March 20, 2022
De parte de Nodo50
946 puntos de vista

El Senado vot贸 favorablemente el acuerdo con el FMI, hipoteca perpetua sobre el presente y el futuro argentino. El escenario pol铆tico sigue mostrando internas en un gobierno en el que grupos propios son m谩s opositores que una oposici贸n oficialista que, a la vez, todo lo hace pensando en limar al gobierno frente a las elecciones del a帽o que viene; gobierno que quiere hacer lo mismo con la oposici贸n. Una nube de pesos, mientras la sociedad es cada vez m谩s desigual. Compartimos libremente este trabajo sobre las deudas para el 煤ltimo n煤mero de MU: la deuda como shock para empobrecer y controlar vidas y territorios, y todo lo pendiente que nunca se renegocia. Miradas desde lo comunitario, lo barrial, la investigaci贸n econ贸mica, lo socioambiental, lo cooperativo y lo agroecol贸gico, para conocer los enigmas y paradigmas que est谩n en juego.

Por Lucas Pedulla.

1. Los pies en el barrio

En Jos茅 Le贸n Su谩rez no hay ministros, no hay stand by, no hay lo que se llama Fondo Monetario Internacional, no hay tecnicismos; el default se mide a partir de lo que Waldemar Cubilla -soci贸logo recibido en el penal de San Mart铆n, fundador de la Biblioteca Popular La Carcova- llama como suerte de C贸digo Territorial de Dificultades Extendidas. 驴Qu茅 significa? En el barrio lindero al basural, las tasas de referencia del Banco Central quedan chicas: los financistas del barrio 鈥 no precisamente vestidos de traje y corbata- dan cr茅ditos con tasa al 100% de inter茅s. 

鈥淧odr铆amos decir que el sistema de financiaci贸n popular inicia al cien por cien鈥, dice el soci贸logo y la afirmaci贸n, que parte de la empiria urbana cotidiana, es parte del loop econ贸mico argentino y no un dato de la 煤ltima d茅cada: 鈥淯na vez tuve una conversaci贸n con una dirigente del oficialismo, que hoy es una funcionaria importante, en los tiempos de los acuerdos del Club de Par铆s con Kirchner. Ella ten铆a un planteo muy fuerte de ir en contra de la deuda y yo le comentaba que en el centro de San Mart铆n, pero sobre todo en su periferia, la gente hac铆a cola para endeudarse鈥. 

El dato lleva a pensar el actual acuerdo con el Fondo desde otra complejidad, donde 鈥渓a deuda鈥 en singular toma la forma de un plural que lleva a preguntar, al menos, por las deudas econ贸micas que ahogan a las personas, a la vez que por otras deudas sociales ya existentes sobre las cuales no se avizoran renegociaciones ni acuerdos.

Waldemar convierte esa abstracci贸n en algo medible: 鈥淒esde un plano m谩s pol铆tico comparto el planteo contra los fondos, pero en la pr谩ctica la deuda es quiz谩s el gran organizador del mundo de la vida. La vida endeudada es mucho mayor en la informalidad o clandestinidad. Tener que pagar la deuda quiz谩 se convierte en la primera de tus prioridades, porque no te quer茅s quedar sin cr茅dito. Y, luego, viene el resto: la comida, la vestimenta, las necesidades b谩sicas. La deuda tiene la posibilidad de matarnos o dejarnos vivir, y ah铆 se me viene la frase de N茅stor Kirchner cuando dijo 鈥榣os muertos no pagan鈥. Podr铆amos decir, tal vez, que los sectores populares pagamos con muertos鈥.

Las muertes tras la adulteraci贸n de la droga en el 谩rea de Reconquista en Puerta 8 quiz谩s arrojen una variante reciente. 

