March 17, 2021
De parte de Indymedia Argentina
151 puntos de vista


La indignaci贸n en las redes sociales parece una nueva forma de consumo que, en el caso de la situaci贸n de las comunidades ind铆genas, sum贸 l谩stima etnocentrista. Muy lejos de eso, Daniela Carrizo habl贸 con distintas personas en Formosa para indagar sobre la distancia entre el sistema de salud y los pueblos originarios. 驴De qu茅 tienen miedo las embarazadas wichis? La polic铆a, acostumbrada al trato violento hacia las comunidades ind铆genas, tiene un rol protag贸nico en la cuesti贸n sanitaria. La comunidad est谩 inmersa en incertidumbres, falta de informaci贸n y miedo. Entre las violencias, identific贸 la obst茅trica. Esta nota aborda los puntos de quiebre en el di谩logo intercultural, el miedo a hablar, el miedo a callar, los usos partidarios y la ausencia de autocr铆tica del gobierno. En una provincia incendiada, quienes se queman siempre son lxs mismxs.

Fotos: RAM脫N MALDONADO

16/03/2021

Siete mujeres wich铆 embarazadas se tapan la cara y dicen que tienen miedo de ser llevadas por la Polic铆a a un centro de aislamiento. Est谩n sentadas de espalda al monte, dicen que es El Potrillo, una localidad ubicada a 544 km de la capital de Formosa. Una de ellas dice que quiere tener un parto normal y que no quiere que le practiquen una ces谩rea. Dice que si la llevan, pasar铆a eso. Otra mujer carga en sus brazos a su beb茅 y habla en su lengua, wich铆. Como ella no habla el castellano, su marido traduce. Cuenta que luego de dar a luz la separaron de su beb茅. Que el beb茅 se fue s贸lo a Formosa y que ella se qued贸 en Ingeniero Ju谩rez. No se explica c贸mo ni cu谩ndo pas贸. Todo es transmitido por un canal de noticias nacional en cuya agenda tienen muy poco lugar los derechos sexuales y reproductivos, y mucho menos, la cuesti贸n 茅tnica.

Autom谩ticamente se instala en la opini贸n p煤blica nacional el peor de los escenarios: persecuci贸n, vulneraci贸n del derecho a un parto humanizado, vulneraci贸n de derechos humanos. La indignaci贸n vac铆a sobre la situaci贸n de las comunidades ind铆genas y la l谩stima etnocentrista desde la lejan铆a porte帽a no tardan en aparecer en twitter. Formosa es, otra vez, tendencia. El informe del medio de comunicaci贸n, que hace varios meses viene recortando la realidad de la provincia gobernada por Gildo Insfr谩n con fines netamente pol铆ticos, muestra una visi贸n sesgada y oportunista de una problem谩tica compleja y deja muchos baches sin cubrir. Pero tambi茅n abre nuevos interrogantes sobre la distancia entre el sistema de salud y los pueblos originarios, incrementada en el contexto de pandemia. 驴Qu茅 pasa en el oeste formose帽o? 驴Qu茅 pasa con la Polic铆a? 驴De qu茅 tienen miedo las embarazadas wichis? Las respuestas se construyen de una ida y vuelta que va del presente al pasado y termina en un presente continuo.

鈥淪e escondieron de la Polic铆a鈥

鈥淣osotros ven铆amos denunciando todos los atropellos. Primero viene cuarentena. Hubo fase 1 ac谩 en Ingeniero Ju谩rez y la gente hizo hisopado. Nosotros concientizamos a la gente que se hiciera hisopado pero despu茅s, cuando se hace el hisopado, en vez de ir a la ma帽ana o llamar a las personas que tienen positivo, la polic铆a hace otra cosa. A la una de la ma帽ana, a las tres, a las cuatro, ellos van casa por casa y llevan gente desde su cama, sin llevar ropa, nada, como delincuentes鈥, cuenta Ercilia Ag眉ero, referente de la comunidad Barrio Belgrano de Ingeniero Ju谩rez, en di谩logo con LatFem.

Ercilia habla en presente sobre un hecho que ocurri贸 en enero, antes de que el secretario de Derechos Humanos de la Naci贸n Horacio Pietragalla Corti visitara Formosa, en el marco de las reiteradas denuncias por violaci贸n de derechos humanos que se dieron en el contexto de medidas sanitarias excesivamente restrictivas.

