January 27, 2021
De parte de Lobo Suelto
183 puntos de vista


La separaci贸n entre cuerpo, voz y palabra est谩 calando hondo. Alerta!

Estas l铆neas intentan traducir una preocupaci贸n, articular un puente, hablar de una pr谩ctica. Parece alentador y necesario observar y  problematizar las relaciones en la triada cuerpo, voz y palabra. Caminar esta trama por dentro. Andar su nudo. 驴Qu茅 sustancia tienen hoy las palabras? 驴D贸nde se encuentran las sutilezas de quien habla? 驴Est谩 presente la voz en el decir? 驴Hay un cuerpo vivo implicado en la comunicaci贸n? 驴Pueden las palabras ser el principal veh铆culo de encuentro en d铆as plagados de corrientes de letras circulando por innumerable canales? Estas preguntas atraviesan mi pr谩ctica diaria. No por puro antojo me interpelan, se imponen en la escucha, se advierten en los cuerpos. Pareciera una tendencia en aumento, una avalancha absolutamente preexistente a estos meses de pandemia, que evidentemente encuentra en este paisaje una amplificaci贸n fenomenal.

Menciono a las palabras pues son ellas las inundan considerablemente nuestro cotidiano. En simult谩neo deambulan cuerpos perdidos en su decir, voces estranguladas en su grito y su silencio. 驴Qu茅 incidencia tiene esta desorientaci贸n en el devenir de un cuerpo social? 驴Qu茅 padeceres impulsa esta disociaci贸n?

Advierto que el engrosamiento de este corpus va gestando una impotencia silenciosa, va sedimentando capas y capas de ficci贸n, una separaci贸n da帽ina y peligrosa de las potencialidades y riquezas de un sujeto. La corteza cerebral al poder es un operador efectivo y contundente, que logra invisibilizar percepciones, ahogar sensibilidades e inhibir sutilezas de quien habla. Como si el universo de la palabra ignorara las experiencias constitutivas de la carne previas a la articulaci贸n del lenguaje. Desde luego no ignoro su valor, su belleza, su po茅tica y sobre todo su inevitabilidad: somos seres hablantes. Pero parece oportuno preguntarse por su funcionalidad en estos d铆as, cu谩l es la mezcla o desmezcla que alojan. Cu谩l es la relaci贸n entre ellas y el vaciamiento de lo que he denominado 鈥渃uerpovocal鈥.  

Adentremonos en el nudo鈥

Vayamos por unos instantes a ese tiempo constitutivo previo a la adquisici贸n del lenguaje. Tiempos en los que cuerpo y voz juegan deliciosamente su partida. Imaginemos esa carne viviente atravesando un umbral e inund谩ndose de est铆mulos: luces, colores, sonidos, texturas, temperaturas, intensidades, contracciones, palpitaciones, vol煤menes y otras tantas experiencias que no podemos nombrar pues no son capturables v铆a la palabra. Esa instancia de cachorrx humanx, rica y poderosa a煤n no ingres贸 en esa traducci贸n. Por supuesto la lengua ya est谩 operando. Entonces, volvamos鈥  Toques infinitos, contactos m煤ltiples e incalculables combinaciones entre ese ser viviente -encarnadx en un sistema altamente complejo- y otro sistema inabordable inasible y contingente, a saber: el mundo. Poros y agujeros singulares, m谩s o menos dispuestos a ese cruce. Por un lado una estructura 煤nica y abierta altamente compleja regulada por el sistema nervioso. Por el otro, un medio infinito y particular. Dos misterios en encuentro permanente. Umbrales, agujeros habilitantes a desconocidas impresiones  en ese espacio tiempo que va desde el nacimiento al decir. Por supuesto estos canales de entrada y salida continuar谩n presentes en la relaci贸n de cada persona con el mundo. La pregunta es c贸mo. 驴Qu茅 relaci贸n establece el sujeto moderno del lenguaje con esas experiencias? 驴Cu谩n vivas se mantienen esas puertas que han dialogado con la curva m谩s r谩pida y extraordinaria en nuestro crecimiento? 驴D贸nde han quedado esas porosidades a medida que va creciendo y se va engrosando el campo del decir? En tiempos plagados de discursos, pareciera que las palabras han olvidado a sus socios perceptivos, se han desprendido de la carne y han copado los canales de intercambio. Me pregunto si desde all铆 pueden vehiculizar voces y cuerpos despiertos, o por el contrario funcionan como efectivos opresores de los portales vitales de cada quien.

