July 4, 2022
De parte de ANRed
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Luego de lograr escapar de la casa familiar, Paula, una mujer de 43 años tuvo la valentía de denunciar en la justicia platense que sufrió abusos sistemáticamente durante más de 11 años por parte de su expareja, Eduardo Martín Videla, con quien tuvo tres hijos, únicos testigos de la violencia sexual. El punto de quiebre para terminar de tomar conciencia fue la pérdida de un embarazo. Hoy a las 12 el juez Ramiro Fernández Lorenzo dará a conocer el veredicto y la sentencia del juicio contra Videla. En los alegatos, las abogadas de la querella solicitaron 15 años (el máximo posible) por el delito de abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante, en un contexto de violencia de género que se desarrolló, por lo menos, desde el 2007 hasta fines de 2018, en el que P. y sus hijos abandonaron la casa familiar. La investigación fue impulsada desde la perspectiva de género, apoyándose en la normativa nacional e internacional de DD.HH. incorporada en nuestra constitución, que obliga al Estado a escuchar a las mujeres víctimas de este tipo de violencias. El fallo puede constituir un importante precedente. La Red de Sostén y acompañamiento de Paula convoca a las 12 en 8 entre 56 y 57, TOC N°1. Por Manuela Wilhelm (ANRed).


Los casos en donde la justicia dictamina una sentencia ejemplar respecto a hechos de abusos y violación ejercidos durante una relación conyugal no abundan. El discurso judicial condiciona y refuerza las prácticas, comportamientos y relaciones sociales, en especial las patriarcales. Al calor de la lucha feminista impulsada por mujeres, travestis y trans esto puede cambiar. Es el caso del juicio que hoy tendrá su veredicto y sentencia: a las 12 el Tribunal Oral y Criminal Nº1 de La Plata podría condenar a 15 años de prisión a Eduardo Martín Videlaun hombre que violó a su pareja durante más de diez años, y sentar precedente. 

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Foto que sacó Paula al mural en la comisaría de la mujer de Berisso

Paula, una mujer de 43 años con tres hijos, tenía alrededor de 20 cuando comienza a salir con Videla. Él decidía cuándo tener relaciones sexuales, la no la dejaba usar pijamas, y los únicos testigos de la violencia eran sus hijitos. «Ella decía que no cada vez, y por la fuerza era sometida sexualmente, a lo que para su pareja se trataba de una obligación por ser parte del débito conyugal, lo ‘natural’, que no podía negarse, que tenía que estar a su disposición», explican las abogadas.

Pasaron los años donde lo normal en la pareja era la repetición de la violencia sexual. Pero se produce un quiebre: Paula toma conciencia de lo que vivía cuando abusa de ella hasta perder un embarazo. Gracias a una red de contención y acompañamiento que se genera porque empieza a hablarlo, logra escapar de la casa/celda familiar con sus hijos y realiza la denuncia.

“Me creyeron” fue la frase que manifestó ella al enterarse que avanzó la causa elevándose a juicio. Eduardo Martín Videla fue detenido por orden de la Fiscalía 7 en octubre de 2020, acusado de abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante, y el 30 de diciembre la cámara ratificó la preventiva negándole la domiciliaria.  Todo esto fue narrado en una entrevista con ANRed realizada a fines de 2020.

Ahora la justicia puede optar por validar aquella figura de débito conyugal que tantos años estuvo vigente en el código civil o puede sentar precedente y condenar con un fallo ejemplar de 15 años de prisión efectiva a Eduardo Martín Videla.

Las abogadas de la víctima y sobreviviente, Marina Font y Fernanda Anaya, destacan que es muy difícil poder hablar de la violencia sexual. Ella lo hizo y fue escuchada. Esta será una de las primeras veces que se juzga un delito sexual en contexto de violencia de género en una relación de pareja de manera continuada y sistemática; y con una investigación impulsada con perspectiva de género, apoyándose en la normativa nacional e internacional de derechos humanos, incorporada en nuestra constitución que obliga al estado a escuchar a las mujeres víctimas de este tipo de violencias.

«En los delitos sexuales se evidencia el consentimiento como parte fundamental de determinar hechos realizados por la fuerza contra la voluntad , en este caso al ser la propia pareja resulta un gran precedente ante la valentía de la víctima de denunciar, que la justicia la haya escuchado y que esperamos resulte una sentencia ejemplar, que pueda reparar el daño de lo vivido por ella como también sus hijos – expresaron Font y Anaya, en diálogo con ANRed. «Lo continuado en el tiempo lo convierte en gravemente ultrajante como también haber puesto en riesgo su salud, ante los abusos reiterados frente a la pérdida de un embarazo, luego de una intervención quirúrgica, momento en el que ella toma conciencia de lo que estaba viviendo y pide ayuda».

