July 25, 2021
De parte de La Haine
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El 20 de julio de 1925, en la entonces colonia francesa de Martinica, naci贸 Frantz Fanon, militante tercermundista y uno de los mayores intelectuales del siglo XX. Ciudadano del mundo, Fanon vivi贸 con la m谩xima intensidad, articulando como pocos el compromiso intelectual y la militancia pol铆tica, siendo un ejemplo singular de la uni贸n del radicalismo te贸rico con la praxis descolonizadora.

Desde su infancia y juventud en el Caribe, convivi贸 estrechamente con la doble dimensi贸n del colonialismo 鈥搇a material y la subjetiva鈥 y estuvo atravesado por acontecimientos de escala mundial, como la Segunda Guerra Mundial, que agudizaron su conciencia de los v铆nculos entre la violencia colonial, el racismo y la explotaci贸n econ贸mica.

En 1942, al alistarse en el ej茅rcito franc茅s y ser enviado a Marruecos, Fanon inici贸 su peregrinaje por el mundo. Tras participar en la victoriosa campa帽a de Aim茅 Cesaire para la alcald铆a de Fort-de-France, se traslad贸 a Lyon en 1947, donde inici贸 sus estudios de psicoan谩lisis forense. Como resultado de este periodo, en 1952 public贸 su primer gran cl谩sico, Piel negra, m谩scaras blancas, una obra indispensable para comprender los efectos subjetivos del colonialismo.

En Piel negra, m谩scaras blancas, Fanon describe c贸mo la empresa colonial crea una epidermizaci贸n del mundo, en la que la 芦raza禄 llega a definir el lugar, la posici贸n y el grado de humanidad de los individuos. As铆, tomando como presupuesto la objetivaci贸n y reducci贸n de los humanos a un signo, estereotipo o borr贸n, el racismo, al deshumanizar, interrumpe el proceso de reconocimiento y realiza una fractura en el proceso comunicacional. En otras palabras, la 芦raza禄 es tambi茅n una colonizaci贸n del lenguaje, que tergiversa su potencial humano. Esta noci贸n, pronto veremos, es central para la posterior construcci贸n de la estrategia revolucionaria fanoniana.

Como se expresa ya en las primeras l铆neas del libro, la base marxista permite a Fanon comprender c贸mo esta subjetividad patol贸gica del colonialismo est谩 enraizada en las condiciones materiales. Como afirmar谩 en Los condenados de la Tierra: 芦en las colonias, la infraestructura econ贸mica es tambi茅n una superestructura. La causa es la consecuencia禄. Al plantear en estos t茅rminos la econom铆a pol铆tica colonial, la cara oculta del desarrollo de las 芦sociedades civilizadas禄, Fanon hace expl铆cito c贸mo el capital siempre ha dependido y depender谩 de la acumulaci贸n primitiva y el avasallamiento de pueblos y territorios, que no pueden ser vistos como fen贸menos perif茅ricos, marginales o meras imperfecciones del capitalismo. Forman parte de su oscura constituci贸n: por un lado, el capital produce la raza que produce la muerte; por otro, la posibilidad permanente de la muerte significa la raza que calibra el beneficio capitalista. Aqu铆 est谩 el molino sat谩nico generando patolog铆as y exterminios.

En 1953, Fanon se traslad贸 a Blida, en Argelia, entonces colonia francesa, donde asumi贸 la direcci贸n del hospital psiqui谩trico. Al a帽o siguiente, estall贸 la Guerra de la Independencia de Argelia. Las condiciones de segregaci贸n y violencia se intensificaron. Fue un punto de inflexi贸n fundamental en la vida de Fanon: el contacto directo con la brutalidad del r茅gimen colonial le hizo sentir una repulsi贸n irreversible hacia Francia, al tiempo que gener贸 en 茅l un sentimiento de identificaci贸n total con el pueblo 谩rabe.

En 1956, renunci贸 al hospital e intensific贸 su actividad secreta en el Frente de Liberaci贸n Nacional (FLN), una de las principales organizaciones nacionalistas argelinas. En primera l铆nea del conflicto, en los a帽os siguientes trabajar铆a entre el norte de 脕frica y Francia en una intensa labor revolucionaria, difundiendo la causa de la descolonizaci贸n, prestando ayuda m茅dica a los guerrilleros argelinos, asistiendo a eventos internacionales (como el I y II Congreso de Artistas e Intelectuales Negros) en busca de apoyos para la lucha anticolonial. Todo ello sin interrumpir sus investigaciones sobre la psique de los sujetos colonizados.

