August 20, 2021
De parte de Lobo Suelto
808 puntos de vista

Si cuando renunci贸 a su cargo en la Universidad por no soportar las exigencias de los sistemas internacionales de publicaci贸n con referato, ning煤n escritor del campo popular sali贸 a respaldarlo (apoyo que tampoco recibi贸 cuando renunci贸 al Premio Ita煤 de ensayo por estar en desacuerdo con el convenio bilateral de producci贸n automotriz con Brasil), lejos estuvo de sorprenderse al ver por el televisor del bar La 脫pera c贸mo, en la Legislatura, el bloque peronista daba quorum para que la comisi贸n de obra p煤bica aprobara el proyecto oficialista de licitaci贸n del Distrito Literario. Pens贸: no hay salida. Lo supo: ahora s铆 estaba todo definitivamente terminado.

Unos a帽os antes, con el desembarco invasor del tapeo en Buenos Aires, una l铆nea de menues que, as铆 reci茅n llegada como se la ve铆a, sab铆a que acabar铆a por extenderse e imponer m谩s temprano que tarde una cultura individualista neoliberal en la gastronom铆a, ya hab铆a sentido el presagio de la partida. Fue ah铆, aquel mediod铆a di谩fano, al regresar de la Facultad. Volv铆a caminando a su departamento de la calle M茅xico cuando el avistaje de esa tipograf铆a mediterr谩nea, trazada con pulso new age en la pizarra exhibida al transe煤nte sobre la vereda santelmitana, le marc贸 en el pecho que el final se acercaba.

Por eso, en la madrugada de marat贸nica sesi贸n, ante la votaci贸n consumada, ni lo dud贸: agarr贸 los ahorros que le quedaban y compr贸 un pasaje al exterior. Dejaba el pa铆s, literalmente, de la noche a la ma帽ana. Pero antes de irse me llam贸 a la Redacci贸n del Portal para, por fin, por alguna raz贸n que s贸lo 茅l conoce, acaso basada en la cordial relaci贸n mantenida desde que fuera mi profesor, aceptar la hist贸rica entrevista a la que tantas veces se hab铆a negado.

Las posibilidades de la literatura ante la proliferaci贸n comunicacional, la cr铆tica econ贸mica de objetos culturales como m茅todo, el negativismo exagerista, la ciudad palermitana y el rol de los escritores frente a las 煤ltimas novedades en el arte de gobernar: pol茅mico, en la charla que a continuaci贸n presentamos al lector, Fern谩ndez Barrios habla de todo.

Lo primero que voy a hacer cuando llegue a mi nuevo destino tr谩gico es escribir una carta pronunciando mi posici贸n, dijo ni bien me vio, con su habitual mal car谩cter y la arrogancia de siempre. Hacemos la entrevista a condici贸n de que no haya preguntas sobre mi exilio, dispar贸 prepotente desde su bigote amarillento. Si de preguntas se trata, me pregunto c贸mo es que anoche en las discusiones nadie se interrog贸 por las relaciones entre cartelizaci贸n de la obra p煤blica y obra literaria. Llevaba una valija de cuero marr贸n y vest铆a un sobretodo igual de ra铆do, a tono con el paisaje melanc贸lico del R铆o de la Plata que se recortaba de fondo.

Eran las ocho AM de un d铆a nublado de marzo de 2016 y nos sentamos en el sector fumadores del bar del hall. Pidi贸 un caf茅 negro largo y estrangul贸 en el cenicero un primer Marlboro Box. Desconocido para el gran p煤blico, una voz ausente en los medios, clave para entender las claves del presente, autor de materiales tan prol铆ficos como muchas veces an贸nimos*, ten铆a, ante m铆, una enorme responsabilidad, a la vez que un gran privilegio. 驴Estar铆a a la altura? Hab铆a tiempo para averiguarlo. El 煤ltimo llamado a embarcar se anunciar铆a reci茅n a las nueve.

