January 14, 2021
De parte de C铆rculo 脕crata
303 puntos de vista
ferrer guardia anarquismo escuela moderna
El 14 de enero de 1859 nace en Alella (Espa帽a) el librepensador, mas贸n, militante y pedagogo libertario Francisco Ferrer Guardia. Hijo de Jaume Ferrer y de Mar铆a de los 脕ngeles Guardia, propietarios acomodados, cat贸licos creyentes y practicantes. 
Hasta los 10 a帽os estudi贸 en la escuela municipal de Alella, y durante los dos a帽os siguientes asisti贸 a la escuela de Tei脿. Cuando lleg贸 a los 12 a帽os, se acabaron sus d铆as de escuela. En octubre de 1873 encontr贸 colocaci贸n en la tienda de Pablo Ossorio, comerciante de tejidos amigo de su familia, en Sant Mart铆 de Proven莽als, barrio de Barcelona. La influencia de su due帽o, que era un anticlerical ardiente, min贸 la ortodoxia que hab铆a mamado en su casa y hab铆a llevado de casa y de la escuela; pero es evidente que la semilla de revuelta ya era sembrada en su esp铆ritu antes incluso de que se fuera de Alella, y cuando lleg贸 a la madurez, era un republicano y librepensador declarado y apasionado. 
Con el trabajo pudo ahorrar para pagarse la exenci贸n del servicio militar y completar su formaci贸n aprendiendo franc茅s. El 30 de julio de 1878 entr贸 al servicio de la Compa帽铆a de Ferrocarriles, haciendo servicios en Catalu帽a, Madrid, Zaragoza y Alicante, y poco tiempo despu茅s se cas贸 con Teresa Sanmart铆 Guiu, una joven que hab铆a conocido en el tren. Haciendo de revisor ten铆a que ir de la frontera francesa en Barcelona y viceversa, lo que le permiti贸 convertirse en un valioso medio de comunicaci贸n entre Manuel Ruiz Zorrilla, el l铆der republicano, y sus adherentes de Espa帽a. 
En 1884 se inici贸 en la masoner铆a, participando en la logia “La Verdad” de Barcelona. En esta tarea insurgente continu贸 hasta el 19 de mayo de 1885, que dimiti贸 del cargo y se estableci贸 en Par铆s. Esta decisi贸n est谩 relacionada con la insurgencia de Santa Coloma de Farners, de la que tom贸 parte. Los primeros a帽os de Ferrer en Par铆s fueron a帽os de pobreza y lucha. De primeras regent贸 una tienda de vinos en larue Pont Neuf 19, que transformar谩 en un peque帽o restaurante llamado “Libertad”; y durante su tiempo libre le铆a los autores libertarios y establec铆a una estrecha amistad con el anarquista Charles Malato. De 1889 en adelante se gan贸 la vida dando lecciones de espa帽ol, mientras hac铆a de secretario sin sueldo de Ruiz Zorrilla del Partido Republicano Progresista. 
En 1890 se afili贸 a la logia mas贸nica “Las vrai Expertos de Par铆s”. En 1892 particip贸 en el Congreso Librepensador de Madrid. En aquella 茅poca pensaba en la organizaci贸n de un gigantesco complot revolucionario, pero no mucho despu茅s del derrumbe de su vida familiar -desde abril de 1899 viv铆a maritalmente con L茅opoldine Bonnard, parisina y 13 a帽os m谩s joven que Ferrer-, se inici贸 un cambio en su actitud hacia el partido republicano y para con el acci贸n pol铆tica en general, militante decididamente en el movimiento anarquista. Brevemente, lleg贸 a sentir que las revoluciones pol铆ticas no pod铆an dar frutos duraderos en Espa帽a mientras m谩s de la mitad de sus compatriotas permanecieran analfabetos, y la educaci贸n del resto, miserable, tanto de m茅todos como de esp铆ritu. Por eso volvi贸 a Barcelona, 鈥嬧媍on el dinero donado (un mill贸n de francos) por su alumna Ernestine Meunier, y en septiembre de 1901 la Escuela Moderna fue abierta en el n煤mero 56 de la calle de Bail茅n. En esta empresa tendr谩 el apoyo de la maestra Soledad Villafranca, que se convertir谩 en su nueva compa帽era. 
