August 5, 2022
De parte de Nodo50
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La reconocida frase 鈥渓a religi贸n es el opio de los pueblos鈥 es considerada como la quintaesencia de la concepci贸n marxista del fen贸meno religioso por la mayor铆a de sus partidarios y sus oponentes. Pero, 驴hasta qu茅 punto esta es una perspectiva acertada? En primer lugar, deber铆a enfatizarse que esta declaraci贸n no es en absoluto espec铆ficamente marxista. La misma frase puede ser encontrada, en varios contextos, en los escritos de Kant, Herder, Feuerbach, Bruno Bauer, Moses Hess y Heinrich Heine鈥 Por ejemplo, en su ensayo sobre Ludwig B枚rne (1840), Heine ya la emplea de una manera bastante positiva (aunque ir贸nica): 鈥溌alve una religi贸n que, en el amargo c谩liz de la humanidad, verti贸 algunas gotas dulces, sopor铆feras; un opio espiritual, algunas gotas de amor, esperanza y fe!鈥 (Heine, 2009: 173-174). Moses Hess, en sus ensayos publicados en Suiza en 1843, adopta una postura m谩s cr铆tica (pero a煤n ambigua): 鈥淟a religi贸n puede hacer soportable (鈥) la infeliz conciencia de servidumbre (鈥) del mismo modo en que el opio es de buena ayuda ante enfermedades dolorosas鈥 (cit. en Gollwitzer, 1962: 15-16).[1]

La expresi贸n apareci贸 poco despu茅s en un art铆culo de Marx sobre la filosof铆a del derecho de Hegel (1844). Una lectura atenta del p谩rrafo marxiano en el que aparece esta frase revela que esta cuesti贸n es m谩s compleja y menos un铆voca de lo que usualmente se cree. Aunque obviamente cr铆tico con la religi贸n, Marx toma en cuenta el car谩cter dual del fen贸meno:

鈥淟a miseria religiosa es, por un lado, la expresi贸n de la miseria real, y por otro, la protesta contra la miseria real. La religi贸n es el suspiro de la criatura agobiada, el estado de 谩nimo de un mundo sin coraz贸n, porque es el esp铆ritu de los estados de cosas carentes de esp铆ritu. La religi贸n es el opio del pueblo鈥 (Marx, 1970: 102).

Al leer el ensayo completo, surge claramente que el punto de vista marxista le debe m谩s al neohegelianismo de izquierda, que ve铆a la religi贸n como la alienaci贸n de la esencia humana, que a la filosof铆a de la Ilustraci贸n, que simplemente la denunciaba como una conspiraci贸n clerical. De hecho, cuando Marx escribi贸 el p谩rrafo anterior era a煤n disc铆pulo de Feuerbach, y un neohegeliano. Su an谩lisis de la religi贸n era por lo tanto 鈥減remarxista鈥, sin ninguna referencia de clase y m谩s bien ahist贸rico. Pero ten铆a una cualidad dial茅ctica que capta el car谩cter contradictorio de la 鈥渁ngustia鈥 religiosa: tanto una legitimaci贸n de las condiciones existentes como una protesta contra ella.

Fue solo despu茅s, particularmente en la obra escrita en colaboraci贸n por Marx y Engels La ideolog铆a alemana (1846), que el estudio propiamente marxista de la religi贸n como una realidad social e hist贸rica comenz贸. El elemento clave de este nuevo m茅todo para el an谩lisis de la religi贸n es aproximarse a ella como una de las muchas formas de la ideolog铆a; es decir, de la producci贸n espiritual de un pueblo, de la producci贸n de ideas, representaciones y conciencia, necesariamente condicionadas por la producci贸n material y las correspondientes relaciones sociales. Aunque Marx y Engels usaron de tanto en tanto el concepto de 鈥渞eflejo鈥 鈥搎ue conducir铆a a varias generaciones de marxistas a un atolladero鈥, la idea clave del libro es la necesidad de explicar la g茅nesis y desarrollo de las varias formas de conciencia (religi贸n, 茅tica, filosof铆a, etc.) a partir de las relaciones sociales, 鈥渓o que, naturalmente, permitir谩 exponer las cosas en su totalidad (y tambi茅n, por ello mismo, la acci贸n rec铆proca entre estos diversos aspectos)鈥 (Engels y Marx, 1974: 40).

