January 6, 2021
De parte de Memoria Libertaria
280 puntos de vista

M谩s all谩 de las p谩ginas gruesas est谩 “la historia de la gente”. Y ah铆 ha entrado el historiador Francisco Espinosa con Por la sagrada causa nacional. Historias de un tiempo oscuro. Badajoz, 1936-1939 (Editorial Cr铆tica). Un libro que pone nombres y apellidos a militares, falangistas, propietarios o autoridades locales de aquel “Nuevo Orden” franquista, y a la represi贸n de los vencidos, una purga con un 煤nico l铆mite: “no acabar con la mano de obra necesaria”.

Francisco Espinosa Maestre (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1954) retrata “a qu茅 qued贸 reducida la vida en la Espa帽a rural tras la matanza del 36”. Y deja ver las consecuencias: del franquismo “queda la ideolog铆a que impide avanzar, que a煤n late con fuerza en ciertas instancias pol铆ticas, judiciales, civiles, militares y eclesi谩sticas y que se transmite de generaci贸n en generaci贸n”, avisa el escritor en esta entrevista para elDiario.es.

En ‘Por la sagrada causa nacional’ aborda la represi贸n franquista. 驴Tanto queda por contar?

En realidad trata de mostrar a qu茅 qued贸 reducida la vida en la Espa帽a rural tras la matanza del 36, entre 1937 y 1939, per铆odo que si en algunas zonas del pa铆s fueron a帽os de guerra, en otras solo hubo espacio para la represi贸n de los vencidos y desafectos al Nuevo Orden. En Badajoz se dieron las dos situaciones. Est谩 claro que queda mucho por contar, sobre todo teniendo en cuenta que ciertos fondos documentales de car谩cter judicial y militar siguen a煤n vetados para la investigaci贸n pese a cumplir los plazos legales marcados por la ley.

驴Qu茅 significaron la violencia, el expolio o las denuncias para la construcci贸n de ese “Nuevo Orden” de la dictadura?

El Nuevo Orden se impuso por el terror y mediante un calculado plan de exterminio que buscaba la paralizaci贸n absoluta de aquellos sectores que hab铆an apostado por la democracia en Espa帽a desde el surgimiento de los grandes partidos y sindicatos obreros desde fines de siglo XIX hasta la lenta consolidaci贸n de las opciones pol铆ticas de izquierdas, es decir, todo el proceso que condujo y dio vida a la experiencia de la II Rep煤blica. La 煤nica forma de arrasarla fue eliminando a aquellas personas que m谩s se hab铆an comprometido p煤blicamente con ella y haciendo la vida imposible a los que permitieron seguir viviendo. El 煤nico l铆mite de la purga siempre fue no acabar con la mano de obra necesaria para no poner en peligro la vida econ贸mica.

Las historias que cuenta est谩n centradas en Badajoz pero, 驴son extrapolables a casi cualquier punto del pa铆s?

Aunque se refieran a Badajoz representan bien lo que ocurri贸 en las zonas rurales que fueron ocupadas en los meses que siguieron al golpe militar. Hablo pues de m谩s de la mitad del pa铆s: Andaluc铆a occidental, Extremadura, Castilla y Le贸n, Galicia, Navarra, parte de Arag贸n y de las Baleares o Canarias. Considero este trabajo como una nueva entrega de la historia de la provincia, de la que ya he mostrado su papel como una de las zonas clave de la reforma agraria republicana y la terrible experiencia que supuso la subida de las columnas fascistas desde Sevilla en agosto de 1936.

Aparecen en su libro historias de militares, falangistas, propietarios, autoridades locales e incluso “conflictos internos entre las fuerzas vivas”. 驴C贸mo cu谩les?

A trav茅s de una serie de apartados he mostrado aquella realidad por medio de lo que podr铆amos llamar la historia de la gente. Sus nombres rara vez llegar谩n a las grandes obras sobre el ciclo abierto en 1931 y cerrado en 1978, pero yo he querido darles la voz que nunca tuvieron contando sus peripecias vitales. A ello se dedican los apartados dedicados a la represi贸n y a su irracionalidad, al gran saqueo de los vencidos, al fomento de las denuncias o a la simple lucha por la vida. Hay tambi茅n otro apartado dedicado a los conflictos internos entre los vencedores y a los problemas creados por el env铆o de hombres al frente. Es muy interesante verlos a todos actuar en aquel contexto, unos por imposici贸n y otros pregonando que todo lo hac铆an por la Sagrada Causa Nacional.

Inauguraci贸n de una Cruz de los Ca铆dos en 1939

驴La violencia contra la mujer ten铆a un car谩cter especial o espec铆fico? 驴Qu茅 ejemplos aparecen en esta obra?

