December 19, 2020
De parte de La Haine
311 puntos de vista

Hace m谩s de un siglo, Eduard Bernstein afirm贸 que ya era hora que los socialistas abandonaran el objetivo revolucionario de derrocar al capitalismo. Argument贸 que el Partido Socialdem贸crata de Alemania (SPD) deb铆a adoptar una l铆nea pol铆tica reformista – basado estrictamente en mecanismo legales como las elecciones- y que el socialismo deb铆a instalarse gradualmente.

Para apoyar su posici贸n, Bernstein cit贸 a Friedrich Engels, quien supuestamente hab铆a llegado a conclusiones similares en una de sus 煤ltimas obras. Citando la introducci贸n de Engels a la “Luchas de clases en Francia” de Karl Marx, el pol铆tico socialdem贸crata sostuvo: 芦Engels estaba profundamente convencido que las t谩cticas orientadas a una revoluci贸n son cosa del pasado. Ha llegado el momento de su revisi贸n para abandonarlas, esto vale incluso para los pa铆ses latinos donde su tradici贸n revolucionaria tiene mucha m谩s historia que en Alemania禄 (1).

Bernstein no ha sido el 煤nico en reclamar a Engels para las posiciones reformistas; con el tiempo se le unieron muchos otros como Karl Kautsky, Ralph Miliband y Santiago Carrillo. (2) Incluso el socialdem贸crata estadounidense Michael Harrington – que ve铆a a Engels como un 芦distorsionador禄 del marxismo – no tuvo ning煤n problema en utilizarlo para reivindicar una estrategia socialdem贸crata: 芦En el Prefacio de 1895 a una nueva edici贸n de “La lucha de clases en Francia禄 (de Karl Marx), Engels resumi贸 la estrategia democr谩tica en t茅rminos hist贸ricos muy amplios…. El giro de Engels hacia lo que s贸lo puede llamarse socialismo democr谩tico fue una profundizaci贸n de gran importancia para la idea del socialismo” (3).

驴Estaban en lo correcto Bernstein, Harrington y sus partidarios al afirmar que Federico Engels se hab铆a mudado hacia el reformismo? 驴O, por el contrario, Engels sigui贸 siendo un revolucionario hasta sus 煤ltimos a帽os?

Sus intervenciones en los movimientos socialistas en Francia y en Alemania no dejan lugar a dudas; Engels sigui贸 siendo un comunista revolucionario hasta su 煤ltimo aliento.

A Engels le apodaban “el general”

Hijo del due帽o de una f谩brica textil, Engels naci贸 con un futuro asegurado,sin embargo, desde una temprana edad decepcion贸 a su familia porque todos sus esfuerzos estuvieron dedicados a los desheredados.

Mientras estaba en la empresa familiar en Inglaterra, Engels fue testigo de primera mano de los efectos de la revoluci贸n industrial, comprob贸 con sus ojos como la burgues铆a se enriquec铆a explotando a la clase trabajadora. A partir de esta experiencia, Engels se dio cuenta de que la clase trabajadora ten铆a el potencial de liberarse a s铆 misma y, con ello a toda la humanidad, a trav茅s de una revoluci贸n socialista/comunista.

En 1844, cuando Engels y Karl Marx descubrieron que compart铆an la misma cosmovisi贸n, unieron fuerzas y comenzaron una colaboraci贸n de por vida. Engels consideraba a Marx un genio y cre铆a que a 茅l le tocaba un papel secundario. Junto a Marx, fue coautor de La Sagrada Familia, La ideolog铆a alemana y el Manifiesto Comunista.

La contribuci贸n de Engels al desarrollo del socialismo cient铆fico fue mayor de lo que suger铆a su modestia. Para apoyar econ贸micamente el trabajo de Marx, Engels sacrific贸 su propia felicidad y pas贸 a帽os trabajando en la empresa de su padre.

Despu茅s de la muerte de Marx (en 1883) trabaj贸 incansablemente para asegurar que los vol煤menes de El capital fueran editados y publicados. Engels no fue simplemente un te贸rico, sino un hombre de acci贸n. Apodado 芦el General禄 por sus amigos, estudi贸 con dedicaci贸n el arte de la guerra y luch贸 en las barricadas durante la revoluci贸n de 1848 en Alemania. Si jug贸 un papel secundario, nadie como Engels lo ha hecho mejor.

Engels y el partido proletario

Cuando Marx muri贸 en 1883, se estaban formando en toda Europa partidos de la clase trabajadora con programas socialistas. Los l铆deres de estos nuevos partidos buscaron el consejo de Engels, porque lo consideraban la voz m谩s autorizada del socialismo cient铆fico.

Con cierta aprensi贸n, Engels estuvo dispuesto a jugar ese papel: 芦ahora de repente se espera que tome el lugar de Marx en cuestiones de teor铆a y toque el primer viol铆n. Inevitablemente cometer茅 errores, nadie es m谩s consciente de eso que yo禄. (4)

En los a帽os siguientes, Engels recibi贸 cartas de socialistas de toda Europa y EEUU pidiendo consejos sobre cuestiones de estrategia, t谩ctica y teor铆a.En EEUU y Gran Breta帽a, donde la clase trabajadora estaba pol铆ticamente subordinada a los partidos de la clase dominante, Engels abog贸 por la creaci贸n de partidos obreros independientes. En Alemania y Francia, donde ya exist铆an partidos declaradamente marxistas (como el SPD y el Parti Ouvrier Fran莽ais) Engels se centr贸 en desarrollar la teor铆a, el programa y la estrategia de esos partidos.

El Programa de Gotha

Ning煤n partido ocup贸 tanto la atenci贸n de Engels (y de Marx) como el SPD alem谩n. Durante el siglo XIX, el SPD se convirti贸 en el partido socialista m谩s grande del mundo. Sus amigos y enemigos lo consideraban el modelo de un partido marxista exitoso. Por tanto, Engels pens贸 que era imperativo orientar al SPD por el camino adecuado y evitar compromisos innecesarios.

En 1875, en el Congreso realizado en la ciudad de Gotha, el Partido de los Trabajadores Socialdem贸cratas liderado por marxistas se fusion贸 con la Asociaci贸n General de Trabajadores Alemanes (ADAV) para crear un partido unificado.La ADAV inspirada en Ferdinand Lassalle – con el pretexto del “socialismo de Estado”- manten铆a una pol铆tica de colaboraci贸n con el canciller alem谩n Bismarck. Los “lassalleanos” sosten铆an un punto de vista err贸neo sobre temas central de la econom铆a pol铆tica, como la 芦ley de hierro de los salarios禄.