Sobre la base de los conocimientos acumulados en la experiencia revolucionaria, Fanon escribi贸 su 煤ltimo cl谩sico, Condenados de la Tierra, publicado p贸stumamente en 1961. Como se帽ala la traducci贸n al ingl茅s de 1973, es un libro de bolsillo sobre la revoluci贸n en el tercer mundo. Y m谩s a煤n: con una s贸lida teorizaci贸n de la realidad colonial y la lucha por la liberaci贸n, se ha convertido en una lectura esencial para los movimientos antiimperialistas, insurgentes y de igualdad social de todo el mundo. Uno de los temas centrales de la obra es la cuesti贸n de la violencia. El contexto concreto en el que se escribi贸 Condenados de la Tierra llev贸 a Fanon a sacar su teorizaci贸n de la violencia del 谩mbito de la moral abstracta para formularla en el marco de la cr铆tica del colonialismo, la estrategia y la praxis de la liberaci贸n.

El doble de la violencia colonial

La violencia siempre se ve desde una doble perspectiva. En primer lugar, est谩 la propia violencia colonial, que aparece como una apariencia inaugural. Con sus ametralladoras, uniformes, granadas, napalms, cuarteles, alambres de p煤as, puestos de control, violaciones y prisiones, constituye un mundo. Esta violencia tambi茅n crea al colonizado, que invariablemente es un ser constituido desde fuera, el blanco de un deseo y la transferencia de las propias neurosis del colonizador. Como se帽ala Achille Mbembe en La farmacia de Fanon, el colonialismo es una 芦pr谩ctica de descivilizaci贸n禄 perpetrada mediante cr铆menes y terror, constituida por un lado diurno (la guerra) y otro nocturno (el campo y el exterminio). En su l贸gica concentracionista, declara in煤til a una parte de la humanidad y formula un proyecto para dividir a los individuos mediante la ocupaci贸n, la expulsi贸n, la deportaci贸n y la eliminaci贸n.

El colonialismo hace proliferar las situaciones extremas, banaliza la indiferencia, convierte en cotidianos los actos repugnantes y habit煤a el sadismo. En nombre de la civilizaci贸n, el orden y los valores liberales, esta violencia hace est茅ril cualquier tipo de comunicaci贸n basada en el reconocimiento rec铆proco. De este modo, interioriza el deseo de no saber nada, de no implicarse y de carecer de empat铆a. Una violencia atmosf茅rica y universal, que se siente en la espina dorsal, en la tensi贸n muscular y en la asfixia de la respiraci贸n, que comprime y constri帽e al colonizado, y acaba convirti茅ndose en el 煤nico lenguaje de la colonizaci贸n.

Aqu铆 es donde aparece la otra cara de la violencia como doble. El colono ense帽a al colonizado que el 煤nico discurso que se entiende es el de la violencia. Entonces, los oprimidos deciden expresarse a trav茅s de ella, realizando una inversi贸n: ahora es el colonizado quien le dice al colonizado que s贸lo entiende el lenguaje de la fuerza. Esta inversi贸n proviene de una comprensi贸n m谩s amplia, a saber, que 芦la colonizaci贸n y la descolonizaci贸n son simplemente una relaci贸n de fuerzas禄. La violencia, pues, es un m茅todo de liberaci贸n ante una realidad de ausencia de la dial茅ctica del reconocimiento.

Pero es m谩s. En primer lugar, la violencia anticolonial es un esc谩ndalo que interrumpe: suspende el mundo hasta ahora conocido. La realidad del colonialismo introyecta en el colonizado una mentalidad reprimida, en la que la 煤nica perspectiva de cambio es instalarse en el lugar del colonizador; el perseguido que sue帽a constantemente con convertirse en el perseguidor. El colonizado adopta una conducta de evasi贸n, de no querer ver que su libertad depende de la destrucci贸n del colonizador, al que a menudo ama y desea; pero tambi茅n vive con una ira interior, que se vierte constantemente entre iguales o se canaliza en diferentes tipos de fatalismo (moral, institucional, espiritual). En este sentido, al ser un esc谩ndalo, la violencia contracolonial significa un movimiento de desinter茅s y rechazo absoluto por las mentiras y distracciones creadas por el colonialismo, as铆 estimulando a los oprimidos a no contarse m谩s f谩bulas: 芦los colonizados descubren lo real y lo transforman en el movimiento de su praxis, en el ejercicio de la violencia, en su proyecto de liberaci贸n禄.