Una escuela completamente disidente en la sociolog铆a marxista de la cultura (Luk谩cs, Goldmann) privilegiar铆a el concepto dial茅ctico de totalidad en lugar de la teor铆a del reflejo.

Tras escribir, con Engels, La ideolog铆a alemana, Marx prest贸 muy poca atenci贸n a la religi贸n como tal, esto es: como un universo cultural ideol贸gico espec铆fico de significado. Hay unas pocas menciones del papel del protestantismo en El capital, pero no existe un estudio sistem谩tico por parte de Marx de ning煤n movimiento religioso.

Friedrich Engels despleg贸 (probablemente por su formaci贸n pietista) un inter茅s mucho mayor que Marx por los fen贸menos religiosos y su papel hist贸rico. La principal contribuci贸n de Engels al estudio marxista de las religiones 鈥搚 un aporte importante al materialismo hist贸rico en general鈥 es su an谩lisis de la relaci贸n de las representaciones religiosas con la lucha de clases. M谩s all谩 de la pol茅mica filos贸fica de 鈥渕aterialismo contra idealismo鈥, estaba interesado en entender y explicar formas concretas sociales e hist贸ricas de la religi贸n. La cristiandad ya no aparece (como en Feuerbach) como una 鈥渆sencia鈥 atemporal, sino como un sistema cultural que atraviesa transformaciones en diferentes per铆odos hist贸ricos: primero, como la religi贸n de los esclavos; m谩s tarde, como la ideolog铆a de Estado del Imperio Romano; luego, hecha a medida de las jerarqu铆as feudales y, finalmente, adaptada a la sociedad burguesa. As铆 pues, aparece como espacio simb贸lico disputado por fuerzas sociales antag贸nicas 鈥損or ejemplo, en el siglo XVI, la teolog铆a feudal, el protestantismo burgu茅s y las herej铆as plebeyas鈥.

Ocasionalmente, su an谩lisis de desliza hacia una interpretaci贸n estrechamente utilitaria, instrumental de los movimientos religiosos: 鈥測 cada una de las distintas clases utiliza para este fin su propia y congruente religi贸n: (鈥) siendo indiferente, para estos efectos, que los se帽ores crean o no, ellos mismos, en sus respectivas religiones鈥 (Engels, 2006: 54). Engels parece a menudo no encontrar nada m谩s que el 鈥渄isfraz religioso鈥 de intereses de clase en las diferentes formas de fe. Sin embargo, gracias a su m茅todo de lucha de clases, 茅l not贸 鈥揳 diferencia de los fil贸sofos de la Ilustraci贸n鈥 que el clero no era un cuerpo socialmente homog茅neo: en ciertas coyunturas hist贸ricas, se divid铆a internamente de acuerdo con su composici贸n de clase. As铆, durante la Reforma, tenemos por un lado el alto clero, la cima feudal de la jerarqu铆a, y por el otro, el bajo clero, que sustent贸 a los ide贸logos de la Reforma y del movimiento campesino revolucionario (Engels, 1946: 25-28).

Siendo materialista, ateo y enemigo irreconciliable de la religi贸n, Engels no obstante capt贸, como el joven Marx, el car谩cter dual del fen贸meno [religioso]: su papel en la legitimaci贸n del orden establecido, pero tambi茅n, seg煤n las circunstancias sociales, su papel cr铆tico, de protesta e incluso revolucionario. De hecho, la mayor铆a de los estudios concretos que escribi贸 se ocuparon de las formas rebeldes de la religi贸n.

Primero que todo, 茅l estaba interesado en el cristianismo primitivo, al que defini贸 como la religi贸n de los pobres, los desterrados, los condenados, los perseguidos y los oprimidos. Los primeros cristianos proven铆an de los niveles m谩s bajos de la sociedad: esclavos, hombres libres que hab铆an sido despojados de sus derechos y peque帽os campesinos agobiados por las deudas (Engels, 1969: 334).

