November 1, 2021
De parte de La Haine
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Compart铆amos la desaz贸n de los 煤ltimos tiempos, esta sensaci贸n de si esto es el feminismo, no gracias, qu茅datelo, la imposibilidad de articular nada con discursos excluyentes y punitivistas que restan luchas en lugar de sumarlas y hasta algo de verg眉enza propia y ajena.

Hace poco conversaba con una amiga y compa帽era feminista de c贸mo llev谩bamos al menos un a帽o sin llamarnos feministas. Compart铆amos la desaz贸n de los 煤ltimos tiempos, esta sensaci贸n de si esto es el feminismo, no gracias, qu茅datelo, la imposibilidad de articular nada con discursos excluyentes y punitivistas que restan luchas en lugar de sumarlas y hasta algo de verg眉enza propia y ajena. Habl谩bamos de un momento, como es evidente, que est谩 siendo muy bien aprovechado por Patriarcado y las fuerzas reaccionarias de izquierda y de derecha. C贸mo nos hab铆amos colocado un poco instintivamente bajo otros paraguas m谩s humanos, como el de las luchas antipatriarcales, de clase, queer y antirracistas, mientras ca铆a la tormenta que no nos dejaba escucharnos como antes. 

Y en eso estaba cuando llegaron a mi buz贸n dos libros cuya publicaci贸n coincide c贸smicamente en el tiempo, escritos por dos referentes del pensamiento contempor谩neo y que desde sus t铆tulos parec铆an pedirnos recobrar la esperanza en la palabra o por lo menos en lo que la inspir贸: Feminismo bastardo, de la boliviana Mar铆a Galindo, y Feminismos fronterizos, de la argentina Carolina Meloni. Dos buenos motivos para replantearnos este estado de desconfianza y la posibilidad incierta, es verdad, pero no menos veros铆mil, de volver a llamar seguros los espacios que hoy parecen expulsarnos. O, de lo contrario, afanarnos en recrearlos.

Podr铆a estar la respuesta a nuestro desasosiego 鈥揺ncontrar el sur por haber perdido el norte鈥 en ese gesto suyo tan galindista, tan genuina y deliciosamente impropio, de resignificar lo bastardo para proponer otra lectura de los feminismos, una mutante y rebelde, ni ideol贸gica, ni acad茅mica, m谩s bien una que se adscribiera antes a una calle o a un cerro que a un Estado.

Dice Galindo en su anarcolibro, “dan ganas de bajarse de la palabra feminismo para inventar una nueva, para reclamar un feminismo intuitivo que no ha le铆do a Beauvoir, ni a Butler pero que es capaz de leer la realidad que habita, ese feminismo que ha le铆do el cuerpo de sus madres, las c谩rceles de mujeres (…), un feminismo que ha le铆do todas las fronteras”. Y que se abrace a las cholas, a las putas, a las indias, a las migrantes, a las lesbianas, a las trans, a las maricas amigas, a las obreras. Como esa tarde, en La Paz, cuando el escritor Pedro Lemebel, ya enfermo, monitoreaba desde un coche los graffitis que las Mujeres Creando, el colectivo feminista de Galindo, hac铆a en las paredes con los versos del chileno: “驴No habr谩 un maric贸n en alguna esquina, desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?”

Desequilibrar es lo que hace tambi茅n Meloni cuando convoca a las “mestizas, abyectas y perras”, rastreando las mutaciones del pensamiento feminista 鈥搕ambi茅n el te贸rico o el de la creaci贸n literaria y el relato鈥 para buscar nuevas coordenadas de rescate y reparaci贸n, tendiendo puentes entre las casas/puestos fronterizos que construyeron Audre Lorde, Cherrie Moraga o Gloria Anzald煤a en los m谩rgenes del siglo XX, todas llam谩ndose feministas, desperdigando semillas sedientas en el XXI, que crecen pese a todo como campos de rebeld铆a inmensos. Hacia all铆, los tr谩nsitos que propone Meloni van desde la paradoja o el giro de la consciencia feminista hasta la compleja cartograf铆a descolonial que brota de la herida. Aqu铆 est谩 puesto en valor todo lo que desech贸 el sistema porque oh, paradoja, quiz谩 en lo que ahonda la contradicci贸n y la encrucijada, en el desv铆o, est谩n las pistas hacia la nueva comunidad. 

Por supuesto, los feminismos no se reconcilian del todo, incluyen su propia sospecha y est谩 bien que as铆 sea, y habr谩 asuntos en estos libros que nos resuenen m谩s que otros, con los que sintamos m谩s o menos identificaci贸n, en los que se crucen o sean divergentes. Pero los bastardos y los fronterizos coinciden, creo, en que el latido de la utop铆a com煤n perdido entre las capas de silencio y ruido, de cooptaci贸n e instrumentalizaci贸n, podr铆a reencontrarse en los feminismos de las n贸madas y, con ellas, en los feminismos de las di谩sporas, de los barrios, de los pueblos, de los territorios arrasados por donde deambulan los fantasmas de Bertha C谩ceres y Marielle Franco queriendo decirnos algo y dibujando un futuro m谩s all谩 de este despellejamiento mutuo y feroz. 驴Es 茅ste un art铆culo esperanzado? S铆.

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Fuente: Lahaine.org