Como el programa de la nueva organizaci贸n unificada (el SPD) reflejaba las concepciones de Lassalle, Marx escribi贸 una extensa cr铆tica al Programa Gotha por sus concepciones te贸ricas. (5) Para Engels, “el partido no tiene absolutamente nada que aprender de los lassalleanos en el 谩mbito te贸rico” (6).

Marx y Engels no se opusieron a unificar las dos alas de la socialdemocracia, pero ambos cre铆an que la fusi贸n no deber铆a producirse a expensas de la claridad program谩tica. Normalmente, Marx y Engels se abstuvieron de intervenir en los asuntos internos del partido, pero considerando lo que estaba en juego con la unificaci贸n creyeron que era necesario interponerse. En una carta al l铆der del SPD, August Bebel, Federico Engels clarific贸 su posici贸n.

“La gente imagina que dirigimos el Partido, pero usted sabe tan bien como yo que nunca hemos interferido en lo m谩s m铆nimo en los asuntos internos del partido, y s贸lo decimos algo cuando consideramos que se est谩n cometiendo graves errores te贸ricos. Ahora, como usted mismo se dar谩 cuenta, este programa marca un punto de inflexi贸n que bien puede obligarnos a renunciar a cualquier tipo de responsabilidad con respecto a la organizaci贸n (7).

Sin embargo, a pesar de sus duras cr铆ticas, Marx y Engels siguieron asociados con el Partido Alem谩n. El SPD se mantuvo unido y sigui贸 creciendo. Pero, como los capitalistas y los trabajadores ve铆an el Programa Gotha como comunista Marx y Engels mantuvieron un silencio p煤blico sobre las insuficiencias te贸ricas del SPD, pero cuando se trat贸 de defender la integridad program谩tica del partido, Marx y Engels fueron intransigentes (8).

La pol铆tica revolucionaria

El bajo nivel te贸rico del SPD sigui贸 siendo una preocupaci贸n constante para Marx y Engels. Y a finales de la d茅cada de 1870, las ideas de Eugen D眉hring ganaban posiciones dentro del partido. D眉hring critic贸 la dial茅ctica materialista y la pol铆tica revolucionaria que son fundamentales para el marxismo. Su discurso atrajo a numerosos seguidores en el SPD, incluidos miembros de la direcci贸n como Bebel y Bernstein.

Entonces, Engels asumi贸 la ardua tarea de refutar las ideas de D眉hring. A帽os m谩s tarde, dijo: “El Dr. D眉hring procedi贸 abiertamente a formar a su alrededor una secta, que se instal贸 en el n煤cleo del partido. Por lo tanto, se hizo necesario tomar el guante que se nos arroj贸 y librar la lucha, nos guste o no” (9).

Publicado en 1878, el Anti-D眉hring de Engels tuvo un 茅xito sin precedentes. El libro fue m谩s all谩 de una simple pol茅mica; fue una completa declaraci贸n de la cosmovisi贸n marxista. El trabajo de Engels no s贸lo demoli贸 la influencia de D眉hring dentro del SPD, sino que tambi茅n populariz贸 el socialismo cient铆fico a millones de personas.

Marx, que hab铆a escrito un cap铆tulo para el Anti-D眉hring, defendi贸 su valor: “Hay muchos que aprender del libro de Engels. No solo los est谩n haciendo los trabajadores sino tambi茅n muchas personas con formaci贸n cient铆fica en todo el mundo 芦 (10). El Anti-D眉hring de Engels hab铆a demostrado que un movimiento revolucionario requiere de una teor铆a revolucionaria.

Bismarck y los socialdem贸cratas

Una prueba importante para el SPD se produjo en 1878, cuando Bismarck aprob贸 las leyes anti-socialistas, que ilegalizaron al SPD y su prensa. (aunque permiti贸 al partido presentar candidatos al Parlamento). En lugar de mantener una oposici贸n revolucionaria a Bismarck, la facci贸n parlamentaria del SPD, incluido Wilhelm Liebknecht, se comprometi贸 con el gobierno alem谩n votando los aranceles y el presupuesto estatal. Al mismo tiempo, Bernstein declar贸 que el partido deber铆a trabajar hacia la burgues铆a y la peque帽a burgues铆a, adem谩s de adoptar un enfoque conciliador hacia Bismarck.

En septiembre de 1879, Engels respondi贸 a Bernstein. Reconoci贸 nada m谩s y nada menos que exist铆a un abismo entre su posici贸n y la del oportunismo socialdem贸crata:

“En cuanto a nosotros, considerando todos nuestros antecedentes, solo tenemos un camino. Durante casi 40 a帽os hemos enfatizado que la lucha de clases es el motor de la historia y, que la lucha de clases entre burgues铆a y proletariado es la gran palanca de la revoluci贸n social moderna; de ah铆 que no podamos cooperar con hombres que buscan eliminar la lucha de clases del movimiento obrero. En la fundaci贸n de la Internacional formulamos expresamente un grito de batalla: la emancipaci贸n de la clase obrera debe ser lograda por la misma clase obrera. Por tanto, no podemos cooperar con los hombres que dicen abiertamente que los trabajadores son demasiado incultos para emanciparse, y que deben ser liberados desde arriba por fil谩ntropos de las clases media alta. Si el nuevo 贸rgano del partido va a adoptar una pol铆tica que se corresponda con las opiniones de estos se帽ores, entonces todo lo que podemos hacer -por mucho que lo lamentemos- ser谩 declararnos p煤blicamente en contra y abandonar la solidaridad que hasta ahora hemos sostenido en el exterior con el partido alem谩n” (11).

En otras palabras, seg煤n Engels, el partido no deber铆a incluir en sus filas a quienes niegan el car谩cter obrero del partido o la emancipaci贸n de la clase obrera.Con respecto a la facci贸n parlamentaria del SPD; Engels enfrent贸 directamente su posici贸n de apoyo a los aranceles y el presupuesto. Y aunque el SPD finalmente no adopt贸 una posici贸n oficial, Engels argument贸 que apoyarlos violaba dos principios fundamentales del partido: Uno, la abolici贸n de los impuestos indirectos, 芦que es expresamente exigida por el programa del partido禄, y dos, 芦ni un centavo para este gobierno 芦(12).

En una carta escrita a Bebel dos meses despu茅s, Engels fue a煤n m谩s claro. Afirm贸 que el SPD no pod铆a ofrecer apoyo a ninguna medida que aumentara el poder represivo del Estado burgu茅s:

“En el caso de todas las dem谩s cuestiones econ贸micas, como tarifas proteccionistas, nacionalizaci贸n de los ferrocarriles, compa帽铆as de seguros, etc., los diputados socialdem贸cratas deben defender siempre el principio vital de no consentir nada que aumente el poder del gobierno. Y si el partido est谩 divido en este asunto, entonces se requiere una actitud negativa o por lo menos la abstenci贸n”(13).