鈥淢ientras no se modifiquen las normas procedimentales, mientras la ley argentina siga siendo permisiva, no va haber ninguna posibilidad de frenar esto鈥.
Alejandro Olmos

2. Secretos y revisiones

Alejandro Olmos fue el mayor investigador de la deuda externa al punto de sostener durante 18 a帽os, desde 1982 hasta su muerte en el 2000, una denuncia contra el ministro dictatorial Jos茅 Mart铆nez de Hoz y los funcionarios de la miseria planificada en dictadura estatizada en democracia. Su investigaci贸n la plasm贸 en el libro Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa y siempre se lo ocultaron. El legado de esa lucha, que llev贸 mucho tiempo en la soledad de los a帽os de indultos, es continuado hoy de forma exhaustiva por su hijo, Alejandro Olmos Gaona, que public贸 La deuda odiosa. El valor de una doctrina jur铆dica como instrumento de soluci贸n pol铆tica. En marzo editar谩 un nuevo material analizando, junto a la exdiputada Fernanda Vallejos, las claves del actual acuerdo.

Los principales puntos de este an谩lisis actual con mirada hist贸rica y familiar:

鈥淓l problema que tenemos con el Fondo es que las negociaciones son secretas. Despu茅s te presentan los puntos pero mientras tanto no se sabe qu茅 se negocia. El ministro Mart铆n Guzm谩n solo hace enunciados pero el detalle no se conoce y esto ha sido as铆 en cada uno de los 28 acuerdos que ha firmado el Fondo antes. Dijo que el Fondo quer铆a d茅ficit 0 en 2025, que el gobierno no iba a aceptar porque iba a ser en 2027, pero finalmente termin贸 aceptando鈥. 

鈥淎dem谩s, supuestamente lo que acord贸 Guzm谩n es que los 44 mil millones de d贸lares que le debemos al Fondo los vamos a pagar en dos a帽os y medio con plata que nos va a dar el propio Fondo. Ah铆 es cuando esa nueva deuda se plantea pagar en 10 a帽os, pero no va a ser as铆 ni remotamente, porque el Banco Central est谩 exhausto. De aqu铆 a un a帽o y medio, o dos, va a haber que pedir otro acuerdo, y luego otro por tres a帽os, y as铆 vamos a seguir condicionados por estas pol铆ticas鈥.

鈥淪i bien al Fondo se le paga una tasa de inter茅s muy baja en relaci贸n a otros acreedores internacionales privados, el problema son los condicionamientos y ajustes. Algo incre铆ble entre quienes defienden el acuerdo es que dicen que no se plantearon ajustes ni modificaciones laborales. 驴C贸mo que no? Apenas asumi贸 Alberto, se ajustaron las jubilaciones por decreto. Por otro lado, con los 铆ndices inflacionarios que tiene el pa铆s, el sueldo se licu贸 en 2021 al 50%. 

Otra complicaci贸n es que Guzm谩n dijo que no iba a haber ajuste tarifario, pero el Fondo en un comunicado dijo que s铆. Habr谩 que ver la proporci贸n. El Fondo no va a exigir reformas como el Plan Brady porque ser铆an inaceptables: como est谩 planteado hoy, va a ejercer el control de la econom铆a con las revisiones y los ajustes presupuestarios鈥.

鈥淓n principio, el tema de la revisi贸n trimestral es una ficci贸n. No es que cada tres meses va a venir alguien y te pregunta qu茅 est谩 pasando con las cuentas p煤blicas: ese se帽or ya est谩 en el Banco Central y va a estar los d铆as de cada mes. Cada tres meses lo que va a pasar es que va a elevar al Fondo un informe de lo que ha pasado, pero la revisi贸n y el control van a ser diarios, al punto tal que cuando se firm贸 la ampliaci贸n del stand-by en tiempos de Macri se estableci贸 que el gobierno deb铆a informarle al Fondo cada 24 horas lo que estaba haciendo. Ahora va a pasar algo parecido: la revisi贸n trimestral implica revisar si el acuerdo funciona o no, si el Gobierno cumpli贸 con las pautas que comprometi贸 o no, si el 铆ndice pautado de devaluaci贸n del peso sigue las normas o no. La pol铆tica del Fondo es que se instala y te controla. Argentina va a perder autonom铆a en sus decisiones鈥. 

