December 7, 2021
De parte de La Haine
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Octog茅simo aniversario del ataque japon茅s a Pearl Harbour, EEUU, 7 de diciembre de 1941 :: Mitos y realidades

Con motivo del octog茅simo aniversario del ataque japon茅s a Pearl Habour el 7 de diciembre de 1941, un acontecimiento fundamental para el devenir de la Segunda Guerra Mundial, reproducimos el cap铆tulo dedicado a este acontecimiento del libro de Jacques R. Pauwels, 芦Los grandes mitos de la historia moderna. Reflexiones sobre la democracia, la guerra y la revoluci贸n禄, Boltxe Liburuak, diciembre de 2021 [Traducido al castellano por Beatriz Morales Bastos].

El mito:

EEUU se implic贸 activamente en la Segunda Guerra Mundial debido al ataque japon茅s a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Hac铆a tiempo que el presidente Franklin Delano Roosevelt (FDL) quer铆a entrar en guerra contra la Alemania nazi, pero no pod铆a hacerlo porque los aislacionistas dominaban el Congreso. Sin embargo, despu茅s del traicionero ataque por sorpresa japon茅s contra Pearl Harbor el Congreso reconsider贸 su postura y accedi贸 a declarar la guerra a Jap贸n, lo que significaba tambi茅n la guerra contra el aliado alem谩n del Pa铆s del Sol Naciente.

La realidad:

Los dirigentes pol铆ticos y militares estadounidenses, incluido el presidente Roosevelt, no quer铆an la guerra contra la Alemania nazi, pero s铆 contra Jap贸n. El T铆o Sam llevaba ya mucho tiempo prepar谩ndose para esa guerra, y anhelaba ganarla r谩pida y f谩cilmente. Provocaron deliberadamente a Tokio para que atacara Pearl Harbor de modo que el conflicto se pudiera presentar ante el Congreso y ante la opini贸n p煤blica estadounidense como uno puramente defensivo. Despu茅s de este ataque el Congreso declar贸 la guerra a Jap贸n, pero no a la Alemania nazi, que no ten铆a nada que ver con esa agresi贸n. Fue Hitler quien de forma totalmente inesperada declar贸 la guerra a EEUU, a pesar de que no ten铆a obligaci贸n de hacerlo seg煤n los t茅rminos de su alianza con Jap贸n. De este modo EEUU tambi茅n se encontr贸 en guerra contra Alemania, algo que no hab铆a previsto y para lo que no se hab铆a elaborado plan alguno.

La Gran Depresi贸n fue esencialmente una crisis de sobreproducci贸n combinada con una demanda insuficiente. En EEUU el presidente Roosevelt trat贸 de estimular la demanda con una combinaci贸n de medidas 芦keynesianas禄, incluidas obras p煤blicas, que se conoci贸 con el nombre de New Deal. Los programas de creaci贸n de trabajos cuya 煤nica finalidad era mantener a alguien ocupado se supon铆a que creaban empleo y de ese modo aumentaban el poder adquisitivo agregado. En este sentido, la construcci贸n de presas ha recibido tanta publicidad como la de autopistas en la Alemania de Hitler, pero, de nuevo como en el caso de Alemania, aunque hay que reconocer que en menor medida, los grandes proyectos de armamento, por ejemplo, la construcci贸n de portaaviones y bombarderos, tambi茅n estimularon la producci贸n, el empleo y, en 煤ltima instancia, aumentaron la demanda.

Con todo, fue la propia guerra la que hizo que la econom铆a estadounidense saliera de la crisis y experimentara un auge sin precedentes. En adelante hab铆a que producir aviones, barcos, tanques, camiones y todo tipo de equipamientos marciales no solo para el propio EEUU, sino tambi茅n, por medio del Programa de Pr茅stamo y Arriendo, primero para los brit谩nicos y sus aliados y por 煤ltimo incluso para la Uni贸n Sovi茅tica. Y no debemos olvidar que al menos hasta Pearl Harbor los trusts del petr贸leo estadounidenses tambi茅n se beneficiaron de sus ventas a todos los pa铆ses beligerantes, incluida Alemania. Y de este modo, gracias a la guerra en Europa, EEUU pudo salir de la pesadilla de la Gran Depresi贸n. La producci贸n y el empleo se dispararon, lo mismo que los beneficios. En este contexto, el EEUU corporativo tambi茅n busc贸 en otros lugares del mundo mercados para sus productos acabados, oportunidades para reinvertir lucrativamente el capital que se iba acumulando y por 煤ltimo, pero no menos importante, materias primas como caucho y petr贸leo.

