January 19, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
480 puntos de vista

En las c谩rceles francesas, un recluso de cada cuatro no tiene recursos. Tras los muros, tienen hambre y sufren problemas de higiene. Algunos padecen incluso chantaje y violencia. Otros llegan hasta prostituirse. Testimonios.

Clara Monnoyeur

Traducido por Eduardo P茅rez

鈥淗a perdido m谩s de diez kilos en un a帽o de prisi贸n鈥. Lucie [todos los nombres inventados] cuenta hasta qu茅 punto el rostro de su compa帽ero adelgaz贸, reuni贸n tras reuni贸n: 鈥淗ace d铆as desde que no come nada鈥. Estudiante en Lyon, ella s贸lo percibe 150 euros de beca al mes. 脡l no tiene familia que le mantenga. Entonces, cuando puede, la joven le abona 50 euros en su cuenta interna en prisi贸n. No es suficiente como para vivir dignamente tras los muros.

En Francia, seg煤n el Observatorio Internacional de las Prisiones (OIP), m谩s de un recluso de cada cuatro est谩 considerado como en situaci贸n de 鈥減obreza carcelaria鈥. Es decir, que disponen de menos de 50 euros al mes para vivir. Internamente, se les llama indigentes. 鈥淣o reciben nada. No tienen nada鈥, cuenta el rapero Mehdi YZ, en una de nuestras entrevistas. 脡l pas贸 ocho meses en la c谩rcel de Baumettes, en Marsella. Cuenta su alojamiento con cucarachas, ratas y palomas. Pero tambi茅n la necesidad de tener ingresos: 鈥淗ay que hacer dinero en la c谩rcel. Si no tienes, no comes, no bebes. Y sobre todo, la gente no te respeta鈥.

El confinamiento en prisi贸n

鈥淓n aplicaci贸n del reconfinamiento, la 煤nica diferencia en prisi贸n es el uso de mascarilla obligatoria cuando salimos de la celda鈥, escribe Patrice en una carta dirigida a su amigo y antiguo compa帽ero de reclusi贸n salido en junio. Para las personas actualmente encarceladas interrogadas por StreetPress, el confinamiento ya es su cotidianeidad. Lo que m谩s les inquieta es ver llegar a un nuevo compa帽ero de celda: el covid-19.

Hasta hoy, tres c谩rceles francesas han sido identificadas como lugar de contagio. El n煤mero de personas encarceladas positivas en covid-19 se ha multiplicado por m谩s de tres en cuatro semanas, pasando de 47 casos positivos el 5 de octubre de 2020 a 182 el 3 de noviembre. El ministro de Justicia, 脡ric Dupond-Moretti, anunci贸 sin embargo el 29 de octubre en una declaraci贸n el mantenimiento de las reuniones y del trabajo durante el confinamiento (salvo en caso de cluster). Un alivio para los presos y sus familias.

鈥淟a prisi贸n no es el Club Med鈥

Corentin tiene 25 a帽os. Pas贸 un a帽o y medio en una celda de 9m2, que compart铆a con otros dos presidiarios, en el centro de detenci贸n de Saint-Malo. A menudo se tuvo que quedar con hambre: 鈥淗ay quien tiene alguien que les compre la Xbox 360 y quien tiene los cajones repletos de comida. Yo era indigente. Me com铆a el plato y ten铆a hambre鈥. 鈥淟a comida es comida para el perro. 隆Puedes enfermarte comi茅ndola!鈥, asegura Mehdi YZ. Si pueden, los internos evitan comer las bandejas de comida suministrados por la administraci贸n penitenciaria.

Como StreetPress revelaba en una investigaci贸n anterior en la Sant茅, no permiten siempre recibir alimentaci贸n suficiente. Entonces, para no quedarse dormido con el vientre vac铆o, hay que cantiner, es decir, comprar comestibles a trav茅s de la tienda interna de la c谩rcel. La moneda no existe en la c谩rcel. Toda compra se asigna a una cuenta nominativa interna. Y, en el interior, 鈥渢odo es m谩s caro鈥, cuentan los presos. Ponen de ejemplo la tarifa plana telef贸nica: 70 euros al mes por 20 minutos al d铆a. Y hasta 160 euros si las llamadas se dirigen a m贸viles. Televisi贸n, frigor铆fico, vitrocer谩mica, lavander铆a, todo se paga. El coste de la vida en prisi贸n se estima en 200 euros al mes, seg煤n un informe del Senado publicado hace 15 a帽os. 鈥淟a prisi贸n no es el Club Med鈥 [empresa de vacaciones premium], como repiten varios reclusos interrogados por StreetPress.