En este sentido, la violencia contracolonial, basada en un deseo y una fuerza contra el colonizador, sirve de cr铆tica al voluntarismo ciego, a los pacifistas, a los legalistas y a los partidos del orden, los que se presentan como interlocutores leg铆timos de la poblaci贸n y del descontento; esos mismos que act煤an como vendedores de dolor y se aprovechan del sufrimiento ajeno en las alfombras verdes y las instituciones del mundo liberal. Al mismo tiempo, pone de manifiesto en el lenguaje la necesidad de un derrocamiento radical del sistema, sin remedios.

La descolonizaci贸n aparece como un proceso hist贸rico de desorden absoluto y de creaci贸n de nuevos pueblos, avanzando a trav茅s de todos los obst谩culos que encuentra en el camino. Por lo tanto, es un esc谩ndalo contra la 鈥渉ibernaci贸n鈥 de los intelectuales y los partidos que s贸lo critican el sistema colonial pero no creen que pueda ser derrocado. Esc谩ndalo que despierta de esta terapia de sue帽o, redirigiendo la ira de los colonizados desde los salones, los bur贸cratas y los p谩lidos l铆deres hacia su propia liberaci贸n. La violencia contracolonial tiene un profundo efecto desalienador y desmitificador; despierta y grita: 鈥渘uestros muertos tambi茅n cuentan鈥 y eso no se resuelve dentro de las reglas del juego.

La solidaridad funcion贸 con sangre y rabia

Aqu铆 aparece el segundo elemento de la violencia insurgente: la creaci贸n y utilizaci贸n del antagonismo pol铆tico como praxis liberadora. Mantiene y revierte el manique铆smo de la dominaci贸n. Si en el colonialismo hay binarismo, por otro lado, en 茅l no hay verdad. Con la violencia contracolonial, este manique铆smo no se diluye, el colono sigue siendo el enemigo del colonizado, el sujeto a masacrar, pero al invertir la 鈥渘ormalidad鈥 patol贸gica de la colonia, esta violencia restablece la verdad y delimita un antagonista pol铆tico. El bien (o la verdad) es lo que aflige al colono. Las masas colonizadas son presas de una 鈥渓ocura de la verdad鈥 al darse cuenta de que han sido despojadas de todo y que s贸lo esta locura puede acabar con su descontento latente y sustraerlas de la opresi贸n colonial. As铆, si todos los colonizados son iguales a los colonos, los colonizados responden: todos los colonos son iguales. Si los colonizados eran vistos como el mal absoluto, ahora el colonizador es visto como el mal absoluto. El manique铆smo sigue reproduci茅ndose invariablemente en la lucha de liberaci贸n.

Al ser una positividad formativa, anclada en la relaci贸n de antagonismo, la violencia contracolonial genera reconocimiento entre los colonizados. Articula una historia y un destino comunes. Tambi茅n permite prever otro futuro. Construye la argamasa de la solidaridad 芦trabajada con sangre y rabia禄. Es un momento afirmativo, casi 芦solar禄, como dir铆a Mbembe. Tras el proceso de deshumanizaci贸n creado por el mundo colonial, es un momento fundacional/constituyente y un gesto inaugural del sujeto pol铆tico, que rechaza la sumisi贸n y establece la voluntad de destruir y devastar. Convertir violentamente el universo en nada. As铆, no s贸lo restablece la humanidad perdida del oprimido, que se convierte as铆 en un nuevo sujeto, sino que reconstruye los v铆nculos de reconocimiento rec铆proco entre los colonizados, que llegan a verse como humanos entre todos los dem谩s.

En este sentido, el colono se libera en y a trav茅s de la violencia, que opera como motor dial茅ctico. Esta violencia dial茅ctica es la praxis absoluta que act煤a como mediaci贸n real, elemento agregador y de ruptura con lo establecido. Y al romper la interdicci贸n discursiva, la violencia es un presupuesto organizativo de la lucha por la descolonizaci贸n: permite a los colonizados superar sus diferencias, reconocerse, transformar el odio en econom铆a pol铆tica y canalizar el instinto en un supery贸 pol铆tico. En sus efectos constitutivos, transformadores e inventivos, transforma al pueblo en un sujeto hist贸rico en su lucha por la liberaci贸n. Y al crear y delimitar el antagonismo, permite la construcci贸n, composici贸n, articulaci贸n de alianzas dentro de la heterogeneidad de los oprimidos.

