September 27, 2021
De parte de Portal Libertario OACA
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FUERZA COLECTIVA, PODER SOCIAL Y LUCHAS CONTRA LA DOMINACI脫N

Esbozo de una teor铆a socialista y libertaria del poder desde Proudhon

Diego Naim Saiegh

Instituto de Teor铆a e Historia Anarquista (ITHA)

Resumen:

En este trabajo, nos adentraremos en tal vez la primer manifestaci贸n o esbozo de una teor铆a socialista y libertaria del poder desarrollada por uno de los autores denominados 鈥渃l谩sicos鈥 de esta corriente. Estamos hablando de Pierre-Joseph Proudhon y su elaboraci贸n del concepto de 鈥渇uerza colectiva鈥 como elemento constitutivo de un 鈥減oder social鈥 de car谩cter autogestivo, opuesto y en lucha a las relaciones de dominaci贸n y sujeci贸n establecidas por el sistema estatal-capitalista. A trav茅s de su estudio, trataremos de discernir las dimensiones te贸ricas y pol铆ticas que nos deja tal contribuci贸n, no s贸lo como valor hist贸rico, sino adem谩s como punto de conexi贸n con una praxis anarquista de alcance contempor谩neo

Palabras claves: fuerza colectiva, poder, poder social, lucha de clases, autogesti贸n, autoinstituci贸n

Introducci贸n

Suele plantearse hasta nuestros d铆as desde distintos campos (inclusive con la proliferaci贸n de trabajos que desde hace bastante tiempo vienen demostrando lo contrario) que el anarquismo adolece de una perspectiva de poder o que, en su defecto, al tener una visi贸n estrictamente negativa o coercitiva del mismo, peca de una visi贸n extremadamente simplista o unidireccional de los fen贸menos complejos que atraviesan a la sociedad capitalista, restando as铆, sus posibilidades de interpelaci贸n social y proyecci贸n constructivo-transformadora.

Muchas de estas aseveraciones vienen sostenidas por lo general, de lecturas superficiales del acervo te贸rico-pol铆tico libertario, cuando no directamente nulas. Es verdad que el anarquismo como corriente, no ofrece un camino f谩cil de indagaci贸n habida cuenta de la heterogeneidad de posiciones con respecto a diversos temas, pero en todo caso, esa diversidad (que en gran parte comprende su riqueza) responde a distintas miradas dentro de ciertos par谩metros comunes que s贸lo son identificables si se aborda con seriedad y honestidad intelectual (y pol铆tica) su estudio de manera profunda.

En este trabajo, demostraremos una vez m谩s, que esas visiones reduccionistas son infundadas y, continuando en el camino precedente que otros autores ya han recorrido con respecto al tema del poder, nos adentraremos en lo particular, en la primer manifestaci贸n o esbozo de una teor铆a socialista libertaria del mismo (por la positiva) desarrollada por el autor que m谩s influencia tuvo en la conformaci贸n del anarquismo como corriente del socialismo moderno.

Estamos hablando de Pierre-Joseph Proudhon, profundamente influyente en Mikhail Bakunin, Piotr Kropotkin y otros que, despu茅s de su muerte, fueron los mayores cl谩sicos del anarquismo. Proudhon elabor贸 el concepto de 鈥渇uerza colectiva鈥 como una 鈥渆nerg铆a鈥 asociativo-productiva inherente a la configuraci贸n relacional de los sujetos, que constituye no s贸lo una potenciaci贸n de nuevo tipo de la suma de esfuerzos individuales, sino, adem谩s, elemento constitutivo de un 鈥減oder social鈥, que se instituye como capacidad de autorregulaci贸n y autogesti贸n del quehacer popular desde abajo, plante谩ndose 茅ste, a su vez, como antag贸nico y en lucha contra las formas de dominaci贸n y sujeci贸n propias del sistema estatal-capitalista.

Por lo tanto, en las l铆neas que siguen, nos enfocaremos, desde una perspectiva cr铆tica de la obra del pensador franc茅s, a vislumbrar, en principio, aquellos tramos en donde el mismo apuntale sobre los par谩metros y caracter铆sticas de nuestro objeto de estudio. Asimismo, entendiendo, como ya hemos dicho, que su aporte, desde nuestro punto de vista, constituye un primer esbozo de planteo sobre el tema, complementaremos nuestro recorrido con distintas miradas que, desde el mismo eje, profundizan sus alcances. Por 煤ltimo, trataremos de concluir con las dimensiones te贸ricas y pol铆ticas que nos deja tal contribuci贸n, no s贸lo como valor hist贸rico, sino adem谩s como punto de conexi贸n con una praxis anarquista de alcance contempor谩neo.

