November 26, 2020
De parte de Federacion Anarquista Santiago
228 puntos de vista

FRENTE A LA PANDEMIA CAPITALISTA, SOLIDARIDAD ENTRE LOS PUEBLOS: An谩lisis de coyuntura (Abril 2020)

FRENTE A LA PANDEMIA CAPITALISTA,
SOLIDARIDAD ENTRE LOS PUEBLOS

An谩lisis de coyuntura (Abril 2020)

El 2020 se inicia con algunas modificaciones a nivel de la regi贸n pero sobre todo
con la continuidad de la inmensa movilizaci贸n del pueblo chileno, esa revuelta popular
que lleva ya bastante m谩s de 100 d铆as, ha modificado la situaci贸n social y pol铆tica de
dicho pa铆s, pero tambi茅n de la regi贸n. Abre un nuevo escenario y se inscribe, como
dec铆amos en anteriores an谩lisis, en la oleada de movilizaciones que vienen
desplegando los pueblos latinoamericanos (Hait铆, Ecuador y en otros pa铆ses con menor
intensidad). Son tiempos de pueblos en la calle, son tiempos de lucha.
Al mismo tiempo, empieza en el mundo una crisis econ贸mica que se profundiza
con el coronavirus y su impacto en los mercados internacionales. La cuesti贸n del
petr贸leo y sus efectos en las econom铆as perif茅ricas de Latinoam茅rica tambi茅n pueden
impactar en el costo de vida y la legitimidad de la tecnocracia ultraliberal que sigue
como parte de esta nueva fase en nuestro continente.
Pero tambi茅n, la pandemia del coronavirus trae una serie de cambios en esta
etapa que es dif铆cil y prematuro estimar su calado. Sin embargo, su impacto nos obliga
a hablar de una situaci贸n nueva, una etapa global que est谩 cambiando con una pol铆tica
de control de grandes poblaciones y aumento de medidas represivas, donde se hacen
evidentes adem谩s los estragos ocasionados por m谩s de tres d茅cadas de neoliberalismo
con el desmantelamiento de la salud p煤blica y la seguridad social.
Dividiremos este an谩lisis de coyuntura en dos secciones: una primera abordando
la movilizaci贸n en Chile y los cambios pol铆ticos y sociales en el continente y una
segunda con un an谩lisis primario acerca de la nueva coyuntura desatada a partir de la
expansi贸n del Covid-19. 

CHILE: LA REVUELTA POPULAR QUE ABRE UNA NUEVA ETAPA

 “(鈥) una Asamblea Constituyente es el medio utilizado por las clases
privilegiadas, cuando una dictadura no es posible, ya sea para prevenir una revoluci贸n,
o, cuando una revoluci贸n ya ha estallado, para detener su progreso con la excusa de
legalizarla, y retirar muchos de los posibles logros que el pueblo haya obtenido durante
el per铆odo insurreccional鈥 (E. Malatesta, 1930)

 El pueblo chileno lleva seis meses de revuelta social en la calle. A lo largo y
ancho del pa铆s se han desarrollado protestas desde el 18 de octubre, d铆a en que
Santiago colaps贸. La gota que derram贸 el vaso fue el aumento del pasaje de metro, y
fue el movimiento estudiantil quien encendi贸 la mecha de la rebeld铆a. Los molinetes
eran saltados por miles de j贸venes ante las caras de impotencia de los carabineros.
R谩pidamente la protesta estudiantil gan贸 simpat铆as importantes en el seno del pueblo,
al punto tal de que otros sectores se fueron sumando a la misma, y de las estaciones
de metro la protesta salt贸 a las calles.
La represi贸n del estado no se hizo esperar: decreto de Estado de Sitio para
Santiago y la regi贸n metropolitana. Pero la rebeld铆a se extendi贸 r谩pidamente y en los
d铆as siguientes todo el pa铆s estaba alzado y se ampliar铆a el Estado de Sitio y toque de
queda a toda la geograf铆a chilena.
Millones de personas en las calles a lo largo de estos seis meses -como se
evidenci贸 el pasado 8 de marzo en Santiago-, y tambi茅n miles de barricadas,
asambleas territoriales, los movimientos sociales saliendo a la calle, sindicatos en pie
de lucha -especialmente la Uni贸n Portuaria- y un amplio desarrollo de actividades y
medidas de lucha cotidianas. Entre ellas, la ocupaci贸n de Plaza Italia, convertida ahora
en Plaza Dignidad.
El pueblo chileno dijo basta a treinta a帽os de neoliberalismo, herencia de la
dictadura. Se quebraba as铆 el miedo y la gente sal铆a a la calle en forma masiva por
TODO, ya no solo por un reclamo sectorial, tal como vimos importantes luchas
estudiantiles, feministas, ecol贸gicas, etc., en a帽os anteriores.
As铆, esta crisis del experimento neoliberal chileno puede caracterizarse como
la respuesta de los sectores populares a una radicalizaci贸n de los niveles de
precarizaci贸n de la vida o una crisis de reproducci贸n de la vida ejercida desde los
sectores dominantes, y que desde hace d茅cadas tiene consecuencias concretas en
nuestros cuerpos y territorios. Los altos niveles de endeudamiento, la p茅rdida de
derechos sociales, la sobreexplotaci贸n, la flexibilizaci贸n laboral, la nula seguridad
social, el despojo del agua y la tierra, el ascenso de los feminicidios, no hicieron m谩s
que hacer explotar esta olla a presi贸n de d茅cadas de abusos e injusticias. La respuesta
de la clase dominante no se hizo esperar, tanto en el plano represivo como en el
pol铆tico institucional. Inmediatamente iniciada la revuelta, el Estado profundiz贸 su
car谩cter autoritario disfrazado de democracia. Ya son conocidas las aberrantes cifras
que ha dejado el terrorismo de Estado en la regi贸n: en datos del Instituto Nacional de
Derechos Humanos a febrero 2020, existir铆an, 3.765 personas heridas, 10.365 persona
detenidas, cerca de 2.500 prisioneros y prisioneras pol铆ticas, 411 personas con lesi贸n
ocular, 34 personas con estallido ocular o perdida de la visi贸n, 1.541 vulneraciones a
los derechos humanos denunciadas, de las cuales 192 corresponden a violencia pol铆tico
sexual y una cuarentena de personas muertas. Complementando lo anterior en este
par de semanas transcurridas de marzo, ya hay tres personas asesinadas por agentes
del Estado, quienes tambi茅n siguen mutilando, torturando y encarcelando.
El gobierno y los partidos de derecha buscaron una salida que no s贸lo permitiera
salvar al modelo neoliberal sino al propio sistema capitalista en Chile e idearon una
salida v铆a reforma constitucional. La burgues铆a chilena se dispon铆a a “sacrificar” parte
de la Constituci贸n de 1990 herencia de la dictadura pinochetista. Pero s贸lo est谩n
dispuestas a maquillar dicha Constituci贸n en una Asamblea Constituyente.
Lamentablemente, dicha propuesta lanzada por y desde arriba fue recogida por
diversas organizaciones de izquierda, que comenzaron a jugar en el terreno que el
sistema quer铆a y necesitaba.
As铆, la firma del acuerdo “por la paz y la nueva constituci贸n” del d铆a 15 de
noviembre, marca una posici贸n unitaria de los partidos del orden (conservadores,
liberales y progresistas, desde la UDI hasta el Frente Amplio) en pos de la mantenci贸n
del Estado de Derecho, la institucionalidad heredada de la Dictadura y la advertencia
de una posible salida de los militares a la calle pero esta vez con impunidad
garantizada, frente a la masividad de la protesta y la intensificaci贸n de la acci贸n
directa en el marco de un llamado de huelga general a principios de marzo.
El hecho de que hasta hoy las movilizaciones contin煤en a pesar de los
oportunistas de siempre, quienes se han sentado una vez m谩s en la mesa de la
burgues铆a a pactar sobre nuestras vidas, marca un elemento importante de esta
revuelta y entrega orientaciones a tener en cuenta para lo que viene en los meses
siguientes. A pesar de los intentos por parte del bloque dominante por disminuir la
conflictividad social y los llamados de gran parte de la izquierda a canalizar el
descontento en el proceso constituyente iniciado desde arriba, la profundidad de la
crisis social expresada en altos grados de precarizaci贸n de la poblaci贸n y el
descontento social como respuesta a esto, dif铆cilmente va a ser controlada o
disminuida por alg煤n paquete legislativo o la inyecci贸n de recursos en alg煤n 谩rea
prioritaria (salud, educaci贸n, previsi贸n). A nuestro entender, uno de los grandes temas
que sustentan la movilizaci贸n y la simpat铆a hacia 茅sta, es la inexistencia de derechos
sociales, sumado al saqueo del agua y la destrucci贸n de los ecosistemas.
Son tiempos de creatividad y audacia, el conflicto seguir谩 abierto y
seguramente se profundizar谩n las acciones que re煤nan, que a煤nen posiciones y que
apunten a crear pueblos fuertes; las calles seguir谩n llenas de gente, gran parte de los
oprimidos y las oprimidas ya han aprendido que la movilizaci贸n y la organizaci贸n son
claves en la recuperaci贸n de la vida, es tiempo de generar alternativas organizativas
que apunten a fortalecer el protagonismo popular, la organizaci贸n y la acci贸n directa
y no por el contrario, atajos constitucionales que van a oxigenar la dominaci贸n en la
regi贸n chilena.
Ya sabemos que lo que al principio part铆a al parecer de manera espont谩nea, en
donde ninguna organizaci贸n pod铆a auto-designarse como vocera del movimiento, se ha
ido transformando en un per铆odo fecundo para la politizaci贸n de territorios, para la
irrupci贸n de nuevas organizaciones y variadas expresiones de lucha para los diversos
problemas de la vida social (especial atenci贸n merece el surgimiento por doquier de
asambleas territoriales), en donde adem谩s se han ido legitimando la autodefensa, la
acci贸n directa y la movilizaci贸n como herramienta de lucha.
Por todo esto decimos que solo vemos al “proceso constituyente” como un
proceso restituyente, el cual viene solamente a dar una salida institucional al
conflicto, que, por cierto, operar谩 en funci贸n de los intereses de la clase dominante.
Este proceso viene a reconstituir el poder del Estado y sus instituciones puestas en
total descr茅dito luego del estallido de la revuelta, por tanto, este proceso es m谩s una
necesidad de la burgues铆a que de los oprimidos y las oprimidas.
Por consiguiente, apostar por este proceso constitucional al calor de esta
revuelta social, no es m谩s que entregar el destino de este movimiento a quienes nos
oprimen. Una nueva constituci贸n no cambiar谩 las relaciones de poder en la regi贸n
chilena, tampoco es garant铆a de derechos sociales y de una vida digna.
La pregunta que nos hacemos es: 驴fortalecemos un proceso institucional por
arriba o ponemos todas nuestras fuerzas en la construcci贸n de poder popular desde
abajo? L贸gicamente, optamos por lo segundo, siempre. La disputa no est谩 en el terreno
de las instituciones sino en lo que el pueblo sea capaz de desarrollar para derribar el
sistema capitalista e ir construyendo una nueva sociedad.
La etapa est谩 abierta y las revueltas y movilizaciones populares que han
sacudido buena parte de Am茅rica Latina (adem谩s de Chile, tambi茅n en Ecuador, Hait铆
y Colombia) continuar谩n seguramente en breve.
Lo 煤nico que no tiene futuro es continuar apostando, como hace parte de la
izquierda, al juego dentro del sistema. All铆 solo se reivindica la democracia burguesa
y al capitalismo y se votan leyes represivas, tal como ocurri贸 en Chile por buena parte
de esa izquierda que pretende transformar algo con esas herramientas que s贸lo sirven
para perpetuar un orden de privilegios.
La 煤nica salida es fortalecer al pueblo y sus organizaciones, abrir cauces a las
luchas populares y construir un Frente de Clases Oprimidas que re煤na esas expresiones
y se postule la ruptura de este injusto sistema. 

