March 31, 2023
De parte de Socialismo Libertario
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El pasado 16 de marzo el gobierno de Francia impuso su reforma de las pensiones,usando el art铆culo 49.3 de la Constituci贸n para evitar una votaci贸n en el Parlamento que no iba a salir a su favor. Con el apoyo de parte de los diputados de la derecha tradicional, el gobierno consigui贸 evitar una moci贸n de censura cuatro d铆as despu茅s, por solo nueve votos. El debate sobre la reforma, que incluye retrasar la edad de jubilaci贸n de los 62 a los 64 a帽os, hab铆a sido limitado en el Parlamento con el uso de otro art铆culo de la Constituci贸n (el 47.1) para forzar un proceso acelerado; debate, por otra parte, inexistente con los sindicatos ya que el ejecutivo hab铆a rechazado todo tipo de di谩logo.
Mientras tanto, desde mediados de enero, todo el pa铆s estaba viviendo movilizaciones inmensas contra la reforma, con ocho huelgas generales y millones de personas en la calle (desde el 16 de marzo se han realizado ya tres d铆as m谩s de huelga nacional, sumando once hasta ahora). Cuando el gobierno hizo uso del 49.3, la opini贸n ya era mayoritariamente contraria a la reforma (con 7 de cada 10 personas en contra). A lo largo de las semanas, se hab铆a pasado de una cierta aceptaci贸n de lo inevitable de la reforma para 鈥渟alvar鈥 el sistema de reparto de las pensiones, a entender que no ten铆a por qu茅 ser as铆 (lo dicen tambi茅n casi todos los economistas). A la vez, las protestas hab铆an empezado a plantear reivindicaciones m谩s all谩 de la reforma misma, considerando cuestiones relacionadas con la sanidad y la educaci贸n, empezando a cuestionar la misma acumulaci贸n capitalista de beneficios en manos de pocos.
La imposici贸n de la reforma por parte de un gobierno sin mayor铆a en el Parlamento se ha vivido como un ataque. Ha empujado m谩s a煤n el proceso de solidaridad en curso, generando a la vez un malestar general. La movilizaci贸n se ha radicalizado con m谩s bloqueos y piquetes, con manifestaciones en ciudades medianas y peque帽as, con muchas personas normalmente menos implicadas manifestandose por primera vez, aportando su apoyo a los piquetes con peque帽os gestos. La participaci贸n juvenil se ha extendido, llegando a ser un apoyo crucial en algunas ciudades, por ejemplo con la organizaci贸n de la distribuci贸n de comida a los piquetes desde algunas universidades.
Frente a la expresi贸n multitudinaria de solidaridad con las movilizaciones, el gobierno ha elegido una clara estrategia basada en la represi贸n violenta. No es una novedad en Francia. Es la posibilidad para el gobierno de alimentar a los sectores violentos minoritarios tipo black blocks, o a lo que queda de los peores sectores de los chalecos amarillos, y de contagiar a algunos j贸venes inexpertos, desanimando a la vez a las personas que se manifiestan por primera vez, y sobre todo buscando desacreditar de esta manera un movimiento hasta el momento pac铆fico.
Efectivamente, la represi贸n ha sido extremadamente violenta. Frente a las numerosas im谩genes de violencia policial, hasta la Uni贸n Europea tuvo que hacer una llamada de atenci贸n al gobierno franc茅s.
En este contexto de malestar y de enfado, se produjo un hecho muy grave el s谩bado 25 de marzo. Una protesta contra un proyecto de 鈥渕ega-balsa鈥 de riego para la agricultura intensiva en Sainte-Soline, en una zona rural del oeste de Francia, reuni贸 a m谩s de 15.000 personas (hasta 30.000 seg煤n los organizadores): en gran parte gente de los alrededores sensible a la destrucci贸n del medioambiente. Durante dos horas, los 3.200 antidisturbios presentes tiraron sin parar lacrim贸genos y hasta decenas de granadas de aturdimiento, hiriendo a m谩s de 200 personas. Una granada explot贸 sobre la cabeza de un manifestante, que sigue todav铆a en coma entre la vida y la muerte. No pudo ser llevado a un hospital hasta cuatro horas despu茅s. La grabaci贸n de una llamada de los servicios de m茅dicos al SAMUR, publicada por el peri贸dico Le Monde, revela que son las fuerzas policiales las que no permitieron que llegara la ambulancia.
El uso de la violencia por las fuerzas de represi贸n francesas no es nuevo. Es totalmente inaceptable. A la vez, existe un debate entre los sectores m谩s activos de las movilizaciones contra la reforma de las pensiones: entrar o no en una l贸gica igual y contraria. Esperemos que las mejores experiencias de bloqueos y piquetes sirvan de ejemplo. Experiencias que han permitido que la gente se encuentre, se conozca, debata, favoreciendo el crecimiento la solidaridad tambi茅n por parte de quienes no participan directamente. Esperemos por tanto que se pueda seguir desafiando al gobierno, sin entrar en su l贸gica de enfrentamiento.




Fuente: Socialismolibertario.org