鈥淐uanto m谩s emite el sujeto, m谩s se separa de s铆 mismo鈥

 

Releyendo su obra, uno puede notar c贸mo la interfaz entre escritura e instituciones lo convoca particularmente y c贸mo le permite caracterizar la pol铆tica cultural de los 煤ltimos quince a帽os. Sin ir m谩s lejos, en su Cultura econ贸mica reciente, desarrolla un m茅todo de lectura e indagaci贸n que resulta sumamente estimulante. 驴Querr铆a contar c贸mo surgi贸, profundizar la idea, en fin, comentar un poco al respecto?

En una investigaci贸n anterior hab铆a encontrado que para el sistema educativo escritura es acta, examen, proyecto, planificaci贸n. Es decir, una pr谩ctica vinculada m谩s a una serie administrativo-evaluadora que a una serie expresivo-testimonial. Este libro comenz贸 teniendo la pretensi贸n de determinar qu茅 es la escritura para otros sistemas, como el cultural, pero esa inquietud fue quedando en segundo plano y termin茅 avanzando en otra direcci贸n. Reun铆 el conjunto de revistas indexadas con tem谩tica human铆stica pertenecientes a universidades p煤blicas, el corpus de tesis doctorales de ciencias sociales que se han presentado, proyectos de investigaci贸n postulados a beca Concert tanto en literatura como en la comisi贸n de sociolog铆a y demograf铆a, planes de trabajo concursados en el Fondo Nacional de las Artes Comparadas. Hubiera sido interesante tomar documentos internos de grupos de trabajadores de institutos y centros culturales, de bibliotecas nacionales. Escritos colectivos en los que se plasme un balance, una sistematizaci贸n acerca de qu茅, c贸mo, con qui茅n, con qu茅 l铆mites hicieron lo que hicieron. Nada de eso existe. Y esa es una ausencia que vivo de manera dram谩tica.

驴Con qu茅 se podr铆a decir que se encontr贸, al reunir y trabajar sobre esos conjuntos y esos corpus de materiales estatal-escriturales?

Encontr茅 fundamentalmente dos cosas. Una reducci贸n del lenguaje a medio de comunicaci贸n. Y una explotaci贸n de la realidad. Su subsunci贸n a parcelas de objetos redituables, tematizables, concursables. Pienso en Mart铆nez Estrada.

El actual gobierno asumi贸 hace unos meses y sin embargo ya puede vislumbrarse esta suerte de expropiaci贸n de la conflictividad del lenguaje que pareciera venir a proponer, que apunta a aplanar la percepci贸n y a reducir la rugosidad de las cosas a slogans y hashtags. En algunos 谩mbitos se viene discutiendo mucho sobre el rol del escritor en el nuevo contexto. Preguntarle entonces por esa discusi贸n.

Perm铆tame un rodeo: la vida p煤blica normaliza el lenguaje, lo estandariza y lo convierte en reglas de protocolo, lo institucionaliza, lo mecaniza. Paralelamente, la novedad del siglo XX es que al cuerpo se lo exige como a una m谩quina, que pasa a estar regulado con criterios de funcionalidad y rendimiento, como cualquier otra m谩quina. Entonces: si la vida social propiciaba una primera separaci贸n del lenguaje respecto de su naturaleza creadora org谩nica, la maquinizaci贸n del cuerpo va a propiciar una segunda. En la comunicaci贸n mediada por pantallas el poder nos obliga a emitir mensajes. 驴Pero tenemos todo el tiempo algo para decir?, 驴no llega un momento en el que la palabra acelerada, vertiginosa, se nos automatiza, se nos separa, se nos dispara y adopta una vida propia, una naturaleza ya no org谩nica sino maqu铆nica en la que dejamos de ser nosotros los que hablamos? Situar铆a en este punto la pregunta por el escritor. No es lo mismo el escritor en tiempos disciplinarios duros -donde viene a desencorsetar, a liberar la palabra, a descomponer y ah铆 ya el solo hecho de ser escritor lo coloca en un lugar de transgresi贸n- que pensar al escritor en tiempos emiso-medi谩ticos, donde la palabra ya est谩 disparada, dispersa, caotizada y todo puede ser dicho sin que eso signifique que se componga o se est茅 diciendo algo. De modo que la pedagog铆a del vaciamiento que propone el nuevo gobierno se vuelve un problema mucho m谩s acuciante, porque la l贸gica del emisionismo puede multiplicarla exponencialmente hipetrofiando, saturando gravemente las posibilidades nerviosas que como sociedad tenemos para procesarla. Cuanto m谩s emite el sujeto, m谩s se separa de s铆 mismo, m谩s se vac铆a. En este punto, creo que el papel que tenemos los escritores es triple: tratar de efectuar las posibilidades de la lengua cada vez que tomamos la palabra, no hablar con los lenguajes del dominador y hablar menos. No es con 鈥渕谩s poes铆a menos polic铆a鈥 que se puede hacer una intervenci贸n pol铆tica hoy, sino en todo caso con menos policiaci贸n de los lenguajes. Y ya que estamos, por qu茅 no, con menos poes铆a.