鈥淓ntonces, cuando te controlan la pol铆tica econ贸mica, 驴qu茅 soberan铆a ten茅s?鈥.

鈥淓sto tiene que ver con la falta de participaci贸n popular y de una dirigencia que no explic贸 qu茅 es lo que hab铆a pasado con la deuda. Me dan bronca las explicaciones simples: no nos animamos a decir la verdad鈥.
Eduardo Vasco Mur煤a

3. De pies y manos

驴Hab铆a otros caminos?

Olmos: 鈥淐omo se verific贸, una gran parte de la plata del Fondo se fug贸. Al saber que la plata se fugaba, no hizo nada, y eso significa haber violado categ贸ricamente el Art铆culo 6 de su Convenio Constitutivo; cuando vio que el objetivo planteado por el stand-by de Macri tampoco se cumpli贸 ni le comunic贸 qu茅 estaba haciendo con la plata, viol贸 el Art铆culo 5; y, finalmente, cuando le dio la plata no le exigi贸 la garant铆a que establece en su Art铆culo 1. Es decir, el Fondo viol贸 tres art铆culos. Para el Derecho Internacional P煤blico esto significan actos in茅ditos cometidos por un organismo internacional. No lo digo yo, sino la Comisi贸n de Derecho Internacional de la Naciones Unidas. Cuando pasa eso, el gobierno tiene la posibilidad de ir a la Corte Internacional de La Haya a pedir que se expida sobre estas violaciones. Si el Fondo recibiera esa advertencia, indudablemente servir铆a para poder negociar de otra manera. Hay muchos que no tienen idea de lo que es el derecho internacional y dijeron que el Fondo no acatar铆a eso y que la Corte est谩 manipulada por los EE.UU, pero los antecedentes dicen otra cosa: la Corte ya fall贸 por los contras nicaraguenses financiados por EE.UU y por el embargo de medicamentos a Ir谩n, ocasionando un gran l铆o en el Departamento de Estado. Es apelar a los recursos que uno tiene, por lo menos, para ver qu茅 pasa, y no entregarse de pies y manos鈥.

Olmos Gaona aclara que la deuda no es 鈥渋legal鈥 o 鈥渋leg铆tima鈥: 鈥淯na cosa es que el Fondo violara sus art铆culos al no haber controlado ni advertido, pero el pr茅stamo no fue ilegal ni viol贸 el orden jur铆dico de la Argentina. En el stand-by, el Estado manda una carta diciendo que necesita dinero, explicita para qu茅, manda un memor谩ndum sobre su pol铆tica econ贸mica, el Fondo lo lleva al Directorio, lo aprueba y nada m谩s. Esta forma operativa la hizo Macri, la hizo Kirchner en 2003, y as铆 todos los acuerdos desde el primero de Aramburu en el 57. La deuda no es solo de Macri, es de la mayor parte de la dirigencia pol铆tica con representaci贸n parlamentaria: Macri no emiti贸 un solo bono que no haya sido autorizado por el Congreso. Y si bien el acuerdo con el Fondo no pas贸 por el Congreso, es porque hab铆a una ley que establec铆a que el pa铆s pod铆a realizar operaciones con los organismos multilaterales que integra sin necesidad de autoridad legislativa. Esa ley es del 鈥92 y fue ratificada en 2014. Es decir que mientras no se modifiquen este tipo de normas procedimentales, mientras la ley argentina siga siendo permisiva, no va a haber ninguna posibilidad de frenar esto鈥. 

鈥淓s un c铆rculo vicioso: la deuda ecol贸gica golpea con sequ铆as, inundaciones, cambio clim谩tico, y es la principal deuda que tenemos con el pueblo鈥.
Rosal铆a Pellegrini

4. Jugar el partido

En medio de la toma del mayor endeudamiento de la historia argentina, hubo una sola persona que se encaden贸 al Banco Central e inici贸 una denuncia a Mauricio Macri, Luis Caputo, Nicol谩s Dujovne, Federico Stuzenegger, Guido Sandleris y Marcos Pe帽a. Esa persona es el hist贸rico referente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), Eduardo Vasco Mur煤a, actual Director Nacional de Empresas Recuperadas en el Ministerio de Desarrollo Social de la Naci贸n. En noviembre, una delegaci贸n del Movimiento se reuni贸 con el presidente Alberto Fern谩ndez y le present贸, entre otros puntos, una carta donde le explicaban por qu茅 no hab铆a que pagar la deuda. 

