March 24, 2021
De parte de Nodo50
246 puntos de vista

A un a帽o de la extensi贸n mundial de la pandemia de la Covid-19, podemos afirmar que el a帽o 2020 pasar谩 a la historia como aquel en el que el capitalismo entr贸 en la mayor crisis de su historia. La paralizaci贸n parcial de la econom铆a durante el a帽o ha empujado las econom铆as a situaciones de crisis s贸lo experimentadas hasta la fecha en contextos de guerra. Todo comenz贸 con la paralizaci贸n de la producci贸n y distribuci贸n desde Hubei, una de las provincias chinas con m谩s peso en las exportaciones industriales de aquel pa铆s. Los sucesivos confinamientos en los dem谩s pa铆ses asi谩ticos, as铆 como en Europa y posteriormente en Am茅rica y el resto del planeta, han afectado gravemente durante meses a sectores estrat茅gicos como el de la distribuci贸n de mercanc铆as, garantes tanto de las cadenas de valor transnacionales en la producci贸n, como del consumo de productos acabados.

Desde entonces, hemos asistido a un juego de espejismos entre las previsiones econ贸micas anunciadas por grandes instituciones y medios y la realidad de la crisis para la mayor铆a. En el momento en el que la pandemia comenz贸 a extenderse desde China, los debates en los medios financieros se centraron en calificar la forma que tendr铆a la crisis econ贸mica. Se esperaba que tomase la forma de 鈥淰鈥, es decir, que hubiese un efecto rebote cuando las medidas de confinamiento se relajasen. A puro de meses, las previsiones se han ido adaptando a la fuerza a la realidad de unos datos que m谩s bien reflejan una crisis del capitalismo mucho m谩s profunda. En la actualizaci贸n del informe econ贸mico de octubre que el FMI public贸 en enero, la instituci贸n asume los efectos van a ser duraderos en muchos pa铆ses, especialmente en pa铆ses 鈥渁vanzados鈥. Mientras que el FMI calcula que a nivel mundial, el a帽o 2020 ha supuesto una ca铆da econ贸mica de -3,5%, trasladado a la Eurozona estas cifras ser铆an de -7,2%, y en el caso espa帽ol ser铆a de -11,1%[1].

La otra cara de la moneda ha sido la patente desorientaci贸n pol铆tica en torno a las soluciones a esta crisis. 脡sta ha catalizado las contradicciones que el capitalismo ha ido acumulando durante las 煤ltimas d茅cadas. De hecho, el FMI afirma que los Estados van a tener un papel muy importante en la recuperaci贸n de las econom铆as, en particular en el refuerzo de los sistemas sanitarios, cruciales, se afirma, para la recuperaci贸n econ贸mica, protegiendo a la poblaci贸n m谩s vulnerable. Al mismo tiempo, se afirma, de forma sorprendente, que los Gobiernos tendr谩n que hacer m谩s con menos, siendo esto el colmo de la contradicci贸n, teniendo en mente de limitar los d茅ficits y consiguientes niveles de endeudamiento.

Por 煤ltimo, la pandemia ha puesto el foco sobre las mutaciones que ha ido sufriendo la globalizaci贸n. En particular se hace patente una rivalidad cada vez m谩s apurada entre EEUU y China, as铆 como una UE en decadencia, falta de herramientas para abordar la crisis sanitaria de manera coordinada. Adem谩s, se han exacerbado las contradicciones con respecto a algunos pa铆ses del Sur global, poniendo de relieve las fuertes jerarqu铆as geopol铆ticas que existen. Sin embargo, es necesario puntualizar un elemento importante aqu铆: que el sistema no tenga una soluci贸n a sus contradicciones mayores, no quiere decir que la clase dominante no tenga recetarios y herramientas para salir del paso. En el actual contexto ca贸tico, el capital busca usa su repertorio de armas para sobrevivir y salir reforzado, a costa de las clases trabajadoras. Como intentaremos mostrar en este texto, la deuda constituye un mecanismo esencial para la supervivencia del capitalismo.

Una crisis en la que resuenan los ecos de la anterior

La manera sobrevenida de la crisis econ贸mica a causa de la situaci贸n de confinamiento en la mayor铆a de pa铆ses ha abierto el debate en torno al tipo de crisis frente al cual nos encontramos. Como apunt谩bamos, el pensamiento dominante insiste en el car谩cter excepcional de esta crisis, cuyas causas estar铆an 煤nicamente en la pandemia[2]. De manera recurrente, se infiere en una secuencia temporal triple: puede existir una resoluci贸n de la pandemia a corto plazo; la resoluci贸n de la pandemia permitir谩 una 鈥渧uelta a la normalidad鈥; esta vuelta a la normalidad har谩 que la actividad econ贸mica vuelva a su curso.

En el seno de la econom铆a cr铆tica hemos asistido a un debate en torno al tipo de crisis a la que nos enfrentamos. Este debate ha girado en torno car谩cter end贸geno o ex贸geno de esta crisis. La diferencia entre ambos enfoques radica en si el proceso de valorizaci贸n del capital o si la crisis de la econom铆a se debe a otra raz贸n. Como apunta Fran莽ois Chesnais, podemos considerar el desencadenante de la crisis como ex贸geno, ya que no se encontraba en el n煤cleo del proceso de valorizaci贸n del capital: es decir, el proceso que el capital realiza desde que se decide invertir, se produce un bien o un servicio, se distribuye y se vende la mercanc铆a, produciendo un beneficio. No nos encontramos as铆 a una crisis del capitalismo 鈥渁l uso鈥. Es m谩s, Chesnais apunta correctamente que las salidas a la crisis dependen del retroceso de la pandemia, no de un restablecimiento de la tasa de beneficio.