鈥淯na de las mujeres que estaba con nosotras se preocup贸 porque la llevaron a su hija embarazada. Nosotras buscamos el paradero de la chica. Nos enteramos que estaba en aislamiento y que su beb茅 estaba en Formosa. Empezamos a averiguar y entonces empezamos a denunciar. Preguntamos al doctor Fern谩ndez que est谩 a cargo del hospital y a la doctora Barrios. Fuimos a hablar con ellos. A parte de eso, nadie sabe d贸nde estaba la gente que llevaron en aislamiento y empezamos a preguntar鈥, relata Ercilia Ag眉ero.

Seg煤n comenta, la Polic铆a llegaba a cualquier hora y con mucha prepotencia a llevarse a la persona que hab铆a dado positivo. Muchas veces, sin que sus familiares sepan a d贸nde los llevaban. Cuando aislaban a todes, y no quedaba nadie en las casas, ocurr铆an saqueos. Al regresar, no encontraban nada.

En enero, cuando Ercilia y otras compa帽eras exigieron respuestas ante los hechos de violencia y abuso de poder por parte de la Polic铆a en la aplicaci贸n de las medidas sanitaria, las detuvieron. Ella estuvo cuatro d铆as detenida en Las Lomitas, a 158 km de su localidad, en condiciones inhumanas por una protesta leg铆tima. Luego la trasladaron a un centro de aislamiento donde estuvo 14 d铆as incomunicada. Le sacaron el tel茅fono, nunca se lo devolvieron. Cuando volvi贸 a Ju谩rez y le dieron de alta, se enter贸 de que un grupo de mujeres de la comunidad hab铆an ido al monte a refugiarse. 鈥淎h铆 me encuentro esta situaci贸n, que se escondieron de la Polic铆a鈥, dice.

En su relato, Ercilla menciona varias cuestiones que surgir谩n tambi茅n en el de otros testimonios que prefirieron no ser nombrados: el maltrato de la polic铆a, su rol protag贸nico en la cuesti贸n sanitaria, la incertidumbre de la comunidad y la falta de informaci贸n, la violencia, el miedo. Situaciones que tambi茅n se dan en la localidad capital. Pero habr谩 algo m谩s, cuya conexi贸n con el todo es dif铆cil de explicar: la violencia obst茅trica.

El monte como refugio

Desde que empez贸 la pandemia, la Polic铆a de Formosa asumi贸 un rol inesperado en el sistema sanitario implementado en todo el territorio: trasladar a las personas que ingresaban a la provincia hacia los centros de alojamiento preventivo, coordinar los grupos de WhatsApp de estos espacios, avisar a las personas el resultado de su hisopado, comunicarles que eran un contacto estrecho de alguien que dio positivo, ir a buscarlas a sus casas, hablar con les familiares cuando preguntaban por pacientes afuera de alg煤n centro. De todas estas tareas se encarg贸 esa fuerza de seguridad, adem谩s de las que le son propias.

Este protagonismo 鈥搒e帽ala un agente sanitario de la comunidad originaria de Las Lomitas- es el eje del problema. 鈥淟os polic铆as est谩n adiestrados de otra manera, est谩n adiestrados para delincuentes, matadores. No son ense帽ados de la parte de la salud, no est谩n capacitados. Creo que por todo esto hubo gente que tuvo mucho miedo y se fue al monte. Ten铆an miedo que los encierren鈥, dice.

El monte es hogar seguro y es refugio. Siempre, ante la adversidad, el lugar de acogida para las y los wich铆s es el monte. Cuando se dec铆a que el virus estaba en Ju谩rez, empezaron a moverse monte adentro, como acostumbran a hacerlo estas comunidades n贸madas. Cuentan empleades del Hospital Distrital de Ingeniero Ju谩rez que, cuando inici贸 la b煤squeda activa de casos en esa localidad, como aislaban a las personas en escuelas en la espera del resultado de su hisopado, muchas veces con otras, alejadas de su hogar y corriendo el riesgo de contagiarse en ese centro, tomaron como enemigo al hisopado. Ah铆 tambi茅n, hombres y mujeres se fueron al monte.