Sobre el concepto de fuerza colectiva

Desarrollar la perspectiva proudhoniana de la fuerza colectiva implica, aunque m谩s no sea de manera sucinta, relevar desde d贸nde parten los an谩lisis y proposiciones del referente libertario. Proudhon estableci贸 su paradigma de indagaci贸n de los fen贸menos hist贸rico-sociales desde un prisma dial茅ctico serial, en donde el abordaje de los mismos no podr铆a abarcarse en su entera dimensi贸n, sino se los concibe enmarcados en un proceso din谩mico constituido de elementos irreductibles, a la vez antag贸nicos y solidarios, que no se resuelven en una s铆ntesis superadora, y que s贸lo ser铆an susceptibles de un tenso equilibrio permanente (en continua renovaci贸n), sin que por esto desaparezca la contradicci贸n ni el movimiento [1].

De este razonamiento surge que de las antinomias que surcan la realidad social, aquella que opone individuo-sociedad es, la que, en su equilibrio en tensi贸n, (al no poder optarse por la elecci贸n de uno u otro elemento en su estado puro o en su simple anulaci贸n o resoluci贸n en un absoluto) conformar铆a primariamente el sustento de la llamada fuerza colectiva. Dice Proudhon al respecto:

El hombre es, pues, un animal que vive en sociedad. Quien dice sociedad dice conjunto de relaciones, en una palabra, sistema [鈥 El hombre mantiene con el hombre su intercambio constante de ideas y de sentimientos, de productos y de servicios, todo lo que se ense帽a y practica en la sociedad le es necesario; pero, de esa inmensa cantidad de productos y de ideas, lo que cada uno puede hacer y adquirir por s铆 solo no representa nada aisladamente, es como un 谩tomo comparado con el sol. El hombre no es hombre sino por la sociedad, la cual a su vez, no se mantiene sino por el equilibrio y la armon铆a de las fuerzas que la componen [2].

De estas l铆neas se reafirma entonces, seg煤n el pensador franc茅s, que la sociedad es un entramado din谩mico y reforzado de relaciones sociales constituido por los individuos en su interacci贸n, intercambio (de productos, ideas, etc.) y esfuerzo combinado y constituyente, a su vez, de los mismos, en su desarrollo y capacidad como sujetos.

Es importante destacar, asimismo, que todo este marco de elaboraci贸n social-colectiva, conformado por ese 鈥渆sfuerzo en equilibrio y armon铆a de las fuerzas que lo componen鈥, que Proudhon tambi茅n configura con la idea de 鈥渁sociaci贸n compuesta鈥 forma parte de un desarrollo hist贸rico. Es decir, que todo ese magma de producci贸n material, de intercambio, de elaboraci贸n de conocimientos etc. son desarrollados, adem谩s de social, hist贸ricamente.

Con estas premisas nos aproximamos ya de manera m谩s concreta al concepto proudhoniano de fuerza colectiva que, planteado en t茅rminos gen茅ricos, se tratar铆a de aquella fuerza de nuevo tipo, inherente al desenvolvimiento y capacidad productiva del todo social, que es mayor a la simple suma de los esfuerzos individuales que lo conforman. Por lo tanto, de esa conjunci贸n de esfuerzos, 鈥渟e desarrolla un excedente de energ铆a que no es obra de ninguno de 茅stos en particular, sino de su 鈥渁sociaci贸n鈥 [3].

Decimos que a esta definici贸n le damos un tinte gen茅rico porque, como veremos a continuaci贸n, 茅sta cobra su mayor grado de significaci贸n y comprensi贸n en 谩mbitos espec铆ficos de estudio.

A priori, es desde el terreno econ贸mico desde cual el franc茅s comienza a explorar las implicancias de la fuerza colectiva, en este caso desde las consecuencias generadas seg煤n sus an谩lisis, por el desarrollo de la propiedad privada capitalista, la divisi贸n del trabajo y las relaciones de explotaci贸n. Puntualmente en 驴Qu茅 es la Propiedad? expone:

El capitalista, se dice ha pagado los jornales a sus obreros; para ser m谩s exactos, debe decirse que el capitalista ha pagado tantas veces una jornada como obreros ha empleado diariamente, lo cual no es en absoluto lo mismo. Porque no ha pagado esa fuerza inmensa que resulta de la uni贸n y de la armon铆a de los trabajadores, de la convergencia y de la simultaneidad de sus esfuerzos. Doscientos operarios levantaron en unas cuantas horas el obelisco de Luxor sobre su base; 驴cabe imaginar que la hubiera hecho un solo hombre en doscientos d铆as? No obstante, seg煤n el capitalista, el importe de los salarios hubiese sido el mismo. [鈥 La m谩s insignificante industria exige un concurso de trabajos y de aptitudes tan diversas que un hombre solo no podr铆a reunir jam谩s [鈥. Cuando pagais todas las fuerzas individuales, no pagais la fuerza colectiva [鈥. Es esta denegaci贸n fraudulenta, la causa de la indigencia del trabajador, la del lujo del ocioso y de la desigualdad de condiciones. En esto consiste lo que tan propiamente se ha llamado explotaci贸n del hombre por el hombre [4].

De acuerdo a esta argumentaci贸n, se puede percibir que de la uni贸n simultanea de sociabilidad y actividad productiva se constituye un valor que el capitalista no paga. O dicho de otra manera; el trabajo colectivo o asociado produce un plusvalor 鈥減or encima de la suma aritm茅tica de salarios que cobran los trabajadores鈥 [5] que es expropiado por los capitalistas [6].