Para seguir ahondando en este debate, pensamos que como mejor se efect煤a un an谩lisis materialista de la crisis es ponderando los m煤ltiples factores que influyen en su estallido, desarrollo y perspectivas. En este sentido, debemos recordar que, a finales de 2019, se estaban mostrando ya claros s铆ntomas de recesi贸n. La industria del autom贸vil, una de las principales referencias para medir la salud de la industria en general, mostraba s铆ntomas de agotamiento y recesi贸n en dos grandes productores, Alemania y China[3]. En enero de 2020 (poco antes de la extensi贸n mundial de la pandemia), de entre las 3000 mayores empresas de EEUU, aproximadamente el 20% pod铆an ser consideradas como 鈥渆mpresas zombis鈥 (su producci贸n apenas alcanzaba a pagar los intereses de la deuda contra铆da)[4]. A finales de 2019, el n煤cleo de estas empresas 鈥渮ombis鈥 representaba en EEUU un agujero de 1,09 billones de d贸lares (2/3 del PIB espa帽ol). Un a帽o m谩s tarde, a finales 2020, esta cifra hab铆a doblado[5].  La larga crisis de rentabilidad ha aglutinado toda una serie de factores que ya hac铆an prever una crisis financiera y econ贸mica inminentes. Su 煤nico medio de supervivencia estaba siendo unos mercados completamente autonomizados por causa de las pol铆ticas monetarias, manteniendo las econom铆as occidentales a flote inundando los mercados de dinero y asegurando una parte de las deudas p煤blicas.

Por otra parte, poniendo el foco en el car谩cter depredador del capitalismo sobre el medio ambiente, se puede poner en duda el car谩cter ex贸geno de esta crisis, y considerarla m谩s bien una crisis de incompatibilidad entre acumulaci贸n del capital y respeto de la biodiversidad. Teniendo en mente la originalidad y las especificidades hist贸ricas de cada crisis, entendemos que lo m谩s judicioso para su an谩lisis no es tanto poner el foco en si nos encontramos ante una crisis 鈥渆nd贸gena鈥 o 鈥渆x贸gena鈥, sino c贸mo se conjugan los factores que desencadenan, as铆 como aquellos que le dan forma. Evitando enfoques mecanicistas podremos desarrollar m谩s f谩cilmente un an谩lisis materialista que tenga en mente los factores estructurales, as铆 como coyunturales.

El papel que juega la deuda en esta crisis

Pasemos a ver qu茅 impacto tiene la deuda en la crisis y qu茅 papel puede tener en las tentativas de resoluci贸n de la misma. Como apunt谩bamos, la situaci贸n econ贸mica global previa a la pandemia era en s铆 preocupante. Uno de los indicadores de la fragilidad de la situaci贸n eran los altos niveles de deuda que afectaban tanto a econom铆as avanzadas como subalternas. Este es un dato significativo, puesto que, una d茅cada tras la crisis financiera del 2008 que desencaden贸 la mayor crisis econ贸mica conocida hasta la fecha, nos encontramos a las puertas de una nueva crisis de la deuda. As铆, el foco en la mayor铆a de casos se ha mantenido en la deuda p煤blica, que en realidad se ha mantenido estable a partir del a帽o 2013 se ha mantenido estable en Europa.

La deuda fue transferida del sector privado al sector p煤blico, cumpliendo enteramente su papel de mecanismo de expropiaci贸n de los estados y de las clases trabajadoras mediante las pol铆ticas de ajuste. Sin embargo, estas pol铆ticas de ajuste, que sirvieron para salvar a una serie de capitales, no bastaron para su objetivo de abrir un nuevo ciclo de crecimiento. As铆, como veremos, la deuda no ha parado de aumentar desde los inicios de la d茅cada de 2010, con un aumento importante de la deuda de las empresas en los pa铆ses del norte y de la deuda p煤blica en los pa铆ses del Sur global. Lejos de haber mitigado los niveles de endeudamiento, estos han aumentado de forma global desde la crisis del 2008. A pesar de lo que los medios pro-capitalistas quieran insistir, el ciclo capitalista se encontraba renqueante y sin soluciones.

Ante una nueva crisis de la deuda en el Sur global. 