ANTE LA PANDEMIA CAPITALISTA, SOLIDARIDAD ENTRE LOS PUEBLOS

Vivimos un momento que parece constituir una bisagra hist贸rica, una nueva
cepa de un virus de la gripe, el SARS-CoV-2, que conmociona al mundo entero, cerrando
fronteras, golpeando fuertemente la econom铆a global y causando la muerte de miles
de personas. Nos parece importante, desde el Anarquismo Organizado ir elaborando –
aunque sea preliminarmente- algunos an谩lisis y l铆neas de acci贸n sobre los efectos que
est谩 teniendo y puede tener esta crisis en el campo social-pol铆tico.
La aparici贸n y propagaci贸n del virus pone al descubierto, una vez m谩s, el
rotundo fracaso del sistema capitalista, mostrando sus facetas m谩s crueles, inhumanas
y peligrosas para las clases oprimidas. En primer lugar pone de relieve que los avances
tecnol贸gicos en el 谩mbito de la salud, no han podido prevenir ni contrarrestar este
fen贸meno, dando cuenta que los billonarios recursos sociales que administran las
empresas farmac茅uticas y de salud no est谩n puestos en mejorar la calidad de vida de
los y las habitantes y prevenir enfermedades sino en maximizar sus ganancias, aqu铆 no
hay m谩s que sentido com煤n capitalista, pero que tiene sus efectos en la crisis de salud
que se est谩 viviendo en el mundo entero.
Esta pandemia no es un castigo divino o una “prueba a la humanidad”, es una
expresi贸n de la crisis civilizatoria-ecol贸gica que azota a nuestro planeta. La
mantenci贸n de las ganancias capitalistas genera que ecosistemas enteros sean
arrasados, la optimizaci贸n genera que se eliminen los genomas “no productivos”, y la
mercantilizaci贸n de cuerpos y territorios hace que la posibilidad de que un virus mortal
elimine a un porcentaje de la poblaci贸n mundial sea un riesgo que se asume en pos
de la mantenci贸n de la econom铆a mundial.
Estamos en un punto de quiebre, en donde la humanidad se debate en la
continuidad del sistema de dominaci贸n capitalista o la vida.
Por otro lado, no es menor el dato de que el coronavirus tiene efectos
devastadores sobre la poblaci贸n m谩s golpeada de los 煤ltimos a帽os: la que supera los
60 a帽os. Esto tanto en t茅rminos de salud, a partir de la falta de vacunas, el incremento
en los medicamentos, el abandono de una parte importante de tratamientos, as铆 como
tambi茅n en el sistema previsional, donde ha sido el sector hist贸ricamente m谩s
castigado, teniendo como referencia inmediata la antipopular reforma jubilatoria de
Macri de 2017, y su modificaci贸n durante el actual Gobierno, para el caso argentino,
su completa privatizaci贸n en Chile siguiendo el modelo norteamericano, los recortes
al Sistema 脷nico de Salud (SUS) en Brasil, etc. El campo popular deber铆a, en este
sentido, buscar que se juzguen como criminales algunas de las reformas m谩s recientes,
as铆 resuena la eliminaci贸n del Ministerio de Salud por el anterior gobierno argentino
como un crimen contra la salud p煤blica, que tuvo como consecuencia inmediata el
rebrote de sarampi贸n, una enfermedad que hab铆a sido extinguida en Latinoam茅rica. A
las claras, la poblaci贸n adulta mayor es la poblaci贸n 鈥渟obrante鈥 de un sistema social
que viene colapsando. Con todo lo hasta aqu铆 expuesto, queda en claro que la vida y
la salud son un negocio, m谩s que un derecho.
En la regi贸n latinoamericana, la clase trabajadora m谩s precarizada y
empobrecida ser谩, sin lugar a dudas, la v铆ctima principal de la situaci贸n generada por
la pandemia. As铆 ser谩n golpeadas personas que no cuentan con alcantarillado y agua
potable, vi茅ndose imposibilitadas de atender muchas de las medidas higi茅nicas
necesarias, las familias hacinadas en piezas e inquilinatos no pueden atender el
aislamiento preventivo, las decenas de miles de personas en situaci贸n de calle no
cuentan con un hogar donde resguardarse, las y los trabajadores independientes que
ganan su sustento diario no pueden atender los llamados al confinamiento o la
poblaci贸n privada de libertad que sufre el hacinamiento, el trato cruel y la
desprotecci贸n planificada.
En consonancia con esta idea, la historia nos ha mostrado que en m谩s de una
oportunidad, las enfermedades y el control sobre nuestros cuerpos, ha sido utilizado
por los distintos Estados como arma en funci贸n de sus intereses imperialistas. Adem谩s
de los conocidos experimentos del nazismo, en Am茅rica Latina tuvimos casos
emblem谩ticos como la inoculaci贸n de s铆filis en la poblaci贸n guatemalteca por parte
del Ej茅rcito estadounidense. Semejantes aberraciones solo son posibles en un orden
social capitalista, y que hace a m谩s de uno dudar sobre el origen particular de este
virus, en el seno de una de las potencias imperialistas que viene disputando el orden
mundial. Diversas teor铆as han circulado que abonan en este sentido y desnudan la
crueldad del sistema y sus pol铆ticas imperiales.
La respuesta del arriba. Estados de Excepci贸n
Junto a la crisis sanitaria que hoy vivimos, vale poner en relevancia los
mecanismos que han utilizado los distintos Estados para contener la pandemia. Para el
Anarquismo Organizado este es un elemento clave en las proyecciones pol铆ticas que
podamos asumir a mediano y largo plazo. El p谩nico, el miedo y el desconcierto han
fortalecido el discurso totalitario de la crisis sanitaria. En este sentido, las medidas
m谩s restrictivas y represivas se posicionan a nivel de Estado como las m谩s efectivas
para contener un virus que se esparce en miles de personas cada d铆a, desarrollando un
discurso b茅lico, patriotero y que desconoce las clases sociales.
Asimismo, pa铆ses con la capacidad de centralizar la econom铆a y restringir
severamente las libertades de su poblaci贸n, tal como el caso de China, refuerzan su
modelo de gesti贸n estatista del capital, ante un neoliberalismo que hace agua en
Europa, Estados Unidos y Am茅rica Latina, donde la imposibilidad de paralizar la
econom铆a hace inocua cualquier medida de contenci贸n al virus. En consecuencia,
asistimos a una disputa dentro de la clase dominante, en donde el modelo de gesti贸n
neoliberal y centralista se baten en un duelo a muerte para decidir qui茅n liderar谩 una
nueva fase en la historia del sistema capitalista.
Las clases oprimidas deben estar alertas, el Estado de Excepci贸n Permanente
se refuerza e indistintamente los Estados del mundo sacan a la calle a los militares,
otorg谩ndoles poder de gesti贸n, planificaci贸n y acci贸n en esta crisis. Un claro ejemplo
de esto es el actual toque de queda instaurado en la regi贸n chilena, que va desde las
