸n que luch贸 mucho en la Argentina. Ese es mi primer condicionante. Siento orgullo de mis padres鈥, dice Facundo con la mirada encendida. Los Molares Schoenfeld la pasaron fulero durante la dictadura. Pap谩 Hugo, militante sindical del Hospital Ciudadela, zaf贸 de milagro de ser chupado por los grupos de tareas. 鈥淰iv铆amos en Jos茅 C. Paz, entre bald铆os y calles de tierra, me acuerdo de los camiones de los militares, el miedo del barrio. Eso marca鈥.

Despu茅s de la primavera democr谩tica y con el crac econ贸mico del gobierno de Alfons铆n, la familia empobrecida decidi贸 dejar Buenos Aires y partir a la Patagonia con el sue帽o de forjarse un futuro mejor. Comenzaba la pesadilla del menemismo. 鈥淎帽os en que no pod铆amos comer un pedazo de carne. Mis viejos eran comerciantes. En paralelo mi pap谩 estudiaba Derecho y mi mam谩 terminaba el secundario. Eran tiempos de muchos rebusques para hacer unos pesitos鈥.

Tambi茅n de una fuerte educaci贸n sentimental y militante. Las marchas contra la Ley Federal de Educaci贸n, la defensa de la escuela p煤blica, las tomas. Con apenas 14 a帽os, el joven Facundo puso el cuerpo, se hizo comunista y le铆a los diarios del Che Guevara. 鈥淯n ejemplo imperecedero, un im谩n para los j贸venes. Su ejemplaridad, su voluntad de dejarlo todo por una causa justa, eso me impulsa hasta hoy.鈥

Cuando termin贸 el secundario -es t茅cnico forestal-, Molares Schoenfeld decidi贸 volver a Buenos Aires para estudiar, justo antes de que la Alianza neoliberal estallara por los aires en el 2001. Se instal贸 en el Bajo Flores, en la estigmatizada villa 1-11-14, donde militaba. Viv铆a en una piecita que forj贸 con sus manos. 鈥淓l 19 y 20 movilizamos con el barrio entero, vecinos que fueron por primera vez al centro. C贸mo no participar en una manifestaci贸n social de ese calibre. Los gases, los escuadrones que andaban en autos sin patentes y tiraban a mansalva. Fue un gran sacrificio del pueblo heroico, que se desperdici贸. No surgi贸 una nueva realidad. El sistema se recompuso. Volvieron todos los que se ten铆a que ir. Me acuerdo de que en las protestas, un muchacho grit贸 鈥楲a ciudad es nuestra鈥. Por un rato. La ciudad es nuestra cuando el pueblo puede vivir con dignidad, con trabajo, con futuro. La sensaci贸n de esos d铆as fue agridulce.鈥

Pocos meses despu茅s, desencantado, Facundo vendi贸 sus pocas pertenencias y decidi贸 salir a la ruta. Conocer la realidad del continente de primera mano. Como aprendi贸 del Che.

Foto: Andr茅s Masotto

Plan Colombia

Cataratas, Paraguay, Bolivia, Per煤, Ecuador. Miles de kil贸metros recorri贸 Molares Schoenfeld hasta llegar a Colombia. En la carretera se ganaba la vida changueando. Fue electricista, carpintero, alba帽il. En paralelo comparti贸 las injusticias sin fronteras que sufren los olvidados de Am茅rica.

Cuando entr贸 a Colombia tuvo una epifan铆a al ver una pintada de las FARC en la puerta de un cuartel del Ej茅rcito. 鈥淒ec铆a 鈥楬asta la victoria鈥. Desde que pon铆as un pie en esa tierra era imposible abstraerse de la realidad. La lucha era muy poderosa. Me fui quedando. Escuchaba las historias de los campesinos desplazados, los masacrados por los paramilitares, la pobreza extrema, la prosperidad que hab铆an tenido en los a帽os de la guerrilla. Ver esa realidad y mi recorrido me hicieron sumarme a las FARC. Era jug谩rsela, vengo a ofrecer mi coraz贸n. Como dec铆a el Che, dejar anotado a qui茅n hay que avisarle en caso de perder la vida.鈥

En julio de 2003, con 27 a帽os, se sum贸 a la Columna Te贸filo Forero en Los Pozos, un pueblito donde el presidente Pastrana y el l铆der guerrillero Marulanda hab铆an firmado un fallido acuerdo de paz dos a帽os antes. Facundo Molares Schoenfeld adopt贸 el seud贸nimo de 鈥淐amilo Fierro鈥: el nombre, por Cienfuegos y el cura Torres. El apellido, por un viejo apodo de su padre sindicalista. En la selva sus compa帽eros los llamaban simplemente 鈥淓l Argentino鈥.