Para quienes trabajamos a diario con la posibilidad de articular las palpitaciones del ser hablante con su decir, es fascinante el brote del que somos testigo. Bajo la hip贸tesis de que la palabra en gran medida est谩 contaminada, saturada o desarticulada, encontramos en lo infinito del cuerpo y la voz, la sorpresa de lo nuevo, la presencia del acontecimiento. Todo aquello, tan familiar, tan siniestro tambi茅n, que est谩 en nosotrxs como potencia y potencial. Por supuesto no es 茅ste un despliegue que empodie las posibilidades del cuerpo sonoro y denoste la palabra. Prefiero dejar al margen tales binarismos y transitar estas l铆neas partiendo de una plataforma alejada de dichas estrecheces. Intento andar un puente. Articular un cruce que a mi entender pide atenci贸n entre cuerpo, voz y palabra.

He aqu铆 mi desvelo: 驴c贸mo pensar cuerpos 鈥渆mpoderados鈥, si se desconoce sus fibras y sus tripas?, 驴c贸mo llegar a otrx en nuestro decir, si estamos disociadxs de nuestra voz?  Un grito, el canto, el silencio y la palabra tienen su llegada si hacen carnadura, pues es desde ah铆 que ha brotado su relaci贸n con el mundo, con les otrxs y con el lenguaje. Entonces, podemos pensar que quien se sabe en sus saberes carnales, en sus portales sensibles de intercambio, quien se escucha en sus frecuencias sonoras estar谩 m谩s alejado de la repetici贸n de discursos ajenos. Saberse da sustento! Si nos acercamos a ese cuerpovocal explorador y perceptivo que nos permiti贸 procesos de aprendizaje tan complejos y 煤nicos en los primeros tiempos de la existencia, incluyendo la adquisici贸n del lenguaje, probablemente nuestro decir actualice una consistencia singular. Y digo actualice, pues no se trata de ir a 鈥渂uscar鈥 nada a ning煤n 鈥渓ugar鈥; est谩 in-situ en la relaci贸n  y circulaci贸n cotidiana de cada cuerpo y cada voz.

Entonces, no es cualquier tarea la de propiciar ese encuentro. Quien ha incorporado desde su ni帽ez el mundo principalmente desde su nariz, 驴puede hablar desde ah铆?, 驴se le habilita esa traducci贸n?; le Otrx  驴le facilita o le veda ese saber privilegiado? 驴Y aquellxs que se saben desde la mirada? 驴Y quienes solo cuando tocan sienten que articulan pensamiento? 驴Y aquellxs que en el sabor encuentran el mundo? Todxs reconocemos a la voz como el veh铆culo necesario del lenguaje oral, pero cuantas posibilidades le brindamos a nuestra sonoridad una vez que se estamp贸 la palabra. Una vez que aprendimos que la A es A, 驴qu茅 alternativas tienen aquellxs que escuchan y fonan muchas A en la A? 驴cu谩nto propiciamos la multiplicidad sonora que tiene una palabra? Aquellos cuerpos que en sus primeros a帽os han tenido su radar en el espiral sin fin de la oreja, 驴pueden, una vez inmersos en la circulaci贸n del lenguaje, incluir ese saber? Muchas veces se le adjudica a lxs 鈥渁rtistas鈥 este campo, prefiero  preguntarme sobre esta asignaci贸n. Cada cuerpo que nace y entra en la trama social intercambia m谩s o menos por alguna o varias de estas v铆as con el mundo. Todxs poseemos ese capital. Entramos al mundo con un cuerpo singular, con sus procesos de percepci贸n 谩vidos y la capacidad de adquisici贸n del lenguaje disponible. Es una fuerza y una oportunidad que en s铆 misma posee la alternativa de no quedar atrapada en la 贸rbita del mercado. Cederle esa fortuna a una grupalidad es restarle este universal a cada persona.