Medio siglo antes, a finales del siglo XIX, EEUU se hab铆a unido a los dem谩s grandes pa铆ses industriales del mundo en una muy competitiva 芦pelea禄 mundial por los mercados y los recursos, y se convirti贸 as铆 en una potencia 芦imperialista禄 como Gran Breta帽a y Francia. Por medio de una agresiva pol铆tica exterior de presidentes como Theodore Roosevelt, primo de Franklin Delano Roosevelt (FDR), y de una 芦espl茅ndida guerrita禄 contra Espa帽a, EEUU hab铆a logrado el control de antiguas colonias espa帽olas como Puerto Rico, Cuba y Filipinas, y tambi茅n de la hasta entonces independiente isla naci贸n de Hawai. De este modo el T铆o Sam empez贸 a tener mucho inter茅s por el oc茅ano Pac铆fico, sus islas y las tierras en sus lejanas orillas, el Lejano Oriente, donde era especialmente atractiva China, que desde el punto de vista de un hombre de negocios era un 芦mercado禄 con un potencial ilimitado y un pa铆s vasto aunque d茅bil, en el que al parecer pod铆a penetrar econ贸micamente una potencia imperialista con suficiente poder y ambici贸n para hacerlo [1].

En el Lejano Oriente, y en particular respecto a China, EEUU se enfrentaba a la competencia de una agresiva potencia rival que quer铆a hacer realidad sus propias ambiciones imperialistas en esa parte del mundo: Jap贸n, el Pa铆s del Sol Naciente. Desde hac铆a d茅cadas las relaciones entre Washington y Tokio no hab铆an sido buenas, pero empeoraron durante la d茅cada de 1930 marcada por la Depresi贸n, en la que se endureci贸 la rivalidad por mercados y recursos. Jap贸n estaba a煤n m谩s necesitado de petr贸leo y de materias primas similares para alimentar sus f谩bricas, y tambi茅n de mercados para sus productos acabados y para su capital de inversi贸n. Tokio lleg贸 incluso a hacer la guerra a China y a crear un Estado cliente, Manchukuo, rico en materias primas, en la parte norte de ese gran pero d茅bil pa铆s. Lo que molestaba a EEUU no era que los japoneses oprimieran, explotaran y despreciaran a sus vecinos chinos (y coreanos) a los que consideraba subhumanos, sino que parecieran estar decididos a convertir a China y al resto del Lejano Oriente, incluidos los ricos en recursos Sudeste de Asia e Indonesia, en lo que denominaban un dominio econ贸mica propio, una 芦econom铆a cerrada禄 en el que no ten铆a cabida la competencia estadounidense [2].

Al igual que la clase alta de su pa铆s en general, los hombres de negocios estadounidenses estaban muy frustrados por la posibilidad de ser excluidos del lucrativo mercado del Lejano Oriente por los 芦japos禄, un 芦raza amarilla禄 supuestamente inferior a la que los estadounidenses en general ya hab铆an empezado a despreciar en el siglo XIX (lo mismo que a los 芦ojos de rendija禄, como llamaban despectivamente a las personas chinas (como los estadounidenses hab铆an tachado a los japoneses y a los chinos de personas inferiores desde el punto de vista racial que representaban un 芦peligro amarillo禄, durante la guerra les iba a resultar dif铆cil explicar a sus soldados y civiles la diferencia entre sus aliados chinos y sus enemigos japoneses [3].

Con el estallido de la guerra en Europa entr贸 en juego un factor nuevo e importante. La derrota de Francia y los Pa铆ses Bajos en 1940 a manos de la Alemania nazi plante贸 la pregunta de qu茅 iba a ocurrir con sus colonias en el Lejano Oriente, es decir, Indochina, rica en caucho, e Indonesia, bendecida con petr贸leo. Como sus madres patrias estaba ocupadas por los alemanes, estas colonias parec铆an deliciosos frutos maduros, listos para que los recogiera uno de los competidores que quedaban en el juego de las grandes potencias, pero 驴cu谩l?

Es indudable que a los alemanes no les faltaban ganas, pero primero ten铆an que ganar la guerra en Europa e imponer a los perdedores un acuerdo similar al de Versalles. Pero las posibilidades de un triunfo alem谩n se estaban desvaneciendo r谩pidamente ya en el verano de 1941, cuando la Wehrmacht no logr贸 el ansiado triunfo contra los sovi茅ticos. Por lo que se refiere a los brit谩nicos, segu铆an muy ocupados con la guerra contra la Alemania nazi y ten铆an razones para temer por sus propias posesiones en el Lejano Oriente, como Hong Kong, Malasia y Singapur.

Sin embargo, un candidato muy probable era Jap贸n, una potencia con grandes ambiciones, especialmente en su parte del mundo, y con un enorme apetito de caucho y petr贸leo. 驴Podr铆a EEUU tolerar una expansi贸n japonesa en el Sudeste de Asia adem谩s de un monopolio japon茅s del 芦mercado禄 chino? Era muy improbable porque significar铆a la hegemon铆a japonesa en el Lejano Oriente, y el fin de las ambiciones y sue帽os transpac铆ficos del T铆o Sam. Con todo, justo este panorama pareci贸 empezar a cobrar forma cuando el gobierno colaboracionista de Francia en Vichy transfiri贸 el control de Vietnam a Jap贸n en 1940 y cuando en el verano del a帽o siguiente Jap贸n se hizo con toda la 芦Indochina francesa禄.