Engels exigi贸 que el SPD se opusiera directamente al estado capitalista y rechaz贸 la colaboraci贸n con los partidos burgueses. Sin embargo, esto no significaba que Engels se opusiera a comprometerse con otras fuerzas pol铆ticas. Hacerlo estaba permitido, dijo, cuando se trataba de votar proyectos de ley que valieran la pena: 芦El esfuerzo siempre debe resguardar el car谩cter de clase del partido y su pol铆tica no debe ser comprometida por estas votaciones. Un partido proletario no puede ir m谩s all谩, en sus compromisos禄 (14)

Para Engels, las reformas no significaban ganar las elecciones, sino que eran otra forma m谩s de organizar a la clase trabajadora, para que luchar谩 por sus intereses inmediatos y por la revoluci贸n socialista.

El Programa de Erfurt

A pesar de las leyes antisocialistas, el SPD logr贸 aumentar su representaci贸n parlamentaria. En 1890 qued贸 claro que la pol铆tica de Bismarck hab铆a fracasado y se legaliz贸 el SPD. En 1891, animado por este 茅xito, el Congreso de Erfurt del SPD decidi贸 adoptar un nuevo programa de inspiraci贸n marxista. Engels, sin embargo, segu铆a preocupado por el lassalleanismo en el SPD y por los elementos oportunistas de la fracci贸n parlamentaria del partido.

Engels reinici贸 la batalla ideol贸gica publicando la Cr铆tica del programa de Gotha, hecho que escandaliz贸 a la direcci贸n del SPD por su menci贸n a la 芦dictadura del proletariado禄. En el Reichstag, el diputado del SPD Karl Grillenberger repudi贸 p煤blicamente a Marx y declar贸 que “el Partido Socialdem贸crata no accedi贸 a esta propuesta program谩tica de Marx禄(15).

Engels respondi贸 semanas despu茅s publicando una nueva introducci贸n de la “La Guerra Civil en Francia”; la obra de Marx sobre la Comuna de Par铆s de 1871. Pensando en los debates en Alemania, el 煤ltimo p谩rrafo de Engels celebr贸 la Comuna como la dictadura del proletariado: “脷ltimamente, el filisteo socialdem贸crata se ha sentido invadido por el terror ante las palabras dictadura del proletariado. Bien, se帽ores, 驴quieren saber c贸mo es esa dictadura? Mirad la Comuna de Par铆s. Esa fue una dictadura del proletariado”. (16)

Para Engels, el Programa Erfurt fue un avance sobre el Programa Gotha. Estaba basado en el an谩lisis de Marx del capitalismo y la necesidad del socialismo. Como observ贸 Engels con satisfacci贸n, el Programa de Erfurt enfatizaba la misi贸n hist贸rica de la clase trabajadora y el papel del partido en la conducci贸n de esa lucha.

“A Liebknecht le toc贸 la amarga tarea de tener que recomendar hacer el borrador del programa a Kautsky y a m铆, Y esta redacci贸n fue aceptado como la base te贸rica del nuevo programa. Hemos tenido la satisfacci贸n de ver triunfar la cr铆tica de Marx en toda la l铆nea. Incluso se han eliminado los 煤ltimos vestigios del lassalleanismo. Al parecer , con la excepci贸n de unos pocos t茅rminos mal redactados, no hay nada de qu茅 quejarse con el programa despu茅s de una primera lectura” (17).

Sin embargo, despu茅s de una segunda lectura Engels descubri贸 que ten铆a muchas cr铆ticas qu茅 hacer: “ante la falta de una aut茅ntica libertad pol铆tica en la Alemania imperial el Partido debe plantear un desaf铆o revolucionario al Estado. El Programa de Erfurt se ha quedado corto al se帽alar que s贸lo la lucha por reformas” (18).

Para Engels al acentuar las demandas inmediatas, el programa fortaleci贸 las pol铆ticas oportunistas dentro del SPD, estos sectores cre铆an que el estado era lo suficientemente maleable para aceptar reformas importantes. El 茅nfasis del Programa de Erfurt en la lucha cotidiana en oposici贸n a la revoluci贸n provino probablemente de los temores de una nueva ola de represi贸n:

“Temiendo una renovaci贸n de la Ley Antisocialista, ahora quieren que el partido encuentre en el orden legal actual de Alemania un camino adecuado para llevar a cabo las demandas del partido por medios pac铆ficos. Se trata de un intento de convencerse a s铆 mismo y al partido de que “la sociedad actual se est谩 desarrollando hacia el socialismo” sin preguntarse que por ello necesariamente debemos romper el caparaz贸n del viejo orden social por la fuerza, tal como un cangrejo rompe su caparaz贸n” (19).

Otra cr铆tica de Engels al Programa de Erfurt fue que el documento retrocedi贸 a los llamados del SPD a luchar por una rep煤blica democr谩tica. Para levantar esta demanda, dijo Engels, el programa debe exigir “la concentraci贸n de todo el poder pol铆tico en manos de los representantes del pueblo. Esto ser铆a suficiente, por el momento禄. Para Engels, esta era la esencia de una rep煤blica democr谩tica por la que el SPD ten铆a que luchar. Si bien el Programa de Erfurt vacil贸 sobre la cuesti贸n de la libertad pol铆tica, Engels afirm贸 sin rodeos que consideraba que una rep煤blica democr谩tica era el 煤nico sistema de gobierno en el que el SPD pod铆a llegar al poder y era “incluso la forma espec铆fica de una dictadura del proletariado禄 (20).

Engels ten铆a esperanzas en el SPD.Cre铆a que las t谩cticas del partido le permit铆rian conquistar a la clase obrera y que era s贸lo cuesti贸n de tiempo que el SPD llegara al poder. Sin embargo, le preocupaba que los 茅xitos del partido y la fuerza del oportunismo amenazaran su car谩cter de clase: “[Bebel] se queja con raz贸n de que el partido se est谩 volviendo burgu茅s. 脡sa es la desgracia de las pol铆ticas cuando se convierten en ‘posibilistas” (21). Lamentablemente, el curso del SPD tras la muerte de Engels hizo realidad estos temores.

Formando el Partido

A diferencia de otros pa铆ses europeos, Francia ten铆a un movimiento socialista amplio y diverso que abarcaba proudhonianos, bakuninistas, blanquistas, sindicalistas y reformistas. Una corriente claramente marxista no surgi贸 hasta finales de la d茅cada de 1870 bajo el liderazgo de Jules Guesde.

La aceptaci贸n del marxismo por parte de Guesde se produjo cuando el movimiento obrero franc茅s volvi贸 a la vida despu茅s de la derrota de la Comuna de Par铆s. Despu茅s de una amnist铆a general para los comuneros exiliados y encarcelados, Guesde y otros socialistas formaron un partido obrero conocido como Federaci贸n de Trabajadores Socialistas de Francia (FTSF). (22) Pero, este nuevo partido estaba fuertemente dividido entre reformistas y revolucionarios. Guesde quer铆a fusionar estos elementos diferentes en una organizaci贸n disciplinada en la que un programa revolucionario proporcionar铆a un punto de encuentro com煤n.

