May 12, 2022
De parte de Nodo50
211 puntos de vista

[Las elecciones legislativas que se celebrarán la primera quincena de junio tienen un carácter especial en el panorama político francés: si Macron logra articular una mayoría parlamentaria, los cinco años de regresión social, democrático o medioambiental vividos desde 2017 se verán agravados en el próximo quinquenio. De ahí que la propuesta de la France Insoumise por tratar de lograr un acuerdo amplio en la izquierda tuviera interés y fuera aceptada desde el primer momento por el NPA, que ya había planteado la necesidad de una política unitaria tras la victoria de Macron. Sin embargo, a la hora de configurar esa unidad, la entrada en juego del Partido Socialista ha marcado una inflexión en el proceso: tanto por razones de contenido como de forma,  porque en esa alianza para romper con las políticas neoliberales resulta imposible compatibilizar la presencia del NPA y del PS al mismo tiempo. Al final, la opción de la dirección de France Insoumise fue llegar a un acuerdo con el PS, sí o sí, a pesar de generar malestar e incomprensión en su base militante.

Por su parte, el NPA, consciente de la gravedad de la situación política, pero también de la inflexión que introducía la inclusión del Partido Socialista, ha intentado hasta el último minuto lograr un acuerdo… que la France Insoumise no tenía ningún interés y que no ha sido posible, a pesar de que los sectores militantes de la FI lo veían necesario.

Al punto de que en las redes sociales los mensajes no ofrecían dudas: “NPA, os necesitamos en la Unión Popular”, “Mejor vosotros que el PS”, etc. En cierto sentido, una muestra de que el NPA cuenta para esos sectores y de que los sectores militantes de la FI ven la utilidad del NPA y de la política en el contexto actual. Y este es un dato nuevo a tener en cuenta para el futuro. El malestar producido por el acuerdo en estos sectores, lo expresa de forma clara la carta pública de Xabier Mathieu (líder obrero que en los años 2009-2010 se forjó en la lucha contra el cierre de Continental,  duramente reprimido) anunciando el abandono del Parlamento de la Unidad Popular tras el acuerdo con el PS, y que incluimos como anexo al artículo de Leon Cremieux.

En todo caso, el NPA no estará ausente de esa dinámica unitaria en el terreno electoral, sino participando activamente en ella, como se señala en el comunicado que sanciona el fracaso de las negociaciones con la FI. J.E.]

Tras varias semanas de negociaciones, principalmente con EELV -verdes- y el Partido Socialista, la France Insoumise acaba de cerrar una alianza electoral para las próximas elecciones legislativas del 12 y 19 de junio, que designará a los 577 diputados de la Asamblea Nacional. Así pues, la coalición electoral Nueva Unión Popular, Ecológica y Social (NUPES) estará compuesta por France insoumise, EELV, el PCF y el Partido Socialista.

Se trata de una candidatura única para todas las circunscripciones electorales (excepto en los departamentos de ultramar y Córcega).

Evidentemente, este acuerdo fue aceptado por los socios de France insoumise debido a la relación de fuerzas resultante de la elección presidencial (todos ellos por debajo del 5%) y el riesgo de que volviesen a quedar marginados en la Asamblea Nacional.

Por su parte, France insoumise y Mélenchon buscaban un acuerdo lo más amplio posible en la izquierda con el objetivo de obtener una mayoría parlamentaria y hacerse con el puesto de primer ministro [de hecho, la FI ya ha impreso carteles con el lema “Mélenchon Premier Ministre”]. De ahí que redoblaran sus esfuerzos en este sentido y compraran su adhesión para garantizar el acuerdo y evitar que EELV y PS presenten candidaturas alternativas. Si bien en un principio France insoumise había hablado de un reparto proporcional de puestos según el resultado de las elecciones presidenciales de las diferentes candidaturas (lo que habría dado 29 para el PS, 38 para el PC, 78 para EELV) el acuerdo logrado con el PS, PCF y EELV se sitúa muy por encima de esas cifras en el caso del PS y de EELV, que obtienen respectivamente 70 y 100 candidaturas, mientras el PCF se queda con 50, a pesar de haber obtenido un mejor resultado que el PS.