Mur煤a, un hombre que no se caracteriza por la ret贸rica sino por pasar a la acci贸n, frente a este nuevo acuerdo con el FMI tiene dos sensaciones: 鈥淚mpotencia, porque esto tiene que ver con la falta de participaci贸n popular y de una dirigencia que se ponga a la cabeza de nuestro pueblo a explicarle qu茅 es lo hab铆a pasado con la deuda. El famoso por qu茅. Tambi茅n me dan bronca las explicaciones simples porque no nos animamos a decir la verdad de lo que fue la deuda. La deuda no fue para ayudar a Macri, sino preparada por el Departamento de Estado junto a su agente financiero que es el Fondo Monetario, a condicionar al pr贸ximo gobierno, porque sab铆an que la derecha, que hab铆a logrado algo hist贸rico como ganar en elecciones como nunca hab铆a pasado, no iba a durar m谩s de 4 a帽os. M谩s all谩 de los dichos del ministro, no creo que semejante operativo no implique un condicionamiento a la necesidad que tenemos como pa铆s: desarrollarnos鈥. 

Un hecho premonitorio: al cierre de esta de edici贸n, el ministro de Desarrollo Social Juan Zabaleta hab铆a anunciado la interrupci贸n de las altas en los programas de Potenciar Trabajo. Algo que impacta de lleno en el mundo cooperativo que defiende Mur煤a. 脡l dice: 鈥淗ay que seguir discutiendo con el Estado de no bajarlo, sino aumentarlo, que ya muy poco es. Si consideramos que nuestro Ministerio debiera ser el que m谩s genera empleo, necesitamos m谩s partidas para la producci贸n, instalar trabajos, y complementar el esfuerzo que hace el conjunto de los trabajadores de la econom铆a popular para conseguir empleo鈥.

El partido clave que se帽ala Mur煤a es el que se juega para saber qui茅n pagar谩 lo que venga: 鈥淓sta deuda recay贸 siempre sobre el conjunto de la clase trabajadora, pero ese es un debate y tambi茅n una cuesti贸n de poder. Veremos si la deuda la cargan m谩s los sectores monop贸licos de la econom铆a, del poder financiero, o si recae exclusivamente en nuestro pueblo鈥.

Ese partido, para Mur煤a, todav铆a est谩 a tiempo de jugarse en dos terrenos: en la calle; y en la Corte Suprema de Justicia, donde su denuncia espera resoluci贸n. 

鈥淪eguimos poniendo el impacto ambiental debajo de la alfombra. Asignarle un n煤mero es medirlo en un valor monetario del cual queremos escapar, pero si calculamos ese impacto, el n煤mero es 10 veces mayor al de la deuda鈥.
Walter Pengue

5. Corte a la impunidad

芦Frente a la propia Corte Suprema, el 1F se convoc贸 marcha contra la impunidad y la corrupci贸n judicial. Muchas de las familias presentes expresaban algo m谩s complejo y amplio que las consignas convocantes, con el urgente grito que arrastran en sus cuerpos hace a帽os. All铆 estaban desde la Madre de Plaza de Mayo L铆nea Fundadora Nora Corti帽as hasta Sergio Maldonado, agregando un tema obvio pero ausente: 鈥淐ontra el FMI y la Corte nos tiene que abarcar a todas y todos, sin color pol铆tico鈥. 

