July 20, 2022
De parte de Asociacion Germinal
197 puntos de vista

Tras la monumental pillada a Antonio Garc铆a Ferreras, conspirando con Eduardo Inda y las cloacas policiales para da帽ar a Podemos mediante la fabricaci贸n de noticias falsas, se ha desatado en redes sociales una verdadera revuelta que anima a los televidentes a apagar Al Rojo Vivo (ARV) y a desconectarse de La Sexta. Recogidas de firmas, varios trendings topics consecutivos, memes y much铆simos art铆culos de opini贸n en toda la prensa corporativa y alternativa, han convertido el caso en la gran serpiente de verano de 2022. Es cierto que medios y periodistas competidores han usado el caso para ara帽ar cuotas de share o recoger del suelo unas migajas de profesionalidad y credibilidad, pero algo as铆 es muy dif铆cil de tapar para la opini贸n p煤blica. De hecho, al parecer, la ca铆da de la audiencia de ARV en estos d铆as es muy significativa. Y no es para menos.

Para mucha gente ha sido una verdadera sorpresa ver a un periodista 芦de izquierdas禄 conspirando con otro de extrema derecha y la con la mafia policial pol铆tica espa帽olista para da帽ar a un partido progresista. Sin embargo, hace much铆simos a帽os que el juego de La Sexta qued贸 al descubierto: mantener en plantilla fija a personajes de la dudosa talla de Inda o Marhuenda participando en programas 鈥渄e izquierdas鈥 no cuadra mucho, ni siquiera en aras de una supuesta pluralidad. Siempre estuvo meridianamente claro que La Sexta es una cadena perteneciente a un conglomerado medi谩tico netamente conservador, destinado a pastorear a la gente progresista e ir atray茅ndolas al redil poquito a poco.

Pero es que es imposible que ning煤n gran medio privado pueda llega a ser un medio de izquierdas, sencillamente porque el capital nunca lo va a ser. Es as铆 de triste. Si basamos en ellos las garant铆as de la libertad de prensa, informaci贸n y opini贸n, como mucho viviremos en una ficci贸n de libertad, pero nada m谩s. No hay medios realmente libres e independientes si dependen del capital. Por eso la 煤nica opci贸n posible es que este derecho humano sea gestionado desde lo p煤blico o lo comunitario con estatutos  internos que garanticen la no injerencia pol铆tica en su l铆nea editorial, aunque con la partitocracia que sufrimos parezca hoy un imposible. Pero ese es otro tema鈥

No obstante, la importancia del caso Ferreras es que, gracias a los audios filtrados, hemos pasado del terreno de la suposici贸n al de los hechos probados. Y no, no es una conversaci贸n 鈥渇uera de contexto鈥, como ha sostenido su compa帽era Ana Pastor, responsable de un Ministerio de la Verdad privado (Newtral) que no puede ser m谩s falsario. Se trata de la asunci贸n en toda regla de una actuaci贸n encubierta en la que entran pseudoperiodistas (Eduardo Inda), la polic铆a pol铆tica (el comisario Villarejo) y el Lawfair ib茅rico, el fascismo campante por la judicatura patria, en buena parte controlado por el Opus Dei. No deja de ser curioso que a quienes denunciamos habitualmente las tramas de los de arriba  鈥攜 no hablo de hombrecillos verdes鈥 nos llamen conspiranoicos, y que esa sea la primera l铆nea defensiva de los participantes en los complots encubiertos, cuando todo el mundo sabe que, como dijo Honor茅 de Balzac 鈥渆l poder es conspiraci贸n permanente鈥.

Lo que s铆 resulta extra帽o es la sa帽a demostrada contra Podemos cuando ya en esos tiempos quedaba claro que no supon铆an ninguna amenaza contra el establishment y que se hab铆an re-refundado en algo parecido al PSOE de los ochenta o noventa. O quiz谩 est茅 ah铆 la clave, quien sabe, cada partido de los premiados por el r茅gimen del 78 ten铆a y tiene su conglomerado de poder detr谩s鈥

Lo que nos revela el caso con toda su crudeza es la forma de actuar de la prensa 芦libre禄 y sus obediencias. Nunca olvidar茅 lo que me dijo un ejecutivo de un medio de desinformaci贸n al recriminarle su proceder y sus connivencias con ciertos sectores empresariales: 驴acaso crees que vivimos de vender peri贸dicos? Pues eso, que no se tata de informaci贸n, ni mucho menos, quiz谩 de todo lo contrario, de desinformaci贸n, de propaganda, de publicidad, de poder. Hace tiempo pens谩bamos que el cuarto poder era el contrapeso necesario de los otros poderes del estado, quiz谩 eso fuera as铆 durante la primera mitad del siglo XIX, cuando se acu帽贸 el t茅rmino, pero hoy solo es una mercanc铆a que se vende al mejor postor, ya sea privado o p煤blico. Y desde luego, no es nada que tenga que ver con la soberan铆a de la ciudadan铆a o con la opini贸n p煤blica.

Si nos mienten con lo cercano imaginemos qu茅 pueden hacer con los temas internacionales y, sobre todo, con los pa铆ses que pretenden optar a distintos modelos econ贸micos o pol铆ticos que amenazan al capitalismo depredador y salvaje. Ah铆 directamente hay que interpretarlo todo al contrario de lo que nos dicen para asegurar un cierto margen de verosimilitud. La inmensa mayor铆a de lo que publican es, simple y llanamente, falso, ficticio, incierto, enga帽oso, ilusorio; probablemente fraudulento, adulterado, ama帽ado, simulado o fingido o, en el mejor de los casos, incorrecto, inexacto, desacertado o equivocado.

Si algo bueno tiene lo acontecido estos d铆as atr谩s es poder conocer de manera general qui茅n es qui茅n en el panorama medi谩tico espa帽ol, para sumar a la causa a aquellos y aquellas que se han dado de bruces por primera vez con la cruda realidad. No existe ni existir谩 en el futuro ning煤n gran medio de izquierdas con el que informarse verazmente. Todos anteponen la agenda pol铆tica de sus patronos y su accionariado a satisfacer el derecho humano a la informaci贸n necesaria para decidir y obrar en libertad, 谩mbitos que suelen estar enfrentados. Por eso no se puede dejar en manos del capital la satisfacci贸n de un derecho fundamental y universal, reconocido en el art铆culo 19 de la Declaraci贸n de los Derechos Humanos, que tambi茅n recoge la Constituci贸n espa帽ola de 1978 que defiende el derecho 鈥溾 a comunicar o recibir libremente informaci贸n veraz por cualquier medio de difusi贸n鈥, porque gracias a ello se garantiza el pluralismo pol铆tico y la participaci贸n de la ciudadan铆a en el proceso democr谩tico.

As铆 las cosas, por si alguien no se hab铆a enterado a煤n, anotemos definitivamente otro d茅ficit m谩s a democracia de nuestro pa铆s, la manipulaci贸n informativa para alterar los resultados electorales. Gracias a Ferreras y a sus sicarios.

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Fuente: Asociaciongerminal.org