Los responsables estadounidenses consideraron entonces que hab铆a que actuar urgentemente antes de que la rica en petr贸leo Indonesia cayera tambi茅n en manos de los japoneses y todo el Lejano Oriente desapareciera de la pantalla del radar estadounidense. Adem谩s, si el Pa铆s del Sol Naciente se apoderaba de los yacimientos de petr贸leo de Indonesia, dejar铆a de depender de las importaciones de EEUU de esta materia prima de vital importancia, lo que reducir铆a dr谩sticamente los ingresos de los trust del petr贸leo estadounidenses que en 1939 manejaban entre el 75% y el 80% de las importaciones totales de 芦oro negro禄 por parte de Jap贸n [4].

Aunque en la d茅cada de 1930 la 茅lite estadounidense se opon铆a mayoritariamente a la guerra contra la Alemania nazi, cada vez era m谩s favorable a la posibilidad de un conflicto contra Jap贸n. Se ve铆a al Pa铆s del Sol Naciente a trav茅s de un prisma tintado de racismo como un pa铆s advenedizo esencialmente d茅bil, cuyo poder era 芦m谩s alarde que fundamento禄 y cuyos 芦dirigentes estaban dispuestos a retroceder ante la superior determinaci贸n del hombre blanco禄, en palabras del historiador estadounidense Michael S. Sherry. Este historiador tambi茅n menciona al Secretario de la Guerra, Henry L. Stimson, 芦que se帽al贸 que en conflictos pasados los japoneses se hab铆an “arrastrado” y batido en retirada como “cachorros azotados” cuando EEUU se mantuvo firme禄. El Secretario de la Marina, Frank Knox, estaba convencido de que el poderoso T铆o Sam podr铆a 芦borrar f谩cilmente [a Jap贸n] del mapa en tres meses禄. En vista de todo esto podemos entender por qu茅 los planes de guerra contra Jap贸n estaban preparados desde hac铆a tiempo [5].

Con esta guerra en mente se hab铆an fabricado los portaaviones y los bombarderos estrat茅gicos ya en la d茅cada de 1920. Y en la d茅cada de 1930 se hab铆an creado los bombarderos, capaces de 芦atacar a trav茅s de los mares禄. La 芦fortaleza volante禄 B-17 despeg贸 por primera vez en 1935 (la idea de que EEUU no estaba en absoluto preparado para la guerra en el momento de Pearl Harbor es otro mito con el que hay que terminar). Estas armas proporcionaron al T铆o Sam un brazo militar lo suficientemente largo como para llegar al otro lado del Pac铆fico, donde Filipinas, estrat茅gicamente situadas cerca tanto de Jap贸n como de China, Indochina e Indonesia, pod铆an servir de base de operaciones muy 煤til Se cre铆a que Jap贸n, con sus 芦ciudades hechas de madera y de papel禄, estaba totalmente indefenso ante los poderosos bombarderos estadounidenses [6].

Los dirigentes pol铆ticos, militares y econ贸micos de EEUU quer铆an la guerra contra Jap贸n y el presidente FDR, cuya riqueza familiar se hab铆a construido, al menos en parte, gracias el comercio del opio con China, se mostr贸 bastante dispuesto a proporcionar esa guerra (el amor por la paz de FDR se suele sobrestimar, lo mismo que el de la mayor铆a de los dem谩s presidentes estadounidenses, como Wilson y Obama, a que se le concedi贸 el Premio Nobel de la Paz sin raz贸n alguna). Evidentemente, en respuesta a una consulta del presidente, el almirante Thomas C. Hart, comandante de la flota asi谩tica de EEUU con base en Manila, inform贸 a Roosevelt de que 芦se cree que es sensata la idea de una guerra con Jap贸n禄. En verano de 1941 FDR tambi茅n autoriz贸 el plan JB 355, una operaci贸n de 芦falsa bandera禄 para bombardear Jap贸n con aviones aparentemente pertenecientes a China, que estaba oficialmente en guerra con Jap贸n. Pero el plan nunca se llev贸 a cabo, posiblemente porque los excelentes cazas Zero japoneses habr铆an derribado f谩cilmente los bombarderos de medio alcance, los Lockheed Hudson, y en ese caso se podr铆a descubrir que la 芦operaci贸n negra禄 era una agresi贸n estadounidense, de facto un acto de guerra estadounidense [7].