Tambi茅n estaban Marta Montero y Guillermo P茅rez, mam谩 y pap谩 de Luc铆a P茅rez, que viajaron desde Mar del Plata en micro para participar. Si alguien puede hablar de la justicia como otra deuda odiosa, son estas familias; en el caso de Marta y Guillermo, este a帽o est谩n a la espera de dos eventos: la fecha del nuevo juicio que juzgue a los responsables del femicidio de la joven de 16 a帽os, y la fecha del jury contra los jueces que dejaron impune el caso en la primera sentencia. 

A su vez, junto al colectivo Familias Sobrevivientes de Femicidios, hace 17 cartas que le piden al presidente Alberto Fern谩ndez una reuni贸n. El d铆a del 1F, minutos antes de salir a Tribunales, Marta recibi贸 una llamada de Daniel Caresani, psic贸logo en la Subsecretar铆a de Acceso a la Justicia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. El funcionario qued贸 en mandarle un escrito al Presidente, pero le dijo que Fern谩ndez no ten铆a nada que ver con el reclamo. Marta le respondi贸: 鈥淓l Presidente no est谩 solo para pagar la deuda, sino tambi茅n para hacerse cargo de los femicidios鈥. 

Para Marta, entonces, la desidia y la corrupci贸n judicial no son casuales sino causales; y lo plantea como parte de una deuda: 鈥淟as familias tenemos que hacer el duelo porque nos arrebatan de cuajo la vida de nuestras hijas. Tenemos que luchar, esperar dos a帽os para un juicio, y cuando se hace, ver que est谩 todo mal hecho y volver todo a cero. Cada vez es m谩s perverso. Por eso salimos a la calle, porque sabemos que nuestra palabra pesa y mucho, y tenemos que aprender a creer en nosotros mismos, en esta lucha colectiva, en salir y no callarnos. Aunque nos duela el alma -porque s铆: es cansador- es por la memoria de nuestros hijos. No debemos cansarnos porque, si no, han ganado ellos otra vez. Y no lo tenemos que permitir. Estoy segura que como pueblo tenemos m谩s poder que el que tienen ellos detr谩s de un sill贸n鈥.

Como prueba de c贸mo mover a los sillones, desde Mar del Plata, tras la conversaci贸n Marta env铆a una noticia: la Justicia Federal hizo lugar a una medida cautelar que suspendi贸 la exploraci贸n off shore de las petroleras frente a las costas atl谩nticas. La Asamblea por un Mar Libre de Petroleras celebr贸: 鈥淔uera el extractivismo de nuestros territorios鈥. 

A trav茅s de este whatsapp, Marta conecta la deuda de la justicia, la no renegociaci贸n de la impunidad, con el extractivismo de los recursos naturales como otra -o acaso, la 煤nica- que el gobierno pretende profundizar a la caza de d贸lares.

鈥淐onviene ver a estos problemas de frente y verlos en relaci贸n, porque si miramos ah铆, seguro vamos a descubrir algo鈥.
Waldemar Cubilla

6. No mires el suelo

芦La deuda implica que Argentina consiga d贸lares y eso se paga con deuda ecol贸gica鈥. La respuesta la da Rosal铆a Pellegrini, una de las fundadoras y actuales coordinadoras de la Uni贸n de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra (UTT), organizaci贸n que agremia a m谩s de 20 mil familias campesinas de todo el pa铆s. Tampoco es una frase desde la ret贸rica, sino de la constataci贸n en los campos: 鈥淓sa perspectiva cierra las alternativas de pensar un modelo agroalimentario en Argentina con soberan铆a alimentaria, con acceso a la tierra, con una econom铆a que no sea tan concentrada, con agroecolog铆a y sin agrot贸xicos. Es un c铆rculo vicioso: esa deuda ecol贸gica golpea con sequ铆as, inundaciones, cambio clim谩tico, y es la principal deuda que tenemos con el pueblo鈥.