Por su formaci贸n, fue instructor pol铆tico de la Te贸filo. Organizaba a la comunidad. As铆 se curti贸 en la selva amaz贸nica. Ese espacio 鈥渁pasionante, apabullante: los insectos, los animales, las plantas que ten铆a mi vieja en su casa pero gigantes鈥. La vida era n贸made, en perpetuo movimiento para evitar las bombas del Ej茅rcito. 鈥淐omo caminar desde ac谩 hasta Rosario o Mar del Plata.鈥 Muchas veces, hace memoria Facundo, estuvo a punto de perder la vida. 鈥淶af茅 por la fortuna y la rapidez de piernas. Cuando te ataca un avi贸n con toneladas de explosivos, valen las piernas, no es cobard铆a. Es inteligencia. Me toc贸 enterrar a muchos compa帽eros destrozados. Personas que no deber铆an haber muerto.鈥 Reinaban el Plan Colombia, alimentado por los fondos estadounidenses, y el se帽or matanza al frente del Poder Ejecutivo. 鈥淯ribe gobern贸 ocho a帽os y dej贸 100 mil desaparecidos. Ustedes comparen con qui茅n quieran. Millones de campesinos desplazados. La realidad colombiana, que sigue hasta el d铆a de hoy. Se exacerb贸 despu茅s de los di谩logos en La Habana porque no existe un contrapeso. Los campesinos no quer铆an que se fueran las FARC.鈥

鈥撀縐sted tuvo discrepancias abiertas sobre c贸mo la guerrilla conduc铆a el proceso?

鈥揌ubo discusiones internas. Yo cre铆a que el acuerdo era un calco de los fracasos anteriores. Ya era previsible lo que sucede hoy, con asesinatos de l铆deres sociales y exguerrilleros. Tuve consecuencias por manifestar mi desacuerdo con los t茅rminos del acuerdo, no con alcanzar la posibilidad de la paz. Fui castigado y apartado.

鈥撀緾贸mo fueron sus 煤ltimos tiempos en las FARC?

鈥揌ubo un proceso de desmovilizaci贸n. Viajamos tres d铆as en canoa remontando el r铆o Putumayo hasta un pueblo llamado Las Carmelitas para entregar las armas. Yo firm茅 un documento, que est谩 en poder de las Naciones Unidas, eso impide la extradici贸n. Dej茅 el campamento a la luz del d铆a, me desped铆 de mis compa帽eros de 15 a帽os. Sent铆 tristeza por el pueblo colombiano, porque su sufrimiento no termin贸 y se merece una vida mejor.

Foto: Andr茅s Masotto

Bolivia, c谩rcel y el despu茅s

De regreso en la Argentina, Molares Schoenfeld decidi贸 seguir la lucha por otros medios. Se hizo comunicador popular. En 2019 parti贸 hacia Bolivia, para retratar el golpe de Estado contra el gobierno de Evo Morales. Estuvo en la opulenta Santa Cruz de la Sierra, en el oriente opositor al gobierno del MAS. Tierras de las fascistas juventudes cruce帽istas. Fue herido cuando cubr铆a un enfrentamiento en la localidad de Montero. Recibi贸 tres disparos. 鈥淓stuve a punto de morir, 23 d铆as en coma inducido, y los m茅dicos que me salvaron terminaron presos. Perd铆 casi toda la visi贸n en el ojo derecho y tengo un problema card铆aco por las balas de los golpistas. Termin茅 preso 13 meses acusado de terrorista en Chonchocoro, la c谩rcel de m谩xima seguridad, a casi 5000 metros de altura en el Altiplano. Enferm茅 dos veces de Covid, dorm铆 meses sentado contra la pared.鈥

En diciembre de 2020, sin la usurpadora 脕帽ez en el poder y con una campa帽a internacional por su liberaci贸n, Facundo fue finalmente repatriado a la Argentina.

En noviembre pasado, fue detenido en el sur. Pas贸 por el penal de Rawson y desde hace unos meses espera el juicio en Ezeiza. Facundo suspira hondo y dice que no baja los brazos. Que su sue帽o de formar una familia y de tener un hijo lo mantienen vivo y le dan fuerzas para seguir peleando. 鈥淣o me arrepiento de nada, siento orgullo por lo que hice con toda bondad y honestidad. Eso es ser internacionalista. Demostrar solidaridad con los pueblos del mundo.鈥

Antes de volver a la sombra del pabell贸n, Molares Schoenfeld mira una vez m谩s los rayos del sol tibio de oto帽o que se filtran entre los barrotes. Deja un mensaje postrero: 鈥淒espu茅s de tanto camino recorrido, ac谩 me siento como un gato mont茅s en una jaula de conejos. Me hace falta el camino de tierra, los kil贸metros, la libertad禄.

Fuente: https://radiolaretaguardia.blogspot.com/2022/04/Facundo-Molares-Schoenfeld.html





Fuente: Anred.org