Ercilia cuenta que la violencia fue mermando en este 煤ltimo mes: 鈥淪e calm贸 un poco ya, la polic铆a no entra a la comunidad. Pero hay hermanos wich铆 que se prestan pagados por ellos. Ellos entran y nos hacen asustar鈥. Por otro lado, se帽alan que tampoco hay m谩s centros de alojamiento preventivo o de atenci贸n sanitaria en Ju谩rez funcionando. Sin embargo, el miedo sigue ardiendo, como el abrazo del monte.

驴Qu茅 pas贸 en Ju谩rez?

Despu茅s del primer caso de coronavirus detectado en Ju谩rez, terminando el a帽o 2020, hisoparon a todo el personal de salud y de servicios del Hospital Distrital Eva Per贸n. En ese inter铆n asumi贸 el Dr. Jos茅 Fern谩ndez como nuevo director del hospital, que qued贸 bloqueado cuando 17 trabajadores dieron positivo en los test de covid. Solo qued贸 en funcionamiento la guardia para cuestiones de emergencia y el resto de las prestaciones pasaron a realizarse en la EPES N潞 12 Mariano Moreno.

El hospital de Ju谩rez, que es donde se atienden casi todas las mujeres embarazadas de la zona por brindar servicio de ginecolog铆a y obstetricia, no volvi贸 a abrir por completo. Tiempo despu茅s del bloqueo por cuestiones sanitarias, el director explic贸 al personal que el edificio permanecer铆a cerrado 鈥減or refacciones鈥, dejando en segundo plano la pandemia. Recientemente, por pedido de las y los agentes de salud, algunas salas fueron habilitadas. Pero en enero, estuvo pr谩cticamente inhabilitado. En ese contexto se dieron los casos denunciados.

En enero, trasladaron a un beb茅 reci茅n nacido de Ju谩rez al Hospital de la Madre y el Ni帽o de Formosa por presentar problemas respiratorios. Su mam谩 se neg贸 a hacerse el hisopado y entonces no fue trasladada. El beb茅 viaj贸 sin su mam谩, lo atendieron, le hicieron un test que dio negativo a coronavirus y lo regresaron a El Potrillo, con su madre que no habla espa帽ol. Muchas mujeres del noroeste provincial s贸lo hablan su lengua materna. En febrero, otro beb茅 reci茅n nacido (por ces谩rea) fue trasladado de Ju谩rez a Formosa sin su mam谩, que estuvo dos d铆as sin noticias hasta que tambi茅n la llevaron a ella. La mantuvieron aislada, porque llegaba de Ju谩rez. El pap谩 del ni帽o no pudo ver ni a la madre ni al ni帽o porque no quer铆a hacerse un hisopado y el hospital no admit铆a visitas, salvo con un hisopado negativo. Cuando iban a trasladar al ni帽o de regreso a Ju谩rez, el pap谩, que estaba afuera del hospital, pregunt贸 y supo que era su hijo. Pero no le dejaron viajar con 茅l por el protocolo.

A estos dos relatos tuvo acceso esta cronista. Dos experiencias traum谩ticas para quienes la vivieron y suficientes para instalar un temor general entre otras paisanas. Dos experiencias que deben leerse desde una matriz bastante m谩s compleja que la de una persecuci贸n policial a embarazadas o ces谩reas compulsivas.

鈥淟a b煤squeda del monte de las mujeres para ocultarse ante la posibilidad de ser trasladadas a otros lugares para aplicarlas medidas de confinamiento sanitario, no es un hecho casual y aislado, debemos leerlos desde los par谩metros l贸gicos y realistas: comunidades sumidas en la pobreza, indigencia, desconocimiento, con el manejo en muchos de ellos s贸lo de su lengua de origen, a lo que evidentemente se le agrega la falta de respeto a sus creencias, el destrato y la violencia policial ejercida hacia ellos, la ausencia de un Estado que vele por sus derechos鈥, denuncian en un comunicado la responsable de Mumal谩 en Formosa Alejandra Soto y la coordinadora provincial Barrios de Pie Beatriz Galeano.

En esta l铆nea, Antonio Nieva, dirigente de Libres del Sur en Formosa que lleva varios a帽os de trabajo en el territorio, dice que la pandemia fue el escenario que visibiliz贸 un problema estructural de violencia, discriminaci贸n y ausencia estatal. Una situaci贸n que debe leerse en una relaci贸n de opresor-oprimidos, que, en este caso, fue utilizada pol铆ticamente por un medio de comunicaci贸n vinculado con la derecha pol铆tica. 鈥淓xiste una total desconfianza por tantos a帽os de opresi贸n 鈥揾acia la polic铆a y hacia el sistema de salud- y la primera barrera que se presenta es el tema de la lengua鈥, agrega.