Pero la cuestión principal de cara al PS era asegurarse de que el acuerdo tuviera mayoría en el Consejo Nacional del partido que debía ratificar el acuerdo y que hubiera pocas listas disidentes. Por ello, los 19 parlamentarios salientes del partido serán candidatos del NUPS.

Dado el sistema electoral de estas elecciones legislativas (uninominal a dos vueltas), sin un candidato único en la primera vuelta, resulta imposible obtener un gran número de diputados. Sin un acuerdo, France Insoumise habría obtenido un máximo de cincuenta diputados.

En todo caso, nadie se engaña con la súbita conversión del PS a las posiciones políticas de la Francia insumisa, pero el aparato del partido, al menos quienes no se quieren alinear a una mayoría macronista en la asamblea, consideraba que entre Macron y Mélenchon, el futuro del partido se jugaba más bien a la izquierda. Lo mismo ocurrió enl EELV.

Por ello, para lograr el acuerdo, France Insoumise, en nombre de una realpolitik electoral frente a EELV y el PS, ha optado por rebajar su programa electoral. En particular, en temas como la jubilación total a los 60 años, la desobediencia a los tratados de la Unión Europea e, incluso, en lo que respecta al aumento inmediato del salario mínimo a 1400€. En la misma lógica, la lógica esbozada durante la campaña presidencial de abrirse a las agrupaciones militantes de los barrios populares [colectivo On s’en mêle. Red nacional de activistas de los barrios populares] en el marco de la nueva Unión Popular es más que limitada. Por último, la Francia insoumise nunca ha buscado dar al NPA el pequeño pero real espacio que le correspondía en la lógica unitaria definida por la Unión Popular. Así, France Insoumise nunca se ha planteado la posibilidad de que Philippe Poutou fuera candidato en una circunscripción en la que podría haber sido elegible, y mucho menos que se presentara en Burdeos, dando continuidad a una actividad política común con la France Insoumise desde las elecciones municipales y regionales. Y, finalmente, frente a los regalos hechos al PS, que obtiene 3 veces más candidatos que su peso electoral, la FI sólo propuso 5 candidatos al NPA (3 veces menos que su peso electoral), en circunscripciones donde el NPA apenas tienes realidad militante, y sin mucha esperanza de elegibilidad… Todo un símbolo.

El NPA, que mantuvo hasta el final un marco de negociaciones con la voluntad de llegar a un acuerdo, se encontró con unos negociadores que no le hicieron ninguna propuesta seria, ni sobre el programa ni sobre los candidatos, salvo la de situar las siglas del NPA en un marco de alianza en el que no existía políticamente. Como dijo Philippe Poutou, “el NPA comprendió que, al final, su presencia no era realmente deseada por la France Insoumise”. Sin embargo, el NPA seguirá situándose en la dinámica que ha surgido en las últimas semanas, tratando de impulsar y participar en marcos militantes unitarios. Tal y como se recoge en la declaración de su Consejo Político Nacional, el NPA llamará a votar y a apoyar, incluso de forma militante, a los candidatos del NUPES que representen a la izquierda de la ruptura. En otras circunscripciones, frente a las candidaturas de los social-liberales, especialmente del PS, pero etiquetadas como NUPES, el NPA tratará de hacer oír una alternativa con candidaturas unitarias, procedentes del mundo del trabajo y de los barrios obreros, que representen una izquierda combativa, independiente de las instituciones y del social-liberalismo. El rechazo que ha sufrido el NPA demuestra que la FI pone todas las cartas en el lado institucional y la moderación socialmente compatible, mientras que muchas corrientes militantes quieren una lógica orientada a organizar una movilización unitaria y una organización desde abajo. Pero todo ello no no pone en cuestión análisis sobre lugar objetivo que ocupa esta alianza electoral en el campo político.

