March 29, 2022
De parte de Amor Y Rabia
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por Nicolas Hausdorf

24 de marzo de 2022

Atrapada entre Estados Unidos y Rusia, Europa es la perdedora del conflicto de Ucrania

Es demasiado pronto para comentar la situaci贸n t谩ctica en Ucrania. La experiencia de Irak, Libia y Siria ha tra铆do una aguda conciencia de la niebla de las operaciones psicol贸gicas en tiempos de guerra. Por ahora, deber铆a bastar con decir que hay dos siglos XXI diferentes esperando, dependiendo de si Putin tiene 茅xito all铆. Pero mientras el 茅xito o el fracaso de la intervenci贸n militar de Rusia sigue siendo incierto, Ucrania ha sido apocal铆ptica para la potencia europea, revelando su ausencia.

驴Qui茅n podr铆a olvidar las torpes maniobras de Alemania, primero enviando cascos (1) y luego misiles que no funcionan (2) a Ucrania? 驴Qui茅n podr铆a olvidar al ministro de econom铆a de Francia, Bruno Le Maire, prometiendo una 鈥済uerra econ贸mica y financiera total鈥 contra Rusia para dar marcha atr谩s poco despu茅s? (3) El nervioso baile europeo entre EEUU y Rusia demuestra lo poco que ha cambiado el estatus de Europa desde que termin贸 la Guerra Fr铆a, y lo ilusorio que fue el per铆odo de eurooptimismo de mediados de la d茅cada de 2000, que pronosticaba que la UE 鈥渄irigir铆a el siglo XXI鈥 (4).

Desde aquellos d铆as, las acciones de Europa han disminuido. Literalmente: la crisis financiera global redujo temporalmente los niveles de producci贸n de la UE a los de la d茅cada de 1990, mientras que las empresas europeas se retiraron por completo de la lista de las diez principales empresas del mundo en cualquier industria por capitalizaci贸n de mercado.

Al mismo tiempo, China se ha convertido en el competidor industrial de Europa con productos m谩s baratos que se asemejan cada vez m谩s a la calidad europea. Alemania se est谩 resguardando en un nicho de bienes de inversi贸n, mientras que Francia, que ya no produce mucho (5), comercia con sus restos de poder pol铆tico y militar global.

Pero, 驴de d贸nde viene la debilidad de Europa? Podr铆a decirse que el continente ha acumulado una debilidad estrat茅gica durante m谩s de medio siglo. Sus deficiencias son tanto tecnol贸gicas como militares. Esto ha sido evidente desde al menos 1967, cuando el periodista y pol铆tico franc茅s Jean-Jacques Servan-Schreiber advirti贸 sobre una “brecha tecnol贸gica” entre Europa y los Estados Unidos en su libro The American Challenge (El desaf铆o americano). Los estados europeos no han sido capaces de paliar esta brecha hasta el d铆a de hoy. No lograron construir proyectos estrat茅gicos comunes de manera significativa que podr铆an haber permitido la escala de inversiones necesarias para desafiar a las potencias tecnol贸gicas como DARPA de Estados Unidos, una fuente de considerable envidia.

Las razones de este fracaso incluyen los infames ego铆smos nacionales de los estados europeos y la reticencia de los campeones nacionales de Europa a compartir sus principales tecnolog铆as. Las cooperaciones exitosas como el Airbus franco-alem谩n siguen siendo una excepci贸n, y los proyectos de alta tecnolog铆a franco-alemanes como el motor de b煤squeda descapitalizado Quaero, concebido entre el canciller alem谩n Gerhard Schr枚der y el presidente franc茅s Jacques Chirac en 2005, han fracasado espectacularmente. A d铆a de hoy, hay una marcada ausencia de gigantes digitales europeos como la estadounidense GAMA o la china BATX. Al mismo tiempo, Europa sigue siendo muy deficiente en tecnolog铆as como los semiconductores y la inteligencia artificial.

Incluso en los sectores tradicionalmente fuertes de Europa, como la industria y la automoci贸n, las cosas no pintan mucho mejor. A pesar de haber anunciado una b煤squeda de la 鈥渁utonom铆a estrat茅gica鈥 europea desde 2016, la UE parece seguir saboteando su oportunidad de reactivaci贸n econ贸mica. En 2019, la Comisi贸n Europea bloque贸 la fusi贸n entre el gigante industrial franc茅s Alstom y su hom贸logo alem谩n Siemens. Si bien los defensores de una fusi贸n insistieron en la necesidad de crear megacorporaciones competitivas internacionalmente para competir con las de EEUU y China, la CE prevaleci贸 con su postura de que una fusi贸n era problem谩tica desde el punto de vista antimonopolio, lo que aliment贸 las preocupaciones de que la comisi贸n en realidad no est谩 trabajando para el el mejor inter茅s a largo plazo de los europeos.