Con esta suerte de tiro por elevaci贸n a la posici贸n de ciertos colectivos de poetas, no puede uno dejar de recordar aquella pol茅mica suscitada por sus dichos acerca de la formaci贸n curricular en las carreras de realizaci贸n audiovisual鈥

Al pretender encontrar el conflicto en la historia que cuenta y no en la historia social en la cual transcurre la praxis de su contar, el guionista egresado promedio termina sintonizando con el gobierno actual. Creo que est谩 todo dicho. El conflicto es al guionista lo que el sumario al periodista. Buscar lo conflictivo y hacer sumarios, son, vaya iron铆a, dos cosas que hace nuestra polic铆a.

驴Cu谩les les parece que son entonces los clivajes que dividen a la literatura de la 茅poca? 驴Mainstream-Underground? 驴Oficiales-Malditos? 驴Vitalistas-C铆nicos? 驴Auditivos-Visuales? 驴Oncativo-Garnero? 驴Moreno-Di Natale?

Ninguno de esos pares me resulta elocuente. En r茅gimen de expresi贸n, el clivaje es medi谩tico emisionistas versus animal org谩nicos. En r茅gimen de circulaci贸n, el clivaje es auto-lobystas versus encuentristas. En 茅tica est茅tica, Palermo contra todo lo que en el pa铆s y en el continente no es Palermo, que lamentablemente cada vez es menos, problema de una urgencia insoslayable, de acuciante tratamiento. Hay adem谩s otras zonas de indagaci贸n que me convocan. Se帽alo ac谩 solamente algunas de las que trabaj茅 en los ensayos agrupados en Un m茅dico en la sala: relaci贸n de los escritores con la coyuntura. Adhiero a los escritores que tienen una relaci贸n no actualista, no agendista con la coyuntura. Relaci贸n de los escritores con los viajes. As铆 como los poetas de fines del XIX y principios del XX inventaron el viaje a Europa y Ernesto Guevara invent贸 el viaje por latinoam茅rica, 驴qu茅 viaje inventamos hoy? No inventamos ning煤n viaje. Relaci贸n con la ciudad. No andamos en bandada por la ciudad. Andamos de a uno. Tenemos una relaci贸n medi谩tica con la ciudad. La ciudad es eso que est谩 en el medio del punto en el que estoy y el punto al que tengo que llegar. No permanecemos en la ciudad. Con lo linda que es. Eso es algo que a m铆 me llama poderosamente la atenci贸n y que vivo dram谩ticamente. Relaci贸n de los escritores con la materialidad de la arquitectura. Minimalismo durlockiano, ornamentalismo blanco, transparentismo vitricular. Tr铆adas, series dominantes, santas trinidades: Durlock, Cunington, Smartphone, como antes Winchester, Sociedad Rural, alambrado. Pero volvamos a las relaciones. Relaci贸n con lo inmobiliario. El que alquila no tiene escritura. Relaci贸n con la ecolog铆a. El gobierno aut贸nomo est谩 permanentemente haciendo obras que no sirven m谩s que para mostrar que est谩n haciendo obras. Del mismo modo, habr铆a una porte帽izaci贸n de lo publicable: del evento para presentar el libro al libro para tener un evento. R铆os de tinta que ciertamente le generan una contaminaci贸n innecesaria al medioambiente. Otra relaci贸n: relaci贸n de los escritores con lo subalterno. Me convocan especialmente quienes mantienen una relaci贸n no imaginaria, es decir no acad茅mica, es decir no mediada por la fotocopiadora del centro de estudiantes de la vieja facultad de ciencias sociales con lo subalterno. 驴Qu茅 hacemos, aparte de narrarlo?, 驴qu茅 hacemos con lo subalterno? Relaci贸n con la cr铆tica literaria. No se hace m谩s cr铆tica literaria, se hace rese帽a. No hay cr铆tica cultural, hay suplemento. En rigor, relaci贸n con el papel. El papel es el 谩rbol, el 谩rbol es la sombra, la sombra el caballo, el caballo la tierra, la tierra es la madre. Me interesan las relaciones no tel煤ricas ni pachamamescas con la tierra. Y las relaciones de los escritores con las madres.