Con todo, Washington no se pod铆a permitir que se le viera iniciar una guerra contra Jap贸n. Al presuntamente aislacionista Congreso y a una opini贸n p煤blica estadounidense con pocas ganas de guerra solo se les pod铆a 芦vender禄 una guerra defensiva. Adem谩s, un ataque estadounidense a Jap贸n tambi茅n habr铆a exigido a la Alemania nazi acudir en ayuda de Jap贸n seg煤n los t茅rminos de su alianza, mientras que un ataque japon茅s a EEUU no. Seg煤n los t茅rminos del Tratado Tripartito firmado por Jap贸n, Alemania e Italia en Berl铆n el 27 de septiembre de 1940, los tres pa铆ses se compromet铆an a ayudarse mutuamente cuando una de las tres potencias firmantes fuera atacada por otro pa铆s, pero no cuando uno de ellos atacara a otro pa铆s. Por otra parte, como Hitler ya estaba en una situaci贸n desesperada en la Uni贸n Sovi茅tica, se cre铆a que no estar铆a dispuesto a enfrentarse a un nuevo enemigo del calibre de EEUU. Se pudo apreciar la reticencia de Berl铆n a implicarse en una guerra contra EEUU en su moderaci贸n ante una serie de incidentes en los que se vieron involucrados barcos estadounidenses y submarinos alemanes en el Atl谩ntico en el oto帽o de 1941. A veces se afirma err贸neamente que estos incidentes, denominados de forma exagerada 芦guerra naval no declarada禄, reflejan el deseo de FDR de entrar en guerra contra la Alemania nazi.

Puede que Roosevelt hubiera sobrestimado la aversi贸n a la guerra de la opini贸n p煤blica estadounidense. La mayor铆a de los estadounidenses no quer铆a una guerra contra Alemania, pero un conflicto con Jap贸n era harina de otro costal. Seg煤n Sherry, las encuestas de opini贸n demostraron que la mayor铆a de los estadounidenses compart铆a los prejuicios racistas de la 茅lite contra los 芦japos禄, despreciaba a los pa铆ses del Lejano Oriente y afrontaba la posibilidad de una guerra contra semejante enemigo 芦con entusiasmo, casi con displicencia禄. Cita un art铆culo de la revista Life titulado 芦US Cheerfully Faces War with Japan禄 [EEUU afronta alegremente la guerra contra Jap贸n] publicado la v铆spera del ataque a Pearl Harbor, en el que se informaba de que los estadounidenses pensaban 芦con raz贸n o sin ella, que los japoneses eran pan comido禄. Por lo tanto, el tipo de guerra que se esperaba era una nueva edici贸n de la 芦espl茅ndida guerrita禄 de 1898 contra Espa帽a, es decir, una guerra contra un solo enemigo que se supon铆a era relativamente d茅bil, pero tambi茅n una guerra que se pudiera presentar como de naturaleza defensiva. Por consiguiente, hab铆a que provocar a Jap贸n para que cometiera un acto de agresi贸n. Al discutir en una reuni贸n del gobierno acerca de 芦si el pueblo nos apoyar铆a en caso de que atac谩ramos a Jap贸n禄, Roosevelt 芦insinu贸 que EEUU podr铆a atacar primero, quiz谩 despu茅s de que un incidente ofreciera un pretexto para hacerlo禄 [8].

En verano de 1941 Washington empez贸 a trabajar sobre c贸mo provocar a Jap贸n para que iniciara una guerra. Pareci贸 que se hab铆a perdido una oportunidad cuando los japoneses ocuparon la mitad sur de Vietnam el 28 de julio, un paso que los estadounidenses consideraron el preludio de una invasi贸n de las Indias Orientales Holandesas y un control japon茅s casi total del Sudeste de Asia. Hab铆a que impedir lo antes posible ese funesto panorama.

El momento pareci贸 propicio por otra raz贸n, ya que los sabuesos de la Wehrmacht, a los que se hab铆a soltado en la Uni贸n Sovi茅tica solo un mes antes, podr铆an estar ocupados ah铆 mucho m谩s tiempo del esperado. Los brit谩nicos pudieron as铆 respirar m谩s tranquilos, lo que permiti贸 a Washington cambiar su atenci贸n del Atl谩ntico al Pac铆fico y centrarse en los 芦japos禄. Se esperaba que el ej茅rcito japon茅s, cuya base estaba a lo largo de la frontera entre Manchukuo y Siberia, podr铆a emprender de nuevo hostilidades contra la Uni贸n Sovi茅tica, como ya hab铆a ocurrido en 1939, lo que har铆a que el interior japon茅s fuera vulnerable desde su periferia sur y este. El 15 de julio de 1941 el embajador estadounidense en Tokio inform贸 a Washington que se rumoreaba que las tropas japonesas se estaban concentrando cerca de centros estrat茅gicos sovi茅ticos como Vladivostok [9]. Incluso unos meses despu茅s, en octubre, 芦las estimaciones militares estadounidense […] todav铆a consideraban que el ataque a Rusia era la acci贸n japonesa m谩s probable y que el ataque a instalaciones estadounidense era muy poco probable禄 [10].

Un sector de los dirigentes japoneses, personificado por el ministro de Exteriores, Yosuke Matsuoka, s铆 defend铆a atacar a la Uni贸n Sovi茅tica, pero muchos generales se opon铆an. Se decidi贸 observar desde la barrera hasta que la derrota sovi茅tica fuera segura. Se estacionaron tropas adicionales en Manchukuo para participar en el ataque en cuanto 芦cayera al suelo el caqui maduro禄 . Esa oportunidad nunca se iba a presentar [11], pero debieron de haber sido los ecos de estos preparativos los que convencieron a los estadounidenses de que Jap贸n estaba dispuesto a unirse a Alemania en la guerra contra la Uni贸n Sovi茅tica [12]. En todo caso, con el grueso del ej茅rcito japon茅s abandonado, por as铆 decirlo, en el interior de China y supuestamente a punto de verse envuelto en un conflicto con los sovi茅ticos, los dirigentes de Washington consideraron que pod铆an esperar una victoria r谩pida y f谩cil contra una naci贸n insular que estaba indefensa ante las poderosas fuerzas navales y a茅reas estadounidenses, especialmente sus bombarderos.