Fracturas

En la salud p煤blica de Formosa hay profesionales que trabajan o trabajaron con mucha pasi贸n y dedicaci贸n en la salud sexual y reproductiva, sobre todo en las comunidades originarias. A estas personas, que en su mayor铆a son mujeres con formaci贸n feminista y de derechos humanos, la noticia de que hab铆a mujeres wichi obligadas a parir por una ces谩rea sin su consentimiento o que eran separadas de sus beb茅s, les sorprendi贸 y doli贸 profundamente. Pero en lugar de seguir el camino propio de las autoridades del Gobierno Provincial, negarlo todo, buscaron los puntos de quiebre.

No se le puede discutir a Gildo Insfr谩n la construcci贸n de escuelas y hospitales en todo el territorio provincial. En El Potrillo hay un hospital con m谩s de cincuenta agentes de salud y tres laboratorios donde se atienden a m谩s de 7000 personas de la zona. Pero las fracturas est谩n en el sistema.

Es evidente que falla algo b谩sico en la comunicaci贸n entre efectores de salud y pacientes, eso que pone en duda el entendimiento sobre la necesidad de trasladar a un ni帽e que corre riesgos o de hacer una ces谩rea cuando la circunstancia lo requiera, sobre el porqu茅 de un hisopado. Que pone en jaque el consentimiento cuando las partes acuerdan desde representaciones diferentes.

De la integraci贸n habla 脕ngel, un agente sanitario de la zona, cuando cuenta que ni bien empezaban a trabajar con la salud sexual y reproductivas de las mujeres, 鈥渆llas no se controlaban, pero ahora s铆. Fue un proceso鈥. Del quiebre habla Ercilia cuando explica que las mujeres no quieren tener un parto por ces谩rea 鈥減orque cuando les hacen, se consideran inv谩lidas. Porque ellas son las que buscan agua para su casa, atender su hijo, para ellas se quedan inv谩lidas鈥; y cuenta que tras intentos por buscar explicaciones y ante la falta de respuestas, la confianza se fue perdiendo.

Existe un problema evidente en el di谩logo intercultural, un quiebre que no s贸lo se ancla en la lengua. Es el paradigma de interpretaci贸n. Una rajadura entre la comunidad y el sistema de salud que viene hace tiempo pero la pandemia le puso el peso para romperla.

***

Despu茅s del reportaje de las mujeres que transitaban su embarazo en el monte por miedo al contagio, al hisopado, a la ces谩rea, el Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia de Formosa repudi贸 鈥渦na nueva operaci贸n medi谩tica鈥 en su contra y abri贸 una investigaci贸n de los hechos denunciados, 鈥渁 fin de que exista claridad y verdad sobre los mismos鈥. Dos fiscales se acercaron al barrio Belgrano de Ingeniero Ju谩rez y hablaron con Ercilia Ag眉ero.

鈥淯no de Formosa y el otro de Lomitas. Vinieron a corroborar lo que dijimos en la tele. Les dije que es verdad, que hay mucha desnutrici贸n. Hay mucha injusticia. Ellos est谩n acostumbrados a tratarnos como animales, no se preocupan por preguntar鈥, dice.

Hay una disociaci贸n, entre todas las que existen, entre quienes prenden la llama, para qui茅n y qui茅nes se queman. Hace dos semanas que Formosa est谩 prendida fuego. El fuego es cada vez m谩s grande, ciega, ensordece. De un lado, por la derecha, siguen tirando le帽a. Desde otros puntos, quieren apagarlo con viento. Soplan ciegos, sordos y sin pausa, y lo enaltecen. En el medio y alrededor, hay personas mirando la tierra, buscando los huecos todav铆a sanos, atajando el aire para no respirar basura, meti茅ndose monte adentro, parpadeando seguido para no dejarse atrapar por el baile de la llama. Una llama perversa que tienta, como si quemarlo todo se tratara de un juego.

鈥淪iempre que hablamos, nos metemos en problemas. Hay hermanos nuestros pagados por el Gobierno que desmienten. Pero la verdad sale鈥, cierra Ercilia Ag眉ero.

Fuente: https://latfem.org/formosa-por-que-se-esconden-las-mujeres-wichi/




Fuente: Argentina.indymedia.org