La deuda ecol贸gica, en el panorama que traza Pellegrini, debe entenderse como la otra cara de la deuda externa. As铆 lo explica Walter Pengue, ingeniero agr贸nomo, doctor en Agroecolog铆a, integrante del Panel Internacional de los Recursos de la ONU, titular de la c谩tedra de Econom铆a Ecol贸gica de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) y miembro del Grupo de Ecolog铆a del Paisaje y Medio Ambiente de la UBA: 鈥淟a deuda ecol贸gica nace y se construye como una demanda de los pueblos del sur hacia las sociedades del norte por lo que se conoce como intercambio ecol贸gicamente desigual, la apropiaci贸n de los recursos naturales y del espacio vital. En la desesperaci贸n por cerrar un acuerdo no se contabilizan las externalidades, es decir, los costos ambientales y sociales que derivan de esto. Un autor, Joan Mart铆nez Saier, habla de la incomensurabilidad de valores: hay muchas cosas que no podemos medir en dinero. 驴Se pueden medir la vida de nuestros pueblos? 驴La vida de la gente? 驴Por 3 millones de d贸lares me das a tu hijo? La realidad es que hay valores, y ah铆 se entiende lo inconmensurable. Porque si vos dec铆s que los cambios afectan a la mariposa monarca, o que est谩 en peligro el h谩bitat del tamandua, 驴a qui茅n le importa? Pero tu hijo, s铆. Y no tiene precio鈥. 

驴Y las externalidades? 鈥淟a deforestaci贸n, por ejemplo, se puede medir una parte en p茅rdida de infraestructura, en vidas humanas. En Econom铆a Ecol贸gica se utilizan varios m茅todos, uno son los precios hed贸nicos o precios espejo. Por ejemplo, algo complicado es medir la p茅rdida de especies. Hoy hay alerta mundial de Naciones Unidades porque estamos enfrentando lo que se llama la sexta extinci贸n: un mill贸n de especies pueden perderse en las pr贸ximas d茅cadas. Un ejemplo que parece tonto pero a nosotros nos resulta important铆simo: 驴qu茅 pasar铆a si desaparecen los polinizadores? A mucha gente le molestan las abejas, pero bueno: el 40% de la producci贸n de alimentos caer铆a. No es un simple bichito, y eso no lo mide la econom铆a convencional. Avanzamos sobre la frontera agropecuaria del norte argentino, con la deforestaci贸n: 驴cu谩nta vida hay ah铆 abajo? Hoy no le ponen valor porque no lo estamos viendo y nuestros pol铆ticos viven de la coyuntura: no est谩s hablando con gente muy preparada鈥.

7. El futuro desierto

La deuda externa con el FMI tiene un valor bien concreto: 44 mil millones de d贸lares. 驴Hay un valor que le podamos poner a la deuda ecol贸gica? 鈥淎signarle un n煤mero es ponerle un valor monetario del cual queremos escapar porque no queremos meternos en esa discusi贸n. En 2018, Naciones Unidas saca un documento sobre polinizadores y una de mis cr铆ticas era que, en un texto espectacular, lo primero que ponen es cu谩nto cuesta la p茅rdida. Entend铆a, claro, porque tienen que convencer a los pol铆ticos鈥.

La ONU estim贸 en 577 mil millones de d贸lares el aporte mundial de los polinizadores: 12 veces la deuda con el FMI. 

En 2021, el propio CONICET alert贸 que los cambios en el uso del suelo, la destrucci贸n de h谩bitats naturales y el uso de pesticidas son las principales causas de su desaparici贸n.

Pengue: 鈥淓l n煤mero es brutal. Tambi茅n lo es la cancelaci贸n de los servicios ecosist茅micos (beneficios que un ecosistema aporta a la comunidad) a nivel planetario. Nuestra econom铆a no lo ve porque seguimos poniendo el impacto ambiental bajo la alfombra. Si te tuviera que decir un valor de la deuda, el n煤mero es 10 veces, porque la cancelaci贸n de los servicios no solo impacta en un a帽o sino en una secuencia de a帽os. 驴Qu茅 ves en cualquier campo de soja cuando levant谩s el suelo? Arena. Antes no hab铆a arena, hab铆a un limo, un algarrobal. Eso, imperceptible: es el futuro desierto. No lo sabemos porque somos Gardel, sino porque estudiamos. Pero nadie te da pelota鈥. 