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Ferrer no era tanto el iniciador como el sistematizador del movimiento por la ense帽anza racionalista. La novedad de la Escuela Moderna era, en primer lugar, la aplicaci贸n de m茅todos modernos y cient铆ficos de pedagog铆a, y en segundo lugar, la introducci贸n de una filosof铆a definidamente racionalista, humanitaria y antimilitarista. Ferrer no pensaba que su misi贸n fuera simplemente de dar a sus compatricios algo mejor que la educaci贸n deplorable servida por el Estado y la Iglesia. Cre铆a que su sistema era un mejoramiento, no s贸lo respecto a la ense帽anza espa帽ola -lo que habr铆a sido una pretensi贸n modesta-, sino respecto a la ense帽anza tal como es practicado en el mundo en general. Se daba cuenta ya de la dificultad de llevar a cumplimiento sus ideas -de encontrar profesores, libros de texto y material escolar adecuados a su punto de vista. Pero este punto de vista era absolutamente bueno, no para Espa帽a solamente, sino para toda la humanidad, no ten铆a ninguna duda. Se hab铆a convencido de que las cosas extraterrenales o no exist铆an o no importaban, y le parec铆a que su primer deber de educador era de llevar esta idea a la mente de los ni帽os. Y a煤n m谩s profunda que la rebeli贸n contra el sobrenaturalismo, hab铆a la rebeli贸n contra la dominaci贸n y explotaci贸n de clase. Por otra parte, la educaci贸n estatal era a los ojos de Ferrer al menos tan nociva como la educaci贸n eclesi谩stica. 

La Escuela Moderna era clara y abiertamente una escuela de ciudadanos rebeldes, una escuela que se proclamaba anarquista. Era muy natural, pues, que excitara el mayor horror en los esp铆ritus clericales y conservadores. Ferrer se hab铆a convencido de que Espa帽a no estaba madura para la Revoluci贸n; pero el objeto de su obra era de enmendar la inmadurez educando librepensadores. Por lo tanto, sus enemigos afirmaban que su “revolucionarismo” era sin贸nimo de terrorismo. Para llevar a cabo la educaci贸n que se propone Ferrer crea la editorial de la Escuela Moderna: publica una serie de m谩s de cuarenta vol煤menes de cubierta roja y variados en su contenido. Algunos de ellos son textos elementales de lectura, aritm茅tica, geograf铆a, gram谩tica, etc. Otros son tratados m谩s complejos como el Origen del Cristianismo, de Malvert; La sustancia universal, de Bloch y Paraf-Javal; y la Evoluci贸n superorg谩nica, de Lluria, provista de un prefacio del doctor Ram贸n y Cajal. M谩s importante, sin embargo, que los libros de texto, como testimonio del esp铆ritu y los m茅todos de la Escuela Moderna, es el Bolet铆n mensual que publicaba. Entre las dos series o 芦茅pocas禄 de esta publicaci贸n, aparecieron en total sesenta y dos n煤meros. el Bolet铆n es, de hecho, un peri贸dico pedag贸gico dirigido, no a los ni帽os, sino a los padres, y muy especialmente a los maestros. Consiste en gran parte en traducciones de obras de Paul Robin, 脡lis茅e Reclus, Flammarion, Anatole France, Gustave Herv茅, Herbert Spencer, Haeckel, Kropotkin, Gorki, Tolstoi, y especialistas franceses, belgas, italianos y estadounidenses en cuestiones de educaci贸n y de higiene. Tambi茅n la editorial publicar谩 el peri贸dico anarquista La Huelga General, que reivindicar谩 y justificar谩 esta medida revolucionaria como herramienta de lucha. Huelga decir que la coeducaci贸n era un principio fundamental de la Escuela; y que los maestros deb铆an renunciar a todo castigo, material o moral, salvo que pudiera haber en las necesarias consecuencias de la falta misma. Las recompensas tambi茅n eran tab煤 como los castigos, y el incentivo de hacer la competencia eliminado hasta donde era posible. Se insiste a menudo en los m茅ritos de la ense帽anza “integral”, es decir, la educaci贸n no basada en distinciones de clases, sino igualmente adecuado para todos los ciudadanos. 