Ahora bien, no es s贸lo desde el terreno econ贸mico desde donde se puede apreciar la realidad y potencialidad de la fuerza colectiva y eventualmente la posibilidad de su confiscaci贸n por parte de las clases dominantes. En Las Confesiones de un Revolucionario, el mismo Proudhon exclama: 鈥淟a explotaci贸n del hombre por el hombre es un robo 隆Bien! El gobierno del hombre por el hombre es la esclavitud鈥 [7]. Lo que subyace de esta declaraci贸n es la visualizaci贸n de que en el sistema capitalista existe una interrelaci贸n profunda entre explotaci贸n econ贸mica y dominaci贸n pol铆tica expresada en el Estado y, en esto, una relaci贸n org谩nica entre la apropiaci贸n de la fuerza colectiva tanto en su car谩cter de trabajo asociado, como en su capacidad instituyente de autogobierno y autoinstituci贸n social. Esta tesitura aporta una aproximaci贸n a una mirada m谩s amplia y multidimensional de los procesos de dominaci贸n social (y por ende de sus posibilidades de antagonismo) no acotada a un 煤nico factor sino a una interacci贸n de factores de car谩cter complejo.

Por estas consideraciones es factible plantear entonces que 鈥渁s铆 como existe una plusval铆a econ贸mica que es robada por el capitalista, existe tambi茅n una plusval铆a pol铆tica de la que se apropia la maquinaria estatal en detrimento de los ciudadanos鈥 [8]. De ah铆 que como dice An铆bal D鈥橝uria, la fuerza colectiva se transforme en ya no s贸lo una fuerza productiva, sino adem谩s 鈥渆n un instrumento de lucha pol铆tica鈥 [9].

De la fuerza colectiva al poder social. Su configuraci贸n y su alienaci贸n-confiscaci贸n

Avanzando en el rastreo de sus posiciones, vemos que particularmente en De la Justicia en la Revoluci贸n y en la Iglesia, Proudhon suma elementos a sus proposiciones primarias y profundizando, determina que la convergencia de fuerzas que conforman la fuerza colectiva y que plantea como inmanente [10] en un marco din谩mico de relaciones sociales (que se plantean tambi茅n como relaciones de fuerza), conforman asimismo desde su 贸ptica, un poder que en t茅rminos de potencia colectiva acumulada, designa como poder social. En sus palabras:

驴Qu茅 es lo que hace la realidad del poder social? Es la fuerza colectiva [鈥. Los individuos no son los 煤nicos dotados de fuerza; las colectividades tambi茅n tienen la suya. [鈥 Contienen potencia, potencia sint茅tica y consecuentemente especial del grupo, superior en cualidad y en energ铆a, a la suma de las fuerzas elementales que lo componen [11].

Pero asimismo advierte: 鈥淓stas fuerzas y estos poderes, por intensos que sean, no implican directamente ni justicia, ni derecho, ni ideal; pero pueden engendrarlos y sublimarlos, as铆 como declinar, pervertirse o alienarse鈥 [12]. Esto 煤ltimo sugiere entonces, que el poder social (como poder de la sociedad), para expresar su m谩ximo potencial requiere de ciertas pautas que seg煤n la mirada proudhoniana estar铆an dadas por la posibilidad de que las fuerzas colectivas, aunadas en un ideario general compartido (que denomina Raz贸n Colectiva, y que podr铆a asimilarse a la idea de imaginario o conciencia social o de clase), establezcan sus propias normas o reglamentaciones sociales (su Derecho), tendiendo a constituir un equilibrio din谩mico entre los posibles contrastes de intereses propios de la diversidad social.

Este es el marco de cristalizaci贸n de lo que Proudhon llama Justicia, y 茅stas son las bases sobre las cuales el poder social puede engendrarse. De manera resumida, el poder como expresi贸n y producto de la fuerza colectiva, para tener real encarnadura como poder social, debe ser capaz de manifestar la capacidad, no s贸lo de autoactividad mancomunada y asociada, sino tambi茅n de autorregulaci贸n de la propia colectividad que lo sustenta. Cercano a esta idea, el anarquista italiano Amadeo Bertolo dec铆a lo siguiente:

La producci贸n de normas es entonces la operaci贸n central, fundamental, de la sociedad humana, la producci贸n de sociabilidad y por lo tanto de 鈥渉umanidad鈥, dado que el hombre no existe, en cuanto hombre, como producto cultural, sino como producto social. La funci贸n de crear y recrear la sociabilidad inventando, transmitiendo y modificando normas es por definici贸n una funci贸n colectiva [鈥 La producci贸n y aplicaci贸n de normas y sanciones definen entonces la funci贸n de regulaci贸n social, una funci贸n para la cual propongo el termino poder. [鈥 Y es de una importancia igualmente fundamental para la libertad como autodeterminaci贸n el nivel de participaci贸n en el proceso de regulaci贸n, porque el individuo es tanto m谩s libre, en este otro sentido, cuanto mayor es su acceso al poder. Un acceso al poder igual para todos los miembros de la sociedad es, entonces, la primera e ineludible condici贸n de una libertad igual para todos [13].