En mayo de 1880, Guesde fue a Londres en busca de la orientaci贸n de Marx y Engels para desarrollar el programa. Marx aport贸 al programa una secci贸n introductoria que describ铆a el objetivo final del comunismo. A esto le sigui贸 una secci贸n que constaba de demandas econ贸micas y pol铆ticas m铆nimas alcanzables bajo el capitalismo. (23) Seg煤n Engels, el programa fue una “obra maestra de razonamiento convincente, calculado para explicar las cosas en pocas palabras; Rara vez he visto algo parecido e, incluso la versi贸n concisa, era asombrosa “(24). Para Engels, el programa del Partido de los Trabajadores Franceses sirvi贸 de modelo para el programa del SPD alem谩n en Erfurt.

Las cosas llegaron a un punto cr铆tico en el FTSF, que en 1882 se dividi贸 entre revolucionarios y reformistas. Engels dio la bienvenida a la divisi贸n. “Ha sucedido lo inevitable, los elementos irreconciliables se han separado”, escribi贸. 芦Y eso es algo bueno禄 (25). Adem谩s, Engels reconoci贸 que la lucha ideol贸gica y pol铆tica era ineludible y necesaria en un partido proletario: “Parecer铆a que cualquier partido obrero s贸lo puede desarrollarse a trav茅s de la lucha interna, como de hecho ocurre generalmente con las leyes dial茅cticas del desarrollo禄 (26).

Los marxistas franceses formaron r谩pidamente una nueva organizaci贸n: el POF. Si bien el POF era ideol贸gicamente marxista, su nivel te贸rico era bastante bajo. Adem谩s, el POF ten铆a una membres铆a peque帽a y le fue mal en las elecciones en comparaci贸n con el SPD. Fue dirigido por Guesde y Paul Lafargue (yerno de Marx). Guesde era un agitador eficaz, pero no era un te贸rico, ni un l铆der pol铆tico brillante. Si bien Lafargue estaba mucho m谩s desarrollado te贸ricamente y fue un popularizador eficaz del marxismo, ejerci贸 una influencia deficiente que caus贸 a Engels m谩s de una frustraci贸n.

El sufragio universal

A diferencia de Alemania, Francia era una rep煤blica y el POF operaba legalmente. Engels implor贸 al POF que aprovechara su legalidad para agitar y difundir un mensaje revolucionario en Francia. En 1982 le escribi贸 a Lafargue

驴Te das cuenta que importante ha sido que Francia tenga – durante cuarenta a帽os- sufragio universal? 隆Si tan solo la gente hubiera sabido c贸mo usarlo! Es m谩s lento y aburrido que llamar a la revoluci贸n, pero es m谩s seguro y, lo que es mejor, indica con mayor precisi贸n el d铆a en que se debe hacer un llamado a la revoluci贸n armada. Utilizado inteligentemente por los trabajadores, el sufragio universal los puede llevar a derrocar la legalidad, es decir, a ponerlos en una posici贸n m谩s favorable para hacer la revoluci贸n” (27).

Una lectura atenta de este pasaje deja claro que Engels no ve铆a las elecciones como un fin en s铆 mismo. M谩s bien, vio las elecciones como un term贸metro para medir el apoyo que los socialistas ten铆an en la sociedad. Las elecciones tambi茅n eran un medio para juzgar cu谩l era el momento propicio para que el partido cambiara al terreno de juego e iniciara la revoluci贸n armada. Para que las elecciones desempe帽aran ese papel, Engels afirmaba, que los socialistas ten铆an que defender su programa propio y actuar de forma independiente (en oposici贸n a todos los partidos burgueses):

Lo que dijimos de Bebel con respecto al SPD se aplica igualmente a la situaci贸n en Francia. No me preocupa el n煤mero de esca帽os que eventualmente se ganen…. Lo principal es que el movimiento avance a un ritmo r谩pido y seguro. Pero lo que tambi茅n es importante es la forma en que nuestros trabajadores han manejado el asunto, la tenacidad, determinaci贸n que la que han ganado y derrotado amenazas por parte del gobierno y de la burgues铆a” (28).

En 煤ltima instancia, el principal logro de los socialistas en las elecciones fue aumentar la autoorganizaci贸n del proletariado y su capacidad para luchar por la revoluci贸n. (29) En realidad, Engels cre铆a que una “rep煤blica democr谩tica es la 煤nica forma pol铆tica en que la lucha entre la clase obrera y la clase capitalista puede primero generalizarse para luego culminar con la victoria del proletariado” (30).

Tambi茅n insisti贸 que la rep煤blica francesa s贸lo era formalmente democr谩tica, ya que su car谩cter de clase era burgu茅s. Sostuvo que “una rep煤blica, como cualquier otra forma de gobierno, est谩 determinada por los elementos que la componen; mientras tenga la forma de un gobierno burgu茅s, ser谩 tan hostil con nosotros como cualquier monarqu铆a (salvo en las formas de esa hostilidad). De ah铆 que sea una ilusi贸n gratuita tratar al gobierno con delicadeza ; y encomendarle tareas socialistas. Podemos sacarle concesiones, pero nunca esperamos que lleve a cabo nuestro trabajo 禄 (31).

En otras palabras, Engels reconoci贸 que todos los Estados capitalistas, por muy democr谩ticos que parezcan en la superficie, no pod铆an introducir el socialismo porque segu铆an siendo, una dictadura de la burgues铆a.

El populismo de derecha

A pesar de todas las cr铆ticas a un gobierno republicano bajo el capitalismo, Engels reconoci贸 que era un “mejor terreno pol铆tico” para la lucha de la clase trabajadora y llam贸 a los socialistas a defender las libertades democr谩ticas.

Una prueba importante se produjo a fines de la d茅cada de 1880 con el surgimiento del movimiento boulangista. Durante ese tiempo, la Tercera Rep煤blica francesa estuvo sumida en la inestabilidad, la corrupci贸n, la politiquer铆a y el esc谩ndalo. Francia tambi茅n se encontraba en medio de una larga recesi贸n econ贸mica en la que los trabajadores sufrieron privaciones y desempleo. Esto desacredit贸 a los partidos pol铆ticos, abriendo la puerta al movimiento boulangista.