El 31 de Mayo de 1906, Mateo Morral, que hab铆a hecho de bibliotecario en la Escuela Moderna tir贸 una bomba a los reyes de Espa帽a reci茅n casados, cuando la comitiva nupcial pasaba por la Calle Mayor de Madrid. Ferrer fue detenido el 4 de junio y estuvo m谩s de un a帽o en la C谩rcel Modelo de Madrid. La Escuela Moderna y muchas otras fueron cerradas, y aunque 茅l fue absuelto de complicidad en el acto de Morral, lo fue indudablemente para 茅l el comienzo del fin. Al salir de la prisi贸n, Ferrer trat贸 de obtener autorizaci贸n para volver a abrir su escuela; pero despu茅s de aplazarlo durante dos a帽os, el ministerio de Instrucci贸n P煤blica decidi贸, justo antes de su muerte, que la autorizaci贸n no pod铆a ser acordada. La raz贸n alegada era que los libros empleados no cumpl铆an los requisitos reglamentarios. 
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Privado de llevar a cabo su obra en el campo que hab铆a elegido, se vio forzado a crear uno de m谩s ancho para sus energ铆as: la Liga Internacional para la Educaci贸n Racional de la Infancia. Esta organizaci贸n internacional no era m谩s que una consecuencia l贸gica de sus principios. Anatole France se convirti贸 en presidente honorario de la Liga; Ferrer era presidente; CA Lais, vicepresidente; Charles Albert, secretario; y el Comit茅 internacional estaba constituido por Ernest Haeckel (Alemania), William Heaford (Inglaterra), Giuseppe Sergi (Italia), Paul Guille (B茅lgica), y H. Roorda van Eysigna (Suiza). Esta liga contaba a finales de 1908 con s贸lo 442 socios, la mitad en Francia. 

A comienzos de julio de 1909 se inicia la guerra con Marruecos y el gobierno moviliza el ej茅rcito y los reservistas. Este hecho provocar谩 la Semana Tr谩gica, para los reaccionarios, o la Revoluci贸n de Julio, para los insurgentes. La guerra es rechazada por el esp铆ritu popular por tres razones. En primer lugar, el anarquismo que domina entre los obreros es esencialmente una doctrina internacionalista y pacifista. Mira la bandera sin emoci贸n y considera el “honor nacional” como un mito inventado por los militares y los curas que conspiran con los capitalistas en el proceso de explotaci贸n que 茅ste llaman gobierno. En este aspecto, las opiniones de los socialistas son pr谩cticamente id茅nticas a las de los anarquistas. En segundo lugar, esta campa帽a ten铆a la apariencia de una guerra de pura agresi贸n, empresa al dictado de un grupo de millonarios, estrechamente relacionados con el Gobierno, cuyos intereses eran completamente extra帽os al obrero espa帽ol. Se cre铆a, tambi茅n, con o sin raz贸n, que muchas de las acciones mineras eran los jesuitas o por los jesuitas. En tercer -y esto es lo que llev贸 a las mujeres a miles en las filas de los contestatarios- la cuesti贸n del servicio militar era totalmente injusta. Por un lado, el hijo del burgu茅s, que pod铆a permitirse pagar trescientos duros para la exenci贸n, no le hac铆a falta poco ni mucho presentarse a filas; por otra parte, la mayor铆a de reservistas que entonces eran llamados eran hombres que despu茅s de pasar dos a帽os en el ej茅rcito, hab铆an podido volver a la vida civil y casarse. Entonces los arrancaban de sus esposas y de sus familias, para derrochar su vida. 
Durante todos los trasiegos las mujeres representaron un papel principal. Era en buena medida una revuelta de mujeres. Las manifestaciones y los actos de protesta contra la guerra son cada vez m谩s numerosos. Se forma un Comit茅 de huelga con tres miembros (Antoni Fabra Ribas, Miguel Villalobos Moreno y F. Miranda) que representan los sindicalistas, los socialistas y los anarquistas. Por medios sencillos, pero efectivos, la proclamaci贸n de la huelga general para el lunes d铆a 26 de julio se extiende por las poblaciones manufactureras de Catalu帽a. Nominalmente deb铆a ser una protesta pac铆fica, s贸lo de 24 horas, contra la aventura marroqu铆. Frente a los primeros disturbios se declara el estado de guerra. El movimiento se hab铆a escapado entonces completamente del control del Comit茅 de huelga. Pero no fue ning煤n orden de los jefes que llev贸 al estallido decisivo. Fue en parte la impaciencia de los reservistas, fue en parte que los l铆deres se manten铆an de banda, consternados, y fue en parte un rumor muy extendido que diez soldados catalanes hab铆an sido fusilados en llegar a Melilla.