El segundo pilar de la deuda estrat茅gica de Europa es su incapacidad para intervenir militarmente en el escenario internacional. Lo que los comentaristas han llamado una “geopolitizaci贸n” (6) del comercio de la d茅cada de 2010, un giro hacia el “capitalismo estrat茅gico” (7) ha privado gradualmente de sus derechos al continente. Los europeos tuvieron que presenciar c贸mo sus empresas fueron castigadas con sanciones secundarias de EEUU contra Ir谩n en 2018. El mismo d铆a que Trump puso fin unilateralmente a los llamados acuerdos P5+1 de 2015, el embajador de EEUU en Alemania inst贸 a las empresas alemanes a abandonar inmediatamente el prometedor mercado emergente de Ir谩n, junto con sus inversiones, a pesar de que Teher谩n cumpli贸 plenamente con lo acordado. Adem谩s, la divisi贸n de energ铆a de Alstom, un remanente del antiguo complejo industrial central de Francia, CGE, destrozado y privatizado en 1987, fue vendida a los estadounidenses despu茅s de que presionaron para lograrlo mediante el encarcelamiento de uno de sus altos funcionarios aplicando la legislaci贸n extraterritorial estadounidense. En ese momento, la adquisici贸n estaba recibiendo su luz verde final por parte de un joven y prometedor ministro de econom铆a llamado Emmanuel Macron.

Los dos incidentes anteriores demostraron a los europeos que Washington estaba dispuesto a usar su fuerza militar y econ贸mica para tratar a los europeos con desprecio y que, en 煤ltima instancia, los europeos no pod铆an hacer nada para tomar represalias. La alternativa de que Europa “haga cosas sola” parece ilusoria cada vez que surgen cuestiones de seguridad, como Ucrania. Es otro problema antiguo. Despu茅s de todo, Europa ha estado bajo el mando militar de la OTAN desde la fundaci贸n de la alianza en 1949. Si bien la administraci贸n civil de la OTAN ha estado dirigida por europeos, su mando militar representado por SACEUR, el Comandante Supremo Aliado en Europa estacionado en B茅lgica, siempre ha sido un Americano. Por lo tanto, el mando efectivo de la OTAN sigue recayendo en el Pent谩gono. Solo Francia bajo De Gaulle se retir贸 temporalmente de las estructuras de mando de la OTAN en 1966, pero se reintegr贸 en 2008 bajo el presidente franc茅s Nicolas Sarkozy, pariente de Frank Wisner II, hijo de un director fundador de planificaci贸n de la CIA, un asunto que ha causado cierta controversia en Francia. En tales condiciones, es cuestionable si se puede decir que la UE disfruta de plena soberan铆a.

M谩s recientemente, los estados de la UE, conmocionados por la invasi贸n rusa de Ucrania, han anunciado aumentos significativos en sus presupuestos militares en consonancia con las crecientes conversaciones sobre una comisi贸n “geopol铆tica” de la UE anunciada por la jefa de la CE, Ursula von der Leyen, as铆 como una “Autonom铆a Estrat茅gica Europea”, tema de conversaci贸n favorito de Emmanuel Macron. Mientras tanto, la pregunta susurrada en las capitales europeas es si el cambio de mentalidad no llega demasiado tarde. En 2022, 驴qu茅 credibilidad tiene la garant铆a de la OTAN de defensa colectiva (es decir, sobre todo, dirigida por Estados Unidos) consagrada en el Art铆culo 5 de la alianza? Despu茅s de todo, el compromiso de Estados Unidos con la defensa europea siempre ha sido menos que autom谩tico. La historiadora Beatrice Heuser ha se帽alado que los estadounidenses, al firmar el tratado, se hab铆a asegurado de debilitar las formulaciones modificando frases como 鈥渓as acciones que considere necesarias鈥, para no menoscabar la soberan铆a del Congreso de los Estados Unidos. Esto podr铆a significar que cumplir con las obligaciones del art铆culo 5 equivaldr铆a formalmente a enviar una carta de protesta.