Escuch谩ndolo, uno puede notar c贸mo recurrentemente usa el No. 鈥淣o actualistas鈥, 鈥淣o tel煤ricas鈥濃 Es como si encontrara en el No una potencia. La potencia del No. 驴Querr铆a comentar algo sobre eso?

No.

Entonces podemos volver a Palermo. En otra entrevista ubicaba a Villa Urquiza ya tambi茅n como parte de Palermo. 驴Lo sigue sosteniendo?

Enf谩ticamente. Villa Urquiza sigue los pasos de Villa Crespo. Barrios m谩s dise帽ados que vividos. Para ser habitados como un turista. Como un dise帽ador lampi帽o. O como un dise帽ador turista. No hay Rapipago, hay Pagof谩cil. En esos barrios vivimos los escritores. 驴Quiere esto decir que para sostener una 茅tica de la escritura tengamos que migrar a Villa Santa Rita o Villa Luro? No lo s茅. Y esta incerteza se me presenta con un componente de dramaticidad francamente insoportable. De paso: 驴se han hecho las inversiones correspondientes en Villa Crespo para evitar el colapso habitacional al que est谩 conduciendo el crecimiento exponencial de actores de teatro mudados al barrio en los 煤ltimos a帽os? No lo s茅 tampoco.

Y esa incertidumbre se le vuelve dram谩tica鈥

No, esa no.

Para aprovechar el rato que nos queda, me parece prioritario retomar ahora otra de sus inquietudes recientes. Si entend铆 bien lo que plantea en Viajeros, se帽oritos so帽adores, tenemos que decir que hoy hacer cr铆tica literaria es hacer cr铆tica de la emisi贸n. Pese a pertenecer a otra generaci贸n, y esto es algo que da cuenta de la curiosidad como incansable motor de la vitalidad de su pensamiento, trabaja usted la econom铆a discursiva en las redes. Postula la hip贸tesis de la extinci贸n de la gratuidad de la palabra a partir de dos casos. El caso del colaborador freelance, que s贸lo escribe en lugares con versi贸n digital para compartir el link. Y el caso del joven acad茅mico, que s贸lo escribe en lugares indexados. Lo relaciono con uno de sus actuales trabajos en curso, El ciclo de la producci贸n inmaterial, sobre la econom铆a pol铆tica de la etiqueta en facebook. All铆 compara las maneras de citar en un texto acad茅mico, de agradecer en un discurso pol铆tico y de etiquetar en un evento. 驴Hay algo que pueda adelantar sobre eso?

En la econom铆a pol铆tica del habla virtual existen dos grandes tipos de etiqueta: la etiqueta afectiva y la etiqueta financiera. La segunda est谩 mediada por un c谩lculo de utilidades en un sistema de rendimientos.