Para conseguir el tipo de guerra 芦defensiva禄 que no provocara la intervenci贸n alemana y se tuviera la seguridad de que era aprobada por los aislacionistas del Congreso, Roosevelt ten铆a que 芦provocar a Jap贸n para que cometiera un acto de guerra manifiesto contra EEUU禄, como ha se帽alado Robert B. Stinnett en un detallado y bien documentado estudio [13]. En efecto, en caso de que hubiera un ataque por parte de Jap贸n la opini贸n p煤blica estadounidense se iba a unir sin lugar a dudas tras la bandera; ya lo hab铆a hecho antes, en concreto al empezar la Guerra Hipano-Estadounidense, cuando el acorazado estadounidense Maine se hab铆a hundido misteriosamente en el puerto de La Habana durante una visita, un hecho del que se culp贸 a Espa帽a. Y lo hizo de nuevo despu茅s de otra provocaci贸n planeada, el incidente del golfo de Tonkin en 1964. Y Roosevelt y sus asesores debieron de darse cuenta de que la opini贸n p煤blica estadounidense se pod铆a haber opuesto a la guerra contra Alemania, pero no contra Jap贸n. Adem谩s, si Jap贸n iniciaba las hostilidades, el Reich no estaba obligado a acudir en su ayuda. Por consiguiente, los aislacionistas del Congreso, que eran no intervencionistas respecto a Alemania, pero no respecto a Jap贸n, no tuvieron que temer que un conflicto con Jap贸n significara tambi茅n una guerra contra Alemania.

Como el presidente Roosevelt hab铆a decidido que 芦se debe ver a Jap贸n dar el primer paso禄, hizo de 芦provocar a Jap贸n para que cometiera un acto de guerra manifiesto la principal pol铆tica que gui贸 sus actos hacia Jap贸n a lo largo de 1941禄, como escribe Stinnett [14], El presidente debi贸 de hablarlo con Churchill. El 17 de agosto de 1941 este inform贸 a su gobierno que FDR le hab铆a dicho que 芦emprender铆a la guerra,pero no la declarar铆a禄 y que 芦se iba a hacer todo lo posible para forzar un incidente禄. Churchill concluy贸 que esperaba que la actitud de Roosevelt respecto a Jap贸n fuera 芦cada vez m谩s provocativa禄 [15]. Entre las estratagemas utilizadas estaba el desplegar barcos de guerra cerca de las aguas territoriales japonesas, e incluso dentro, al parecer con la esperanza de provocar un incidente que pudiera servir de casus belli. Igual de provocador fue el traslado a Filipinas a finales del verano de 1941 de un escuadr贸n de bombarderos B-17, que pod铆a atacar Jap贸n desde ah铆.

El Secretario de la Guerra Stimson escribi贸 euf贸rico a FDR acerca de esos bombarderos que 芦de pronto nos encontramos con que se nos ha conferido la posibilidad de gran poder芦 y claramente quer铆a decir poder respecto a Jap贸n. En un intento de contribuir a que este tipo de confianza y optimismo se filtrara a la opini贸n p煤blica estadounidense y de prepararla para la guerra, en octubre de 1941 la revista Fortune public贸 un art铆culo sobre el bombardero B-17. Su buena noticia era que, si 芦se utilizaba de forma contundente contra f谩bricas y civiles, esa arma destruir铆a el poder de producci贸n [del enemigo] y, en 煤ltima instancia, su voluntad de resistir, con lo que se le exigir铆a una rendici贸n, aunque sus ej茅rcitos permanecieran invictos禄. A finales de ese mismo mes otra revista estadounidense, United States News, public贸 un mapa del Lejano Oriente en el que se ve铆an unos bombarderos que se dirig铆an a Tokio desde Guam, Singapur, Hong Kong y, por supuesto, Filipinas, La publicaci贸n de este material puede haber sido una mera coincidencia, pero tambi茅n es posible, e incluso m谩s probable, que pretendiera contribuir a provocar a Jap贸n para que atacara de forma preventiva las bases desde las que las fuerzas a茅reas o navales podr铆an lanzar un ataque [16].

