November 14, 2020
De parte de CNT Aragon-rioja
191 puntos de vista


Aparte de la indignaci贸n que suscitan los disturbios promovidos por la extrema derecha, cabe plantearse si hay detr谩s un descontento leg铆timo pero instrumentalizado con fines espurios.

Art铆culo publicado originalmente en el diario El Salto

Bengalas. Petardos. Barricadas. Pedradas. Contenedores ardiendo. Saqueo de comercios. El pasado 31 de octubre, Logro帽o, junto con otras localidades de la regi贸n, se vio afectada por una violencia urbana sin precedentes, reflejo de la que se produjo en otras capitales del Estado. Lo que se dice una aut茅ntica fiebre del s谩bado noche.

La 煤ltima vez que unos ciudadanos logro帽eses -el que suscribe incluido- tuvieron que huir de una carga policial fue durante la jornada de huelga general del 14 de noviembre de 2012, en unas circunstancias harto distintas. Pero si en aquel entonces la protesta hab铆a sido convocada por los sindicatos contra los recortes laborales del Gobierno derechista, en esta ocasi贸n nos encontramos ante un alboroto, un acto no comunicado de rechazo de las medidas para combatir la pandemia que culmin贸 en una muestra de histeria callejera.

Logro帽o Lacoste

Siguiendo con las diferencias, no ha tardado en salir a la luz la conexi贸n ultraderechista, lo que convierte a estos hechos en una novedad altamente preocupante. Varias formaciones de este espectro pol铆tico, entre ellas, c贸mo no, Vox, han alentado, difundido o directamente organizado las convocatorias del 31 de octubre, todo ello con el apenas disimulado fin de que se produjeran altercados que mancharan la ya da帽ada imagen del Gobierno de coalici贸n. Para ello, no han dudado en politizar las reivindicaciones de los colectivos m谩s afectados por las restricciones del estado de alarma, y no solo de colectivos econ贸micos concretos.

La juventud, ese sector de la poblaci贸n cuyas necesidades apenas son atendidas de normal, ya no digamos en estas circunstancias especiales, se ha convertido en la gran se帽alada.

La juventud, ese sector de la poblaci贸n cuyas necesidades apenas son atendidas de normal, ya no digamos en estas circunstancias especiales, se ha convertido en la gran se帽alada. La Delegaci贸n de Gobierno recalca que los destrozos han sido causados por unos 150 鈥渞adicales鈥, muchos de ellos caracterizados por su mocedad, deslig谩ndolos de un grupo de alrededor de 400 personas que supuestamente se estaba manifestando en defensa de la hosteler铆a riojana con consignas como 鈥渕谩s expertos, menos pol铆ticos鈥. Y como si hubiesen acabado quemados por un incendio provocado por ellos mismos, algunos de ellos gritaron a los m谩s alborotadores que la manifestaci贸n era contra el Gobierno, no contra una polic铆a que, seg煤n su parecer, debe de actuar de forma aut贸noma.  

Convertida, pues, la juventud en v铆ctima propiciatoria -algunos han cre铆do pertinente, como una especie de acto de desagravio, colaborar en labores de limpieza al d铆a siguiente-, ya pueden deslizarse sin problemas las condenas sobre el sinsentido y el absurdo de los altercados, sin escuchar lo que nos est谩 transmitiendo el lenguaje desarticulado de los disturbios, sin atender al descontento que puede llevar a participar en unos hechos de esta naturaleza, m谩s all谩 del discurso ideologizado de unos pocos que los han instrumentalizado para su propio relato.  

Porque, m谩s all谩 de la pornograf铆a inherente a la espectacularidad de estos sucesos, se encuentra el eco de una protesta social. Un clamor que, por supuesto, va m谩s all谩 de la p茅rdida de ocio nocturno, que tiene que ver con su forma de relacionarse y de vivir, con su propia existencia. Y de eso, concretado en la demanda de 鈥渓ibertad鈥 que corean los manifestantes en varios v铆deos, no se est谩 hablando. Como si no hubiera problema ninguno.

Tal vez haya llegado el momento de abandonar la centenaria tradici贸n de no abordar o postergar los males sociales, dejando que sean desaprensivos quienes lo canalicen.

Todo esto me trae a la mente las duras palabras de Galo Beaumont, patrono conservero y presidente del comit茅 de la Uni贸n Republicana de Calahorra. En 1909, y con motivo de un mot铆n ocasionados por la marcha de unos reservistas para participar en una guerra con Marruecos -en Barcelona se convirtieron en la conocida como Semana Tr谩gica-, denunciaba 鈥渓os sucesos escandalosos, criminales y antipatri贸ticos鈥, cometidos en el municipio por unas 鈥渢urbas indignas de compasi贸n por no saber apreciar en momentos tan cr铆ticos sus m谩s altos deberes para con la Patria鈥. Beaumont se negaba a hablar de las causas 煤ltimas de la revuelta, de la profunda desigualdad existente en la sociedad calagurritana, como si aquella no existiera.

Ahora sustituyamos ahora a las hordas calagurritanas que hab铆an atacado la maquinaria de las conserveras, por los 鈥淢ENAS鈥 -aunque todos los detenidos sean de nacionalidad espa帽ola-,  los 鈥渘egacionistas鈥 o los 鈥淏orja Maris y Cayetanos鈥. Las excusas suenan muy parecidas. Tal vez haya llegado el momento de abandonar la centenaria tradici贸n de no abordar o postergar los males sociales, dejando que sean desaprensivos -ayer un Lerroux, hoy un Abascal- quienes lo canalicen.

Aleix Romero Pe帽a

Secretario de Cultura del Comit茅 Confederal de CNT
Redactor del Grupo de Comunicaci贸n de CNT Logro帽o

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Fuente: Aragon-rioja.cnt.es