El general Boulanger, un ex ministro de guerra, apareci贸 para muchos trabajadores como 禄 el hombre fuerte 禄 que vengar铆a la derrota de Francia a manos de Alemania, favorecer铆a a la gente com煤n y acabar铆a con la corrupci贸n republicana. Para los enemigos de la Tercera Rep煤blica, ya fueran nacionalistas, blanquistas, antisemitas o realistas exiliados, el ascenso de Boulanger presagiaba la ca铆da de un r茅gimen odiado.

Engels prest贸 mucha atenci贸n a Boulanger y vio en 茅l la amenaza de una dictadura militar. Engels reconoci贸 que el peligro de una dictadura boulangista significaba el fin tanto de la Tercera Rep煤blica como del movimiento socialista:

“Boulanger ser谩 con toda probabilidad el dictador de Francia, acabar谩 con el parlamentarismo, intervendr谩 el poder judicial con el pretexto de la corrupci贸n, tendr谩 un gouvernement 脿 poigne (gobierno fuerte) y una chambre pour rire (parlamento ileg铆timo), y aplastar谩 a marxistas, blanquistas y posibilistas, todos juntos…Y despu茅s , “ma belle France – 驴tu l’as voulu? (mi hermosa Francia – 驴esto es lo que quer铆as?)” (32).

Para Engels, la cuesti贸n principal no era s贸lo c贸mo analizar el boulangismo, sino c贸mo combatirlo. Tuvo que lidiar con dos corrientes diferentes en el POF. Por un lado, Guesde entendi贸 que la lucha entre Boulanger y los corruptos pol铆ticos burgueses era una disputa entre dos sectores de la burgues铆a en la que la clase obrera no ten铆a ning煤n inter茅s. Su opini贸n la resumi贸 con esta frase entre el c贸lera y la peste, uno no tiene donde elegir .

Al contrario de esa opini贸n Engels alert贸 al Partido que los v铆nculos de Boulanger con los realistas y la amenaza de guerra se utilizar铆an para acabar con el movimiento obrero. Engels dijo que el Partido no debe permitir que el odio a los partidos burgueses lo cegaran ante la amenaza de una dictadura de derecha:

“Los socialistas ser谩n las primeras v铆ctimas del “buen Boulanger禄 que est谩is anhelando y por cada vez que ataque a la Bolsa, pondr谩 un pie sobre al proletariado, aunque s贸lo sea para nivelar las cosas” (33).

Engels les dijo a los trabajadores que defender la democracia era vital, tan vital, que no pod铆a dejarse en manos de la burgues铆a. M谩s bien, los socialistas ten铆an que liderar la lucha para preservar las libertades democr谩ticas, utilizando m茅todos revolucionarios.

Algunos marxistas, como Paul Lafargue, fueron blandos con el boulangismo, lo vieron como un movimiento que expresaba el descontento popular con la corrupci贸n. Lafargue cre铆a que, dado que el general Boulanger era tan popular, el POF no deber铆a atacarlo. Si los socialistas atacaban a Boulanger, tem铆a Lafargue, ser铆an confundidos con republicanos burgueses y perder铆an votos.

Engels advirti贸 que no era el trabajo de los socialistas “seguir la corriente”, incluso si el boulangismo era popular moment谩neamente los socialistas deb铆an adoptar una visi贸n a largo plazo: “Si no vamos a ir contra de la corriente , 驴qu茅 demonios es nuestro Partido?” (34).

Engels reiter贸 a Lafargue y Guesde que las opciones que ten铆an no eran simplemente entre partidos burgueses y Boulanger, sino que exist铆a una tercera opci贸n: la acci贸n pol铆tica independiente de la clase obrera, por eso inst贸 a los socialistas a presentar sus propios candidatos, opuestos a ambos bandos.

Cuando los marxistas presentaron su propio candidato en Par铆s en 1889, contra los boulangistas, Engels elogi贸 la decisi贸n 芦al menos se ha dado un paso en la direcci贸n correcta al proclamar una candidatura socialista independiente禄 (35). Engels record贸 a Lafargue: “Durante los 煤ltimos veinte a帽os hemos estado abogando por la formaci贸n de un Partido que fuera distinto y opuesto a todos los partidos burgueses” (36).

Para Engels, la lecci贸n del asunto Boulanger fue que la clase obrera no pod铆a renunciar a la lucha contra el populismo derechista y que, para derrotar a la reacci贸n, la clase trabajadora no pod铆a depender de las urnas, ni de la buena voluntad de la clase dominante. La clase trabajadora necesitaba defender las libertades democr谩ticas, principalmente por medios extraparlamentarios y organizando un partido independiente.

Como ganar a los campesinos

Un problema urgente que enfrentaba el POF y el SPD era c贸mo ganar el apoyo del campesinado. Ambos partidos estaban fuertemente concentrados en la clase trabajadora urbana, y el campesinado constitu铆a la mayor铆a de la poblaci贸n tanto en Francia como en Alemania. Pero el campesinado aparentemente hab铆a sido descartado por los partidos socialistas. Sin embargo, Marx y Engels se opusieron a esas tendencias sectarias. Por ejemplo, el Programa de Gotha hab铆a sido criticado por Marx y Engels por describir a todas las clases fuera del proletariado como 芦una masa reaccionaria禄.

Al respecto, en 1891 Engels escribi贸 a Kautsky: “Mientras no seamos lo bastante fuertes para tomar el tim贸n del Estado y realizar nuestros principios, no se puede hablar, estrictamente hablando, de los campesinos como una masa reaccionaria. De lo contrario, toda la naci贸n se dividir铆a en una mayor铆a reaccionaria y una minor铆a impotente禄(37). Para Engels, la clase obrera necesitaba ganar a la mayor铆a de los oprimidos y explotados y colocarlos bajo su direcci贸n si quer铆a tener 茅xito en la revoluci贸n socialista.

Cuando el campesinado franc茅s de inclinaci贸n realista comenz贸 a aceptar la Tercera Rep煤blica, Engels la aclam贸 como un cambio de suma importancia: “Significa tambi茅n la pr贸xima alianza entre los trabajadores de las ciudades y los trabajadores del campo… El establecimiento de la Rep煤blica ha dado por fin a los trabajadores franceses el terreno sobre el cual pueden organizarse como un partido pol铆tico independiente y librar sus futuras batallas, no en beneficio de los dem谩s, sino en el suyo propio; el terreno, tambi茅n, sobre el que pueden unirse con la masa hasta ahora hostil del campesinado y as铆 obtener futuras victorias. No, como hasta ahora, triunfos ef铆meros de Par铆s sobre Francia, sino triunfos finales de todas las clases oprimidas de Francia, dirigidas por los obreros de Par铆s y de las grandes ciudades de provincia” (38).

Sin embargo, con el paso del tiempo, el campesinado se present贸 ante muchos en el SPD y el POF como un espacio electoral m谩s donde ganar votos. Esto trajo a la superficie enfoques oportunistas como diluir el programa del partido para atraer a los campesinos m谩s ricos.