Ahora, como hemos visto, para Proudhon, esa capacidad de autorregulaci贸n social, ese poder, es tambi茅n (y as铆 ha sido hist贸ricamente) susceptible de alienaci贸n, reelaborando as铆 los marcos y pautas desde los cuales una sociedad establece sus formas de sociabilidad, producci贸n, regulaci贸n e instituci贸n. En este sentido explicaba:

En el orden natural, el poder nace de la sociedad, es la resultante de todas las fuerzas particulares reunidas para el trabajo, la defensa y la justicia. [鈥 Seg煤n la concepci贸n emp铆rica sugerida por la alienaci贸n del poder, es al contrario, la sociedad que nace de 茅l鈥 [14]

En efecto, siguiendo este razonamiento, se puede constatar, que a lo largo de toda una serie de 鈥渉itos鈥 hist贸ricos, el conjunto de relaciones sociales que interconectadas rec铆procamente constituyen el soporte del poder surgido de la sociedad, fueron adquiriendo una forma en s铆 misma exterior a la conciencia y profundamente objetiva, escapando al control de la misma sociedad. Este mecanismo, en realidad, enmascara todo un proceso hist贸rico de expropiaci贸n y confiscaci贸n por un sector constituido en clase dominante, a trav茅s de distintos niveles y dispositivos interrelacionados, de la fuerza colectiva y de las capacidades de iniciativa y autodesarrollo social.

Esta forma de an谩lisis, como ya hemos dicho, permite una aproximaci贸n a una mirada m谩s amplia de las contradicciones que surcan el sistema capitalista y, en eso, como dice Pierre Ansart, contribuye a percibir mejor aquello que divide la sociedad en propietarios y trabajadores (y) tambi茅n desentra帽ar el fondo de la relaci贸n pol铆tica entre gobernantes y gobernados y, como corolario, escudri帽ar el sentido de las ideas morales de justicia e injusticia [15].

Volviendo al punto. Con el proceso de 鈥渆xternalizaci贸n鈥 del poder social se produce entonces una inversi贸n en donde la sociedad, de ser 鈥渄etentadora鈥 con su ejercicio, pasa a ser 鈥渟ujetada鈥 o subordinada por un poder que ahora le resulta ajeno. 脡ste deja de ser inmanente y pasa a constituirse en trascendente. Y esto tiene consecuencias decisivas en t茅rminos espec铆ficos, en las relaciones que nuclean pol铆tica y sociedad.

Si entendemos la pol铆tica como 谩mbito simb贸lico y material en donde los sujetos sociales instituyen 鈥 al decir de Eduardo Colombo [16] 鈥 las normas, cambian las leyes, modifican las instituciones, regulan los conflictos, controlan la producci贸n; concretamente, si la entendemos como el campo de ejercicio de su poder desde el prisma proudhoniano, es claro que el nexo con lo social es inmediato e indisoluble. Pero con el proceso de alienaci贸n surge un poder y un campo diferenciado que es producto como dec铆amos, de la expropiaci贸n de la capacidad simb贸lico-instituyente (el poder de la colectividad) por una minor铆a o clase particular. La instancia pol铆tica se 鈥渁utonomiza鈥 y esa capacidad de acci贸n pol铆tica popular se enajena en poder pol铆tico-dominaci贸n. En t茅rminos hist贸ricos, la expropiaci贸n aludida:

Se construye sobre el z贸calo de una desposesi贸n inaugural que remite a un tiempo m铆tico originario, el diktat sagrado de la ley, inversi贸n imaginaria que hace de un legislador exterior al mundo el ordenador de todo lo que existe y fundador de la ley social que establece una jerarqu铆a de mando, de rango y de fortuna (heteronom铆a tradicional de lo social hist贸rico). Sobre esta desposesi贸n del principio instituyente [鈥 se va a constituir la expropiaci贸n [鈥 por parte de una minor铆a, de la fuerza colectiva. As铆 el usurpador del poder social procede como si la sociedad extrajera de 茅l su existencia [鈥. La minor铆a o elite que se constituye institucionalizando esta confiscaci贸n de la capacidad de dictar la ley para todos, se otorga el derecho de ejercer la coacci贸n necesaria o justa. [鈥 El poder pol铆tico se expresar谩 de aqu铆 en m谩s por medio de una representaci贸n imaginaria central que organiza el universo sociopol铆tico en su conjunto [17].

Esa representaci贸n y esa institucionalizaci贸n de la confiscaci贸n mencionada, toma una forma pol铆tica particular: el Estado. Es en este sentido, que para Proudhon 茅ste representa en la pol铆tica, lo que en lo econ贸mico representa el capital y la propiedad privada; una alienaci贸n de la vida social y una expropiaci贸n de la fuerza colectiva. Seg煤n Ansart: 鈥淓l Estado [鈥 constituye su propio poder s贸lo a trav茅s del acaparamiento, el robo de la fuerza colectiva y de las posibilidades que espont谩neamente se producen en la sociedad鈥 [18].