En Manila, donde estaban estacionados ahora los B-17, muy amenazadoramente desde el punto de vista japon茅s, George Marshall, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de EEUU, celebr贸 una rueda de prensa el 15 de noviembre de 1941 en la que inform贸 sin rodeos a un grupo de destacados periodistas estadounidenses (a los que de forma poco realista 芦hizo jurar que guardar铆an el secreto禄) que 芦preparamos una guerra contra Jap贸n禄. A帽adi贸 que las bombas incendiarias lanzadas por los B-17 iba a borrar de la faz de la tierra 芦las ciudades de papel禄 de Jap贸n y a matar de paso a miles de civiles, lo que bastar铆a para hacer que los supuestamente cobardes 芦japos禄 izaran la bandera blanca [17]. Era improbable que la revelaci贸n 芦confidencial禄 de Marshall no llegara a o铆dos de los japoneses; aunque aparentemente no era m谩s que un plan est煤pido, es m谩s probable que fuera deliberado, una argucia que formaba parte de la estrategia de provocaci贸n de FDR.

No obstante, posiblemente fue m谩s eficaz todav铆a la implacable presi贸n econ贸mica que se ejerci贸 sobre Jap贸n, un pa铆s que necesitaba desesperadamente materias primas y, por tanto, es posible que considerara que esos m茅todos eran particularmente provocativos. Esta estrategia equival铆a a una despiadada forma de guerra econ贸mica que, una vez m谩s, reflejaba desprecio por Jap贸n, al que se consideraba 芦un tigre de papel que se iba a desmoronar en respuesta a una fuerte presi贸n estadounidense禄. Muchos dirigentes estadounidenses esperaban que ni siquiera fuera necesaria la acci贸n militar para lograr el objetivo de eliminar al gran rival transpac铆fico de EEUU y que las meras amenazas ser铆an suficientes. En su rueda de prensa en Manila el 15 de noviembre Marshall hab铆a expresado la esperanza de que bastar铆a la disuasi贸n para hacer el trabajo, de modo que no ser铆a necesario bombardear las ciudades japonesas. Se consideraba cobardes a los japoneses, pero tambi茅n 芦astutos calculadores禄 que 芦sopesar铆an ganancias y p茅rdidas, y decidir铆an [a la hora de calcular las p茅rdidas potenciales a consecuencia de la acci贸n militar estadounidense] que las 煤ltimas eran demasiado importantes禄. As铆, el gobierno Roosevelt congel贸 todos los activos japoneses en EEUU y en colaboraci贸n con los ingleses y los holandeses impuso unas severas sanciones econ贸micas a Jap贸n, incluido un embargo a las exportaciones tanto de chatarra y otros metales vitales para la industria del acero de Jap贸n como de productos petroleros, lo que en realidad sirvi贸 para aumentar las ganas de Jap贸n de controlar la rica en petr贸leo colonia holandesa de Indonesia [18].

El objetivo de las constantes provocaciones estadounidenses a Jap贸n era conseguir que sus dirigentes fueran a la guerra, ya que la 煤nica otra alternativa viable era 芦renunciar al estatus de gran potencia [de su pa铆s] y relegarlo a una dependencia estrat茅gica permanente de un Washington hostil禄. No es de extra帽ar que decidieran que era 芦mejor luchar que capitular禄 puesto que les perec铆a que 芦la guerra (incluso una guerra perdida) era […] a todas luces preferible a la humillaci贸n y el hambre禄 [19]. El embajador estadounidense en Tokio advirti贸 reiteradamente de ello e insisti贸 en que las sanciones podr铆an 芦obligar a Jap贸n a arriesgarse a un “hara-kiri nacional”禄 [20], pero fue ignorado porque en Washington se deseaba la guerra. El 26 de noviembre el Secretario de Estado Cordell Hull envi贸 a Tokio una categ贸rica 芦Nota de diez puntos禄, conocida como la 芦Nota Hull禄, que inclu铆a exigencias que se sab铆a eran inaceptables, como la retirada de sus tropas de China e Indochina. En aquel momento los japoneses se hartaron y decidieron emprender su propia acci贸n militar. Al recordar las provocaciones por parte de EEUU en oto帽o de 1941, FDR iba a confesar m谩s tarde a un amigo que 芦este pinchar continuamente con alfileres a las serpientes cascabel acab贸 haciendo que este pa铆s mordiera禄. Y, efectivamente, cuando recibieron la 芦Nota de diez puntos禄 fue cuando las 芦serpientes de cascabel禄 de Tokio decidieron que ya bastaba y se prepararon para 芦morder禄, esto es, para optar por la guerra en vez de por la sumisi贸n [21].

Ya a finales de octubre de 1941 se rumoreaba entre la comunidad estadounidense en Manila que la tropa japonesa iba camino de Pearl Harbor [22]. Todav铆a no era el caso, aunque el 26 de noviembre de 1941 se orden贸 a una flota japonesa navegar hacia Hawai para atacar la impresionante colecci贸n de barcos de guerra que FDR hab铆a decidido estacionar ah铆 en 1940 (de forma tan provocadora como tentadora por lo que respecta a los japoneses). En Tokio se esperaba que un ataque certero a la base naval situada en medio del Pac铆fico impedir铆a a los estadounidenses intervenir de forma eficaz en el Lejano Oriente en un futuro inmediato, lo que brindar铆a a Jap贸n una buena oportunidad de establecer firmemente su supremac铆a en el Lejano Oriente, por ejemplo, a帽adiendo Indonesia a su colecci贸n de trofeos, apoder谩ndose de Filipinas, etc.