Un camino hacia el origen del futuro

Esto nos lleva al 煤ltimo aspecto de la violencia anticolonial: es curativa. Citando de nuevo a Mbembe, la lucha hace que los oprimidos relajen sus m煤sculos y vuelvan a respirar. La posibilidad de otro mundo hace que la imaginaci贸n est茅 de fiesta. Violencia y est茅tica insurgente es un trabajo intenso sobre el lenguaje posible, que no se limita a la institucionalidad colonial y burguesa. En esta obra, el mundo pierde su car谩cter maldito. Las viejas sedimentaciones culturales se rompen y se abre el camino hacia el origen del futuro. Al negar el monopolio de la enfermedad y la muerte, recrea la posibilidad del v铆nculo, del reconocimiento, del restablecimiento de los oprimidos en su ser y en sus relaciones con el mundo. La violencia anticolonial es una terapia que genera complicidades e intenciones creativas con potencial de curaci贸n. Y al sacar a la luz lo que ha sido reprimido, re煤ne las condiciones para la inevitable confrontaci贸n con lo que traumatiz贸 al colonizado.

En este sentido, la violencia contracolonial act煤a contra la materialidad del sistema colonial y la mente inhibida del colonizado en tres niveles: como esc谩ndalo interruptivo, como creador de antagonismo pol铆tico y redes de solidaridad entre los oprimidos y, por 煤ltimo, como curaci贸n. Mbembe, por 煤ltimo, advierte que la violencia presenta siempre una dimensi贸n incalculable e imprevisible, y puede ser un puente de salvaci贸n o una apertura peligrosa. Sin embargo, es evidente en la teor铆a de Fanon la confianza en la violencia revolucionaria como medio de creaci贸n de lo nuevo, instrumento de resurrecci贸n regeneradora y descolonizadora, capaz de hacer o铆dos sordos al orden represivo.

Ah铆 radica una de los aportes m谩s valiosos de Fanon al mundo contempor谩neo, aunque las condiciones que describi贸 no sean del todo aplicables a las distintas realidades de nuestro tiempo. Si por un lado existe un sentimiento generalizado de resentimiento, descontento y sufrimiento debido a unas condiciones de vida cada vez m谩s precarias, por otro, la inevitabilidad de las alternativas pol铆ticas se propaga en una institucionalidad est茅ril al cambio pol铆tico en茅rgicamente democr谩tico. En este contexto, la cuesti贸n de la violencia queda reducida a una discusi贸n de superioridad moral o monopolizada por populismos conservadores de todo tipo, ambos anclados en un rechazo a las transformaciones radicales.

Una imaginaci贸n pol铆tica para la tradici贸n de los oprimidos

Fanon, por tanto, nos ayuda a ampliar nuestra imaginaci贸n pol铆tica y a dar otro estatus filos贸fico y pol铆tico a la violencia, uno m谩s acorde con la tradici贸n de los oprimidos. De este modo, nos ense帽a a retomar la radicalidad de la estrategia socialista en tiempos de morbosidad t谩ctica. Como 茅l mismo se帽ala en Condenados de la Tierra, la violencia revolucionaria no es mera espontaneidad. Debe concretarse en la lucha contra el individualismo, en el compromiso con los procesos colectivos. Por lo tanto, es parte del movimiento ver el problema de uno como el problema de todos, sin derecho a la indiferencia, la ignorancia y el disimulo. Descolonizarse es colectivizarse mientras se desorganiza un mundo y se organiza otro nuevo. Mezclar m谩s all谩 de uno mismo y sumergirse en la organizaci贸n popular, lo que permite canalizar la energ铆a y la voluntad de aniquilar al enemigo.

Para el intelectual y el militante insurgente, esto es una necesidad, porque, como dir铆a otro te贸rico del pueblo, el cantor brasile帽o Chico Science: 鈥淧uedo salir de aqu铆 para organizar, puedo salir de aqu铆 para desorganizar, que yo organizando pueda desorganizar, que yo desorganizando pueda organizar鈥. Del barro al caos como condici贸n para otro futuro.

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Fuente: Lahaine.org