Desde esta mirada, se puede plantear que si para el franc茅s, el poder social en su m谩xima expresi贸n, atravesado por una raz贸n colectiva, puede engendrar la Justicia, habiendo establecido, a trav茅s de sus propias leyes y normas de autorregulaci贸n, un equilibrio entre las tensiones divergentes pero igualitarias (en t茅rminos de poder) del tejido social, con el poder alienado y confiscado a trav茅s de la maquinaria estatal, al contrario, 鈥渓a Justicia queda subordinada a la raz贸n de Estado鈥 [19] y 鈥測a no es el equilibrio y la distribuci贸n de poder [20]. Y esto es as铆 porque justamente, la forma Estado como tal, expresa e instituye un marco de relaciones sociales que ha devenido, de un desarrollo de reciprocidad y potencia social-colectiva, a una configuraci贸n monop贸lica (de un determinado sector), indivisa, jer谩rquica, uniforme y por ende consagradora y reproductora de desigualdad social y privilegio.

Es desde esta caracterizaci贸n de la din谩mica contradictoria de los procesos hist贸rico-sociales y en especial del derrotero de las relaciones de fuerza implantado por el desarrollo del sistema de dominio estatal-capitalista, que se constituye un escenario de disputa que, seg煤n el pensador anarquista, requiere de una serie de consideraciones para transformar radicalmente el estado de sojuzgamiento social en un contexto de libertad y colectividad autodeterminada.

La lucha contra el poder-dominio y por la rearticulaci贸n del poder social

Prosiguiendo con su singular mirada dial茅ctica, Proudhon sugiere que la posibilidad de afrontar los conflictos sustentados por fuerzas antag贸nicas (en este caso de la fuerza colectiva y su contracara alienada) estar谩 dada por una lucha sin cuartel que tenga como corolario (una vez m谩s) la tensa equilibraci贸n. Esto tiene una raz贸n fundamental: no existe, seg煤n su 贸ptica, una fuerza o un poder que sea absoluto ni que en su despliegue absorba o pueda absorber completamente (ya sea para superar, anular o acaparar) la posibilidad de oposici贸n de su adversario. As铆, por ejemplo:

El orden pol铆tico descansa fundamentalmente en dos principios contrarios: la Autoridad y la Libertad. [鈥 脡stos] est谩n indisolublemente unidos y son sin embargo, irreductibles el uno al otro, viviendo [鈥 en perpetua lucha. La autoridad supone indefectiblemente una libertad que la reconoce o la niega; y a vez, la libertad, en el sentido pol铆tico de la palabra, una autoridad que trata con ella y la refrena o tolera. Suprimida una de las dos, nada significa la otra: la autoridad sin una libertad que discute, resiste o se somete es una palabra vana; la libertad sin una autoridad que le sirva de contrapeso, carece de sentido [21].

En este mismo sentido:

La iniquidad que afecta el orden social se comunica en id茅ntica proporci贸n a la esfera gubernamental [鈥. Desde ah铆 pues, en tanto el equilibrio econ贸mico no es una realidad, el problema (pol铆tico) del gobierno se plantea en estos t茅rminos [22].

Por lo tanto, para el autor de 驴Qu茅 es la Propiedad?, lo que se expresa del contexto de interacci贸n de relaciones plurales y divergentes que atraviesa el todo social, es un estad铆o de tensi贸n y lucha permanente pero que, llegado a un punto de superaci贸n de cierto umbral de antagonismo factible de conciliaci贸n (reproductor de injusticia generalizada), abre la brecha a un marco de disputa revolucionaria que tienda, no a hacer desaparecer totalmente los intereses contrapuestos propios de toda interrelaci贸n social, sino a desactivar aquellos que son incitadores de desequilibrio estructural, procurando constituir asimismo un sistema en donde las diferencias puedan ser globalmente compatibles.

Es entonces, que desde estos preceptos: 鈥淟a Revoluci贸n [鈥 asegura la realidad de la Justicia, de la econom铆a y de la pol铆tica y mantiene la aplicaci贸n de la justicia en el orden del poder, como en el de los intereses鈥 [23], por lo que en una nueva situaci贸n de relaciones sociales 鈥渆l poder (reapropiado socialmente) debe tratar de forma fundamental, que se conserve el equilibrio entre los intereses y los servicios; he aqu铆 el remedio de la inestabilidad pol铆tica鈥 [24].

Esta perspectiva confiere a la pelea por la emancipaci贸n un car谩cter un tanto m谩s complejo habida cuenta de que no elimina, como hemos dicho, la continuidad persistente de posibles conflictos de intereses en el supuesto de una sociedad liberada, sino que pone el 茅nfasis en las posibilidades de restablecimiento y resguardo din谩mico de equilibrios a trav茅s de ciertos/otros dispositivos (distintos a los del orden dominante) surgidos en sinton铆a con un poder colectivizado y que sean reflejo a su vez, de tal estructura social pluralista.