22 hasta las 05 horas, con la 煤nica funci贸n de controlar las calles, reprimir y volver a
tener presencia en poblaciones y avenidas en donde desde la revuelta social del 18 de
octubre, no ten铆an mayor capacidad operativa. Al d铆a de hoy ya van m谩s de 300
detenidos y detenidas por el toque de queda, que sin duda no son del barrio alto sino
de los barrios populares. Algo similar ocurre en Argentina donde las personas detenidas
superan los 3200 y tambi茅n en otros pa铆ses como Per煤 y Paraguay. Los militares en las
calles no aportan en nada al control del virus, es solo la garant铆a de contenci贸n a una
clase oprimida cansada del gobierno y su pol铆tica genocida. 

Consecuencias sociales y m谩s represi贸n

El impacto social y econ贸mico de la r谩pida propagaci贸n del coronavirus est谩
quedando en evidencia. Por un lado, sabemos que el freno de la econom铆a mundial lo
pagaremos los y las de abajo. Ya en los pa铆ses donde el virus est谩 m谩s esparcido se han
producido despidos y reducci贸n de salarios, y ni que hablar de los efectos arrasadores
que est谩 teniendo en los sectores desocupados y precarizados. En Uruguay, en los
primeros d铆as, de m谩s de 21 mil env铆os al seguro de paro, m谩s de 3500 eran despidos,
es decir un 15% .Al momento de escribir, los env铆os al seguro de paro totalizan m谩s de
60 mil. En Argentina, a la fragilidad producto de la deuda p煤blica, y la intenci贸n del
gobierno de pagarla a costa del pueblo, se le sumar谩 el da帽o que genera esta
pandemia, que expresa la debilidad de un orden econ贸mico que tiene a casi el 50% de
la poblaci贸n en la pobreza, y una tasa alt铆sima de trabajadores y trabajadoras
precarizadas, a quienes el aislamiento est谩 afectando de sobremanera al verse
restringidas sus fuentes de supervivencia . De la misma forma, el sector privado
evidencia el saldo de despidos que la crisis va a dejar para salvar las ganancias
patronales como queda evidente en el intento de despido de 1500 trabajadores y
trabajadoras de la multinacional Techint en Argentina.
Mientras se propaga el virus, la clase dominante se atiende en cl铆nicas privadas
con la mejor tecnolog铆a disponible a un alt铆simo precio, y por otro lado, nuestra clase
debe tratarse en hospitales carentes de insumos m茅dicos, personal y recursos. Mientras
nuestra clase aborda con miedo el sistema de transporte atestado de gente, la clase
dominante va a pasar su cuarentena a sus casas de veraneo en las playas m谩s
exclusivas. Mientas la incertidumbre econ贸mica ronda los hogares de nuestra clase, la
burgues铆a acapara alimentos y productos de higiene. Incluso en Chile, comunidades
enteras no disponen de agua para la higiene como en Petorca, mientras que en esos
mismos territorios, latifundistas y trasnacionales acumulan agua para sus proyectos
extractivistas en la producci贸n y comercializaci贸n de palta. Cabe destacar en el caso
de Chile, que los ex谩menes de Covid-19 son pagos, costando 30 d贸lares
aproximadamente, siendo el 煤nico pa铆s de Latinoam茅rica que cobra el examen, al cual,
claro est谩, solo acceden los sectores pudientes.
Por otro lado, la restricci贸n de derechos pol铆ticos y mecanismos de control
social m谩s agresivos avanzan, ganando consenso social como 煤nica forma de garantizar
el freno de la pandemia. Todo esto dentro del marco de una supuesta democracia, que
f谩cilmente se modula hacia estados de excepci贸n, imitando las t茅cnicas de control de
la tan cuestionada dictadura del PC Chino.
Veamos el caso argentino a modo de ejemplo: con el decreto de cuarentena y
aislamiento social obligatorio que Alberto Fern谩ndez sancion贸 el 19 de marzo, se
cristaliza el car谩cter represivo de la estrategia de contenci贸n de la pandemia. Se
anunci贸 la salida a las calles de todas las fuerzas represivas, incluido el ej茅rcito.
Configurando un virtual鈥損or ahora, ya que puede ser establecido prontamente- Estado
de sitio, dejando a la poblaci贸n a merced de la violencia diaria que ejerce el aparato
represivo con la excusa de frenar el avance del virus. Sabemos que estos dispositivos
de control social se van a llenar de recursos y experiencia, y que habr谩 que ver si son
deshabilitados una vez terminada la pandemia. Estimamos que salvo se pongan en
marcha otras formas solidarias y desde abajo para contener la propagaci贸n del virus,
el control y la represi贸n servir谩n como mecanismo para 鈥渃ontener鈥 tambi茅n el posible
descontento que generen los efectos de esta crisis y que persistir谩n una vez
terminada. Mientras tanto, el despliegue de las fuerzas represivas por todo el territorio
est谩 dejando indefenso al grueso de las organizaciones de los sectores populares.
En los hechos, ya hubo un adelanto con la represi贸n desatada por Rodr铆guez
Larreta contra las y los manteros, que devino en la muerte de la vendedora ambulante
Beatriz Mechato, y la posterior detenci贸n de Juan Grabois y 12 militantes m谩s de la
CTEP. En este sentido, Alberto Fern谩ndez decidi贸 expresar la decisi贸n de la cuarentena
general con una conferencia p煤blica junto no solo a Rodr铆guez Larreta, sino tambi茅n
al Gobernador Morales, responsable del encarcelamiento de Milagros Sala. Un acto
cargado de simbolismo que busca mostrar la unidad de la clase pol铆tica a la hora de
defender y reafirmar la autoridad estatal en estas circunstancias, dejando de lado
cualquier diferencia que haya en materia de derechos humanos o pol铆ticos. No es
tampoco casual la arenga fascistoide de Berni a la Polic铆a Bonaerense, sin nada que
envidiarle a la cuestionada gesti贸n de la represora Bullrich.
En Argentina, ya en estos primeros d铆as de cuarentena se suman miles de
detenciones por circular, lo que demuestra la disposici贸n de los gobiernos provinciales
y nacional para llenar las comisar铆as y c谩rceles que ya funcionan con grandes niveles
de hacinamiento corriendo altos riesgos de contagio, como fue visibilizado por los
motines que protagonizaron los internos de la c谩rcel de Bower en C贸rdoba. Se
profundiza, entonces, el ataque a los DDHH de los cuales se jacta en su ret贸rica el
kirchnerismo. Sobre esto debemos recalcar que la Gendarmer铆a que patrulla las calles
es la misma que recientemente asesin贸 a Maldonado, que la Prefectura que realiza los
controles es la misma que fusilara por la espalda a Rafael Nahuel, y que las polic铆as
provinciales son las responsables de miles de casos de gatillo f谩cil a lo largo y ancho
del pa铆s. 