En Alemania, esta tendencia estuvo representada por Georg Vollmar y el SPD de Baviera. En Francia, esta pol铆tica se manifest贸 en la Conferencia de Marsella (1892) y la Conferencia de Nantes (1894), que pretend铆a conquistar al campesinado terrateniente, en contraposici贸n a los peque帽os campesinos y al proletariado agr铆cola. Engels contrarrest贸 estas desviaciones escribiendo “La cuesti贸n campesina en Francia y Alemania” (1894) para explicar c贸mo los socialistas pod铆an conquistar al campesinado sobre la base de su programa revolucionario.

Engels argument贸 que el partido deber铆a proponer pol铆ticas para aliviar la suerte del campesinado m谩s pobre bajo el capitalismo y ganar su lealtad:

“El sacrificio que se har谩 con este fin en inter茅s de los campesinos y se sufragar谩 con fondos p煤blicos puede, desde el punto de vista de la econom铆a capitalista, ser visto s贸lo como dinero tirado, pero sin embargo es una excelente inversi贸n porque efectuar谩 un ahorro quiz谩s diez veces mayor en el costo de la reorganizaci贸n social en general. En este sentido, podemos, por lo tanto, permitirnos explicar con libertad nuestro programa a los campesinos” (39).

Aqu铆, Engels dijo que el partido no debe hacer promesas demag贸gicas al campesinado para ganar votos. M谩s bien, el partido necesitaba aprender a ganar al campesinado para la lucha revolucionaria por el socialismo.

Para mantenerse fiel al programa revolucionario, el partido debe apelar principalmente a los peque帽os campesinos y al proletariado agr铆cola. El partido necesitaba ganarse a los campesinos no haciendo falsas promesas como detener el capitalismo en el campo, lo que deb铆a hacer es insistir en que no ten铆a intenci贸n de expropiar por la fuerza a los campesinos bajo el socialismo:

“Para empezar, el programa del partido franc茅s tiene toda la raz贸n al afirmar: que prevemos como inevitable ruina del peque帽o campesino, pero que no es nuestra misi贸n acelerarla. En segundo lugar, es igualmente evidente que cuando estemos en posesi贸n del poder estatal, no expropiaremos por la fuerza a los peque帽os campesinos (con o sin compensaci贸n), pero si tendremos que hacerlo en el caso de los grandes campesinos terratenientes” (40)

En cuanto a los trabajadores agr铆colas en general, Engels argument贸 que el partido necesitaba apoyar la expropiaci贸n de los latifundios y crear las bases para una agricultura socializada a gran escala. Engels afirm贸, sin embargo, que despu茅s de la revoluci贸n, puede llegar a ser necesario la compensaci贸n de los grandes terratenientes: “De ninguna manera consideramos que la compensaci贸n sea inadmisible; Marx me dijo (muchas veces) que, en su opini贸n, saldr铆a m谩s barato para la Revoluci贸n si el estado pudi茅ramos comprar la tierra禄 (4).

El enfoque de Engels hacia el campesinado se bas贸 en la necesidad de crear una alianza obrero-campesina. Con ese fin, busc贸 a los sectores del campesinado m谩s proclives a una revoluci贸n socialista. Se plante贸 c贸mo ganar su apoyo, o al menos neutralizar su hostilidad.

Si bien Engels era t谩cticamente flexible, no estaba dispuesto a cruzar la l铆nea de sacrificar la integridad program谩tica. Los oportunistas en el POF y el SPD se rebelaron contra una adherencia “dogm谩tica” al programa del partido y estaban dispuestos a diluir su car谩cter de clase bas谩ndose en los resultados electorales de corto plazo. En 煤ltima instancia, el enfoque de Engels hacia el campesinado no ten铆a nada en com煤n con el oportunismo, pero fue fundamental para las t谩cticas revolucionarias que aplic贸 posteriormente el bolchevismo ruso.

El 芦testamento禄.

En los 煤ltimos a帽os de la vida de Engels, el POF finalmente rompi贸 su aislamiento y logr贸 avances electorales importantes. Al mismo tiempo, el SPD gan贸 casi una cuarta parte de los votos en las elecciones al Reichstag de 1893. Engels especul贸 razonablemente que, si continuaban esas tendencias, el SPD podr铆a esperar obtener una mayor铆a en la pr贸xima d茅cada: “Si el crecimiento del Partido contin煤a a un ritmo normal, tendremos una mayor铆a entre los a帽os 1900 y 1910. Y cuando lo consigamos, pod茅is estar seguro de que no nos faltar谩n ideas ni hombres para llevarlas a cabo la revoluci贸n禄 (42).

Engels reflexion贸 sobre el 茅xito de los socialistas en las urnas en su introducci贸n de 1895 a “Las luchas de clases de Marx en Francia”, texto a veces referido como su 芦Testamento禄. En este prefacio observ贸 que las condiciones hab铆an cambiado desde las revoluciones de 1848, lo que permiti贸 a los socialistas usar las urnas en su beneficio: “Con la utilizaci贸n exitosa del sufragio universal, entr贸 en vigor un modo completamente nuevo de lucha proletaria, y esta se desarroll贸 r谩pidamente. Se encontr贸 que las instituciones estatales, en las que se organiza el dominio de la burgues铆a, ofrecen oportunidades para que la clase trabajadora combata contra estas mismas instituciones estatales”(43).

Engels se帽al贸 la iron铆a que hizo que las elecciones y la legalidad parecieran un curso razonable a seguir por los socialistas: “La iron铆a de la historia mundial lo pone todo patas arriba. Nosotros, los revolucionarios, los ‘rebeldes’, estamos creciendo mucho mejor con los m茅todos legales que con los m茅todos ilegales. Los partidos del orden, como ellos mismos se llaman, est谩n declinando bajo las condiciones creadas por ellos mismos” (44). Tambi茅n observ贸 que las insurrecciones urbanas parec铆an estar pasadas de moda: “La rebeli贸n a la vieja usanza, la lucha callejera con barricadas, que hasta 1848 daba en todas partes la decisi贸n final, est谩 en buena medida obsoleta” (45)

Si esto fuera todo el 芦testamento禄 de Engels, entonces quiz谩s Bernstein y Harrington podr铆an reclamar a Engels para el entorno del reformismo y de la socialdemocracia. Sin embargo, la verdad historia es muy distinta.