8. El Congreso incendiado

La UTT precis贸 esta temporada que entre incendios, sequ铆as y tormentas hay familias que perdieron entre el 50% y el 100% de su producci贸n de alimentos. En Tucum谩n y Santiago del Estero fue la alfalfa y el ma铆z, y los animales se est谩n muriendo de sed. En Misiones, las inundaciones pudrieron toda la cosecha. Hay incendios en Formosa, Chaco, Entre R铆os: en Corrientes los fuegos arrasaron casi el 10%  de la superficie provincial. En R铆o Negro, la mayor producci贸n del tomate se desech贸 por el exceso de lluvias con granizo. 

Seg煤n Rosal铆a, la lista sigue: 鈥淓sta situaci贸n de cambio nos golpe贸 de lleno y no hubo una sola emergencia agropecuaria para nuestro sector. Seguimos siendo rehenes de un sector muy minoritario que en Argentina concentra una parte cada vez m谩s importante del territorio agropecuario: nuestras familias garantizan m谩s del 60% de los alimentos, pero solamente un 3% es due帽o de su tierra, mientras un pu帽ado de miles de familias son due帽as de m谩s de un 35% del territorio鈥. 

La UTT llev贸 al Congreso el reclamo por la Ley de Acceso a la Tierra para que peque帽os productores puedan acceder a cr茅ditos y comprar su terreno: este a帽o perdi贸 por tercera vez estado parlamentario: 鈥淓s una desilusi贸n total. Nunca hubo voluntad verdadera, porque cuando hab铆a condiciones pol铆ticas para que el oficialismo avanzara, no lo hizo. Estamos hablando de una gran hipocres铆a y demagogia. Entendemos que fuimos una variable de especulaci贸n y utilizaci贸n para que a fin de a帽o se diera la disconformidad ante un Congreso diferente, donde cambi贸 la correlaci贸n de fuerzas鈥. 

Mientras se cajonean estos proyectos, la concentraci贸n avanza: 鈥淗ay una desigualdad muy grande y ese sector va a ser ganador porque ahora va a haber un paquete de medidas para permitirles estar libres de impuestos, sin que nadie cuestione este modelo basado en la biotecnolog铆a. Esto s贸lo nos genera m谩s dependencia. Y no es un mero eslogan鈥. 

Ese peso, adem谩s, se recuesta sobre las espaldas de las campesinas. 鈥淪omos las mujeres las que hacemos alargar el proceso de producci贸n con lo que nos queda, tratando de que alcance la comida, ahorrando peque帽os gastos de salud, fortaleciendo la econom铆a agraria de autoconsumo. Somos las mujeres quienes lo sostenemos, incluso tomando deuda, porque llega un momento en que la plata no alcanza. 驴Y ah铆 qu茅 hac茅s? Los bancos te cobran tasas de inter茅s del 40% o 50% y no se lo van a dar a una mujer agricultora, por lo que muchas recaen en una financiera con acuerdos leoninos. 驴Y en qu茅 voy a gastar? En nylon a precio d贸lar, en semillas a precio d贸lar, y si no estoy en una organizaci贸n que promueva la agroecolog铆a, en agrot贸xicos, tambi茅n a precio d贸lar. As铆 terminamos contribuyendo al mismo sistema que criticamos鈥. 

9. Abrir los ojos

Otra vez, la deuda como sobrevivencia. De regreso en Jos茅 Le贸n Su谩rez, Waldemar Cubilla ilustra con otro ejemplo: un compa帽ero est谩 esperando que su hijo menor cumpla los 18 para poder sacar un cr茅dito a su nombre. 鈥淪on 5 y toda la familia ya est谩 en el Veraz. Solo faltaba el m谩s chico: est谩n esperando para poder sacarse la heladera鈥.