Hay un apartado espec铆fico dedicado a la violencia sobre la mujer, por m谩s que tambi茅n aparezca en otros. Fueron represaliadas por el mismo hecho de ser mujeres, por el protagonismo de muchas de ellas durante la Rep煤blica y tambi茅n por su relaci贸n familiar con hombres detenidos, asesinados o desaparecidos. Sus historias confirman el estado absoluto de indefensi贸n en que quedaron cuando desapareci贸 el estado de derecho. Daba igual la edad, como muestra la violaci贸n de una anciana delante de su nieta. Otro caso ocurrido nos permite ver c贸mo la violaci贸n de rojas no era delito para los militares fascistas. Todo depend铆a de qui茅n lo hiciera, ya que no era lo mismo ser un nadie como el violador de la anciana a ser falangista e informante de la Guardia Civil.

Y tambi茅n hay historias de testigos, vecinos, v铆ctimas鈥

Entre esas historias mencionar茅 algunas como la peculiar documentaci贸n que nos permite asistir desde una doble perspectiva a la ocupaci贸n de San Vicente de Alc谩ntara. O la depuraci贸n en torno al incautado diario Hoy, las andanzas de individuos como el subjefe provincial de Falange Ram贸n Carande Uribe, el alcalde de Fregenal Manuel Guridi o el de Azuaga, Adolfo Bustamante, los sobresaltos que afectaron a gente de orden como Tom谩s Rabanal o Bernardo Ezquer, la desconocida historia de Rodrigo Gonz谩lez Ort铆n, el autor del panfleto Extremadura bajo la influencia sovi茅tica; los conflictos entre Falange y Requet茅 a costa de la incorporaci贸n de algunas de sus fuerzas al frente o ante el decreto de unificaci贸n y, c贸mo no, la simple lucha por la vida en casos como el del teniente de alcalde de Azuaga Miguel Mu帽oz Murillo o el maestro freinetiano Maximino Cano Gasc贸n en Montijo. Son historias que confirman una vez m谩s que la realidad supera a la ficci贸n y que muestran sobre qu茅 cimientos se edific贸 el franquismo.

Y tira para su investigaci贸n de 60 expedientes, es decir, de sumarios instruidos por los propios golpistas.

La base documental est谩 constituida por una serie de expedientes judiciales militares pertenecientes en su mayor parte al Archivo del Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla, aunque tambi茅n los hay de archivos similares de Madrid y M谩laga. Dicha documentaci贸n representa una fuente de inmenso valor y al mismo tiempo una muestra de lo que podemos llamar documentaci贸n de parte. Todo en ella ha pasado por el filtro de los vencedores, empezando por las declaraciones de los encausados, transcritas a su estilo y manera por el personal judicial-militar. Si no le quitamos ese filtro seguir谩 expresando la ideolog铆a de los vencedores. El problema es que resulta muy f谩cil dejarse absorber por las palabras del poder.

La represi贸n y su car谩cter poli茅drico estallan sobre todo en esos a帽os de la guerra pero contin煤an en la etapa dictatorial, 驴es una violencia sin l铆mite contra los derrotados?

El ciclo represivo iniciado con el golpe militar de 1936 se prolong贸 sin interrupci贸n hasta 1944, en que la situaci贸n internacional con el hundimiento del nazifascismo aconsej贸 parar. Sin embargo, una vez visto que los aliados no iban a intervenir en Espa帽a y ante la permanencia y revitalizaci贸n de la lucha guerrillera, el r茅gimen inici贸 una nueva etapa represiva que se extendi贸 por la segunda mitad de los cuarenta y en algunos casos hasta ya entrados los a帽os cincuenta. Hablamos pues de un ciclo de dos d茅cadas.

Los relatos tienen nombres y apellidos. Hace poco vimos la denuncia de un descendiente de una persona que particip贸 en el juicio a Miguel Hern谩ndez. 驴Teme que alguien se pueda revolver con este libro?

No creo. Todo lo que en el libro se dice cuenta con respaldo documental y no precisamente de origen rojo sino de la justicia militar franquista. Lo importante hay que transcribirlo literalmente para que no haya dudas, procurando que quede clara la secuencia temporal y las vicisitudes de cada caso desde que se iniciaron las actuaciones hasta las firmas finales del auditor y de Queipo. Es la 煤nica manera de desvelar la irracionalidad de aquellas pantomimas pseudojudiciales. Debe quedar claro que, aparte de lo que se puede sacar para exponer cada caso, los documentos dan para mucho m谩s y se encuentran disponibles en el archivo para todos los que deseen verlos. Doy las referencias de todos ellos. En algunos casos me he servido tambi茅n de las investigaciones locales, que en Badajoz han sido bastantes.