La apelaci贸n constante al recurso de la enumeraci贸n hace pensar en el discurso clasificatorio y el discurso clasificatorio nos remite al discurso de la ciencia. Podemos recordar, por caso, aquella clasificaci贸n de los editores en meceno-coleccionistas, padrino-alentadores, interlocutores, videntes, guardianes de acceso y t茅cnico-gestores. 驴C贸mo se lleva con la posibilidad de ser tildado de cientificista en su discurso? 驴Lo asume como un riesgo?

No en rigor. Si por ello fuera, la pregunta misma referida a los clivajes ser铆a considerada cient铆fica. Formulada con un lenguaje que no es aut贸nomo sino importado de un campo exterior al de la literatura. Pienso, pregunto: 驴toda enumeraci贸n es una clasificaci贸n?, 驴qu茅 relaci贸n existe entre lista y enumeraci贸n?, 驴y entre clasificaci贸n y lista? Propongo establecer esta hip贸tesis: la lista es un discurso de la cl铆nica, la clasificaci贸n es un discurso de la ciencia y la enumeraci贸n es un recurso de la literatura.

Habl谩bamos del rol de los escritores en la actual coyuntura. La pantalla indica el 煤ltimo llamado a embarcar. No se me ocurre mejor manera de cerrar la conversaci贸n que volver a preguntarle por las politizaciones posibles de la literatura.

Son fundamentalmente tres. La literatura es la guardiana 煤ltima de la densidad, la violencia y el conflicto del lenguaje, batalla sem谩ntica contra la pretendida transparencia de la comunicaci贸n. Esa es la primera politizaci贸n. El hombre le cede cada vez m谩s funciones a la m谩quina. Funciones de orientaci贸n en el espacio, funciones de memorizaci贸n mental, funciones de erotizaci贸n. Dram谩ticamente: la masturbaci贸n aut贸noma se perdi贸. Amputaci贸n de la autonom铆a de creaci贸n de im谩genes placenteras propias, no mediadas por pantallas. Autonom铆a enunciativo-imaginal. A eso me estoy refiriendo. Algo an谩logo podemos pretender de la literatura. Postularla como el 煤ltimo basti贸n, el laboratorio de creaci贸n y experimentaci贸n de im谩genes no-previsualizadas aut贸nomas, resguardo final de lo org谩nico y de una sensorialidad no-maqu铆nica. Postulaci贸n de im谩genes de ciudad. Una ciudad otra, sustra铆da de la ciudad t茅cnica dise帽ada en funci贸n de circular. Todo eso dar铆a forma al segundo plano de responsabilidad humanista, politizadora, que la literatura tendr铆a. Tercera politizaci贸n: la iron铆a como lo que remite al cuerpo, a la voz y a lo propiamente humano, aquello que rompe con la reducci贸n a ceros y unos del pensamiento binario. Del algoritmo al ritmo. Del lenguaje como medio de comunicaci贸n eficiente al lenguaje como gratuidad creadora. Preservar el lenguaje de la iron铆a y la iron铆a del lenguaje.

Conciente del valor documental del producto obtenido, en un pa铆s proclive a la repetici贸n, vuelvo a revivir el final de la secuencia. Chequeo que la entrevista haya quedado bien grabada en el tel茅fono, tomo el cortado fr铆o que por la compenetraci贸n nunca llegu茅 a tomar y pido la cuenta. San Mart铆n, Rosas, ahora 茅l. P谩ginas, cap铆tulos de una misma historia. Algo familiar hay en la escena. Acodado en un rinc贸n de la cubierta del Buquebus, adivin谩ndolo fastidioso por el deambular molesto de los pasajeros con ni帽os que no se quedan quietos y bajan y suben las escaleras, lo alcanzo a ver entre volutas de humo, en territorio patrio, acaso por 煤ltima vez. Con destino a la vecina localidad de Colonia, olvidado y solo, el irreductible Fern谩ndez Barrios parte al destierro. Se acerca la camarera y pago: novecientos pesos con setenta.

(鈥淐r铆tica literaria鈥. Relato perteneciente a Ficciones Culturales. Disponible, junto a otros dos libros del autor, en https://juansodo.com/libros/)




Fuente: Lobosuelto.com