De este modo se iba a crear un hecho consumado respecto al cual EEUU no iba a poder dar marcha atr谩s una vez que se recuperara del golpe recibido en Pearl Harbor, especialmente porque se ver铆a privado de su cabeza de puente en el Lejano Oriente, Filipinas. No obstante, los estadounidenses hab铆an descifrado los c贸digos japoneses, de modo que los hombres que estaban en lo m谩s alto de la c煤pula de poder en Washington sab铆an exactamente d贸nde estaba la armada japonesa y qu茅 intenciones ten铆a [23]. Pero no se permiti贸 que esta informaci贸n llegara a los niveles m谩s bajos y no se advirti贸 a los comandantes en Hawai, lo que permiti贸 que se produjera el 芦ataque sorpresa禄 a Pearl Harbor aquel funesto domingo 7 de diciembre de 1941 [24].

Al d铆a siguiente a FDR le result贸 f谩cil convencer al Congreso de que declarara la guerra a Jap贸n y, como era de esperar, el pueblo estadounidense, conmocionado por lo que parec铆a ser un ataque a traici贸n, que 茅l no pod铆a saber que lo hab铆a provocado su propio gobierno, se uni贸 tras la bandera de barras y estrellas. Como ha se帽alado el historiador estadounidense Michael S. Sherry, los estadounidenses consideraron que el ataque japon茅s era una traici贸n (o, como dijo FDR, una 芦infamia禄), tanto m谩s cuanto que ellos mismos hab铆an so帽ado previamente con 芦lanzar bombas sobre Jap贸n, quiz谩 en un ataque sorpresa禄 [25].

EEUU estaba preparado para emprender la guerra contra Jap贸n y las posibilidades de una victoria relativamente f谩cil no se vieron mermadas por las p茅rdidas sufridas en Pearl Harbour que, aunque eran aparentemente graves, estaban lejos de ser catastr贸ficas. Los barcos hundidos eran viejos, 芦en su mayor铆a […] viejas reliquias de la Primera Guerra Mundial禄 y no eran en absoluto indispensables en la guerra contra Jap贸n. Los barcos de guerra modernos, por su parte, incluidos los portaaviones, cuyo papel en la guerra iba a resultar fundamental, no hab铆an sufrido da帽os: justo antes del ataque Washington les hab铆a ordenado convenientemente abandonar la base y estaban a salvo en alta mar cuando se produjo el ataque japon茅s [26].

Con todo, el plan no funcion贸 exactamente como se hab铆a previsto porque unos d铆as despu茅s de Pearl Harbor, el 11 de diciembre, Hitler declar贸 inesperadamente la guerra a EEUU por las razones que hemos aclarado en el cap铆tulo anterior. Es cierto que las relaciones de EEUU con Alemania hab铆an empeorado desde hac铆a alg煤n tiempo debido a la ayuda prestada Gran Breta帽a a trav茅s del Programa de Pr茅stamo y Arriendo, que fue aumentando hasta la 芦guerra naval no declarada禄 del oto帽o de 1941. Sin embargo, con su guerra contra Gran Breta帽a lejos de estar acabada y su cruzada contra la Uni贸n Sovi茅tica que no iba tal como estaba previsto, Hitler no deseaba enfrentarse a un enemigo nuevo y poderoso.

A la inversa, aunque hab铆a muchas razones humanitarias de peso para emprender una cruzada contra el verdaderamente malvado 芦Tercer Reich禄, la 茅lite pol铆tica, militar y econ贸mica estadounidense no quer铆a declarar la guerra a Alemania. Las principales corporaciones estadounidenses estaban haciendo unos negocios fabulosos con la Alemania nazi, por ejemplo, suministr谩ndole el petr贸leo que tanto necesitaban sus panzers y stukas, y benefici谩ndose tambi茅n de la guerra que Hitler hab铆a provocado ya que vend铆an equipamiento de guerra a Gran Breta帽a dentro del Programa de Pr茅stamo y Arriendo. Adem谩s, muchos miembros de la clase alta estadounidense, que ignoraban la trascendencia de la batalla de Mosc煤, todav铆a esperaban que Hitler acabara destruyendo una Uni贸n Sovi茅tica a la que despreciaban tanto como Hitler. No se deseaba una guerra contra Alemania y las fuerzas armadas estadounidenses hab铆an preparado planes minuciosos para una guerra tanto contra Jap贸n como contra Gran Breta帽a (m谩s Canad谩) e incluso contra M茅xico, pero no contra la Alemania nazi [27]. As铆 que la declaraci贸n de guerra de Alemania fue una sorpresa muy desagradable para la Casa Blanca.