Se les ofrecen dos opciones. Tener la ayuda de personas cercanas en el exterior, que pueden enviar dinero por transferencia. Lo cual los indigentes a menudo no tienen. O trabajar. Es lo que hac铆a el compa帽ero de Lucie, cuando estaba encarcelado en el centro penitenciario de La Farl猫de, en Toulon. Cortar jabones, hacer bolsas de t茅, muestras de productos de belleza en el taller situado en la planta baja de la c谩rcel, le permit铆a ganar entre 鈥200 y 250 euros al mes鈥, explica este estudiante de 23 a帽os. Pero desde su llegada al centro de detenci贸n de Niza, hace un a帽o, est谩 en lista de espera. Como todos los indigentes entrevistados por StreetPress para este art铆culo. En Francia, s贸lo un preso de cada cuatro trabaja en prisi贸n. Fran莽ois B猫s, coordinador del centro de estudio del Observatorio Internacional de Prisiones (OIP), comenta: 鈥淗ay una oferta de trabajo muy insuficiente, y su acceso se realiza de forma muy arbitraria鈥.

Los indigentes deben ser prioritarios para trabajar. Pero en la realidad, esta ser铆a la forma en la que se aprecia qu茅 preso cuenta.

Sin ingresos, ni higiene tampoco

鈥淐arece de todo. Por ejemplo de papel higi茅nico: a veces est谩 obligado a limpiarse con la botella de agua鈥. Fabienne atestigua las molestias de su c贸nyuge con voz fr谩gil, por tel茅fono. Para lavar la ropa, las frota a mano en el lavabo de su celda 鈥渃on gel de ducha o l铆quido de lavavajillas鈥. 鈥淭ambi茅n carece de dent铆frico鈥, a帽ade. Por lo tanto, tiene problemas dentales. Fabienne contin煤a: 鈥淯na vez, durante una visita, intent茅 meter un frasco de perfume, porque estaba cansado de oler mal鈥.

A su llegada a la c谩rcel de Toulon, la administraci贸n penitenciaria proporcion贸 a su compa帽ero el tradicional kit higi茅nico y algunos productos para la limpieza de la celda. Comestibles para los primeros d铆as de prisi贸n y r谩pidamente agotados.

Para las mujeres presas 鈥搎ue representan el 3,8% de la poblaci贸n interna鈥 estar sin recursos es tambi茅n renunciar a su higiene 铆ntima. Los precios de las protecciones menstruales se pueden multiplicar por dos, seg煤n la asociaci贸n feminista Georgette Sand. 鈥淐uando yo animaba talleres en prisi贸n, algunas me confiaban que estaban obligadas a ponerse papel higi茅nico en sus bragas鈥, recuerda Louise. La estudiante de Derecho de 23 a帽os es una veterana de la asociaci贸n Genepi. Mantiene tambi茅n la cuenta de Instagram 鈥淒is leur pour nous鈥 (d铆selo por nosotras), donde publica testimonios de personas encarceladas. Marie-Paule No毛l, de la asociaci贸n feminista Georgette Sand, a帽ade: 鈥淎lgunas hacen copas menstruales con trozos de botellas de pl谩stico鈥.

La militante cuenta que internas indigentes utilizan cuellos de botellas de agua como copa menstrual. Liman los bordes en el alf茅izar de la ventana esperando no herirse la vagina. 鈥淓stas mujeres se encuentran en una posici贸n en la que ellas ya no salen de su celda, porque tienen verg眉enza. Es una abominaci贸n, pierden toda su dignidad鈥, insiste Marie-Paule No毛l.

Dispuestos a todo por un paquete de pasta

鈥淐uando yo ya no ten铆a nada, me arreglaba con los colegas. Dentro, somos solidarios鈥, explica Corentin. Un trozo de pan a cambio de caf茅, gel de ducha a cambio de un paquete de pasta. Algunos cuentan que llegan a acuerdos regularmente, incluido para lavar su ropa. Son a menudo las familias quienes recogen la ropa sucia y las llevan limpias a la siguiente visita. Tom, de 32 a帽os y antiguo preso en Nancy, a帽adi贸 varias veces la ropa sucia de su compa帽ero de celda indigente a la suya, para que sus parientes hicieran la colada. Y al ser liberados, algunos ofrecen sus cosas al salir.