Las trabajadoras en primera l铆nea.

Que sigan trabajando o que est茅n en su casa, las mujeres est谩n en primera l铆nea
en la lucha contra la pandemia, pero tambi茅n las primeras v铆ctimas de la crisis sanitaria
actual.
La crisis destaca el rol esencial de ciertos sectores de actividades (salud,
educaci贸n, preescolar, ocupaciones del cuidado, agro-alimentario y distribuci贸n,
limpieza, trabajo social, transportes y entrega, etc.). Sin embargo, son mujeres, la
mayor铆a de las veces mal pagadas y precarizadas, que principalmente trabajan en la
mayor parte de estos sectores.
Con esta crisis la poblaci贸n descubre de nuevo las profesiones 煤tiles
socialmente, las que no se puede prescindir y que responden a las necesidades
esenciales de todos y todas.
En todos estos sectores, las trabajadoras enfrentan a una doble pena. No s贸lo
deben seguir trabajando con el riesgo de contaminarse y de contaminar a su familia
por falta de protecci贸n adecuada y de consignas de higiene claras. Tambi茅n, tienen
problemas con la gesti贸n del cuidado de sus propios hijos e hijas en raz贸n de los
horarios at铆picos y aun mas cuando est谩n en situaci贸n de familia monoparental.
El desigual reparto de las tareas no va a resolverse por el hecho del
confinamiento. Recordemos que las mujeres garantizan la mayor铆a de las tareas
dom茅sticas y del cuidado de los ni帽os y las ni帽as, tambi茅n cuando est谩n en pareja. En
el caso en que los padres est谩n en teletrabajo, 隆se
imagina f谩cilmente c贸mo pueden repartirse las tareas en las parejas en las que ya son
atendidas por las mujeres el resto del tiempo! Son las madres las que acompa帽an a sus
hijos e hijas y hacen el seguimiento de los deberes y se a帽ade a eso el tratamiento de
las tareas dom茅sticas que no dejan mucho tiempo al teletrabajo para las que pueden
pretenderlo.
El confinamiento generalizado represente un riesgo suplementario para las que
viven violencias en el seno de la pareja. Las asociaciones especializadas, que
acompa帽an a las mujeres v铆ctimas de violencias, dan la voz de alarma desde el anuncio
del confinamiento. La ausencia de momento de descanso que representaban los
per铆odos de horarios de trabajo al exterior de las v铆ctimas y/o de los agresores, la vida
com煤n de forma continua, van matem谩ticamente aumentar el n煤mero de actos de
violencia (que sean psicol贸gicas, f铆sicas o sexuales). En un contexto de aislamiento
total, en el que la palabra clave es no salir (y sobretodo sin sus ni帽os y ni帽as), sin
posibilidades de esconderse para llamar a las asociaciones, a l铆neas directas, la
vigilancia y la intervenci贸n de los y las vecinas son cruciales. M谩s que nunca la
expulsi贸n del c贸nyuge violento debe ser la regla para proteger a las mujeres pero
tambi茅n a sus hijos e hijas, pues hoy, por ejemplo en Francia, son testigos pero
tambi茅n co-v铆ctimas de la violencia machista.
Si el confinamiento es necesario para frenar la propagaci贸n de la epidemia, no
se puede hacer sin medidas espec铆ficas para las mujeres v铆ctimas de violencias
patriarcales. Por todas partes, seamos vigilantes y solidaric茅monos para que este
per铆odo de confinamiento no sea insoportable para mujeres.
Podemos decirlo desde ahora: de ninguna manera las trabajadoras pagar谩n esta
crisis. Ni por un regreso masivo de las mujeres a casa, ni por el debilitamiento del
c贸digo del trabajo. 隆Nuestras luchas colectivas deben estar a la altura de las
circunstancias actuales!