Ferrer Guardia fue detenido el 31 de agosto por miembros del somat茅n de Alella acusado de ser el autor y jefe de la revuelta; resulta que los d铆as de gestaci贸n y de desarrollo de la insurrecci贸n, Ferrer ni estaba en Barcelona, 鈥嬧媏ra en su mas铆a de Mongat. Los diez mil vol煤menes de la librer铆a de la Escuela Moderna ser谩n requisados 鈥嬧媦 34 centros que impart铆an ense帽anza seg煤n los criterios ferreristas fueron clausurados por el gobernador. Uno de los principales diarios cat贸licos, el Universo, en un art铆culo publicado inmediatamente antes de la captura, mostraba gran preocupaci贸n de miedo que, como en el proceso de Madrid de 1907, se escapara de las manos de un tribunal civil. Los tribunales civiles, observaba, ten铆an la costumbre de insistir en pedir “pruebas de culpabilidad claras, precisas y decisivas”; y se帽alaba la superior utilizaci贸n de los tribunales de honor militares y navales, los cuales “no necesitan someterse a pruebas concretas, sino que se satisfacen con una convicci贸n moral, formada en la conciencia de quienes los componen”. El estado de guerra hab铆a cesado hac铆a tiempo, y la ley normal del pa铆s hab铆a retomado su vigencia. Pero con esta ley las personas acusadas de delitos contra el ej茅rcito deb铆an ser juzgadas por el ej茅rcito, y seg煤n un conjunto de disposiciones que dejaban el preso en la posici贸n m谩s desventajosa. 
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El s谩bado d铆a 9 de octubre, se constituy贸 el Consejo de guerra en la C谩rcel Modelo de Barcelona para juzgar a Francisco Ferrer. Hasta las normas del procedimiento judicial militar, groseramente injustas como son para con el acusado, no fueron observadas en su caso; fue un juicio farsa espectacular. Fue condenado a muerte, y, a pesar de las manifestaciones de protesta que se organizaron en toda Europa, el 13 de octubre de 1909 fue fusilado en el foso del castillo de Montju茂c (Barcelona, 鈥嬧婥atalu帽a); sus 煤ltimas palabras fueron: “Soy inocente. Viva la Escuela Moderna!”. Tanto en Espa帽a como fuera de Espa帽a, Ferrer ha sido a menudo llamado “el Dreyfus espa帽ol”. Las semejanzas entre ambos “asuntos” son, verdaderamente, clar铆simas. En cada caso vemos el militarismo, inspirado por el clericalismo, pisando 谩speramente los principios y las pr谩cticas judiciales m谩s llanos. La v铆ctima es en cada caso un personaje odiado por la Iglesia, en Francia un jud铆o, en Espa帽a un librepensador. Pero la gran diferencia entre los dos casos radica en que el Gobierno espa帽ol mat贸 a la v铆ctima. Quiz谩s tuvo en cuenta el caso Dreyfus y decidi贸 buscar la seguridad en el irreparable. 
Mantienen actualidad las palabras pronunciadas por Kropotkin en Londres despu茅s de la muerte de Ferrer Guardia: “Ahora est谩 muerto, pero es nuestro deber explicar su obra, continuarla, difundirla y atacar todos los fetiches que mantienen a la humanidad bajo el yugo del Estado, el capitalismo y la superstici贸n”. Tras su muerte multitud de centros basados 鈥嬧媏n los postulados de la Escuela Moderna se esparcieron por todo el mundo, desde Suiza hasta Am茅rica. Una de las m谩s importantes fue la Modern School de Nueva York, fundada en 1911. Numerosos calles europeos llevan su nombre. En Bruselas, el 5 de noviembre de 1911, se erigi贸 un monumento, obra del arquitecto Adolphe Puissant y del escultor Auguste Puttemans, fruto de una suscripci贸n popular internacional. El 13 de octubre de cada a帽o, la Universidad Libre de Bruselas rinde un homenaje en su honor ante su estatua. Durante la Revoluci贸n espa帽ola la plaza barcelonesa de Urquinaona tomar谩 su nombre, as铆 como el Teatro Borr脿s de la ciudad. A finales de 1987 se constituy贸 en Barcelona la Fundaci贸n Ferrer Guardia, dedicada a promover su figura y sus ideas.
Fuente: Estel Negre



Fuente: Circuloacrata.blogspot.com