Engels incluso fue tan lejos como para trazar un sorprendente paralelismo entre el cristianismo primitivo y el socialismo moderno: a) los dos grandes movimientos son, no la creaci贸n de l铆deres y profetas 鈥揳unque los profetas nunca escasean en ninguno de ellos鈥, sino movimientos de masas; b) ambos son movimientos de los oprimidos, que sufren persecuciones, sus miembros son proscritos, acechados por las autoridades gobernantes; c) ambos predican la liberaci贸n inminente de la esclavitud y la miseria. Para realzar su comparaci贸n, Engels, de un modo un tanto provocador, cit贸 una sentencia del historiador franc茅s Renan: 鈥渟i quiere tener una idea de c贸mo fueron las primeras comunidades cristianas, mire la rama local de la Asociaci贸n Internacional de Trabajadores鈥.

Seg煤n Engels, el paralelismo entre socialismo y cristianismo temprano est谩 presente en todos los movimientos que sue帽an, a trav茅s de los siglos, con restaurar la religi贸n cristiana primitiva, desde los taboritas de John Zizka (鈥渄e gloriosa memoria鈥) y los anabaptistas de Thomas M眉nzer, hasta (despu茅s de 1830) los revolucionarios comunistas franceses y los partisanos del comunista ut贸pico alem谩n Wilhelm Weitling.

Persiste, sin embargo, a los ojos de Engels, una diferencia esencial entre los dos movimientos: los cristianos primitivos traspusieron la liberaci贸n al m谩s all谩, mientras que el socialismo la coloca en este mundo (Engels, 1973: 450).

Pero 驴es esta diferencia tan n铆tida como aparece a primera vista? En su estudio de las grandes guerras campesinas en Alemania, parece volverse borrosa: Thomas M眉nzer, el te贸logo y l铆der de los campesinos revolucionarios y los plebeyos her茅ticos (anabaptistas) del siglo XVI, quer铆a el establecimiento inmediato en la tierra del Reino de Dios, el reino milenario de los profetas. Seg煤n Engels, el Reino de Dios para M眉nzer era una sociedad sin diferencias de clases, sin propiedad privada y sin una autoridad estatal independiente de 鈥搊 ajena a鈥 los miembros de esa sociedad.

Sin embargo, Engels estaba a煤n tentado de reducir la religi贸n a una estratagema: 茅l hablaba de la 鈥渇raseolog铆a鈥 cristiana de M眉nzer鈥 y su disfraz b铆blico (biblischer Deckmantel). La dimensi贸n espec铆ficamente religiosa del milenarismo m眉nzeriano, su fuerza espiritual y moral, su profundidad m铆stica aut茅nticamente sentida, parecen hab茅rsele escapado.

Engels no oculta su admiraci贸n por el profeta quili谩stico alem谩n, cuyas ideas describe como 鈥渃uasi comunistas鈥 y revolucionario religiosas (revolution盲re religi枚se Anschauungen): ellas eran menos una s铆ntesis de las demandas plebeyas de aquellos tiempos que una 鈥渁nticipaci贸n brillante鈥 (geniale Antizipation) de futuras metas emancipatorias proletarias. Esta dimensi贸n anticipatoria y ut贸pica de la religi贸n 鈥搉o explicable en t茅rminos de la 鈥渢eor铆a del reflejo鈥濃 no es explorada m谩s profundamente por Engels, pero es intensa y ricamente trabajada por Ernst Bloch en su libro Thomas M眉nzer, te贸logo de la revoluci贸n (1920) (Engels, 1970).

El 煤ltimo movimiento revolucionario que se libr贸 en nombre de la religi贸n fue, seg煤n Engels, el movimiento puritano ingl茅s del siglo XVII. Si la religi贸n, y no el materialismo proporcion贸 la ideolog铆a de esta revoluci贸n, es debido a la naturaleza pol铆ticamente reaccionaria de esta filosof铆a en Inglaterra, representada por Hobbes y otros partidarios del absolutismo mon谩rquico. En contraste con este materialismo y de铆smo conservadores, las sectas protestantes proveyeron a la guerra contra los Estuardo su bandera religiosa y sus combatientes. (Engels, 1973: 303).