Brasil: crisis pol铆tica a punto de estallar en medio de la pandemia

En Brasil el gobierno de Bolsonaro sigue con sus pr茅dicas ultraliberales,
burguesas, irracionales y anticient铆ficas en medio a la pandemia del coronavirus.
Bolsonaro, cada vez m谩s aislado, se opone a la cuarentena social y enfrenta
resistencias dentro de su base de apoyo. Cuando empiez贸 la crisis de coronavirus, el
gobierno coquete贸 con intentos golpistas, movilizando sus bases reaccionarias y
militares en defensa de sus pol铆ticas ultraliberales y autoritarias contra el corrupto
congreso brasile帽o. Tambi茅n, mencion贸 el Estado de Sitio para agitar sus bases
militares en medio a la pandemia y recibir apoyo pol铆tico. Sigue con este modelo de
hacer pol铆tica que usa la movilizaci贸n de su base social de extrema-derecha para lograr
sus objetivos reaccionarios y que, en medio de la pandemia, reproduce teor铆as
irracionales y conspiratorias de que el virus es apenas una histeria de los medios.
La econom铆a brasilera, ya antes de la pandemia, ven铆a con bajo crecimiento y
el aumento del costo de vida. La total incapacidad del neoliberalismo brasile帽o para
mitigar los efectos de la crisis, desarrollan mejores condiciones para que el pueblo se
oponga al proyecto neoliberal de Paulo Guedes y Bolsonaro en medio plazo, pues el
discurso oficial del gobierno y el apoyo de los medios, promet铆an que con los recortes
y saqueo de derechos de los y las de abajo, la econom铆a brasile帽a crecer铆a
sustancialmente. Mismo con el desgaste de la soluci贸n neoliberal, el gobierno de
Bolsonaro fue incapaz de proponer soluciones fuera de su cartilla econ贸mica, y sigue
apoyando que las y los trabajadores paguen por la pandemia. Peor, Bolsonaro y sus
apoyadores m谩s fan谩ticos, junto con sectores de la burgues铆a, empezaron una campa帽a
contra el aislamiento social, con un discurso demag贸gico de defensa de los empleos y
de la econom铆a. Aunque no desarrollan ninguna alternativa econ贸mica para los y las
de abajo y los sectores precarizados, el ejecutivo sigue con la tensi贸n de contrariar las
resoluciones m茅dicas y proponen el fin de la cuarentena.
La campa帽a 鈥淓l Brasil no puede parar鈥 fue impulsada por la familia Bolsonaro
y la extrema-derecha por la difusi贸n masiva de 鈥渇akenews鈥 en los software de
comunicaci贸n y sigue la l贸gica de que los y las de abajo paguen con su vida, con hambre
o con sus sueldos la crisis. En los medios, la idea de impeachment empieza a mostrarse
en los diarios y la clase dominante y la burgues铆a discute silenciosamente opciones
para actualizar el marco de sistema de dominaci贸n, obviamente, con p茅rdida para la
clase trabajadora. Destacandose la crisis del pacto federativo y la disputa entre
sectores de la derecha, con pol铆ticos de los estados brasile帽os haciendo una defensa
del aislamiento en oposici贸n a la posici贸n del Bolsonaro con objetivos electorales.
En el campo de la oposici贸n de la clase trabajadora, la huelga petrolera y las
manifestaciones de las mujeres el ocho de marzo empezaron las luchas de 2020, pero
la situaci贸n de coronavirus han cancelado las protestas por la memoria y justicia en el
caso de Marielle Franco y por presupuesto para la educaci贸n, que podr铆an fortalecer
una ola de protestas sociales contra el ajuste neoliberal y sus recortes brutales.
Asimismo, siguen, casi todos los d铆as, los cacerolazos contra el gobierno y la
insatisfacci贸n de los y las de abajo ha producido una victoria con el aumento del apoyo
econ贸mico para sectores desempleados. Tambi茅n, han aumentado las presiones
populares en defensa de Sistema 脷nico de Salud, precarizado a煤n m谩s por Bolsonaro y
que ahora tiene que recibir presupuestos por la emergencia de salud.
La intensa precarizaci贸n del empleo, con los de abajo trabajando sin derechos
laborales es una cat谩strofe donde la pandemia trae la amenaza del hambre para los/as
de abajo. Las mujeres son las m谩s afectadas por el desempleo, representando m谩s de
la mitad de la desocupaci贸n. Y en las favelas/villas y ocupaciones los riesgos para la
salud de los trabajadores/as son mayores pero crecen acciones de apoyo mutuo y
solidaridad entre los/as de abajo, como alternativa popular para un gobierno antipueblo. Tambi茅n empiezan acciones directas populares con saqueos en mercados y el
gobierno Bolsonaro enfrenta su destino final con el avance de la crisis y de la pandemia.

Europa: centro actual de la pandemia

Por otro lado, vemos como en Europa, donde tambi茅n han sido atacados los
sistemas de salud con medidas neoliberales y donde no se han tomado las precauciones
necesarias previamente a la llegada del Covid-19, la pandemia causa estragos. M谩s de
10 mil personas muertas en Italia y m谩s de 5700 en Espa帽a, con cifras que aumentan.
Se han aplicado sistemas de control de poblaciones a gran escala: 15 millones de
personas confinadas en el norte de Italia, Francia tambi茅n y con una circulaci贸n muy
restringida, hablan a las claras que los Estados aprovechan la situaci贸n para poner en
pr谩ctica mecanismos de manejo de poblaciones en situaciones de crisis, militarizando
la vida social, represi贸n y otras medidas que nos hacen recordar a 茅pocas pasadas,
pero con un perfeccionamiento de los mecanismos.
Mientras tanto, se desarrolla sin problemas en Europa el mayor movimiento de
tropas en una maniobra y entrenamiento militar en las fronteras con Rusia, donde
participan 20 mil soldados norteamericanos y 10 mil de los restantes pa铆ses de la OTAN.
All铆 parece no haber riesgo de contagio. Es el dise帽o de un mundo h铆per controlado en
extremo y militarizado con la finalidad de contener las protestas y revueltas sociales
para que el capital haga su fiesta. La expansi贸n de esta pandemia les sirve de excusa
para probar sus “mecanismos”.
Para completar esta caracterizaci贸n, a nivel cultural tambi茅n se manifiestan
efectos, con el refuerzo del individualismo, el peligro del 鈥渙tro鈥 y la cultura del
鈥渟谩lvese quien pueda鈥, sumado que se busca hacer de cada 鈥渃iudadano鈥 un potencial
vigilante. En este marco no sorprende la tendencia de la poblaci贸n, que est谩 en
capacidad econ贸mica, al acopio de alimentos y v铆veres.
En definitiva, el virus est谩 evidenciando la lucha de clases: sanidad p煤blica
desbordada, servicios sociales desatendidos, trabajadoras precarizadas manteniendo
los servicios b谩sicos mientras los cargos directivos se protegen en casa, expedientes
de regulaci贸n temporal de empleo a cargo de fondos p煤blicos en empresas millonarias,
carencia de pruebas diagn贸sticas y medios de autoprotecci贸n para las clases populares
y represi贸n a las m谩s precarizadas para permanecer a casa, o abusos policiales de todas
las fuerzas represivas, avaladas por el Gobierno de la Generalitat en el caso de
Catalu帽a y por el Estado espa帽ol en general. Mientras tanto, mano laxa con las fugas
a segundas residencias, tambi茅n con empresas que no son de primera necesidad y
obligan a asistir a las trabajadoras y los trabajadores poni茅ndolas en riesgo, clase alta
y pol铆tica con medidas sanitarias privadas a su disposici贸n, uso de hoteles como
hospitales, entre otras medidas que nos llevan a afirmar que la expropiaci贸n de
infraestructuras es una necesidad evidente y una responsabilidad de clase y humana.

Estado de emergencias en Medio Oriente

El “Estado de emergencia” es el primer m茅todo utilizado para los estados de
Medio Oriente, que se ha convertido en escenario abierto de guerra durante muchos
a帽os. Las pol铆ticas, que se configuran de acuerdo con las necesidades de los estados y
los capitalistas en lugar de las necesidades de la gente, contin煤an en el proceso del
Covid-19.
No es importante para los estados las muertes en medio de la epidemia. Tomar
medidas para el futuro con respecto a la poblaci贸n despedida resulta una p茅rdida de
tiempo y dinero para los estados. El principal problema de los estados y las empresas
de hoy es cu谩les ser谩n los efectos econ贸micos de la epidemia y c贸mo evitar una
rebeli贸n social. Las precauciones y medidas tomadas son enteramente en funci贸n de
esto 煤ltimo: prohibiciones de viaje, prohibici贸n de todo tipo de actividades,
prohibiciones de organizaci贸n, toques de queda, retenes.
Es obvio que con medidas autoritarias y militaristas, los primeros sectores a los
que se dirijan los mecanismos de control ser谩n aquellos excluidos o que ir谩n siendo
excluidos, como inmigrantes, mujeres, desempleados, personas sin hogar.
Las personas que viven en diferentes geograf铆as en el Medio Oriente dan testimonio de
un proceso en el que los estados van militariz谩ndose y volvi茅ndose m谩s autoritarios. 