Ese fen贸meno no habla de otra cosa que del nivel de empobrecimiento social. 鈥淵 otra vez se da la cuesti贸n entre lo formal y lo informal: tener o no DNI, tener o no una cuenta bancaria, lleva a la gente a preferir pagar un 40% m谩s porque sabe que no se le va a pedir ning煤n otro tipo de formalidad. Tambi茅n se arma un juego donde los sectores especulativos est谩n con el r铆o revuelto y eso genera un 鈥榮istema de seguridad鈥, si quer茅s verlo as铆: hay un armado de cobranza alrededor de eso que no se expresa en una carta documento o en un mail, sino que inicia un circuito de trabajo y de econom铆a que tiene que ver m谩s que nada con el delito. Pero f铆jate qu茅 loco: 驴es delito prestar al 100 por cien de inter茅s? Arranca como un acuerdo de partes, siempre de palabra, pero se monta un sistema de pr茅stamos que tiene que ver capaz con un posicionamiento en el territorio y un acuerdo de convivencia鈥. Cualquier semejanza con el FMI no es coincidencia. 

Un acuerdo entre partes basado en la supervivencia desesperada que monta un sistema de cobranza espurio con posicionamiento territorial: 驴similitudes y diferencias con el FMI? 鈥淗ay dos planos. Si nosotros no pagamos, inmediatamente se entra en default y todo lo que sabemos. Despu茅s pueden aparecer organismos de mediaci贸n, el Papa, la ONU, alg煤n presidente que toma la posta. Pero en el barrio nadie se quiere meter. No queda registro. Y esa es la dificultad鈥. 

驴Qu茅 es lo que aparece en ese vac铆o? Al comienzo, Waldemar dec铆a que los sectores populares pagan las deudas con muertos: 鈥淐onviene verlo relacionado y tomarse el trabajo de alg煤n tipo de interpretaci贸n. Lo veo como una cuesti贸n de gesti贸n territorial, de reordenamiento de una econom铆a. Hay un nivel de productividad en la marginalidad que tambi茅n necesita ser ordenada, contabilizada. En la formalidad lo arma el Estado con sus agencias, 驴pero qui茅n regula lo marginal? Alguien tiene que regular eso por necesidad comunitaria. Si el Estado no est谩, aparecen otra caras. Algunos te dir谩n que son los movimientos sociales, en el mejor de los casos. Otros, los narcos. Todo el circuito de la econom铆a en base al delito organiza; por lo cual, no s茅 si hablar de 鈥榥arco-Estado鈥, pero en el territorio es cada vez m谩s leg铆timo ganarse la vida en base al circuito de la droga, no es algo que 鈥榚st茅 mal鈥. Eso genera preocupaci贸n porque la organizaci贸n educativa es a mediano y largo plazo: termin谩 la primaria, empez谩 la secundaria, despu茅s la Universidad. 驴C贸mo hac茅s?鈥.

Todos queremos vivir mejor, piensa Waldemar, pero para eso necesitamos otras discusiones. Y m谩s serias. 鈥淐on la legalizaci贸n del cannabis el Estado inicia una discusi贸n, pero tenemos que dar una m谩s amplia con otro tipo de circuitos. La coca铆na toma notoriedad ahora porque la cortaron mal, pero ac谩 en el barrio trabajamos el consumo problem谩tico y alguien nos dec铆a: 鈥楴o es que mata porque est谩 adulterada. La coca铆na mata y es problem谩tica de partida. 驴De qu茅 estamos hablando?`鈥.

La pregunta, lejos de quedar respondida en esta nota, vuelve como un boomerang, como una deuda, como un conjunto de deudas.

Incendios, extinci贸n, contaminaci贸n, femicidios, conflictividad social, impunidad, narcotr谩fico. Waldemar, con los pies en el barrio, no tiene la respuesta, pero llama a ejercer el primer paso para el descubrimiento de una salida: abrir los ojos. 鈥淐onviene ver a estos problemas de frente y verlos en relaci贸n, porque si miramos ah铆, seguro vamos a descubrir algo. Si los dejamos pasar, perderemos otra vez鈥.

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Fuente: Lavaca.org