Este an谩lisis es sumamente interesante: rompiendo con la visi贸n lineal de la historia heredada de la Ilustraci贸n, Engels reconoce que la lucha entre materialismo y religi贸n no se corresponde necesariamente con la guerra entre revoluci贸n y contrarrevoluci贸n, progreso y regresi贸n, libertad y despotismo, clases oprimidas y dominantes. En este caso preciso, la relaci贸n es exactamente la opuesta: la religi贸n revolucionaria contra el materialismo absolutista鈥

Como Marx, Engels estaba interesado en la conexi贸n entre protestantismo y la burgues铆a, particularmente en relaci贸n con la revoluci贸n inglesa del siglo XVII, cuando 鈥渆l calvinismo se acredit贸 como el aut茅ntico disfraz religioso de los intereses de la burgues铆a de aquella 茅poca鈥 (Engels, 2006: 53). Afortunadamente, esta met谩fora teatral (驴o carnavalesca?), que parece reducir la relaci贸n compleja y dial茅ctica entre clases e imaginaci贸n religiosa a una ocultaci贸n simple y mec谩nica del rostro por una m谩scara, no fue el 煤nico an谩lisis del calvinismo propuesto por Engels. Es posible tambi茅n encontrar en sus escritos una hip贸tesis m谩s amplia, que relaciona la religi贸n con la condici贸n existencial de la burgues铆a: el dogma calvinista de la predestinaci贸n es la expresi贸n religiosa del hecho de que el 茅xito o fracaso en la competencia comercial no depende de la actividad humana, sino de circunstancias incontrolables, de poderes econ贸micos superiores y desconocidos (Engels, 1972: 300).

La analog铆a entre el enfoque de Engels y el estudio de Weber sobre la conexi贸n entre calvinismo y capitalismo no dej贸 de llamar la atenci贸n de Georg Luk谩cs, que utiliz贸 ambos an谩lisis para formular su propia teor铆a sobre la cosificaci贸n capitalista:

鈥渘o es en modo alguno casual que precisamente la religiosidad de las sectas revolucionarias haya sido la que ha suministrado la ideolog铆a adecuada para el capitalismo en sus formas m谩s puras (el ingl茅s y el norteamericano) (鈥) Podr铆a incluso decirse que la vinculaci贸n calvinista 鈥搕ambi茅n revolucionariade la 茅tica individual del triunfo (la asc茅tica intramundana) con la trascendencia completa de los poderes objetivos del movimiento del mundo y la configuraci贸n material del destino del hombre (Deus absconditus y predestinaci贸n), representa mitol贸gicamente, pero con pureza de laboratorio, la estructura burguesa, de cosa-en-s铆, de la conciencia cosificada鈥 (Luk谩cs, 1969: 213).

En una nota al pie, Luk谩cs se refiere al pasaje de Engels anteriormente mencionado y a los ensayos de Weber sobre sociolog铆a de la religi贸n. La cuesti贸n de la compatibilidad entre la interpretaci贸n materialista de Engels y la supuestamente 鈥渋dealista鈥 de Weber es descartada como irrelevante: 鈥減ara la estimaci贸n de cuyo material f谩ctico es del todo indiferente el que se coincida o no con su [= Weber] interpretaci贸n causal鈥 (Luk谩cs, 1969: 214).

Curiosamente, a pesar de sus cuarenta a帽os de vida en Inglaterra, Engels nunca mostr贸 inter茅s por las corrientes pol铆tico-religiosas radicales, igualitarias o comunistas (los Diggers), que aparecieron en la Revoluci贸n Puritana del siglo XVII. A diferencia de la Reforma Alemana del siglo XVI, el gran levantamiento ingl茅s es analizado por 茅l exclusivamente en su dimensi贸n burguesa.