En ese sentido, el mutualismo a nivel econ贸mico como el federalismo a nivel pol铆tico son propuestas que, relacionadas, Proudhon presenta como iniciativas emp铆ricas de garantizar la unidad dial茅ctica (en tenso equilibrio) de las contradicciones y conflictos generados puntualmente, tanto por la apropiaci贸n privada del trabajo colectivo por parte del capital, como de la confiscaci贸n del poder social y la libertad por parte de la autoridad (representaci贸n del poder alienado como dominaci贸n) institucionalizada en el Estado respectivamente [25].

Es por todo esto, que, recapitulando, se puede plantear que la proyecci贸n revolucionaria de este padre del anarquismo pasar铆a, entonces, por la lucha por la desarticulaci贸n de la estructura de poder dominante, rearticulando a su vez una configuraci贸n que, equilibrando los contrastes sociales, reestablezca la capacidad de la sociedad en su conjunto de ejercer su propio poder social no externalizado, instituyendo por s铆 y para s铆 (a trav茅s de pactos libres y consensuados) sus propias normas y sus propias formas de producci贸n social mediante sus propias formas institucionalizadas de autogobierno. De esto se tratar铆a la reconstituci贸n de la Justicia y la anarqu铆a como sistema de orden positivo y de reciprocidad generalizada cuyos pilares se fundan en la libertad y la igualdad.

Ahora bien, para encarar esa disputa, los que se encuentran bajo las relaciones de opresi贸n y explotaci贸n, particularmente la clase trabajadora, tienen que ir construyendo un nuevo marco de relaciones de fuerza, que permita ir recuperando su capacidad colectiva de autoactividad productiva y pol铆tica, que reafirme a su vez, al decir de Proudhon, su 鈥減ersonalidad y autonom铆a鈥 [26]. Esto estar谩 dado, seg煤n su perspectiva, por la posibilidad de que la clase, producto de su experiencia y constataci贸n com煤n de lo inasumible de sus condiciones de existencia, se lance a la lucha, de manera autoorganizada, constituyendo en esa praxis, los g茅rmenes de desalienaci贸n de su condici贸n subordinada. Es decir, que, en ese proceso dial茅ctico, vaya dimensionando un imaginario/conciencia antag贸nica que le haga apreciar, no s贸lo su potencial, sino adem谩s la delimitaci贸n de su proyecto pol铆tico transformador como unidad org谩nica. Dice al respecto Pierre Ansart:

La renovaci贸n permanente de los conflictos sociales [鈥 y la atenci贸n que provocan, crean condiciones siempre renacientes para el sostenimiento y la renovaci贸n de representaciones precisas de la pertenencia y los objetivos de clase. [鈥 La clase revolucionaria se autoproduce al designarse, designando a sus enemigos y confiriendo un proyecto pol铆tico coherente [27].

Por lo tanto, resume el franc茅s, para que la clase trabajadora pueda avanzar en el logro de ese objetivo, debe tomar conciencia de s铆, formular su teor铆a-idea-proyecto y llevar una acci贸n que sea acorde a esos puntos. A estos desaf铆os, se agrega un elemento m谩s de car谩cter fundamental: la independencia de clase. En efecto, en la medida en que los trabajadores de manera autoorganizada lleven adelante sus propias acciones, con su propia pol铆tica sin depender de la tutela de la clase dominante, su capacidad de antagonismo y transformaci贸n se ver谩 notablemente desarrollada:

Distinguirse y definirse es ser; al igual que confundirse y absorberse es perderse. Escindirse, con una escisi贸n legitima, es el 煤nico medio que tenemos para afirmar nuestro derecho [鈥 para hacernos reconocer. Y pronto se ver谩 tambi茅n, el arma pol铆tica m谩s potente, as铆 como la m谩s leal, que se nos ha dado tanto para la defensa como para el ataque [鈥. As铆 pues, llego a la conclusi贸n de que al no ser el ideal pol铆tico y econ贸mico perseguido por la democracia obrera el mismo que busca en vano la burgues铆a [鈥 la clase obrera, si se toma a s铆 misma en serio, si persigue algo m谩s que una mera fantas铆a, tenga esto presente: es preciso ante todo que salga de la tutela y que [鈥 act煤e a partir de ahora y en forma exclusiva por s铆 misma y para s铆 misma [28].

Entonces, desde estas nociones, las posibilidades de revertir las relaciones de fuerza tendientes a propiciar un cambio revolucionario en las formas de articulaci贸n y convivencia social estar谩n dadas por la constituci贸n y desarrollo de la capacidad pol铆tica de los explotados y oprimidos (bajo los requisitos expuestos) expresando as铆 una nueva configuraci贸n de poder que siente las bases para la recomposici贸n de una colectividad autorregulada desde abajo.