A nivel de los pa铆ses del Sur global nos encontramos en los inicios de una nueva crisis de la deuda, que en t茅rminos de gravedad puede superar a la crisis sufrida en los a帽os 80 y que se tradujo en lo que se llam贸 鈥渓a d茅cada perdida鈥. La deuda externa de los pa铆ses llamados en 鈥渧铆as de desarrollo鈥 ha doblado su tama帽o entre 2008 y 2018, pasando de 2,7 a 5,5 billones de d贸lares[6]. Este aumento tiene todo que ver con la crisis de la deuda en el Norte entre 2007 y 2008 y con las respuestas que se le dieron. Es decir, est谩n directamente relacionadas con el agotamiento del ciclo econ贸mico en los pa铆ses del Norte. La intervenci贸n de los bancos centrales en el norte permiti贸 tener tasas de inter茅s muy bajas, lo que permiti贸 a los pa铆ses del Sur global endeudarse f谩cilmente. Al mismo tiempo, los precios de las materias primas, principal bien exportador de estos pa铆ses, ha ido cayendo, lo que ha acelerado las necesidades de endeudamiento de muchos de estos pa铆ses. Esto hizo que para muchos capitales financieros se considerase como un mercado en alza y con tasas de retorno m谩s interesantes que las que se pod铆an obtener en el Norte. A partir de la segunda mitad de la d茅cada, volvieron a caer los precios de las materias primas. Esto hizo que ahora las tasas de inter茅s aumentasen, con una subida media de 4% en los 煤ltimos 5 a帽os[7]. Los pa铆ses del Sur global (llamados pa铆ses en desarrollo) se encuentran en una situaci贸n mucho m谩s fr谩gil que hace 12 a帽os, en la 煤ltima crisis. Su posici贸n al final de las cadenas de valor les emplaza a ser altamente dependientes de los pa铆ses del Norte.

Esta situaci贸n se ha exacerbado durante el a帽o 2020. As铆, en junio del a帽o pasado, 28 pa铆ses se encontraban con dificultades importantes para afrontar el reembolso de sus deudas. Adem谩s, al menos 19 pa铆ses se encuentran en una situaci贸n de suspensi贸n de pagos. Adem谩s de los problemas que la pandemia lleva a las econom铆as internas de estos pa铆ses, nos encontramos igualmente con que la imbricaci贸n de muchos pa铆ses del 鈥淪ur global鈥 en los mercados mundiales de exportaci贸n de materias primas e importaci贸n de capital, implica una nueva crisis de la deuda de estos pa铆ses, cuyas consecuencias pueden ser insospechadas. Por el momento, esta crisis se produce en un contexto de tasas de inter茅s bajas, con 铆ndices directores cercanos a 0 (aunque esto signifique para estos pa铆ses una tasa real de alrededor de 4%). S贸lo cabe imaginar qu茅 consecuencias puede tener la crisis si las tasas de inter茅s aumentasen.

A pesar de la urgencia de la situaci贸n y de algunos llamamientos por parte de pa铆ses y organizaciones no gubernamentales para aliviar el peso de estas deudas, los principales discursos de los Jefes de Estado y de las instituciones internacionales no se han concretado m谩s que en espejismos. En abril de 2020, el “Club de Par铆s” (que re煤ne a los Estados acreedores m谩s importantes) decidi贸 una moratoria sobre ciertos pagos que venc铆an en 2020[8]. Sin embargo, este alivio s贸lo representar铆a el 1,68% de los reembolsos previstos en 2020 por todos los pa铆ses en desarrollo. Esto s贸lo concierne a los pr茅stamos bilaterales entre pa铆ses, dejando fuera a grandes instituciones como el Banco Mundial y el FMI. Estas moratorias s贸lo aplazar铆an el pago, no anular铆an sus importes. Por 煤ltimo, el FMI ha amenazado a los pa铆ses que participaran en este protocolo con una degradaci贸n de su calificaci贸n soberana. En consecuencia, s贸lo 46 de los pa铆ses elegibles solicitaron la DEDS, para un total de 5.000 millones de d贸lares, es decir, menos del 0,2% del total de la deuda p煤blica externa de los pa铆ses del Sur. Vemos pues que una vez m谩s, la gesti贸n de la deuda de los pa铆ses del sur por parte de los pa铆ses del Norte se hace en beneficio de los acreedores. La situaci贸n de emergencia humanitaria s贸lo es considerada a la hora de hacer discursos.

EE UU y la UE ante niveles de endeudamiento nunca vistos.

La crisis del coronavirus marcando su impronta espec铆fica, no debemos olvidar que, en conjunto, las econom铆as avanzadas a煤n segu铆an lastrando los efectos de la crisis del 2008. Como indic谩bamos, la situaci贸n a finales de 2019 era francamente preocupante. El arsenal de soluciones que se propuso para atajar aquella crisis, y en particular las pol铆ticas monetarias, tales como los programas de 鈥渇lexibilizaci贸n cuantitativa鈥 (quantitative easing) o las bajas tasas de inter茅s han tenido un efecto casi nulo en t茅rminos de inversi贸n productiva. Manteniendo el enfoque neoliberal, la pol铆tica econ贸mica tanto en EEUU como en Europa ha seguido una suerte de 鈥渆conom铆a del goteo鈥, que parte de la base de que, la inyecci贸n masiva de liquidez, gestionada por el sistema bancario en el sector bancario de liquidez permitir铆a disminuir el coste del dinero y as铆 potenciar que los bancos financiasen inversiones productivas en el conjunto de las econom铆as. En la pr谩ctica, los fondos inyectados han servido a Las tasas de productividad, y en especial de beneficio en el 谩mbito productivo se han mantenido bajas, de tal manera que todos los ingredientes para reforzar las din谩micas especulativas de los capitales financieros[9]. La crisis cr贸nica de sobreproducci贸n que adolece el capitalismo y la consecuente autonomizaci贸n del capital financiero no han hecho m谩s que conducir a una nueva crisis de la deuda.