Engels estaba convencido de que la revoluci贸n inglesa fue la 煤ltima en la que la ideolog铆a religiosa todav铆a jug贸 un papel revolucionario. La Gran Revoluci贸n Francesa rechaz贸 cualquier disfraz religioso y libr贸 sus batallas en un campo abiertamente pol铆tico: desde entonces, la religi贸n s贸lo pod铆a ser una fuerza social y pol铆ticamente regresiva (Engels, 1972: 303).

Por esa raz贸n 茅l estaba (como Marx) desagradablemente sorprendido y sinceramente desconcertado por la persistencia, entre los primeros movimientos proletarios y comunistas del siglo XIX, de una fuerte referencia al cristianismo primitivo. En su art铆culo de 1843 sobre 鈥淓l progreso de la reforma social en el continente鈥, Engels se muestra asombrado por el hecho de que los comunistas franceses:

鈥渁unque pertenecen a una naci贸n famosa por su incredulidad, son cristianos. Uno de sus axiomas favoritos es que 鈥榚l cristianismo es comunismo鈥. Ellos tratan de probar esto a trav茅s de la Biblia, el supuesto estatuto de las primeras comunidades cristianas, etc.鈥 (Engels, 1961: 487).

脡l no pudo encontrar otra explicaci贸n a esta paradoja que la falta de鈥 conocimiento b铆blico entre los comunistas franceses: si hubieran estado m谩s familiarizados con las Escrituras, habr铆an sabido que 鈥渆l esp铆ritu general de sus ense帽anzas es totalmente opuesto鈥 al comunismo. Para su consternaci贸n, Engels tiene que admitir que no s贸lo los icarianos franceses (los seguidores comunistas de Etienne Cabet) sino tambi茅n Wilhelm Weitling, 鈥渆l fundador del comunismo alem谩n鈥, cree en la identidad b谩sica entre los principios cristianos y comunistas. Rechazando este tipo de sincretismo pol铆tico-religioso, Engels prefiere, por razones filos贸ficas, a los socialistas ingleses (i.e. owenistas) que 鈥渓uchan, como nosotros, contra los prejuicios religiosos鈥; en contraste con los comunistas franceses que 鈥減erpet煤an la religi贸n, arrastr谩ndola a la nueva forma de sociedad planeada鈥 (Engels, 1961: 490 y 495). Este desacuerdo acerca de la religi贸n fue una de las razones principales para la no participaci贸n de los comunistas franceses en los Deutsch-Franz枚zische Jahrb眉cher (1844) y para la ruptura con Weitling en 1846, incitada por la circular de Marx y Engels contra el Liebeskommunismus de Hermann Kriege.

Treinta a帽os m谩s tarde, Engels registra con satisfacci贸n el hecho de que el nuevo movimiento socialista obrero es no-religioso 鈥搖n t茅rmino que le parece m谩s adecuado que 鈥渁teo鈥濃. Su principal argumento para burlarse de las pretensiones de ciertos revolucionarios (seguidores de Blanqui o Bakunin) de 鈥渢ransformar a la gente en ateos por orden del muft铆鈥, 鈥渟uprimir a Dios por decreto鈥 o 鈥渉acer del ate铆smo un art铆culo de fe obligatorio鈥, fue que el ate铆smo dej贸 de ser un concepto relevante para la mayor铆a de los trabajadores socialistas alemanes y franceses:

鈥渆ste t茅rmino puramente negativo no se aplica a ellos, porque ya no est谩n en oposici贸n te贸rica, sino s贸lo de manera pr谩ctica, con la confianza en Dios; simplemente han terminado con Dios (Sie sind mit Gott einfach fertig), porque viven y piensan en el mundo real y por lo tanto son materialistas鈥 (Engels, 1964: 531-532).

Obviamente, este diagn贸stico 鈥搈uy acertado para ese momento hist贸rico (fin del siglo XIX鈥 estaba conectado con la hip贸tesis b谩sica de Engels, a saber, que desde el siglo XVIII, con el advenimiento de la Ilustraci贸n francesa (隆Voltaire!), la cristiandad entr贸 en su 煤ltima fase y 鈥測a no pod铆a servir de ropaje ideol贸gico para envolver las aspiraciones de una clase progresiva cualquiera鈥 (Engels, 2006: 53). No obstante, en ciertos an谩lisis concretos, es m谩s flexible y est谩 preparado para admitir la existencia de movimientos religiosos potencialmente subversivos, o de movimientos revolucionarios que toman prestada una 鈥渇orma鈥 religiosa.