Pasan los a帽os, las d茅cadas, y Espa帽a sigue sin resolver la mayor parte de las graves violaciones de los Derechos Humanos cometidas por los golpistas y luego por el franquismo. 驴Por qu茅?

Es normal que este proceso lleve tiempo. Frente a casos como el alem谩n, el austr铆aco o el italiano la particularidad espa帽ola es que el fascismo espa帽ol se consolid贸 tras la Segunda Guerra Mundial, disponiendo de cuatro d茅cadas para ir adapt谩ndose a las circunstancias de cada momento. A esto se a帽ade el modelo de transici贸n continuista y, en la misma l铆nea, la existencia de una derecha que nunca ha roto con el franquismo y de una izquierda que decidi贸 que el pasado no exist铆a. Quiz谩s de ah铆 vengan cierto tipo de sucesos que nunca han desaparecido y que con el paso de los a帽os parece que han ido a m谩s, hechos que nos recuerdan un pasado indeseable que nunca se ha ido.

Entre los pilares de la impunidad de los cr铆menes franquistas est谩n la cuesti贸n econ贸mica, las grandes fortunas nacidas del uso de los derrotados como bot铆n de guerra, y la Educaci贸n, el sometimiento premeditado de la sociedad a la ignorancia de su propio relato, a la desmemoria. 驴Lo ve as铆?

No hay que olvidar que el franquismo conform贸 la sociedad espa帽ola durante cuarenta a帽os y que el discurso dominante de la transici贸n consolid贸 un modo de afrontar el pasado que cal贸 en la clase media surgida al calor del desarrollismo. A la oligarqu铆a econ贸mica, llegado un momento, le pareci贸 estrecho el marco de actuaci贸n que le ofrec铆a la dictadura y vio bien la transici贸n controlada. Por su parte la desmemoria fue fruto de una educaci贸n absolutamente ideologizada que se perpetu贸 en la transici贸n y que abarcaba desde la ense帽anza primaria hasta la universitaria. En todo ello jug贸 un papel clave la Iglesia espa帽ola, que a煤n sigue en su batalla con el dinero de todos.

驴Qu茅 le parece que el actual Gobierno de Espa帽a proyecte una nueva Ley de Memoria Democr谩tica?

La lucha por la memoria se inici贸 en Espa帽a a mediados de los noventa y tuvo su momento 谩lgido en la d茅cada pasada hasta que se cerr贸 en falso cuando desde la pol铆tica y la justicia se acab贸 con la iniciativa del juez Garz贸n y lo que qued贸 fue una ley de memoria que no cubr铆a en modo alguno las expectativas planteadas. Lo de ahora es un nuevo intento que veremos en qu茅 queda. Hay que partir de que al igual que es imposible pactar con la derecha una ley de educaci贸n mientras no se derogue el concordato, tambi茅n lo es llegar a un acuerdo en este terreno. 驴Qu茅 se puede esperar de partidos que incluso niegan la existencia de desaparecidos y de fosas comunes?

驴C贸mo explicar铆a el deber de Memoria, la necesidad de conocer y contar bien la Historia?

Algunos historiadores europeos sensibilizados contra la tergiversaci贸n interesada del pasado han mantenido que el primer deber de la democracia es la memoria. Se entiende que en Espa帽a esta tarea no se iniciara en la transici贸n con todo el aparato franquista a煤n activo pero no se entiende en modo alguno que no se hiciera nada entre 1982 y 1996. Tengamos en cuenta que en nuestro pa铆s fue el impulso social el que tanto desde la historia como desde la memoria exigi贸 y consigui贸 que se mirara al pasado para dar sentido al presente. Gracias a ese empuje, realizado por lo general por lo que a la historia se refiere desde 谩mbitos ajenos al mundo acad茅mico, se abrieron espacios que la historia oficial hab铆a decidido mantener cerrados. Investigaci贸n hist贸rica hay de sobra; lo dif铆cil es trasladar ese conocimiento a la sociedad.

驴Qu茅 queda hoy de todo aquel “oscuro mundo”?

Queda la ideolog铆a que impide avanzar, que a煤n late con fuerza en ciertas instancias pol铆ticas, judiciales, civiles, militares y eclesi谩sticas y que se transmite de generaci贸n en generaci贸n. Y queda la desidia, el abandono y la falta de voluntad pol铆tica que impide poner al servicio de la sociedad la documentaci贸n depositada en numerosos archivos, lo que viene a ser como si no existieran. Sin duda se ha avanzado mucho a lo largo de estas cuatro d茅cadas pero ha sido un proceso demasiado lento y trabajoso debido a las trabas constantes que se han presentado una y otra vez. En todo caso, pese a todo, queda mucho por hacer.




Fuente: Memorialibertaria.org