Pero la amabilidad no siempre se practica. A los indigentes se les identifica r谩pidamente. En el patio, est谩n aquellos que fuman su cigarrillo y aquellos que se lanzan sobre las colillas aplastadas sobre el hormig贸n. Seg煤n varios presos, el paquete de cigarrillos puede venderse entre 20 y 50 euros. 鈥淐uando vi a uno hacer eso, le di un paquete de tabaco enseguida鈥, rememora Karim, salido hace un mes de Mont-de-Marsan. Pero a veces, estos acuerdos van m谩s lejos. Como cuenta Chris: 鈥淵o me vi metiendo estupefacientes para ciertos internos, justo para tener cigarrillos o un paquete de pasta. Prestaba toda clase de servicios鈥.

脡l no percibe m谩s que algunos 鈥渕andados鈥 de 50 euros, enviados por su madre de cuando en cuando. 鈥淐uando quise parar [de prestar estos servicios], cinco se me echaron encima en el patio鈥. Con 30 a帽os, 茅l ha conocido cuatro veces la reclusi贸n, entre 脡pinal y Nancy. Tambi茅n se acuerda de la vez cuando guardaba ocho tel茅fonos en su celda. Tambi茅n en este caso quiso parar por miedo de que le atraparan: 鈥淓l chico me dijo: 鈥楾煤 eres mi ayudante, as铆 que cierra la boca. Si no, ma帽ana en el patio te cuelgo en los alambres, te mato y acabas con los pies por delante鈥.

Chris entendi贸 que ser indigente en prisi贸n es estar 鈥渁 merced de los dem谩s鈥. Esta relaci贸n de fuerza empuja a veces a las personas cercanas a participar en este chantaje. Es lo que ha vivido recientemente St茅phanie. Su marido est谩 encarcelado a m谩s de 800 km. de su domicilio. Para enviarle 200 euros al mes, no come m谩s que una comida al d铆a y ha detenido su seguro sanitario: 鈥淢e dijo que si no met铆a estupefacientes y un tel茅fono, la tomar铆an con 茅l鈥.

Entonces, ella lo efect煤a. Despu茅s de 13 horas de tren, atemorizada, llega a la visita con hach铆s. Pero r谩pidamente la localiza un vigilante. Llamada a comisar铆a, St茅phanie acab贸 bajo custodia. Su marido se gan贸 14 d铆as de reclusi贸n en solitario.

C铆rculo vicioso

Este sistema de dominaci贸n podr铆a llegar hasta a empujar a los reclusos a la prostituci贸n, explica Fran莽ois B猫s, de la OIP. 鈥淎 cambio de productos, se presta un servicio sexual鈥. Las personas presas sin recursos se encuentran completamente 鈥渟ometidas鈥 y en una 鈥渄esvalorizaci贸n extrema鈥, a帽ade Fran莽ois B猫s.

Debido a este tr谩fico, Chris vio su reinserci贸n perjudicada: 鈥淐uando se sale s贸lo con 200 euros, se recae r谩pido鈥︹.

Cay贸 una primera vez con 25 a帽os. En la c谩rcel, encuentra una banda que le protege y se ocupa de 茅l. A cambio, hace entrar estupefacientes. 鈥淐uando sal铆, no ten铆a nada. El 鈥榓buelo鈥 [el decano de esta banda] me recuper贸. Me puse a robar. Cuatro meses despu茅s, estaba de vuelta en prisi贸n鈥. Y as铆 sucesivamente, hasta encontrarse cuatro veces tras los muros, entre los 25 y los 30 a帽os.

脡ric, por su parte, sali贸 del centro penitenciario de Lille-Annoeullin en junio, pr谩cticamente sin un c茅ntimo. Una vez fuera, no ten铆a ning煤n sitio donde ir, aparte de la calle. 鈥淒esde que sal铆, s贸lo hago el 115 [n煤mero de emergencia social], es mi 煤nica forma de salir adelante鈥. Con 45 a帽os, est谩 en espera de vivienda para final de mes. Espera recuperar r谩pidamente un trabajo, y los 20 kilos que perdi贸 en la c谩rcel.


Fuente: https://www.elsaltodiario.com/franc…




Fuente: Grupotortuga.com