En el caso de los EEUU, el endeudamiento ha explotado desde el estallido de la crisis financiera de 2007. En lo que respecta la deuda p煤blica, entre 2009 y 2019 se ha pasado de 9 billones de d贸lares a 22 billones de d贸lares de deuda p煤blica. Entre el 30 de septiembre de 2019 y el 30 de septiembre de 2020 se ha incrementado en casi 5 billones m谩s[10], situ谩ndose as铆 en el 130% del PIB estadounidense. Las deudas privadas tambi茅n despegaron a partir de la d茅cada de 2010. A nivel de la econom铆a privada, el impacto de las medidas monetarias se aprecia especialmente en el crecimiento de la deuda en empresas no financieras. La deuda de estas empresas ha pasado as铆 de 6 a 11 billones de d贸lares en una d茅cada (55% del PIB de EEUU)[11]. Las empresas financieras sufrieron un descenso durante la primera mitad de la d茅cada, para volver a subir progresivamente hasta superar los 15 billones de d贸lares (alcanzando el nivel que tuvieron en el momento del estallido de la crisis precedente)[12]. Por su parte, la deuda de los hogares constituye 16,4 billones, es decir 2 billones m谩s que poco antes del estallido de la anterior crisis financiera[13].

Siguiendo los planteamientos del 鈥渜uantitative easing鈥, el masivo endeudamiento de las empresas no financieras indicar铆a que vamos a asistir a un profundo ciclo de inversiones productivas, que desembocar谩 en una oleada de innovaciones que puedan abrir la puerta a un nuevo ciclo productivo. En realidad, ha ocurrido todo lo contrario. Frente a rendimientos productivos estancados, muchas grandes empresas se han dedicado a mejorar su situaci贸n en los mercados financieros y a hacer negocio en ellos. Las inyecciones masivas de dinero han provocado que muchas de las grandes empresas tomaban dinero prestado para as铆 poder prestarlo a otras empresas o recomprando sus propias acciones con el fin de que se apreciasen sus 铆ndices burs谩tiles (es decir, especulando con sus propias acciones). Los desequilibrios derivados de este tipo de estrategias del capital financiero estuvieron a punto de provocar un crack burs谩til en el a帽o 2018[14]. En el a帽o 2019, la reserva federal estadounidense se vio obligada a inyectar dinero de manera urgente ya que el mercado interbancario amenazaba con desmoronarse[15]. En resumen, asistimos una y otra vez a nuevas alertas por parte de medios frente a nuevas burbujas especulativas[16]. Las pol铆ticas monetarias que se han llevado a cabo durante este a帽o han empujado a que los mercados financieros hayan acabado el a帽o en m谩ximos, teniendo en cuenta el desplome que se produjo a principios de a帽o debido a la pandemia[17]. Sin embargo, estas buenas cifras no consiguen disimular las enormes fragilidades de los sistemas financieros. El reciente caso de las millonarias p茅rdidas de fondos de inversi贸n por un fen贸meno de 鈥渆speculaci贸n impugnatoria鈥 con las acciones de la empresa GameStop dan buena cuenta de ello.

En Europa, los niveles de deuda no han sufrido las mismas subidas que en EEUU, sin embargo, las medidas monetarias aplicadas por el BCE, m谩s que impulsar inversiones productivas, han abierto m谩rgenes de acci贸n a fondos de inversi贸n especulativos. Frente a las regulaciones y recomendaciones formuladas por las autoridades europeas, como la reducci贸n de los activos t贸xicos en los balances de la banca (llamados Non-Performing Loans), otros actores, como los fondos de inversi贸n, han ido ocupando cada vez m谩s espacio en los mercados, en particular algunos como Black Rock, o Black Stone con los patrimonios inmobiliarios. Las pol铆ticas de t铆mido saneamiento operadas por el BCE han procurado que la banca se deshiciese de los activos t贸xicos con los que contaba[18]. De hecho, estas pol铆ticas han llevado a que a finales de 2019 un cuarto de las empresas europeas tuviera problemas de liquidez. Sin embargo, esta pol铆tica de saneamiento ha ido dando un aliento mayor al mercado secundario, considerado por autoridades como el BCE como el veh铆culo para llevar a cabo este saneamiento. Las alertas sobre la posible recesi贸n en Europa en el 2019 pon铆an ya en duda la viabilidad de este modelo, y con la experiencia de la anterior crisis en el retrovisor, ya s贸lo se pod铆an imaginar desastrosas consecuencias que podr铆a tener para la poblaci贸n el estallido de una nueva crisis.