Los sistemas de salud luego de m谩s de 30 a帽os de neoliberalismo

La salud p煤blica ha sido objetivo de reiterados ataques y reformas neoliberales,
recortando sus recursos y desmantel谩ndola. Tomemos por ejemplo Chile, laboratorio
del neoliberalismo. All铆 la salud p煤blica viene siendo desmantelada desde la dictadura
de Pinochet y profundizada su mercantilizaci贸n durante el pacto transicional. El
traspaso de los consultorios a las municipalidades, la concesi贸n de los hospitales, el
traspaso (saqueo) de recursos hacia cl铆nicas privadas, los recortes presupuestarios, la
eliminaci贸n de la salud comunitaria, el quiebre del v铆nculo entre los barrios y sus
centros de salud, ha generado la crisis actual de la salud, en donde sabemos que no
existen ni las condiciones ni los medios para hacerle frente a esta crisis. A煤n sin llegar
al peor escenario, escasean los insumos m茅dicos y de seguridad, como tambi茅n
personal, no hay una amplia cobertura de camas ni respiradores, por ende las clases
oprimidas ser谩n fuertemente golpeadas por la pandemia al no poder pagar el
tratamiento y cuidados adecuados ante el virus.
En buena parte de Europa la privatizaci贸n sanitaria de los 煤ltimos 10 a帽os que,
ir贸nicamente, tambi茅n fue fruto de otra crisis (la del 2008, por si lo hab铆amos olvidado)
que ha dejado un panorama nefasto en el 谩mbito de la sanidad. Multitud de centros
hospitalarios con plantas cerradas, menos personal y peores condiciones laborales,
entre otros. Deja en evidencia que el modelo privatizador actual no es solo un error y
una estafa sino que nos expone y nos hace todav铆a m谩s vulnerables como sociedad.
Y 驴ahora qu茅?, el Estado desv铆a a personas enfermas a centros privados por
carencia de recursos en los centros p煤blicos y las facturas las pagaremos despu茅s todas
y todos. Mientras, aplauden a los y las profesionales, a quienes han estado condenando
con los recortes desde el 2008 tanto el Estado espa帽ol como la Generalitat de
Catalunya, y en otros pa铆ses del continente y el mundo.
Todo esto no es casual, por cierto, sino que es parte de la planificaci贸n de la
clase dominante, en donde la mercantilizaci贸n de los derechos sociales nos ha
arrebatado hasta el que se nos atienda ante una enfermedad, es m谩s, el saber si se
est谩 contagiado depende la capacidad monetaria de cada uno. Esta necro-pol铆tica de
asesinato masivo contra los sectores empobrecidos es la verdadera cara del sistema de
dominaci贸n.

Los efectos de un sistema ecocida y genocida

El capitalismo es un sistema de dominaci贸n que desprecia la vida humana. Lo
estamos viviendo en estos d铆as pero as铆 ha sido a lo largo de la historia: las guerras, los
genocidios, las pol铆ticas represivas, el hambre, son algunas de esas bestiales pol铆ticas
que el sistema lleva a cabo con sus personeros e instituciones encargadas del “trabajo
sucio”.
A ello debemos sumarle la pol铆tica de saqueo de recursos y devastaci贸n del
planeta. La pol铆tica imperial que se ha venido desarrollando desde la conquista de
Am茅rica por parte de Europa y luego, cuando ese mismo continente arras贸 con 脕frica
y Asia principalmente, acaparando las riquezas para el desarrollo del capitalismo
monop贸lico y de sus Estados garantes.
Hoy estamos en una etapa cada vez m谩s concentradora del capital y tecnificada
en lo que refiere al saqueo. Hoy, 2153 mil-millonarios poseen m谩s riqueza que 4600
millones de seres humanos, es decir, el 60% de la humanidad. Son constantes las
migraciones hacia Europa de millones de personas que sufren las m谩s atroces
vejaciones en el camino a la costa, para luego sufrir otras en el cruce del Mediterr谩neo,
si logran cruzarlo. O viviendo en verdaderos campos de concentraci贸n -que es en lo
que han convertido a los campos de personas refugiadas- en Turqu铆a, mientras este
Estado dictatorial utiliza a las y los migrantes como arma de presi贸n a Europa para que
茅sta le financie con decenas de miles de millones de euros. As铆, de este modo, la
Turqu铆a de Erdogan tiene fondos frescos para combatir al pueblo kurdo, hacer que su
poblaci贸n viva bajo Estado de Sitio constante e invadir Siria y ahora Libia.
Con guerras, con invasiones o simplemente con inversiones, el capital
multinacional viene devastando el planeta. No se respetan los ecosistemas tal cual
existen, ni la reservas de agua o de bosques. Alcanza con se帽alar lo acontecido en la
Amazon铆a con la “temporada de incendios” desarrollada por la burgues铆a rural brasile帽a
con total apoyo de Bolsonaro y en otros pa铆ses de la regi贸n. El capitalismo no solo mata
gente, mata a la naturaleza, y l贸gicamente con ello dificulta m谩s la vida humana. El
capitalismo solo sabe sembrar terror y muerte. Es lo contrario a la vida. 

Bosquejando la etapa que se abre a escala planetaria

En anteriores materiales ven铆amos analizando un cambio en la etapa, sobre
todo a ra铆z de las importantes movilizaciones que se desarrollaban en Am茅rica Latina
y otras partes del mundo, cambio que a煤n sigue abierto.
Ahora, sin lugar a dudas, la pandemia del Covid-19 permite al sistema
capitalista una importante reestructura para tecnificar a煤n m谩s su dominio, saqueo y
control sobre pueblos enteros. Los controles de poblaciones que se vienen llevando a
cabo, impidiendo los movimientos y controlando los desplazamientos de la gente, la
militarizaci贸n de pa铆ses enteros, el Estado policial que se desarrolla en general, las
tecnolog铆as aplicadas en materia de seguridad ahora desplegadas con el argumento de
“controlar la pandemia”, la proliferaci贸n de discursos racistas y ver al “otro” ya no solo
como un “enemigo” sino como un “vector de contagio”, el cierre masivo de fronteras,
el cierre de mercados y la consolidaci贸n por la v铆a de los hechos de grandes bloques o
zonas econ贸micas, al mismo tiempo de que los Estados reclaman una nueva soberan铆a
que estaban dispuestos a entregar hasta hace poco a los organismos transnacionales o
multilaterales, los cambios en las formas de trabajo implant谩ndose el tele-trabajo o
trabajo a domicilio a gran escala, la p茅rdida de derechos sociales y empobrecimiento
mayor a煤n de grandes capas de la poblaci贸n mundial, la posibilidad para los capitalistas
y sus organismos como el FMI y otros de aplicar sus propuestas de reformas para
continuar saqueando los derechos de los y las de abajo, son solo algunos de los ejes
que parecen perfilarse en el dise帽o de la etapa que se viene. Una sociedad h铆pervigilada para ser saqueada.
Esta pandemia les viene como anillo al dedo a las clases dominantes de cada
pa铆s y del mundo para tomar las medidas que estiman necesarias para contener las
protestas sociales en curso en varios puntos del planeta. Con el pretexto de la
pandemia sacan al Ej茅rcito y todas las fuerzas policiales a la calle a reprimir al pueblo,
cuando en realidad lo que se necesita son medidas de salud p煤blica y recursos puestos
en ello, no en la represi贸n.
Pero se abre una etapa tambi茅n donde es muy probable que las luchas
populares cobren nuevos br铆os: no se detendr谩n las movilizaciones en Chile, Francia,
Colombia o en diferentes partes del orbe. Los pueblos est谩n en las calles, la pandemia
tendr谩 su pico m谩ximo y luego se ir谩 retornando paulatinamente a una cierta
“normalidad”, que no ser谩 id茅ntica a la situaci贸n anterior, pero donde la gente ir谩
retornando al trabajo, se ir谩n retomando las actividades normales y los pueblos
ganar谩n las calles y campos nuevamente.