Conclusi贸n

Las obras y planteos te贸rico-pol铆ticos de Proudhon han tenido un derrotero que f谩cilmente podr铆an caracterizarlo como un autor 鈥渕aldito鈥 dentro del campo del socialismo. Ninguneado y denostado por gran parte de los 鈥減opes鈥 de dicha corriente, ha hecho que s贸lo unos pocos, en el marco de una lectura global de sus postulados, puedan apreciar la validez de muchos de sus aportes, tanto en el terreno de la cr铆tica radical como en el de las propuestas pol铆ticas de transformaci贸n social. 驴Esto significa que desde una mirada actual tengamos que obviar el car谩cter vacilante, contradictorio e inclusive en algunos casos, hasta conservador de varias de sus posturas? No. Simplemente se trata de abordar su estudio desde una perspectiva cr铆tica sin que por eso se tenga que menospreciar todo su legado. Mikhail Bakunin dec铆a:

Existen dos Proudhon: Uno jurista-reformista bien peinado y muy astuto, y otro verdaderamente revolucionario-proletario que incita a la revoluci贸n social. No s贸lo prefiero a 茅ste 煤ltimo, sino que afirmo que toda su influencia sobre la clase obrera proviene de 茅l [29].

Y vaya si tuvo influencia. No podr铆a pensarse en el anarquismo como corriente socialista libertaria sin el impulso fundante en la sistematizaci贸n de las primeras ideas-fuerza realizado por Proudhon, como tampoco podr铆a pensarse los inicios de una de las m谩s grandes expresiones organizativas de la clase obrera a nivel internacional como lo fue la AIT sin la marcada referencia que tuvo en un sector importante de los obreros que contribuyeron a su gestaci贸n en 1864. Por lo tanto, teniendo en cuenta estas consideraciones y contemplando las complejidades del caso, un abordaje cr铆tico puede 鈥渟onsacar鈥 aquellos aspectos que nos sirven como contribuci贸n duradera a los fines de sustentar reflexi贸n y acci贸n emancipatoria de car谩cter socialista y libertaria para el mundo que vivimos. De eso se trata, creemos, el sentido din谩mico de una tradici贸n, que no haciendo tabla rasa con todo lo pasado, parte de ah铆 para reelaborar de manera dial茅ctica elementos para una praxis consustanciada con un tiempo hist贸rico distinto. Desde ah铆, que con este trabajo y con el eje que nos propusimos indagar, referenciamos lo escrito por Proudhon, no como algo 鈥渢erminado鈥 de lo cual nos podamos nutrir de manera ortodoxa (algo por otro lado, incoherente con una postura anarquista), sino como dec铆amos en la introducci贸n, como un primer esbozo (de ah铆 su valor hist贸rico) o punto de partida a seguir desarrollando con nuevas contribuciones, muchas de las cuales, como tambi茅n hemos se帽alado, vienen produci茅ndose de un tiempo a esta parte.

Ahora bien, dicho todo lo anterior, no quer铆amos dejar de remarcar a continuaci贸n, algunas cuestiones que nos parecen importantes en lo que respecta a nuestro objeto de estudio y que se desprenden de lo que hemos rese帽ado a lo largo del trabajo.

Primeramente, la consideraci贸n de que la sociedad es un entramado din谩mico de relaciones sociales y que, por lo tanto, no existe individuo y colectividad como compartimentos estancos. Esa sociabilidad relacional es constitutiva de los sujetos y por ende de la misma sociedad, y esto reviste un car谩cter inmanente. Otro aspecto se帽alado por Proudhon y que se deriva de lo anterior, es que donde hay relaciones sociales, existen tambi茅n fuerzas en juego y por lo tanto relaciones de fuerza, que, en el caso de una interacci贸n destinada a satisfacer necesidades de vida, producci贸n, convivencia etc., desde los propios involucrados de manera mancomunada, conforma una fuerza especial, que el franc茅s denomina fuerza colectiva y que es superior a los esfuerzos individuales. Esta fuerza colectiva prefigura y constituye, asimismo, en t茅rminos de ampliaci贸n comunitaria, una potencia y un campo de ejercicio propio que se traduce como poder social. Por lo tanto, el poder como tal es un emergente del marco de relacionamiento social (surge de la sociedad y de su entramado de relaciones).

Entonces, ya desde esta primer explicitaci贸n, seguir abonando a una idea de un socialismo libertario, o mismo de un anarquismo 鈥渃ontra todo tipo de poder鈥 es poco menos que una falacia. Una sociedad sin poder o sin relaciones de poder (que reiteramos, implican relaciones sociales) es impensable, no s贸lo desde el punto de vista te贸rico, sino fundamentalmente pr谩ctico. No habr铆a sociedad, tal vez s贸lo una m贸nada de individuos sin ning煤n tipo de interrelaci贸n, lo que insistimos, no deja de ser un impensable. El punto es siempre, c贸mo se manifiestan esas relaciones y a qu茅 configuraci贸n y fuerzas responden. Pero para avanzar en esto, primero pongamos en limpio algunos rasgos que se desprenden de las nociones que venimos relevando.