Llegada de la COVID ha forzado a los Estados y a la UE a cambiar su enfoque con respecto al endeudamiento. Por ir centr谩ndonos en la UE, frente a la situaci贸n actual, la UE ha suspendido el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, para permitir el gasto p煤blico suficiente y que el apoyo pueda darse para la pandemia. Es por ello tambi茅n que los Estados se han endeudado fuertemente desde marzo de 2020. Seg煤n las cifras del FMI publicadas en octubre de 2020, la deuda ha aumentado alrededor de 14% en la Zona euro[19], En algunos casos, como Italia o Espa帽a, estas cifras aumentar铆an m谩s del 20% (24% en el caso espa帽ol seg煤n proyecciones del FMI en enero de 2021[20]). La crisis de la COVID ha catalizado y agravado la situaci贸n previamente existente. La paralizaci贸n de la actividad econ贸mica ha multiplicado el endeudamiento de los Estados, que ha reforzado el statu quo, sirviendo ante todo para garantizar los beneficios de los grandes capitales. Los mecanismos de la deuda est谩n generando un triple movimiento en los capitales: los capitales m谩s grandes, con acceso f谩cil a los mercados financieros, est谩n aprovech谩ndose de las bajas tasas de inter茅s para endeudarse a bajo coste y poder as铆 anticipar la fase de recuperaci贸n econ贸mica; esto redunda en que el n煤mero de empresas zombis, es decir, que apenas generan ingresos para poder seguir refinanciando sus deudas, se haya ido multiplicando a lo largo del a帽o[21]; las grandes desigualdades en el acceso a la financiaci贸n y a nivel del apoyo de los Estados hace que sea previsible un proceso importante de destrucci贸n de peque帽as empresas, que se encontrar铆an ante une total falta de acceso a liquidez[22] [23].

La gran particularidad en esta crisis ha sido la evoluci贸n de la intervenci贸n de la UE durante el a帽o 2020. En los primeros compases de la extensi贸n de la pandemia en Italia y en el resto de Europa, se hizo patente la incapacidad pol铆tica de la UE como un espacio supranacional con un reparto de competencias, empujando a que cada pa铆s se buscase la vida. Por otra parte, s贸lo ha demostrado ser un espacio de coordinaci贸n de pol铆ticas econ贸micas. A diferencia de la pasada crisis, esta vez se ha puesto en marcha un paquete de medidas conjuntas, llamado el Fondo Next Generation EU, que llegar铆a a la altura de 750 mil millones de 鈧, que ser谩n administrados durante los 7 a帽os que dura el presupuesto europeo (2021-2027). De ellos, 672 mil millones van a destinarse al llamado Mecanismo Europeo de Recuperaci贸n y Resiliencia. Este a su vez se divide en dos partes: 312,5 mil millones en concepto de transferencias y 360 mil millones en pr茅stamos a los estados miembros.  Al Estado espa帽ol le corresponder谩n 140 mil millones, de ellos 84000 ser铆an bajo la forma de pr茅stamos.

El Fondo Next Generation EU condensa varias claves de c贸mo se pretende atajar la crisis en Europa. La primera de las claves es que los fondos se financian directamente a trav茅s de la UE. Es decir, que, a diferencia de la pasada crisis, existe una suerte de 鈥渕utualizaci贸n鈥 de los costes de la deuda (la deuda necesaria para financiar este fondo costar谩 lo mismo a Grecia que a Francia). La segunda clave redunda en que, a pesar de ser una primicia en el funcionamiento de la UE, estos fondos parecen estar muy por debajo de lo necesario para hacer frente a la pandemia. A t铆tulo de ejemplo, la ca铆da del PIB espa帽ol de 2020 se ha estimado al 11%, es decir, 125000 millones de 鈧; el primer tramo del fondo de recuperaci贸n que le tocar铆a al Estado espa帽ol en 2021 asciende a 14000 millones. A pesar de que en los a帽os posteriores se sigan percibiendo partes de este fondo, el alargamiento de la situaci贸n pand茅mica indica de todo menos una recuperaci贸n r谩pida de la econom铆a. Tercero, que, a pesar de lo anunciado en un principio, las transferencias directas est谩n sometidas a ciertas condiciones, siguiendo los dogmas del Tratado de Maastricht[24]. En el caso espa帽ol, se han mantienen las dudas sobre el mantenimiento de la reforma laboral aprobada por el PP en 2012, as铆 como la predisposici贸n por parte del PSOE de poner en marcha una nueva reforma de las pensiones[25]. Cuarto, que m谩s all谩 de lo que transmiten p煤blicamente las instituciones europeas, este fondo no est谩 destinado a aliviar los sectores que m谩s han sufrido la crisis o que m谩s habr铆a que reforzar (como la sanidad p煤blica), sino que tiene como objetivo el sentar las bases para une recuperaci贸n productiva 鈥減ost-covid鈥[26]. Esta se basar铆a en dos objetivos: impulsar la digitalizaci贸n y 鈥渞esiliencia鈥 en los servicios p煤blicos; desarrollar los sectores de energ铆as renovables, as铆 como la adaptaci贸n de las diferentes industrias a las normativas medioambientales enmarcadas en los objetivos expuestos por la Comisi贸n Europea en su Pacto Verde Europeo[27] . La cuarta clave, relacionada con el punto precedente, radica en que, el fondo reproduce y refuerza el desarrollo econ贸mico desigual en el que se ha basado la UE desde su nacimiento. Por las informaciones disponibles hasta la fecha, la gesti贸n de estos fondos se realizar谩 mediante colaboraciones p煤blico-privadas (PPP por sus siglas en ingl茅s), y los principales receptores de los fondos en el caso espa帽ol ser谩n las grandes empresas energ茅ticas. Esto supondr铆a un refuerzo de un mercado que ya a d铆a de hoy es un oligop贸lico; por muy verde que fueran las energ铆as que se buscasen producir, el modelo capitalista aplicado a las energ铆as renovables redunda en una relaci贸n extractivista con los territorios, reproduciendo y exacerbando las dicotom铆as entre ciudades y medio rural, es decir, antag贸nica de una relaci贸n que haga enraizar a las poblaciones de una manera sostenible. M谩s all谩 de las jerarqu铆as espaciales en el seno de los pa铆ses, esta suerte de capitalismo verde tambi茅n reproducir谩 jerarqu铆as a nivel de la UE, donde unas regiones como la pen铆nsula ib茅rica ser谩n tendr谩n el papel de reserva energ茅tica, mientras que otras se dedicar谩n a la producci贸n en sus diferentes niveles. De esta manera, los capitales europeos pretenden mantener posiciones competitivas con respecto a China y EEUU, siendo a medio plazo menos dependientes de energ铆as f贸siles.