La Resistencia…

Expresiones de resistencia ya se vienen dando. En Europa se han manifestado
cacerolazos en el marco de la cuarentena, y huelgas en sectores donde se impone la
continuidad del trabajo a costa de la salud de los trabajadores y las trabajadoras,
incluyendo f谩bricas de gran porte y con sindicatos poderosos. En Argentina ya se han
expresado quienes trabajan en el sector mercantil, reclamando el cierre de los
shoppings, as铆 como en otros 谩mbitos laborales se discuten medidas de protecci贸n de
la salud. En Uruguay, el sindicato de la construcci贸n logr贸 un acuerdo de licencia
especial, que en un primer momento el Ministerio de Econom铆a hab铆a hecho fracasar.
Del mismo modo, el gobierno uruguayo sostiene un aumento de tarifas y del IVA a partir
del 1 de abril y las medidas para aquellos sectores que no cuentan con seguridad social
son nulas al momento. Se cacerolea y se han desarrollado infinidad de ollas populares
en los barrios y a partir tambi茅n de sindicatos.
Creemos que para lo que se viene es importante tener en cuenta algunas l铆neas
de acci贸n, como la lucha contra despidos, suspensiones y reducciones de salarios,
reclamo de subsidios econ贸micos para sectores precarizados y desocupados as铆 como
la garant铆a de acceso a alimentos y elementos de primera necesidad, defensa del
sistema de salud p煤blica exigiendo mayor presupuesto para el sector como as铆 tambi茅n
mejoras en las condiciones laborales de sus trabajadores y trabajadoras, garantizar
que el sistema de salud privada se ponga al servicio de las necesidades populares, sin
lucro, y apelar a la solidaridad entre los y las de abajo para contener la propagaci贸n
del virus evitando el avance del control social. Lo mismo puede decirse de la seguridad
social, que sea un servicio p煤blico y no est茅 en manos de privados como las AFP en
Chile o AFAP en Uruguay, incluso deben aumentarse los aportes patronales para que
sean los due帽os del capital los que paguen el costo de esta crisis.
La pandemia y sus efectos no surgen de la naturaleza sino de un determinado
sistema que hace posible estas crisis a costa de la salud y el bienestar de la mayor铆a
de la poblaci贸n mundial, urge resistir esta situaci贸n desde una perspectiva
revolucionaria, articulando las luchas del hoy con la sociedad que so帽amos.
Es claro, en esta situaci贸n de extrema gravedad, que los pueblos siguen
luchando en la medida de sus posibilidades: cacerolazos, ollas populares, formas de
solidaridad desde abajo que se han desarrollado, todo ello abreva en las mejores
tradiciones de lucha y organizaci贸n de los y las de abajo. Tenemos la convicci贸n que
la solidaridad y el apoyo mutuo son nuestras mejores armas como clase, y organizadas
territorialmente, permiten construir a futuro. Se organizan brigadas sanitarias por
doquier, en donde se hacen cargo del abastecimiento de personas adultas mayores y
personas con diversidad funcional; es importante generar y apoyar estas redes de
apoyo -al igual que las ollas populares-, lo mismo otros esfuerzos que permitan a los y
las de abajo enfrentar esta crisis de la mejor manera, incluyendo las redes de apoyo a
las mujeres y a las ni帽as y los ni帽os que sufren violencia patriarcal, problema que se
acrecienta ante el encierro.
As铆 tambi茅n crecen las protestas por la vida, peque帽as comunidades rurales y
del litoral chileno cortan el camino con barricadas para evitar que la clase alta llegue
a sus fundos y casas de veraneo. Las trabajadoras y los trabajadores, por su parte,
paralizan su producci贸n realizando manifestaciones que exigen el cierre de locales y
la suspensi贸n de actividades laborales tanto en Europa como en Am茅rica Latina. Toda
esta voluntad debe transformarse en una HUELGA GENERAL POR LA VIDA, la cual sea
efectiva y sin contemplaciones.
Esta pandemia y sus efectos abren una posibilidad importante a los pueblos:
por un lado, nos permite una cr铆tica implacable al modelo neoliberal y sus medidas
aplicadas desde los a帽os setentas, plantear con m谩s firmeza la defensa de la salud
p煤blica y la seguridad social y todos los derechos y servicios sociales, reforzando las
luchas en su defensa y contra su privatizaci贸n o precarizaci贸n, lo mismo que en lo
referente al trabajo y las condiciones de vida. Permite a su vez una cr铆tica feroz al
sistema capitalista: cr铆tica a la propiedad privada, cr铆tica al Estado, las pol铆ticas
securitarias, el af谩n de lucro, etc.
Y por sobre todo, nos permite plantear o al menos bosquejar, las nuevas
relaciones sociales que queremos, la nueva vida. En forma parcial o global, permite
que vayamos reafirmando cada vez m谩s nuestro proyecto de sociedad socialista y
libertaria. 

Para limitar el da帽o social

La pandemia habr谩 sido el detonante del crac y de la crisis financiera prevista
desde hace mucho tiempo por todos los economistas serios. Luego de la crisis de 2008,
los Estados hab铆an tomado enormes sumas de los fundos p煤blicos para salvar a los
operadores y los bancos privados. Una vez m谩s la econom铆a-casino va a quebrar, y ser谩
en proporciones sin duda peores que en 2008.
Con su cortejo de despidos y de subempleo, esta crisis golpear谩 en primer lugar
a las clases populares que van a hacer frente a un incremento del desempleo, de los
tiempos parciales, de los trabajos precarios, con una reducci贸n del ingreso.
Para restringir los da帽os, se necesita por una parte fortalecer la protecci贸n
social, para amortiguar el choque, y por otra parte hacer pagar el capital. Eso supone:

– la revocaci贸n de la reforma del seguro de paro y no s贸lo su suspensi贸n 

– la revocaci贸n de la destrucci贸n de las pensiones, y no s贸lo su suspensi贸n

– la prolongaci贸n de los plazos para abortar, de un per铆odo igual al per铆odo del
confinamiento, para descongestionar los hospitales y anticipar las consecuencias
previsibles del confinamiento

– la gratuidad de los transportes para reducir las aglomeraciones y los vectores del
contagio

– la prohibici贸n de los despidos durante el per铆odo del confinamiento, en
mantenimiento del salario de los contratistas particulares, de los trabajadores
interinos, en contracto temporal y de los asalariados encubiertos (contratista
independiente uberizados en particular)

– la requisa de las habitaciones vac铆as, de los alquileres Airbnb y los semejantes, de
los habitaciones de hotel, para proteger en condiciones de confinamiento sanitario
dignas las familias sin techo, los y las migrantes que sobreviven en campamentos
salvajes o encerrados en centros de detenci贸n, personas sin papeles que a veces son
apiladas en casas u okupa insalubres.

