July 15, 2021
De parte de La Peste
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NO QUEREMOS UNA MEJOR POLIC脥A

En cada asesinato y maltrato policial est谩 la acci贸n del Estado y el Capital

La polic铆a que nos toca en cada 茅poca y regi贸n, as铆 como el 鈥渙rden social鈥 cedido a su control, no responden 煤nicamente a la voluntad individual de sus miembros, sino a lo que el capital ha definido como peligroso para ese orden. Las ideas dominantes de cada 茅poca, las ideas que determinan lo que puede ser deseable y lo que resulta peligroso, lo posible y lo inveros铆mil, son las ideas de la clase dominante.

De esta forma, la defensa y promoci贸n por parte del Estado de este orden social busca hacernos colaboradores de la miseria policial. As铆 es como el monitoreo abarca cada vez m谩s aspectos de nuestras vidas, ya sea controlando nuestros patrones de consumo, vigilando o clasific谩ndonos, o empuj谩ndonos a denunciar o fiscalizar a los dem谩s. Nunca antes los estados y las empresas hab铆an tenido acceso a tanta informaci贸n, en su mayor铆a expuesta voluntariamente por consumidores que, a primera vista, no percibimos ninguna hostilidad en esto. As铆 es como, casi sin darnos cuenta, d铆a a d铆a vamos naturalizando la visi贸n del mundo que se nos ha dado, reproduciendo en lo cotidiano relaciones de dependencia, control y colaboraci贸n alineadas con el orden social capitalista.

Resulta cada vez m谩s claro que la funci贸n principal de los estados es contener las consecuencias de la actual crisis mediante nuestro disciplinamiento, reduciendo su funci贸n de gobierno cada vez m谩s a su forma represivo-policial, aumentando a帽o a a帽o la cantidad de efectivos policiales y armamento. As铆 es como intentan mantener bajo control a las cada vez m谩s crecientes masas de excluidos del mercado del trabajo, de las promesas de inclusi贸n, participaci贸n y diversidad. Es sobre todo en esa masa humana, que no tiene nada o casi nada que perder, donde el poder ve hoy la peligrosidad social y a quien reprime y maltrata con mayor rudeza.

En este contexto, despu茅s de una larga acumulaci贸n hist贸rica de brutalidad policial, es natural la extensi贸n del odio a la polic铆a. Pero no basta con odiar a la polic铆a; si no rechazamos el conjunto de condiciones materiales que la hacen necesaria, no haremos m谩s que reforzar su existencia. Basta con escuchar la voz de quienes buscan dotar a la polic铆a y al rol que desempe帽an en la sociedad capitalista de caracter铆sticas que la hagan m谩s agradable, m谩s 鈥渉umana鈥: des-financiaci贸n, refundaci贸n, democratizaci贸n, control popular de las fuerzas de seguridad, son algunos de sus slogans. En concreto, m谩s all谩 de las posibilidades reales de aplicarlos, estos proyectos proponen medidas que apuntan a trasladar funciones policiales a otro tipo de instituciones civiles/comunitarias; democratizar las instituciones represivas, generar organizaciones civiles que vigilen la tarea policial, cambios de nombre, uniforme y plan de estudios de las fuerzas, etc, etc. Las mismas voces enga帽osas que en su ideal progresista anhelan 鈥渕enos polic铆a, m谩s educaci贸n鈥, siguiendo, conscientemente o no, con una l贸gica que el estado ya conoce y aplica: ampliar el alcance de las instituciones educativas como formadoras de ciudadanos inofensivos para bajar los 铆ndices de desobediencia y criminalidad.

La polic铆a no ha de ser reformada, ni sindicalizada, ni supervisada por ninguna burocracia pol铆tica, externa ni deconstruida. La polic铆a debe ser abolida, destruida y enterrada junto a todo lo que hay en la sociedad que la hace necesaria: la propiedad privada, las clases sociales, el trabajo.

隆Recuperar nuestros espacios del control policial y sus l贸gicas!

隆Por la destrucci贸n de todo cuanto nos oprime!

隆Por la revoluci贸n social!

Biblioteca La Caldera




Fuente: Lapeste.org