Nadie sabe realmente el impacto electoral que resultará de este acuerdo, pero el NUPES se está convirtiendo claramente en la principal amenaza electoral para una mayoría que apoye a Macron en la Asamblea. Sin duda, este será un tema central de la campaña y del debate político en las próximas seis semanas.

Hasta ahora, Macron había construido su imagen como baluarte contra la extrema derecha, contra su mejor enemiga, Marine Le Pen, jugando con la fibra anti-Frente Nacional entre el electorado tradicional de izquierdas. Esta lógica se verá totalmente desestabilizada a partir de ahora. Según las primeras proyecciones, la mayoría de los duelos de la segunda vuelta en las elecciones legislativas opondrían un candidato de En Marche a un candidato del NUPS.

Además, desde hace unos días, en todos los medios de comunicación y por parte de En Marche, todos los golpes van dirigidos contra Mélenchon y la nueva coalición. Muchos políticos deploran que el PS se sabotee a sí mismo aliándose con Mélenchon; habrían preferido que se saboteara uniéndose a Macron. Así que el riesgo, limitado pero real, de que la izquierda no sólo se convierta en la principal oposición a Macron, sino que incluso le prive de la mayoría, asusta mucho a la mayoría presidencial.

Por el momento no hay división en el PS, pero es evidente que en algunas circunscripciones se va a organizar una corriente disidente con candidatos opuestos al NUPES.

7/05/2022

Anexo. Carta de Xavier Mathie

Amigos, camaradas

He sido activista durante décadas y sólo en 2022 me he involucrado por primera vez en mi vida en una campaña presidencial para apoyar a Jean Luc Mélenchon, porque el futuro en común (L’avenir en común, programa de la Unidad Popular para las presidenciales] era, con mucho, el mejor programa para el cambio con posibilidad de ganar para estas elecciones.

¿Por qué resucitar al partido socialista cuyas traiciones lo han colocado donde merece estar: en la morgue?

¡Llegar a encontrar una alianza con este Partido, que durante más de 40 años no ha dejado de traicionar a la clase obrera, hasta instalar a un banquero que sólo ha conseguido que ¡la extrema derecha, la miseria y los multimillonarios alcancen el más alto nivel en la historia de este país! Ese banquero, cuyas peores agresiones tuvimos que soportar yo y los míos durante 5 años, es el las peores agresiones de sus milicias durante las manifestaciones contra sus abyectas leyes.

Cuando, al mismo tiempo, no se pudo llegar a un acuerdo con mis compañeros del NPA de Philippe Poutou, a quienes todos soñábamos con verle en la Asamblea Nacional… Es una pena que el único partido con el que no hemos conseguido llegar a un acuerdo es el único que no ha vomitado sobre la Unidad Popular y Jean Luc Mélenchon durante toda la campaña presidencial. Todos los demás, PS, EELV y el PCF, no ha dejado de vomitar su bilis contra nosotros, sin límites…

Me hubiera gustado que el Parlamento de la Unidad Popular al que me incorporé durante las elecciones presidenciales hubiera podido dar su opinión. Por desgracia, no fue así. Entonces, ¿qué sentido tiene este Parlamento?

Por supuesto, yo lo abandono a partir de hoy. Pero, como sé que este acuerdo evitará que Macron ejerza todo su poder al servicio de los ricos y a costa de los pobres, yo, el activista de izquierdas que siempre priorizará el interés común a la plaga del individualismo, con el corazón magullado y el vientre dolorido, seguiré apoyando a todos los candidatos de izquierda en estas elecciones legislativas, porque, pienso en toda las personas pobres y deseo una vida mejor para ellas.

¡FUERZA a la asamblea, FUERZA en la calle por un mundo mejor!

Xavier Mathieu

(Visited 826 times, 57 visits today)



Fuente: Vientosur.info