El “testamento” de Engels fue publicado en un momento que se impon铆a una represiva ley de prensa en Alemania. Como resultado, Engels se vio obligado a bajar el tono de su defensa de la revoluci贸n armada. Pero, la autocensura de Engels no fue suficiente para el SPD, el partido tem铆a el regreso de las Leyes Anti-socialistas si daban alg煤n indicio de favorecer la revoluci贸n. Como resultado, el texto de Engels fue corregido por Liebknecht, que tuvo la tarea de eliminar todos los pasajes dedicados a la lucha callejera, la violencia y la revoluci贸n. Cuando Engels se enter贸 de estos cambios, le escribi贸 airadamente a Kautsky:

Me ha sorprendido ver hoy en el diario Vorw盲rts un extracto de mi ‘Introducci贸n’ que ha sido publicada sin mi conocimiento previo y re-elaborado de tal manera que me presenta como “un defensor de la legalidad y amante de la paz” [pase lo que pase]. Raz贸n de m谩s tengo en exigir que el texto 铆ntegro debe aparecer en el Neue Zeit para anular esa vergonzosa publicaci贸n. Sin ninguna duda le dir茅 a Liebknecht sobre lo que pienso al respecto y lo mismo se aplica a quienes, independientemente de qui茅nes sean, pervirtieron mis puntos de vista y, lo que es peor, no me dijeron una palabra sobre esta falsificaci贸n禄 (46).

Uno de los pasajes clave eliminados del texto fue la supuesta obsolescencia de las luchas callejeras. Aqu铆, Engels dej贸 en claro que la lucha callejera no estaba fuera de la mesa de los partidos socialistas: “驴Acaso en el futuro la lucha callejera no jugar谩 ning煤n papel? Ciertamente no禄 (47). Lo que Engels pensaba era que debido a que las condiciones pol铆ticas y t茅cnicas la lucha callejera se hab铆an vuelto 禄 m谩s desfavorables para las luchas de los ciudadanos y mucho m谩s favorables para los militares禄. En Europa occidental, las futuras insurrecciones urbanas podr铆an 芦por lo tanto, salir victoriosas solo cuando esta situaci贸n desfavorable sea compensada por otros factores禄(48).

驴Cu谩les eran estos 芦otros factores禄 que Engels ten铆a en mente? 脡l ten铆a claro que el 茅xito en la guerra urbana requer铆a 芦zarandear la firmeza de los militares芦(49). Esto significaba ganar el apoyo de los soldados y, en 煤ltima instancia, dividir el ej茅rcito.

Como hab铆a se帽alado dos a帽os antes, el ej茅rcito alem谩n estaba “cada vez m谩s influido por las ideas del socialismo. Hoy tenemos un soldado de cada cinco, dentro de unos a帽os tendremos uno de cada tres. Aunque hasta ahora el elemento prusiano es m谩s fuerte en Alemania, en el futuro el ej茅rcito podr铆a tendr谩 una mayor铆a socialista” (50).

En su “testamento”, Engels dice que la clase dominante es impotente para evitar el crecimiento de los partidos socialistas. Si se lee fuera de contexto, esta opini贸n podr铆a fortalecer la posici贸n oportunista que sosten铆a que los socialistas obtendr铆an inexorablemente m谩s miembros y votos del partido y llegar铆an pac铆ficamente un gobierno socialista.

Engels no compart铆a en absoluto estas ilusiones de lo que llamaba 芦idiotez lineal禄.

“Para empezar, nunca he dicho que el partido socialista se convertir谩 en la mayor铆a y luego tomar谩 el poder. Por el contrario, he dicho expresamente que las probabilidades son de diez a uno. Y que nuestros gobernantes, mucho antes de que llegue ese momento, usar谩n la violencia contra nosotros, y esto cambiar铆a del terreno de la lucha por mayor铆a por el terreno de la revoluci贸n” (51).

Engels estaba convencido que la clase dominante iba a golpear primero a las fuerzas del socialismo: “Queda por ver si ser谩n los burgueses y su gobierno los primeros en dar la espalda a la ley para aplastarnos con la violencia. Los estaremos esperando. Disparen primero, se帽ores les bourgeois” (52).

Engels advirti贸si la burgues铆a usa la violencia, entonces la clase trabajadora deber谩 responder de la misma manera: “Si, por lo tanto, se rompe la constituci贸n del Reich, entonces la socialdemocracia es libre para hacer lo que quiera contra la burgues铆a. 隆Pero lo que haremos entonces dif铆cilmente lo revelaremos hoy! 禄 (53). Este no es precisamente la opini贸n de un pol铆tico dedicado a la legalidad a toda costa.

Engels, un revolucionario y comunista hasta el 煤ltimo aliento.

A diferencia de Bernstein, Michael Harrington es al menos lo suficientemente honesto como para admitir que el “testamento” de Engels fue censurado. Sin embargo, ambos todav铆a reclaman a Engels para sus estrategias reformistas y socialdem贸cratas.

Ninguno de los dos tienen derecho a reclamar a Engels para s铆. Engels pas贸 toda su vida luchando contra las pol铆ticas representadas por los Bernstein o los Harringtons. Defendi贸 la perspectiva de construir un partido proletario basado en un programa revolucionario que utilice t谩cticas y estrategias flexibles, pero nunca neg贸 que la lucha tiene como objetivo final del comunismo. Por lo tanto, en su 200 cumplea帽os, debemos recordar con orgullo a Federico Engels (quien junto a Marx, Lenin, Luxemburgo y Trotsky) porque fue hasta su 煤ltimo aliento un revolucionario y un comunista.

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* Historiador estadounidense (Universidad de Boston)

Notas:

