February 23, 2021
De parte de Nodo50
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La cultura es lo m谩s importante que tiene una sociedad, sin cultura no existe una identidad, es nuestro origen y ning煤n movimiento social que busque ayudar a las personas oprimidas debe reprimir rasgos culturales que son parte de la identidad de un pueblo. Debe apuntar a la esencia de la violencia sist茅mica y adaptarse a las necesidades sociales por muy tradicionales, convencionales o conservadores que nos parezcan algunos valores de cualquier cultura 鈥揷omo podr铆a llegar a verse la epistemolog铆a y praxis del feminismo isl谩mico鈥.

Es necesario esclarecer que existen distintos tipos de feminismos porque se ha creado una imagen dictatorial err贸nea de este movimiento. Aunque las corrientes contempor谩neas m谩s famosas o conocidas podr铆an identificarse como feminismo radical 鈥搃deario contracultural que busca corregir el sistema desde su n煤cleo patriarcal鈥 y feminismo liberal 鈥que busca la equidad entre ambos g茅neros dentro del sistema鈥, resulta imposible encasillar las necesidades de todas las mujeres en un paradigma con privilegios exclusivos de clase, raza, sexualidad, g茅nero, nacionalidad, neurodivergencias, etc.  Entonces, entend谩moslo como una ideolog铆a ni hegem贸nica ni dogm谩tica porque no existe un manifiesto feminista donde se indiquen los pasos espec铆ficos que hay que seguir. Por lo tanto, es tarea del feminismo adaptarse a las necesidades culturales, pol铆ticas y creencias de las mujeres, no adaptar las mujeres al feminismo, como si este fuese otra doctrina religiosa m谩s.

De la misma manera, ha funcionado el movimiento en M茅xico. A pesar de que muchas mujeres mexicanas, incluidas las mujeres ind铆genas, trabajan y act煤an para mitigar la opresi贸n masculina en la cultura, la econom铆a y la pol铆tica, la mayor铆a no se sienten identificadas con el t茅rmino feminismo per se, y con raz贸n. Lo pregonan con sus hechos y palabras pero no se conciben como feministas debido a que por d茅cadas el feminismo parec铆a exclusivamente para las mujeres burguesas, blancas, heterosexuales, cisg茅nero y europeas que gozaban de prerrogativas para rebelarse sist茅micamente. Esa es la paradoja del derecho a protestar. El rebelarse implica tambi茅n un privilegio sist茅mico. 

Por otro lado, las mujeres lesbianas, negras, trans, ind铆genas, latinas, africanas, asi谩ticas, de estratos sociales medios o bajos, mujeres en toda la expresi贸n de la palabra, tuvieron que ajustar ciertos t茅rminos y conceptos para poder desenvolverse dentro del movimiento. Sucede, con el feminismo decolonial como lo expone por vez primera la argentina Mar铆a Lugones en 2008 en su texto 鈥Colonialidad y g茅nero鈥. Este modelo de feminismo est谩 enfocado a solucionar los problemas de mujeres en comunidades que fueron colonizadas, despojadas de sus territorios, que se encuentran en las periferias, en los lugares m谩s vulnerables de una naci贸n en v铆as de desarrollo y que fueron conquistadas por medio de un brutal genocidio. Estas mujeres que carecen de las mismas oportunidades de vida que otras con grandes privilegios ante el esclavizante sistema neoliberal. Esto indica que el feminismo por s铆 solo, en su epistemolog铆a y praxis, no va a abarcar 铆ntegramente las necesidades de todas las mujeres. 

El feminismo decolonial fue creado por latinoamericanas para romper con esa hegemon铆a feminista, para generar una cr铆tica y una ruptura dentro del propio feminismo, el blanco. Visibilizando que las problem谩ticas de la interseccionalidad tambi茅n existen dentro de los grandes movimientos enfocados a luchas sociales. La ret贸rica del privilegio es sist茅mica. 

鈥淓n el desarrollo de los feminismos del siglo XX, no se hicieron expl铆citas las conexiones entre el g茅nero, la clase, y la heterosexualidad como racializados. Ese feminismo enfoc贸 su lucha, y sus formas de conocer y teorizar, en contra de una caracterizaci贸n de las mujeres como fr谩giles, d茅biles tanto corporal como mentalmente, recluidas en el espacio privado, y como sexualmente pasivas. Pero no explicit贸 la relaci贸n entre estas caracter铆sticas y la raza, ya que solamente construyen a la mujer blanca y burguesa. Dado el car谩cter hegem贸nico que alcanz贸 el an谩lisis, no solamente no explicit贸, sino que ocult贸 la relaci贸n. Empezando el movimiento de 鈥榣iberaci贸n de la mujer鈥 con esa caracterizaci贸n de la mujer como el blanco de la lucha, las feministas burguesas blancas se ocuparon de teorizar el sentido blanco de ser mujer como si todas las mujeres fueran blancas鈥, dice Mar铆a Lugones.