A lo largo de la Guerra Fr铆a, a Europa Occidental siempre le preocupaba que un ataque contra ella pudiera no dar lugar a una respuesta completa de EEUU y, por lo tanto, la eficacia de la disuasi贸n de EEUU. De hecho, las estrategias militares de escalada de 鈥渞espuesta flexible鈥 de EEUU apuntaban sobre todo a evitar un intercambio nuclear directo entre las superpotencias. Sin embargo, aunque las represalias de Estados Unidos para proteger a Europa Occidental nunca hab铆an sido una certeza, hoy la situaci贸n puede incluso parecer peor: los ej茅rcitos terrestres europeos que estaban seguros del fin de los conflictos militares con Rusia tras la finalizaci贸n del Pacto de Varsovia est谩n en una situaci贸n terrible, con casi todos los presupuestos de las 煤ltimas d茅cadas gastados en capacitar a los cuerpos expedicionarios de las misiones de “mantenimiento de la paz” de la UE en el extranjero. Un ex general alem谩n de la OTAN dijo recientemente que el Bundeswehr alem谩n (el ej茅rcito alem谩n, AyR) es simplemente incapaz de defenderse contra Rusia (8). Al ej茅rcito franc茅s no le va mucho mejor: seg煤n un informe parlamentario reciente (9), Francia se quedar铆a sin misiles despu茅s de dos d铆as en una guerra terrestre a gran escala contra Rusia. Adem谩s, con el Brexit, el Reino Unido, la segunda potencia militar y nuclear de Europa, ha abandonado la UE, movimiento que tambi茅n pone en duda la seriedad de sus compromisos con la OTAN en caso de guerra.

A la luz de la debilidad europea, la pregunta apremiante es clara: 驴Arriesgar铆an los estadounidenses, ante una invasi贸n rusa de Europa occidental, su estatus de gran potencia en una guerra posiblemente devastadora contra Rusia y dejar铆an as铆 la historia a potencias emergentes como China e India? Despu茅s de todo, en un c谩lculo realista cl谩sico, un movimiento ruso hacia el oeste puede ser suficiente para neutralizar tanto a Rusia como a las potencias europeas en las pr贸ximas d茅cadas, debilitando as铆 a ambas y poniendo as铆 fin a la amenaza del coraz贸n que ha dominado la conciencia geopol铆tica desde Mackinder hasta Brzezinski como la principal amenaza para el poder mar铆timo angloamericano. Despu茅s de todo, EEUU se ha 鈥減ivotado鈥 hacia Asia desde la segunda administraci贸n de Obama, lo que demuestra la importancia decreciente de la cuesti贸n europea para los estadounidenses. Del mismo modo, mientras que las antiguas 茅lites estrat茅gicas de EEUU como Henry Kissinger a煤n pueden haber mostrado una cierta nostalgia por el viejo continente, tal eurofilia es cada vez m谩s cuestionable en los actuales tomadores de decisiones de EEUU como Victoria Nuland (10), quienes parecen bastante despectivos hacia ese otro pilar hist贸rico de Occidente.

Para Europa, la pregunta es cada vez m谩s existencial: 驴Podr谩 el continente dar un giro a tiempo y tomarse en serio su autonom铆a, y podr谩 hacerlo sin provocar la ira de los estadounidenses adem谩s de la de los rusos? A pesar de la unidad de la respuesta de Europa a Ucrania, la perspectiva es m谩s dudosa que nunca dada la multitud de posiciones y sensibilidades en el continente. Est谩n los Estados n贸rdicos que insisten en limitar los gastos, aparentemente incapaces de una visi贸n estrat茅gica que no conduzca a su vasallaje por parte de potencias no europeas. Est谩n los estados rabiosamente antirrusos como Polonia y los pa铆ses b谩lticos, que impiden cualquier acercamiento a Rusia a pesar de la mano abierta que ha tendido Vladimir Putin desde que asumi贸 el cargo (11). Est谩 Alemania, carente de liderazgo y el arte de gobernar con sus 茅lites 鈥渞eeducadas鈥 perpetuamente traumatizadas y domesticadas por la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, est谩 Francia, quiz谩s m谩s cerca de perseguir una visi贸n estrat茅gica, pero restringida por sus ambiciones exageradas que contrastan marcadamente con la mediocridad de sus 茅lites.

Todas esas divisiones pol铆ticas y sociol贸gicas impiden avances m谩s audaces hacia una unificaci贸n m谩s estrecha, que puede ser la 煤nica respuesta europea posible a sus desaf铆os actuales. A cambio, una ruptura de la UE en medio de tendencias neonacionalistas, aunque tal vez deseable en el frente cultural, constituir铆a un suicidio estrat茅gico para las potencias continentales. Ya se sabe que los chinos, los estadounidenses y los rusos se niegan a hablar con los representantes de la UE y prefieren los acuerdos bilaterales con los estados europeos para dividir al continente contra s铆 mismo (,,,).  La respuesta puede residir en un genuino multiculturalismo europeo que busque una cooperaci贸n econ贸mica y militar m谩s estrecha y transferencias de soberan铆a, mientras mantiene y enfatiza el destino com煤n pero la singularidad cultural de las naciones europeas.

NOTAS

(1) The Guardian (26.01.2022): Germany鈥檚 offer to Ukraine of 5,000 helmets is 鈥榡oke鈥, says Vitali Klitschko.

(2) The Telegraph (04.03.2022): Anti-aircraft missiles Germany offered Ukraine don’t work.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com