A pesar de estos elementos, algunas fuerzas progresistas como Unidas Podemos o M谩s Pa铆s, inciden en el car谩cter innovador y necesario de estos fondos[28]. En particular, se incide en que las soluciones propuestas para el contexto actual de crisis son radicalmente distintas a las soluciones puestas en marcha a la crisis del 2008. En particular, se explica que estos fondos puedan ser una suerte de nuevo New Deal, es decir, de una gran intervenci贸n por parte de los Estados para reconducir a la econom铆a a una senda de crecimiento sostenido en el tiempo y que sea adem谩s generador de empleo. Esta perspectiva no refleja la realidad. Primero, porque las cuant铆as incluidas en el programa Next Generation EU son modestas con respecto al agujero que implica el impacto de la crisis a las econom铆as europeas. Mientras que el FMI estima una ca铆da de 7,2% en el PIB de la zona euro en 2020, el plan de ayudas Next Generation implica en torno al 6,5% del PIB de esta zona (5,5% del PIB de la UE en su conjunto), que se repartir谩n entre 2021 y 2023 (de los cuales en torno a la mitad ser谩n distribuidos en 2021).

Por otra parte, el an谩lisis est谩 basado en una profunda confusi贸n. Se equipara el control parcial de la econom铆a por parte del Estado, defendida por las voces keynesianas tras la crisis de 1929 con los actuales planes de rescate estatal de las empresas privadas. El punto clave en el que observamos que las grandes empresas privadas siguen estando en el centro de las pol铆ticas llevadas a cabo se encuentra en que la intervenci贸n p煤blica no est谩 acompa帽ada de impuestos, sino de endeudamiento. Es el Estado quien, una vez m谩s, va al rescate del (gran) capital privado.

Por 煤ltimo, el hecho de que el BCE haya lanzado programas de compra deuda soberana de los pa铆ses miembros (actualmente es el mayor acreedor de deuda p煤blica europea con casi un cuarto del total de la deuda emitida) entra en contradicci贸n con las reglas ordoliberales sobre las cuales se ha construido, impidiendo que se financie a los pa铆ses. Esta posici贸n de acreedor puede parecer absurda (y lo es), pero sirve ante todo para mantener el marco pol铆tico de aplicaci贸n de pol铆ticas neoliberales en las que el Estado se pone a la entera disposici贸n del capital privado para garantizar sus tasas de beneficios. El mantenimiento de estas deudas por parte del BCE agravar谩 una eventual crisis de la deuda. Al uso del comportamiento del FMI o el BM con respecto a pa铆ses en el sur global, el BCE podr谩 exigir reformas de austeridad a cambio de renegociaciones de esta deuda.

El mecanismo de la deuda va a jugar un papel importante en la lucha sobre las salidas a la crisis

Desde sus inicios, la deuda ha jugado un papel en el desarrollo del capitalismo. La deuda se configurado durante los 煤ltimos siglos por parte del capitalismo como un potente medio de dominaci贸n de los pueblos. De hecho, es necesario recordar que el nacimiento y desarrollo de la mayor铆a de los Estados capitalistas durante el siglo XIX ha estado marcado por la deuda[29]. Para Karl Marx, en el sistema capitalista, la 鈥渄euda p煤blica, o sea la alienaci贸n del Estado, deja su impronta鈥[30] siendo 鈥渦na de las de las palancas m谩s efectivas de la acumulaci贸n originaria鈥. La existencia de un proceso permanente de acumulaci贸n originaria, o acumulaci贸n por desposesi贸n, no limitado 煤nicamente a los primeros estadios del capitalismo industrial (como durante mucho tiempo se hab铆a interpretado), ha sido uno de los factores que ha permitido al capitalismo seguir acumulando durante las 煤ltimas cuatro d茅cadas. En el contexto de una crisis cr贸nica de sobreacumulaci贸n, la deuda ha adquirido un papel clave a la hora de buscarle salidas[31]. El estancamiento en las tasas de beneficio ha empujado a abrir nuevos espacios de inversi贸n en los mercados financieros, multiplicando as铆 lo que denominamos capital ficticio. Estableciendo una analog铆a con idea de David Harvey sobre la b煤squeda incesante del capital de 鈥渟patial fixes鈥 (arreglos espaciales), entendemos que la hipertrofia de los mercados financieros en las 煤ltimas d茅cadas es una clara representaci贸n del papel de 鈥渁rreglo temporal鈥 que el capital financiero (la deuda) est谩n cumpliendo. A pesar de que el capital haya podido ir sorteando durante d茅cadas algunas de sus mayores contradicciones, con el tiempo, el crecimiento del capital ficticio no ha ido m谩s que amplificando estas mismas contradicciones, hecho palpable en los intervalos temporales entre grandes crisis se van acortando, y que estas son cada vez m谩s profundas y devastadoras.