Al abordar el tema de Pearl Harbor, el popular historiador estadounidense Stephen F. Ambrose ha puesto de relieve que EEUU no 芦entr贸禄 en guerra sino que fue 芦arrastrado禄 a ella 芦a pesar de los actos del presidente estadounidense m谩s que debido a ellos禄 [28]. Tiene raz贸n en el sentido de que, en efecto, el T铆o Sam fue 芦arrastrado禄 a la guerra en Europa en contra de su voluntad. Esto plantea una pregunta muy interesante pero a la que no se puede responder: 驴cu谩ndo habr铆a entrado Washington en la guerra contra la Alemania nazi si el propio Hitler no hubiera actuado como hizo el 11 de diciembre de 1941? 驴Quiz谩 nunca?

En cualquier caso, despu茅s de Pear Harbor los estadounidense se encontraron inesperadamente con que ten铆an que hacer frente a dos enemigos en vez de a uno solo. Y ahora ten铆an que luchar una guerra mucho m谩s grande de lo esperado, es decir, una guerra para la que no se hab铆an elaborado planes, una guerra en dos frentes, una guerra tanto europea como asi谩tica, una verdadera guerra mundial en vez de otra r谩pida y f谩cil 芦espl茅ndida guerrita禄. Adem谩s, el Pa铆s del Sol naciente iba a resultar ser un hueso mucho m谩s duro de roer de lo que hab铆an esperado los dirigentes pol铆ticos y militares estadounidenses, convencidos de la inferioridad de los 芦japos禄. Este hecho qued贸 muy claro el mismo 8 de diciembre de 1941, el d铆a despu茅s de Pearl Harbor, cuando los japoneses atacaron Filipinas y destruyeron muchos bombarderos B-17 en tierra. A los estadounidenses les iba a costar muchos a帽os cumplir finalmente su viejo sue帽o de borrar desde el aire las ciudades japonesas.

El ataque japon茅s contra Pearl Harbor fue provocado porque se quer铆a un conflicto armado contra Jap贸n, aunque se necesitaba que pareciera una guerra defensiva. La idea de que fue por 芦sorpresa禄 es un mito, aunque la declaraci贸n alemana de guerra que sigui贸 al ataque en Hawai fue, sin lugar a dudas, una desagradable sorpresa.

Notas:

[1] V茅ase, por ejemplo, Zinn, p. 290-313.

[2] Hearden, p. 105.

[3] 芦Anti-Japanese sentiment禄, http://en.wikipedia.org/wiki/Anti-Japanese_sentiment [en castellano https://es.wikipedia.org/wiki/Sentimiento_antijapon茅s].

[4] Record, p. 13 y siguientes.

[5] Sherry (1987), pp. 100-91; Knox aparece citado en Buchanan. El ej茅rcito estadounidense hab铆a elaborado unos planes minuciosos de guerra contra Jap贸n, lo mismo que contra Gran Breta帽a y M茅xico (m谩s Canad谩), pero no contra la Alemania nazi, v茅ase Rudmin.

[6] Sherry (1987), pp. 52-53, 58-61, 100-104.

[7] Weber; v茅ase tambi茅n 芦JB 355. Rosevelts [sic] plan to attack Japan months before Pearl Harbor禄. En un estudio deAlan Armstrong este plan se presenta como un proyecto que pod铆a haber impedido el 芦ataque sorpresa禄 a Pearl Harbor.

[8] Citado en Sherry (1995), p. 62.

[9] Telegrama del embajador en jap贸n (Grew) al Secretario de Estado, 15 de julio de 1941, Foreign Relations of the United States Diplomatic Papers, 1941, General, the Soviet Union, Volumen I, https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1941v01/d742.

[10] Sherry (1995), p. 108.

[11] A m谩s tardar a principios de octubre los dirigentes de Tokio ya hab铆a tomado definitivamente la decisi贸n de no atacar la Uni贸n Sovi茅tica, tal como iba a informar a Mosc煤 ese mismo mes el esp铆a sovi茅tico Richard Sorge, v茅ase Hasegawa, p. 17

[12] Hasegawa, pp. 16-17.

[13] Stinnett, p. 6.

[14] Stinnett, p. 9.

[15] Citado en Baker, pp. 380-381.

[16] Baker, pp. 402, 423.

[17] Sherry (1987), pp. 105-108; Sherry (1995), p. 61.

[18] Record, p. 13 y siguientes; Sherry (1987), p. 101. Se cita a Marshall en Sherry (1995), p. 62.

[19] Record, pp. 21, 23.

[20] Baker, p. 425.

[21] Hillgruber, pp. 75, 82-83; Irye, p. 149-150, 181-182; Stoler, p. 32.

[22] Baker, p. 415.

[23] Stinnett, op. cit., pp. 60-82.

[24] Stinnett, pp. 5, 9-10, 17-19, 39-43; Buchanan.

[25] Sherry (1995), p. 62.

[26] Stinnett, pp. 152-154.

[27] Rudmin. En los planes de guerra contra Gran Breta帽a y su Dominio Canadiense se inclu铆a bombardear ciudades como Toronto y utilizar gas venenoso.

[28] Ambrose, p. 66.

Boltxe Liburuak




Fuente: Lahaine.org