  1. Bernstein, Preconditions of Socialism , ed. y trans. Henry Tudor (Cambridge: Cambridge University Press, 1993), 4.
  2. Kautsky invoc贸 a Engels en apoyo de la 芦estrategia de desgaste禄 reformista de facto del SPD. Kautsky, 芦Mass Strike禄, en Kautsky: Selected Political Writings , ed. Patrick Goode (Londres: Macmillan, 1983), 55-56; Ralph Miliband fue un te贸rico marxista polaco-ingl茅s. V茅ase Miliband, Marxism and Politics (Oxford: Oxford University Press, 1977), 79-80; Santiago Carrillo era un l铆der del Partido Comunista Espa帽ol (PCE) y utiliz贸 a Engels para defender el eurocomunismo. Ver Carrillo, Eurocommunism and the State (Westport: Lawrence y Wishart, 1978), 92-95.
  3. Harrington, Socialism: Past and Future (Nueva York: Mentor Books, 1989), 45-47. Para m谩s informaci贸n sobre Harrington, vea Doug Enaa Greene, “Michael Harrington and His Afterlives” , Cosmonaut , 8 de abril de 2019; Doug Enaa Greene, A Failure of Vision: Michael Harrington and the Limits of Democratic Socialism (Alresford, Reino Unido: Zero Books, de pr贸xima publicaci贸n).
  4. Engels a Becker. 15 de octubre de 1884 “, en Obras completas de Marx y Engels [en adelante MECW ], vol. 47 (Londres: Lawrence y Wishart, 1975), 202.
  5. Marx, 芦Cr铆tica del programa de Gotha禄, en MECW , vol. 24, 75-99.
  6. Engels a August Bebel. 18-28 de marzo de 1875 “, en MECW , vol. 45, 60.
  7. Ib铆d., 65.
  8. Engels a August Bebel. 12 de octubre de 1875 “, en MECW , vol. 45, 98.
  9. Engels, “Introducci贸n a la edici贸n inglesa (1892) de Socialismo: ut贸pico y cient铆fico “, en MECW , vol. 27, 278.
  10. “Marx a Wilhelm Bracke. 11 de abril de 1877 “, en MECW , vol. 45, 218.
  11. Marx y Engels, “Carta circular a August Bebel, Wilhelm Liebknecht, Wilhelm Bracke y otros”, en MECW , vol. 24, 269.
  12. Ibid., 260. Ver tambi茅n Hal Draper, Karl Marx’s Theory of Revolution ,vol. 4, Cr铆tica de otros socialismos (Nueva York: Monthly Review Press, 1990), 92-97.
  13. “Frederick Engels to August Bebel 24 de noviembre de 1879”, en MECW , vol. 45, 423-24.
  14. “Engels to Gerson Trier 18 de diciembre de 1889”, en MECW , vol. 48, 424.
  15. Hal Draper, Teor铆a de la revoluci贸n de Karl Marx ,vol. 3, La “dictadura del proletariado” (Nueva York: Monthly Review Press, 1986), 313.
  16. Engels, “Introducci贸n a la guerra civil de Karl Marx en Francia “, en MECW , vol. 27, 191.
  17. Engels a Sorge. 24 de octubre de 1891 “, en MECW, vol. 49, 266.
  18. Engels, “Cr铆tica del proyecto de programa socialdem贸crata de 1891”, en MECW , vol. 27, 225.
  19. Ib铆d., 226.
  20. Ib铆d., 227.
  21. “Engels a Paul Lafargue 22 de noviembre de 1894”, en MECW , vol. 50, 369.
  22. Partes de esta secci贸n toman prestado libremente de Doug Enaa Greene, “The Rise of Marxism in France” , Links , 11 de mayo de 2016; Doug Enaa Greene, “Engels, Boulanger y la lucha contra el fascismo” , Blanquist , 6 de enero de 2018.
  23. Para el texto completo, ver Karl Marx, “Pre谩mbulo al Programa del Partido de los Trabajadores Franceses”, en MECW , vol. 24, 340-42, 638.
  24. Engels a Bernstein. 25 de octubre de 1881 “, en MECW , vol. 46, 148. Seg煤n Engels, fue en respuesta a la vulgarizaci贸n de las ideas de Marx por parte de Guesde que Marx dijo que no era 芦marxista禄: 芦Ahora bien, lo que se conoce como禄 marxismo 芦en Francia es, de hecho, un producto completamente de modo que Marx dijo una vez a Lafargue: ‘Ce qu’il ya de Certain c’est que moi, je ne suis pas Marxiste’ “.” Engels a Bernstein. 2-3 de noviembre de 1882 “, en MECW , vol. 46, 356.
  25. Engels a Bernstein. 20 de octubre de 1882 “, en MECW , vol. 46, 341.
  26. Ib铆dem. 342.
  27. “Engels a Paul Lafargue. 12 de noviembre de 1892 “, en MECW , vol. 50, 29.
  28. Engels a August Bebel. 29 de octubre de 1884 “, en MECW , vol. 47, 210.
  29. Esta conclusi贸n se extrae de August H. Nimtz Jr., Marx y Engels: su contribuci贸n al avance democr谩tico (Albany: State University of New York Press, 2000), 261.
  30. Engels, “Respuesta al Honorable Giovanni Bovio”, en MECW , vol. 27, 271.
  31. “Engels a Paul Lafargue. 6 de marzo de 1894 “, en MECW , vol. 50, 276.
  32. “Engels a Laura Lafargue. 7 de mayo de 1889 “en MECW , vol. 48, 309.
  33. “Engels a Paul Lafargue. 1 de abril de 1889 “, en MECW , vol. 48, 288.
  34. “Engels a Laura Lafargue. 4 de febrero de 1889 “, en MECW , vol. 48, 262.
  35. “Engels a Laura Lafargue. 2 de enero de 1889 “, en MECW , vol. 48, 244.
  36. “Engels a Paul Lafargue. 16 de noviembre de 1889 “, en MECW , vol. 48, 406.
  37. Engels a Kautsky. 14 de octubre de 1891 “, en MECW , vol. 49, 262.
  38. Engels, “Los trabajadores de Europa en 1877”, en MECW , vol. 24, 224-25.
  39. Engels, La cuesti贸n campesina en Francia y Alemania , en MECW , vol. 27, 498.
  40. Ib铆d., 496.
  41. Ibid., 500. Para m谩s informaci贸n sobre la actitud de Marx y Engels hacia el campesinado, ver Hal Draper, Karl Marx’s Theory of Revolution ,vol. 2, The Politics of Social Classes (Nueva York: Monthly Review Press, 1978), 358-452.
  42. “Entrevista de Frederick Engels por el corresponsal del Daily Chronicle a fines de junio de 1893”, en MECW , vol. 27, 553.
  43. Engels, “Introducci贸n a las luchas de clases de Karl Marx en Francia “, en MECW , vol. 27, 516.
  44. Ib铆d., 522.
  45. Ib铆d., 517.
  46. “Engels a Karl Kautsky. 1 de abril de 1895 “, en MECW , vol. 50, 486. Para m谩s antecedentes sobre la introducci贸n de Engels, v茅ase A. Neuberg, Armed Insurrection (Londres: New Left Books, 1970), 33-36; Doug Enaa Greene, 芦Balas y barricadas: sobre el arte de la insurrecci贸n禄 , Links , 6 de noviembre de 2016.
  47. Engels, “Introducci贸n”, 519.
  48. Ib铆dem.
  49. Ib铆d., 518.
  50. Engels, “Socialism in Germany”, en MECW , vol. 27, 240. Para m谩s informaci贸n sobre Engels y la necesidad de que los revolucionarios dividan el ej茅rcito, v茅ase Gilbert Achcar, “Engels: Theorist of War, Theorist of Revolution”, International Socialism 2, no. 97 (invierno de 2002).
  51. Engels, “Respuesta al Honorable Giovanni Bovio”, 271. Para conocer lo que Marx imagin贸 si un gobierno socialista llegara al poder, v茅ase Doug Enaa Greene, “Defending First Principles” , Blanquist , 5 de mayo de 2020.
  52. Engels, “Socialism in Germany”, p谩g. 241.
  53. Engels, “Introducci贸n”, 523.

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Fuente: Lahaine.org