Los mecanismos de la deuda permiten al capital el ejercer relaciones de dominaci贸n sobre los pa铆ses, regiones y municipios. La deuda p煤blica es un mecanismo de extracci贸n continua de riquezas. En lo que respecta a las deudas p煤blicas, es un mecanismo permite una extracci贸n segura y perpetua de riquezas financiadas en su mayor铆a por impuestos que afectan a las mayor铆as sociales. Esto se produce en especial mediante el mecanismo del 鈥渞oll over鈥 de la deuda, es decir el prolongamiento de la fecha final del pago de una deuda, prorrog谩ndola, mientras que se siguen pagando los intereses[32], elemento clave en el mantenimiento de las relaciones neocoloniales con respecto a los pueblos del Sur global. Son los mecanismos de la deuda que han permitido poner en marcha las reformas de ajuste estructural y de austeridad a lo largo y ancho del mundo, mecanismos que de hecho dan a la deuda un papel fundamental e imprescindible para el funcionamiento de las administraciones p煤blicas. Pero es que la deuda tambi茅n forma parte de los aparatos de dominaci贸n social que con m谩s eficacia ha puesto en marcha el capitalismo neoliberal. Desde la extensi贸n del microcr茅dito en Marruecos y Sri Lanka, hasta las burbujas de la deuda hipotecaria en el Estado espa帽ol o estudiantil en los EEUU, el endeudamiento creciente de las poblaciones como medio para acceder a servicios y bienes b谩sicos como la alimentaci贸n, la sanidad o la educaci贸n han actuado como mecanismos de extracci贸n de riquezas suplementaria a la par que sirve para disciplinar a la poblaci贸n[33]. Este disciplinamiento se opera tanto en espacios productivos (precarizaci贸n del empleo y empobrecimiento) como reproductivos. Precisamente, las m谩s afectadas por los mecanismos de la deuda son mujeres. Por una parte, se incrementa la precarizaci贸n la supresi贸n de servicios p煤blicos a causa de los planes de ajuste y austeridad desemboca en que sean las mujeres que deban asumir muchas de las tareas de cuidados y asistencia, necesarias para la sociedad y fundamentales para el funcionamiento del capitalismo. Por otro lado, la deuda privada se fundamenta en la disponibilidad de ingresos en el futuro. As铆, muchas mujeres se ven obligadas a hacer dobles, triples jornadas de trabajo para poder realizar las tareas de cuidado asignadas y poder reembolsar la eventual deuda. En el caso de algunos pa铆ses del Sur global, las principales v铆ctimas de las instituciones de microcr茅dito son igualmente mujeres, encontr谩ndose en situaciones de vulnerabilidad.

Nos encontramos ante una crisis de la deuda, que ya ha comenzado en los pa铆ses del Sur y que en el Norte se est谩 fraguando. Los mecanismos de la deuda van a jugar un papel primordial en la b煤squeda de salidas a esta crisis por parte del capital: permitir谩 mitigar las p茅rdidas del capital en esta crisis, acelerando el proceso de destrucci贸n creativa en la econom铆a que abra la puerta a un nuevo ciclo de acumulaci贸n; dictar谩 las pol铆ticas que deben aplicarse para la salida de esta crisis y limitando todo lo posible las resistencias de las clases subalternas.

Tener en cuenta la deuda como un eje transversal en nuestros an谩lisis y en nuestra acci贸n pol铆tica.

La oposici贸n a los mecanismos de la deuda debe formar parte del programa y la praxis de toda organizaci贸n que busque un cambio radical. Es estrat茅gicamente esencial el acabar con el car谩cter expropiatorio de los mecanismos de la deuda, que se materializan en las pol铆ticas de ajuste y de austeridad. Esto pasa por el impulso de movilizaciones que exijan el impago y la anulaci贸n de las deudas generadas bajo el capitalismo. Estas movilizaciones pueden basarse en la organizaci贸n de auditor铆as ciudadanas bajo control democr谩tico, que permitan decidir colectivamente la anulaci贸n de todas las deudas que se consideren ilegales, ileg铆timas y/o odiosas. En particular, la movilizaci贸n en torno a auditor铆as democr谩ticas permite construir amplios frentes bajo la premisa del control de decisiones clave en t茅rminos del gasto p煤blico, y que dan la posibilidad de avanzar progresivamente hacia el horizonte del impago. Este impago tambi茅n debe entenderse bajo su vertiente feminista. La ofensiva neoliberal a la que asistimos desde hace m谩s de cuatro d茅cadas ha redundado en un empeoramiento de nuestras condiciones de reproducci贸n social. La austeridad, as铆 como la precarizaci贸n del trabajo y las condiciones de vida han sido posibles gracias a una exacerbaci贸n de las contradicciones entre las esferas sociales de la producci贸n y la reproducci贸n, cuyo peso ha reca铆do en millones de mujeres, asignadas a realizar un trabajo sin贸nimo de falta de reconocimiento. El impago de las deudas debe tener clara su dimensi贸n feminista, y que permita as铆 sacar las tareas reproductivas del 谩mbito privado para ponerlas en el centro de las sociedades.