Por ejemplo, en un art铆culo de 1853 sobre el conflicto entre el obispo Friburgo y las autoridades protestantes (el pr铆ncipe de Baden), Engels menciona un levantamiento armado de campesinos para defender a su clero (cat贸lico) y expulsar a los gendarmes prusianos. 驴C贸mo explicar este regreso inesperado de los antiguos conflictos religiosos del siglo XVII?

鈥淓l secreto es simplemente el hecho de que todos los movimientos populares que fermentan bajo la superficie son forzados por el gobierno a adoptar al principio la forma m铆stica e incontrolable de movimientos religiosos. Los miembros del clero son enga帽ados por las apariencias, y mientras creen conducir las pasiones populares contra el gobierno para su propio beneficio, son en realidad los instrumentos inconscientes e involuntarios de la misma revoluci贸n鈥 (Marx y Engels, 1954: 633-634).

A煤n m谩s sorprendente es el an谩lisis de Engels sobre el Ej茅rcito de Salvaci贸n en Inglaterra: en su esfuerzo por mantener vivo, a cualquier precio, el esp铆ritu religioso entre la clase obrera, la burgues铆a inglesa

鈥渁cept贸 incluso hasta la ayuda peligrosa del Ej茅rcito de Salvaci贸n, que viene a restaurar los recursos de propaganda del cristianismo primitivo, que se dirige a los pobres como a los elegidos, combatiendo al capitalismo a su manera religiosa y atizando as铆 un elemento de lucha de clases del cristianismo primitivo, que un buen d铆a puede llegar a ser molesto para las gentes ricas que hoy suministran de su bolsillo el dinero para esta propaganda鈥 (Engels, 1962).

No hay necesidad de enfatizar que Engels se equivoc贸 en sus predicciones, y que ni los campesinos cat贸licos alemanes ni los salvacionistas brit谩nicos se volvieron 鈥減eligrosos para los ricos鈥. Pero lo que es importante y deber铆a ser enfatizado con respecto a estos pasajes es que documentan la apertura mental de Engels y su voluntad de considerar la posibilidad de que la religi贸n se convierta una vez m谩s en la ideolog铆a y la cultura de un movimiento anticapitalista y/o revolucionario.

Esto tendr铆a lugar unas d茅cadas m谩s tarde, en el siglo XX, bajo formas mucho m谩s significativas que el Ej茅rcito de Salvaci贸n 鈥搎ue, por cierto, fascin贸 tambi茅n a Bertolt Brecht, que lo convirti贸 en el tema de su drama teatral Santa Juana de los Mataderos鈥 en la Izquierda Cristiana Francesa entre las d茅cadas de 1930 y 1970 y en la Teolog铆a de la Liberaci贸n Latinoamericana, de los a帽os 60 hasta nuestros d铆as. Pero esta es otra historia, que ni Marx ni Engels podr铆an haber vaticinado鈥


Gracias a su an谩lisis de los fen贸menos religiosos desde el punto de vista de la lucha de clases, Friedrich Engels sac贸 a la luz el potencial de protesta de la religi贸n y abri贸 el camino para un nuevo enfoque 鈥揹istinto tanto de la filosof铆a de la Ilustraci贸n (la religi贸n como una conspiraci贸n clerical) como del neohegelianismo alem谩n (la religi贸n como esencia humana alienada)鈥 de la relaci贸n entre la religi贸n y la sociedad.

Nota:
[1] Pueden encontrarse otras referencias a esta expresi贸n en este art铆culo. Donde no se menciona algo diferente, las versiones son de la traductora.

L枚wy, 鈥淔riedrich Engels on religion and class struggle鈥. Traducido del ingl茅s por Jesica Lenga.

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Fuente: Elviejotopo.com