– para los ingresos bajos, una moratoria sobre los alquileres y las facturas de energ铆a,
de agua, de tel茅fono y del Internet, la prohibici贸n de los desalojos. Y una renta b谩sica
de inserci贸n para aquellas personas en situaci贸n de pobreza.

Tambi茅n se hace imperioso desarrollar el control social de toda la red de salud,
con pleno dotaci贸n y financiamiento de las instituciones de cuidado, garant铆as y
protecci贸n de derechos a los y las trabajadoras de la salud, comercio, industria
sanitaria, log铆stica y transporte, servicios p煤blicos y poblaci贸n campesina. Es
imprescindible fomentar una cultura de vida y solidaridad, de auto- protecci贸n y
cuidado colectivo que nos permita superar la actual sensaci贸n de p谩nico y de “s谩lvese
quien pueda”, es la clave para avanzar en la superaci贸n de la actual coyuntura.
Para detener la epidemia tambi茅n se necesitan medidas urgentes, tal vez
mucho m谩s puntuales que las se帽aladas, que incluyan: 

 1. Medidas- barrera que no sean medidas “de clase”, contrariamente a lo que pasa hoy.
El confinamiento no puede depender de la jerarqu铆a social. Por lo tanto, deben
cerrarse todas las empresas y servicios no esenciales, con el mantenimiento integral
del ingreso para los trabajadores y las trabajadoras en paro t茅cnico, incluidos aquellas
con un estatuto precario (empleados temporales, sub contratados, cuentapropistas,
etc.). 隆Que la crisis la paguen los ricos! que pare toda actividad econ贸mica que no sea
b谩sica, que las empresas faciliten todos los medios para garantizar el teletrabajo si
hiciera falta, y que ning煤n trabajador ni trabajadora se quede sin salario durante el
confinamiento. En el caso de las grandes empresas, estos salarios no pueden salir de
fondos p煤blicos. Y, 驴si las grandes fortunas y empresas son grabadas con m谩s
impuestos?

2. Se debe seguir el trabajo s贸lo en los sectores vitales a la atenci贸n m茅dica, al
abastecimiento y a la informaci贸n de la poblaci贸n. Pensamos especialmente al sistema
de salud, al sector agroalimentario, a los transportes, a la distribuci贸n alimentaria y
sanitaria, a los medios audiovisuales y al Internet para difundir las consignas. Los
trabajadores y las trabajadoras de estos sectores est谩n en primera l铆nea: salvar la
poblaci贸n recae sobre sus hombros. Hay que respaldar su trabajo empezando por
garantizar el cuidado de sus hijos e hijas, con medidas de prevenci贸n y de protecci贸n.

3. Al mismo tiempo, tanto por razones de eficacia como para impedir las indecentes
“corona ganancias” de los beneficiarios de la crisis, hay que requisar las empresas
privadas de estos sectores, e integrarlas en el servicio p煤blico, poniendo su
funcionamiento bajo el control de la clase trabajadora que es la mejor capacitada para
reorganizar las cadenas de producci贸n y as铆 protegerse del virus.

4. M谩s all谩, es el conjunto de la producci贸n y de los servicios que hay que reorganizar
con urgencia. La industria y los servicios deben estar enteramente vueltos hacia la
producci贸n de material sanitario y de protecci贸n, y la garant铆a de los medios de
sustento para todos y todas. Si el Estado y los patrones no lo quieren, entonces les toca
a la clase trabajadora imponerlo.

5.Esta crisis nos demuestra que la sanidad no puede quedarse nunca en manos privadas.
Control social de los hospitales privados y concertados y residencias de gente mayor
sin compensaci贸n con dinero p煤blico.

6.Que los Centros de Internamiento de Emigrantes que se hayan cerrado durante esta
crisis en Europa, evidencia su farsa racista, no se vuelvan a abrir nunca m谩s.
Los gobiernos han sido tomados por sorpresa por la situaci贸n. Podemos
imponerles cosas, pero s贸lo si el movimiento social y sindical se arremanga e intenta
enfrentar los problemas sin vacilaci贸n. Es entonces crucial que todos los trabajadores
y las trabajadoras conscientes y determinadas se apropien de la herramienta sindical
para agrupar a sus colegas sobre bases solidarias y combativas.

La sociedad tiene que cambiar en profundidad

Decimos con claridad: estas medidas de urgencia son fragmentarias. Responden
a la necesidad de detener la epidemia y de restringir los da帽os sociales. Pero no
impedir谩n la crisis econ贸mica que tendr谩 lugar, porque 茅sta es el resultado del
capitalismo y de la econom铆a de mercado. El virus habr谩 sido s贸lo el detonante.
Frente a esta situaci贸n in茅dita, el capitalismo demostr贸 su falla pero el Estado
va a buscar mantener por todos los medios el sistema econ贸mico actual, incluso tomar
el control sobre el conjunto de las actividades econ贸micas, haciendo de manera
dirigista la organizaci贸n de la producci贸n por requisas u otros mecanismos.
Para los gobiernos, ser谩 la 煤nica alternativa al caos al que conducir铆a el “cado
uno por su lado”. Para nosotros y nosotras, anarquistas y comunistas libertarias de
Am茅rica y Europa, las medidas de urgencia que proponemos como las responsabilidades
que impondr谩n, tomar谩n y ejercer谩n hoy mismo la clase trabajadora dibujan una toda
otra alternativa. Tenemos otro proyecto a defender: un proyecto que se basa en la
ayuda mutua y la igualdad, con una organizaci贸n estricta y planificada de la producci贸n
y de la distribuci贸n de los bienes esenciales pero bajo el control de los trabajadores y
las trabajadoras.
Pensamos que ya es hora de repensar integralmente el funcionamiento de la
sociedad, de modo de satisfacer las necesidades de todos y todas . Podemos encontrar
formas y mecanismos de cuidado y protecci贸n de la naturaleza para garantizar la vida.
Podemos acabar con este sistema, poniendo todos los medios de producci贸n y de
distribuci贸n entre las manos de la clase trabajadora, sustituyendo la econom铆a de
mercado por una econom铆a socializada y autogestionada, y al Estado por un sistema
federalista autogestionario.
Es imperioso avanzar en medio de esta crisis en este camino, tejiendo lazos
solidarios en el abajo, fortaleciendo las organizaciones populares y construyendo en
los hechos un verdadero Frente de Clases Oprimidas que pueda ser el articulador de
las luchas del hoy y las del ma帽ana en pos de una sociedad socialista, libertaria,
federalista y con democracia directa. 

隆QUE LA CRISIS NOS ENCUENTRE ROMPIENDO NUESTRAS
CADENAS!

隆HOY M脕S QUE NUNCA, SOLIDARIDAD ENTRE LA CLASE
TRABAJADORA Y LOS PUEBLOS DE TODO EL MUNDO!

隆POR EL SOCIALISMO Y LA LIBERTAD!

隆ARRIBA LAS Y LOS QUE LUCHAN!

Coordena莽茫o Anarquista Brasileira (CAB)

Federaci贸n Anarquista Uruguaya (FAU)

Federaci贸n Anarquista Rosario – FAR (Argentina)

Organizaci贸n Anarquista de C贸rdoba – OAC (Argentina)

Federaci贸n Anarquista Santiago 鈥 FAS (Chile)

Grupo Libertario V铆a Libre (Colombia)

Union Communiste Libertaire (Francia)

Embat – Organizaci贸n Anarquista (Catalu帽a)

Alternativa Libertaria / Federazione dei Comunisti Anarchici – AL/fdca (Italia)

Devrimci Anar艧ist Faaliyet – DAF (Turqu铆a)

Organization Socialiste Libertaire 鈥 OSL (Suiza)




Fuente: Federacion-anarquista-santiago.blogspot.com