La declaración de Paula fue fundamental. A partir de la misma, se incorporó un nuevo delito por el aborto provocado por los abusos. Narró todos los años que vivió junto a Videla y pudo contar el hecho del abuso repetido durante su embarazo donde la sometió con pérdidas y luego del legrado poniendo en riesgo su vida.

El día 9 de junio se realizaron los alegatos del caso. La Fiscalía pidió 13 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal. Las abogadas en representación de la sobreviviente solicitaron 15 años (el máximo posible) por el delito de abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante, en un contexto de violencia de genero que se desarrolló – por lo menos – desde el 2007 hasta fines de 2018, en el que ella y sus hijos abandonaron la casa familiar.

La Defensa pidió la absolución por falta de pruebas en relación al no consentimiento de la víctima. Durante los alegatos el abogado defensor expresó ante el juez Ramiro Fernández Lorenzo: «no creo que la perspectiva de género aporte algo en la valoración probatoria». Lorenzo es reconocido por aplicar la perspectiva de género en un caso emblemático como el del femicidio de Claudia Salgán. En un fallo unánime junto con más jueces, el TOC N°1 condenó en el mismo día en que se realizaba la quinta marcha «Ni una menos» para reclamar contra la violencia de género, a prisión perpetua a Marcelo Núnez (48), por el femicidio de su esposa ocurrido el 8 de julio de 2015.

Paula no está sola

Mural que pintaron de a poquito Paula y sus hijos cuando llegaron a la casa. «También en noches donde no podía dormir», dice Pau.

«Han pasado ya muchos años de lo que estuvo sufriendo Paula y sus tres niñes hasta que pudo escaparse en 2018 haciendo red entre personas que acompañamos y contuvimos en todo este proceso», cuenta María del Carmen Álvarez, integrante de Desobedientes Socorristxs La Plata, parte de la campaña por el derecho al aborto, regional La Plata. Es que la condena a Eduardo Martín Videla no es solamente esperada por quien denuncia, sino por una red de contención que se generó entre mujeres y disidencias de La Plata, que estuvo junto a ella para decirle a Paula que no está sola. El acompañamiento es una cuestión fundamental para las víctimas sobrevivientes de violencia patriarcal puedan denunciar y hacer el camino largo y angustiante en la justicia. Hoy estarán acompañando y convocan a la sociedad a sumarse desde las 12 en 8 entre 56 y 57 en el TOC N° 1.

La Puerta Violeta es una canción de la cantautora española Rozalén que compartieron con Paula y acompaña el tránsito por el proceso judicial. Antes de cerrar esta nota, recibo una respuesta de Pau. Le había preguntado qué le genera escucharla. «Esta canción me conmueve profundamente porque simboliza todo el dolor y el largo y duro camino que llevó llegar hasta acá, el llegar a la libertad y a estar a salvo, abrazada por quienes nos acompañan, sostienen, y luchan conmigo. Lo fui sintiendo en este recorrido judicial, que fue tan doloroso y fuerte desde el principio, desde la primer denuncia, y llegar a esta instancia judicial tan movilizante, y ojalá reparadora, habiéndome sentido escuchada en este juicio, cuidada y protegida, atravesándolo sostenida y en contención, es como si estuviéramos más cerca de dibujar esa puerta violeta en la pared junto a las personas que nos ayudaron a salir y me abrazaron en todo esto luego de tanta oscuridad, desamparo, desesperanza y dolor».

María del Carmen Álvarez señala que a lo largo de estos años desde la denuncia la red de apoyo ha golpeado muchas puertas: «desde la comisaría de la mujer donde no son escuchadas las víctimas en adelante, hemos hablado con ministerios, con mesas locales, con centros de atención a víctima fuimos haciendo un camino que no existía, donde no sabíamos dónde ir«. Por eso resalta la importancia de poder contar con una red de contención y acompañamiento y «que se validen nuestros abusos, que alguien vaya preso es porque hay pruebas, y perspectiva de género«.

Si hay fallo condenatorio esto, «sentaría un gran precedente para que las personas se puedan acerquen a denunciar; significa que estar viviendo en una relación de pareja no hace que se tengan deberes ni obligaciones ni aguantarse la violencia ni los abusos sexuales. Para nosotres es muy importante acompañar a Paula y sus niñes y entender que este fallo nos ayudaría a todes a poder salir de situaciones de violencia y tengamos el derecho a ser acompañades y que los violadores vayan presos así que esperamos este fallo ejemplar con perspectiva de género y que nos garantice una vida libre de violencia»

Sobre el pedido de condena de 15 años de prisión efectiva por abuso sexual gravemente ultrajante, Álvarez resalta: «Sentaría un gran precedente a la provincia de Buenos Aires ya que se trata de un abuso sexual gravemente ultrajante en contexto de violencia de género en una relación sexual conyugal, entonces podemos hablar que las relaciones sexuales dentro de las relaciones conyugales si no son consentidas son violación. Nuestros derechos para ejercerlos tenemos que conocerlos, y ser escuchades es muy importante».





Fuente: Anred.org