July 14, 2021
De parte de Lobo Suelto
299 puntos de vista


Vivimos una 茅poca que algunos perciben como el fin del mundo. Habr铆a motivos para ello dado que a las c铆clicas crisis del capitalismo se ha sumado una impensable pandemia Covid con consecuencias sanitarias y econ贸micas, adem谩s de una erupci贸n masiva de volcanes y otras calamidades naturales habituales. En este contexto cabe preguntarse si habr谩n crecido las sectas que se reun铆an a esperar el Apocalipsis cuando nada hac铆a preverlo o si, por el contrario, el tenerlo, supuestamente, m谩s cerca, ya no requiere de mes铆as anunci谩ndolo.

Parece improbable que estemos ante el fin de toda la humanidad que habita este planeta, pero s铆 estar铆amos ante el fin de un mundo que se cre铆a omnipotente, con una medicina capaz de hacer inmortales a lxs m谩s ricxs. Ese mundo, desde muy antiguo, ha construido para铆sos en la Tierra a los cuales s贸lo tendr铆a acceso una 茅lite. La exclusi贸n es un elemento esencial para crear en para铆sos en los cuales s贸lo se encontrar谩 a iguales iguales mientras lxs 鈥渙trxs鈥 estar谩n en rol de sirvientes.

Los sectores privilegiados de Argentina crearon varios: 1. La costa de Mar del Plata fue su para铆so vacacional hasta que el primer peronismo habilit贸 que fueran a esa playa sectores de ingresos medios y bajos, haciendo huir a lxs m谩s ricxs; 2. El destino cambi贸 a otras playas selectas argentinas (Pinamar u otras m谩s peque帽as) pero adquiri贸 un gran prestigio Punta del Este, en el Uruguay. Toda la Rep煤blica Oriental tiene prestigio de ofrecer mejor calidad de vida que la nuestra, mejor econom铆a y, en los 煤ltimos tiempos, vacunas estadounidenses para el Covid 19. Es interesante preguntarse por qu茅 Uruguay tiene un n煤mero enormemente superior al de Argentina de emigrantes, muchxs de lxs cuales emigran a nuestro pa铆s, pero eso es un mero dato que nunca ha podido destruir la construcci贸n de un para铆so. Pero, hace poco, ese lugar id铆lico mostr贸 sus fisuras cuando Susana Gim茅nez, que hab铆a recibido dos dosis de vacuna estadounidense cay贸 v铆ctima del COVID y se encontr贸 con que el sanatorio de su lugar en el mundo no pod铆a proveerle la atenci贸n m茅dica que quer铆a y pidi贸 volver a nuestro pa铆s, infectada con el virus, para ser curada por su propix profesional鈥 argentinx. 3. El mismo sector social tuvo/tiene como meta Miami sea de vacaciones, destino jubilatorio o, 煤ltimamente, s贸lo para vacunarse con vacunas estadounidenses. Hasta que, por graves fallas en su mantenimiento, se derrumb贸 un edificio de departamentos en el que, entre otras personas, hab铆a argentinxs y, entonces, quienes hab铆an viajado all铆 a vacunarse exigieron volver a la Argentina lo antes posible, aunque se hubieran cerrado, parcialmente, las fronteras por el riesgo de la variante delta (que no se gener贸 en Argentina) como ocurri贸 en muchos otros pa铆ses. 4. Sectores de ingresos altos y medios barnizaron a Canad谩 para convertirlo en modelo de pa铆s no s贸lo desarrollado econ贸micamente sino tambi茅n con amplias pol铆ticas de inclusi贸n para migrantes. Hasta que supimos, ya lo hab铆a dejado entrever la serie Anne with an E, que Canad谩 ocultaba, en sus cimientos, el genocidio de miles de ni帽xs de sus pueblos originarios. Genocidio que tambi茅n hubo en Argentina con ni帽xs y adultxs, provocado y aprovechado por algunas de las mayores riquezas del pa铆s, pero que algunxs de nuestrxs historiadorxs, que no construyen para铆sos, han puesto en evidencia desde hace mucho tiempo. 5. Finalmente, para sectores medios y de pocos recursos tambi茅n Europa ha sido un objetivo so帽ado, en particular por la descendencia de aquellxs inmigrantes que tuvieron que dejarla cuando se mostr贸 expulsiva con los propixs (por hambrunas, guerras, leyes raciales..) hasta que varios de sus pa铆ses manifestaron crisis econ贸micas que cerraron puertas y puestos a lxs extracomunitarixs  sumado ahora a la pandemia COVID que, sorpresivamente tuvo p茅simas consecuencias sanitarias en pa铆ses muy idealizados como B茅lgica o el Reino Unido.

Por supuesto, siempre existe la posibilidad de creer en otros para铆sos, aunque ahora sea m谩s dif铆cil ubicarlos en la Tierra. Por eso, quiz谩s, hoy hay quienes quieren viajar privadamente a Marte (驴esos 8 que tienen la misma riqueza que los 3600 millones restantes?) a pesar de que la vida en ese planeta no aparezca mejor que estar totalmente encerradxs en la Tierra por la pandemia en una casa sin ninguna comodidad y casi sin ning煤n dispositivo electr贸nico a mano.

Lo que le toca vivir hoy a la poblaci贸n m谩s rica, capaz de construirse para铆sos, es aquello que conocen bien quienes menos tienen: la precariedad de la vida, la posibilidad de perderla con relativa facilidad o de sufrir las consecuencias de no tener medios para cubrir necesidades b谩sicas porque, cuando todo est谩 en crisis, s贸lo los estados pueden preservar lo imprescindible. Est谩 claro que quienes m谩s tienen siguen teniendo enormes ventajas en pandemia, pero sus voceros perciben que los para铆sos han entrado en crisis y eso les genera ansiedad y, tambi茅n, agresividad dado que se sent铆an privilegiadxs e inmunes y, parcialmente, han dejado de serlo.

En este caso, se trata de haber salido del para铆so artificial construido por el dinero que result贸 ser no del todo confiable pero adictivo. Es claro que la agresividad no existir铆a en un supuesto para铆so, pero aparece como consecuencia de ser o sentirse echadxs de 茅l, de tener que enfrentarse con la realidad antes acolchonada por lo que el dinero pod铆a conseguir. Del mismo modo que un beb茅 siente su impotencia y berrea para conseguir lo que necesita hoy tenemos una buena cantidad de poblaci贸n manifestando su odio por lo que crey贸 que ten铆a, y merec铆a tener, y se les fue de las manos. Construir para铆sos no parece una buena t谩ctica de supervivencia, pero ese es otro tema.

[1] Dra. en medicina (UBA), psiquiatra, investigadora, docente, autora de Sexualidades. Tensiones entre la psiquiatr铆a y los colectivos militantes (FCE, 2013) y Apuntes sobre la autoridad. Tensiones entre el patriarcado y los colectivos desautorizados (Noveduc, 2019). 
La imagen que ilustra la nota es: La expulsi贸n de Ad谩n y Eva del Para铆so, fresco, Masaccio, 1424-1425. Capilla Brancacci, Iglesia de Santa Mar铆a del Carmine, Florencia.




Fuente: Lobosuelto.com