Podr铆amos pensar entonces, que habilitar pr谩cticas que reencuentran al ser hablante con su cuerpo y su voz, ligan su palabra a lo vital de su existencia y, por ende, se restan al corpus de palabra anesteciante. Podr铆amos pensar tambi茅n que es una gran herramienta para restarse a si mismxs de la manipulaci贸n de unx otrx. Es por ello que es tan necesario hablar de pr谩cticas. En este sentido no se trata aqu铆 de agregar m谩s cayos al territorio del ensayo, el pensamiento, etc. Tampoco se trata, en este recorte, de aportar vi帽etas que reflejen experiencias de mi pr谩ctica. Se trata de subrayar una necesidad de 茅poca, por supuesto con las particularidades que cada territorio aloja. De ensayar una invitaci贸n. Se trata de incentivar a pr谩cticas que no disocien lo indisociable del ser hablante. Para quienes nos proponemos andar cotidianamente el campo de lo sensible, (en mi caso desde la pr谩ctica como psicoanalista, y como docente e investigadora) nos debemos  propiciar, estimular y calentar los motores de una calidad de pr谩ctica. Hablo de lo real de una pr谩ctica, aquella que lejos del engrosamiento del saber uniforme y tranquilizador, abra a m煤ltiples direcciones, habilite angustias, se sepa inentendible e inabordable a primera mano, se reconozca asim茅trica, torcida, compleja y hasta amenazante. Pero tambi茅n hablilitante, potenciadora y agenciadora de un saber 煤nico e inigualable. Pr谩cticas en pr谩ctica, que alojen modos 煤nicos de oler, de saborear, de saltar, de fonar, de palpar, de moverse, de escribir, etc.  Y entiendo que es desde all铆 que la palabra puede cobrar relieve, enchufarse a su caudal; y es desde ah铆 que quiz谩 tengamos la posibilidad de encontrarnos de otro modo. De entramarnos sin necesidad de ceder nuestra savia.

Para ello amerita mencionar un factor clave: el tiempo. El tiempo contemplado como continente de esta triada. Entender la pr谩ctica en alquimia con el devenir de la vida, nada compatible con la l贸gica de cursos. Si como seres hablantes somos un misterio, el abordaje de dicho misterio nunca tendr谩 la l贸gica de la adquisici贸n programada del saber, ni de m贸dulos de aprendizaje, ni tiempos establecidos a priori. Esos formatos, como principal espacio de experiencias, son agentes activos de la divisi贸n de lo indivisible. Establecer un puente entre cuerpovocal y lenguaje demanda una inversi贸n de la orientaci贸n de la mirada. No porque la orientaci贸n 鈥渄e lo que sea鈥 deba ser unidireccional, todo lo contrario. Pero en tiempos en los que la disposici贸n es hacia el afuera, la pr谩ctica pide un giro compensatorio. Si nuestra voz ignora nuestros 鈥渕odos鈥, nuestros 鈥渃osquilleos鈥, nuestros 鈥渆stremecimientos鈥 seguramente nuestra pisada sea l谩bil y nuestro devenir err谩tico. Si queremos abrir la lengua, es decir, si queremos afianzar nuestras existencias con las sutilezas que posee, es fundamental reconocer esa br煤jula que nuestro sistema 鈥 m谩s o menos 鈥 escuch贸 o ignor贸, y embadurnar las palabras con esos matices, practicar la posibilidad de que, en el decir, se actualicen cuerpo y voz. Se encuentren. Entender la pr谩ctica como un modo de andar, de pensar, de hablar. Entender la pr谩ctica como un modo de estar en el mundo implica incluir todas las aristas de la complejidad que somos. Si hablamos inmersos en esta triada, si mantenemos viva su circulaci贸n, puede que nuestro intercambio sea otro. Quiz谩 empecemos astutamente a ponerle dique a esa avalancha arrolladora de disociaci贸n embalsamante.

[1] Jessica Pinkus es psic贸loga egresada de la Universidad de Buenos Aires, psicoanalista, docente y directora esc茅nica. Su pr谩ctica e investigaci贸n transita, desde hace casi veinte a帽os, la delicada intersecci贸n entre el cuerpo, la voz, la subjetividad y el espacio esc茅nico.




Fuente: Lobosuelto.com