Yo, como mexicana, me enfocar茅 en hablar sobre mi territorio. En M茅xico, esta ruptura se remonta a principios del siglo pasado. Durante la revoluci贸n mexicana hubo varias detonaciones de libertad colectiva. La revoluci贸n no solo simboliza el levantamiento del pueblo en armas contra un dictador, sino que 鈥揳qu铆 comienza la ret贸rica feminista鈥 se produjo con aquellas mujeres que lucharon por obtener los mismos derechos que los hombres. Unas lucharon desde la casa preservando el hogar, otras tomando las armas para la guerra y otras como esp铆as para las tropas, pero siempre en resistencia. 

La sustancia de la decolonialidad es que las ra铆ces originarias prevalezcan y se fortalezcan contra un sistema que nos impone la occidentalizaci贸n aspiracional

Lucha que se vio reflejada en aquel Primer Congreso Feminista de Yucat谩n en 1916, en donde se habl贸 sobre el derecho a una educaci贸n laica y el sufragio femenino, entro otras cuestiones. Adem谩s esta fue la plataforma que cre贸 la organizaci贸n del Frente 脷nico Pro Derechos de la Mujer en 1935, evento clave para que las mexicanas de la postrevoluci贸n crearan su propia sublevaci贸n. Gracias a estas mujeres, nosotras, las guerreras actuales en M茅xico, tenemos los derechos b谩sicos de estudiar, trabajar, votar, decidir por nosotras y seguir resistiendo. Pero la lucha a煤n no termina. 

Pero 驴es distinta la visi贸n del feminismo aplicado por una mujer con privilegios sist茅micos que por una mujer sin estos mismos privilegios? La ling眉ista mexicana Y谩snaya Elena A. Gil explica a fondo este fen贸meno en su texto 鈥淢ujeres ind铆genas, fiesta y participaci贸n pol铆tica鈥 a partir de una comparaci贸n de factores socioculturales, 茅tnicos y de clases. Mientras que para muchas mujeres occidentales o norteamericanas de 茅lite 鈥搚 tambi茅n a veces en Am茅rica Latina鈥 cocinar para la familia puede significar ser sumisa y abnegada, en la cultura mixe en la Sierra Norte de Oaxaca quienes trabajan en la cocina mantienen una jerarqu铆a pol铆tica importante. Manejar los alimentos para la comunidad no es un trabajo para cualquier persona. De hecho, quienes ejercen el cargo en la presidencia municipal deben realizar previamente trabajo de mayordom铆a, y para ser mayordomo es necesario disponer ante la comunidad una fiesta simb贸lica de la uni贸n del pueblo, incluyendo as铆 los alimentos para la gente. Antiguamente era un trabajo otorgado exclusivamente a los varones; desde hace un tiempo, las mujeres ind铆genas se han introducido en estos puestos de poder, estableciendo algunos derechos b谩sicos. Es una lucha que tarda, pero que vale la pena para las futuras guerreras. 

鈥淓n un intercambio de experiencias con mujeres feministas, algunas mujeres mayores de mi comunidad no entend铆an a cabalidad por qu茅 en ciertos discursos las labores de la cocina se ve铆an como un espacio de opresi贸n cuando la preparaci贸n y la venta de alimentos les hab铆an conferido a ellas espacios de decisi贸n que antes estaban vedados en la organizaci贸n pol铆tica de nuestra comunidad鈥, explica Y谩snaya Elena.

El feminismo contempor谩neo es un abanico de posibilidades, camale贸nico y adaptable ante los distintos enigmas sociales. Es tan feminista la mujer que decide casarse y ser madre, como la que es madre soltera o la que decide no serlo, es tan feminista la mujer que decide ir a marchar con los senos descubiertos para reeducar a los varones sobre la hipersexualizaci贸n de nuestros cuerpos, como la que se coloca un velo en el rostro y decide ser m谩s recatada. Es tan feminista la mujer que cocina para el pueblo o para su familia que la que sale a trabajar para proveer los bienes b谩sicos del hogar, ya que no existe un reglamento feminista que regule la libertad individual

Hay que agradecer profundamente la existencia de todas estas guerreras, que desde sus trincheras genuinas logran un cambio desde la casa, el trabajo, el arte, la educaci贸n y sobre todo la cultura mexicana. Estas guerreras son nuestras hijas, madres, abuelas y ancestras. Esa es precisamente la sustancia de la decolonialidad: que las ra铆ces originarias prevalezcan y se fortalezcan contra un sistema que nos impone la occidentalizaci贸n aspiracional. Era justo y necesario verter esa esencia dentro del feminismo para que fuera verdaderamente nuestro y poder acuerparlo

El feminismo es todo un espectro y, en definitiva, el feminismo latinoamericano o mejor dicho, de Abya Yala (鈥淭ierra viva鈥, es el nombre del continente americano previo a la llegada de los espa帽oles) difiere mucho del europeo, empezando por el aspecto decolonial, la rama antirracista y la necesidad de cambiar el mismo lenguaje castellano que se nos impuso. Los feminismos est谩n llenos de diversos colores, olores, matices y texturas, as铆 como nosotras mismas lo estamos. 

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Irlanda Mainou Monta帽茅z es actriz, artista esc茅nica y feminista mexicana. @IrlandaMM




Fuente: Ctxt.es