A nivel europeo, es esencial acabar con los tratados europeos que imponen los l铆mites al gasto p煤blico y que permiten as铆 que el mecanismo de la deuda ejerza toda su presi贸n. El Banco Central Europeo debe ponerse bajo control democr谩tico, anulando las deudas que posee los Estados miembros (actualmente el BCE es poseedor del 25% de la deuda p煤blica europea), con las que est谩 lucrando. Por 煤ltimo, es indispensable una transformaci贸n radical del sector bancario, que permita desarrollar una banca p煤blica y bajo control social, que permita financiar los inversiones necesarias y decididas democr谩ticamente. M谩s all谩 de la UE, las luchas contra la deuda deben desarrollarse bajo una perspectiva internacionalista, incidiendo en la anulaci贸n de la deuda que los pa铆ses del sur tengan con respecto a los pa铆ses del norte, creando frentes transnacionales contra la deuda.

[1] https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2021/01/26/2021-world-economic-outlook-update

[2] https://vientosur.info/la-originalidad-absoluta-de-la-crisis-sanitaria-y-economica-mundial/

[3] https://www.ft.com/content/b38adcac-169f-11ea-9ee4-11f260415385

[4] https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-11-17/america-s-zombie-companies-have-racked-up-1-4-trillion-of-debt

[5] https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-11-17/america-s-zombie-companies-have-racked-up-1-4-trillion-of-debt

[6] http://www.cadtm.org/Evolution-de-la-dette-exterieure-des-PED-entre-2000-et-2019

[7] http://www.cadtm.org/La-bombe-a-retardement-de-la-dette-exterieure-des-Pays-en-developpement#2_evolution_des_taux_d_interets

[8] http://www.cadtm.org/11-questions-11-reponses-sur-la-nouvelle-crise-mondiale-de-la-dette-et-les

[9] https://www.cuartopoder.es/ideas/2021/01/18/el-debate-sobre-la-productividad-del-trabajo-manuel-gari-fernando-luengo/

[10] https://fiscaldata.treasury.gov/datasets/historical-debt-outstanding/historical-debt-outstanding

[11] https://fred.stlouisfed.org/series/BCNSDODNS

[12] https://fred.stlouisfed.org/series/FBDSILQ027S

[13] https://www.federalreserve.gov/releases/z1/dataviz/z1/nonfinancial_debt/chart/

[14] https://www.cadtm.org/La-crisis-economica-y-los-bancos-centrales

[15] https://www.cadtm.org/Panique-a-la-Reserve-Federale-et-retour-du-Credit-Crunch-sur-un-ocean-de-dettes

[16] https://www.lecho.be/les-marches/actu-actions/Le-mot-bulle-se-fait-de-plus-en-plus-insistant-a-Wall-Street/10279154

[17] https://www.sinpermiso.info/textos/covid-y-capital-ficticio

[18] https://ec.europa.eu/info/publications/201216-non-performing-loans-action-plan_en

[19] https://www.imf.org/es/Publications/WEO/Issues/2020/09/30/world-economic-outlook-october-2020

[20] https://www.imf.org/en/Publications/FM/Issues/2021/01/20/fiscal-monitor-update-january-2021

[21] https://www.ft.com/content/cd90dfbe-3089-4cec-8436-39aed04cafc3

[22] https://www.ft.com/content/39a6c0f4-cc28-4173-b7c4-05c65d3baacb?desktop=true&segmentId=7c8f09b9-9b61-4fbb-9430-9208a9e233c8#myft:notification:daily-email:content

[23] https://www.bde.es/bde/es/secciones/informes/

[24] https://www.cadtm.org/Fondo-Europeo-de-Recuperacion-Es-todo-oro-lo-que-reluce-o-es-su-oro-el-que

[25] https://www.elsaltodiario.com/analisis/nuevos-fondos-europeos-next-generation-capitalismo-verde

[26] idem

[27] https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es

[28] https://www.publico.es/entrevistas/entrevista-secretario-derechos-sociales-nacho-alvarez-2021-ano-recuperacion-situacion-requiere-todavia-ayudas-personas-empresas.html

[29] 脡ric Toussaint, 2018, El Sistema deuda, Icaria editorial.

[30] Karl Marx 2009 [1867], El Capital, Siglo XXI editores, p谩gina 943.

[31] Ernest Mandel, 1997 [1972], Le Troisi猫me 芒ge du capitalisme, 脡ditions de la Passion

[32] http://www.cadtm.org/11-preguntas-11-respuestas-sobre-la-nueva-crisis-mundial-de-la-deuda-y-las

[33] https://www.cadtm.org/Microcreditos-cuando-los-pobres

https://www.cadtm.org/Nuevos-acreedores-y-nuevas-formas

Mats Lucia Bayer

19/03/2020

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Fuente: Vientosur.info