En primer lugar, como ya se ha dicho, el poder (en t茅rminos gen茅ricos) tiene, seg煤n la mirada proudhoniana, un car谩cter inmanente y relacional, es decir, surge del marco inherente de las relaciones sociales; 茅stas son ejercidas por y entre sujetos como por y entre fuerzas sociales; y este ejercicio, asimismo, asume un car谩cter din谩mico, puesto que implica el desarrollo constante de producci贸n y reproducci贸n de efectos y pr谩cticas sociales que no permanecen nunca en estado de reposo, sino en permanente movimiento y tensi贸n [30].

Y aqu铆, s铆, de acuerdo a c贸mo se manifiesten esas pr谩cticas, esto es, si expresan y permiten una configuraci贸n de interacci贸n igualitaria y rec铆proca que instituyan a su vez formas sociales acordes a esa configuraci贸n, o si expresan y reproducen una l贸gica de relaci贸n asim茅trica entre las partes en donde una de ellas se apropia monop贸lica y jer谩rquicamente de la capacidad instituyente de la otra conformando una forma alienada; ser谩 la impronta que tenga ese poder en los t茅rminos de una relaci贸n social dada. Si el marco es la primera opci贸n, ser谩 la base de un poder colectivo que en t茅rminos de sociedad, Proudhon llama poder social, y si el marco es la segunda, estaremos frente a lo constitutivo de un poder-relaci贸n de dominio. Esto es importante porque nos da la posibilidad de entender por qu茅 efectivamente, no toda relaci贸n de poder constituye dominaci贸n per se, y en todo caso, configurada 茅sta, cu谩les son los mecanismos, pr谩cticas y formas sobre las que se asienta y recrea, y c贸mo y desde d贸nde eventualmente contrarrestar su incidencia [31].

Aqu铆 creemos que Proudhon fue certero al detectar que m谩s all谩 de la descripci贸n gen茅rica del poder, si 茅ste concretamente tiene una realidad, 茅sta est谩 dada por la din谩mica de su ejercicio, que nunca es absoluto, lineal o ahist贸rico, sino que siempre es factible, de acuerdo a las pr谩cticas y formas que establezca, de engendrar o alienar (seg煤n el caso) la capacidad de la fuerza colectiva en un determinado contexto socio-hist贸rico concreto. Es por esto, que, en un escenario de tensi贸n permanente, producto de los contrastes divergentes de toda realidad social, la posibilidad de evitar o aminorar lo m谩ximo posible la resoluci贸n de esos contrastes en los t茅rminos de la dominaci贸n de un sector, estar谩 dada por la constituci贸n de marcos de regulaci贸n que garanticen, 鈥渓a permanencia y, al mismo tiempo, la compatibilidad reciproca y complementaria de los diversos intereses individuales y colectivos en un sistema de equilibrio din谩mico鈥漑32].

En definitiva, sacando todo el sustrato juridicista propio del franc茅s, se puede vislumbrar que la emergencia y/o eventualmente la disputa por la sustanciaci贸n del poder social, se plantea como una lucha por el logro de la autonom铆a [33], es decir por la posibilidad de que la sociedad establezca sus propias normas por s铆 misma, estableciendo asimismo para ello, sus propias formas y sus propios mecanismos decisorios; por ende, su propia autoinstituci贸n. De manera global estamos hablando de la materializaci贸n de la capacidad de autogesti贸n popular en tanto capacidad instituyente de gesti贸n, regulaci贸n y resoluci贸n de los propios asuntos de manera autoorganizada y sin intermediarios o elementos externos o campo de ejercicio alienado al propio autodesarrollo social y al de sus propios organismos.

En este sentido, creemos que al poder social se lo podr铆a integrar en la noci贸n de poder autogestivo, y as铆 darle un car谩cter m谩s preciso y distintivo desde un punto de vista libertario, a los fines de englobar sus dimensiones para un mejor panorama de construcci贸n de estrategias de intervenci贸n y proyecci贸n pol铆tico-emancipatoria para los tiempos que corren.

Referencias:

[1] Para profundizar en esta perspectiva se pueden tomar como materiales de referencia: PROUDHON, Pierre-Joseph. De la Justicia en la Revoluci贸n y en la Iglesia. Paris: Fayard, 1988; GURVITCH, George. Proudhon, su obra y su filosof铆a. Madrid: Guadarrama, 1974; GURVITCH, George. Dial茅ctica y Sociolog铆a, Madrid: Alianza, 1969; ANSART, Pierre. Sociolog铆a de Proudhon. Buenos Aires: Ed Proyecci贸n, 1971.

[2] PROUDHON, Pierre-Joseph. 驴Qu茅 es la Propiedad? Investigaciones sobre el principio del derecho y del gobierno. Buenos AiresEditorial Proyecci贸n, 1970.

[3] ROBERTI, Mirko. Lectura de Proudhon. Mil谩n: Revista A, 1974.

[4] PROUDHON, Pierre-Joseph. 驴Qu茅 es la Propiedad?

[5] D鈥橝URIA, An铆bal et alli. El Anarquismo Frente al Derecho: Lecturas sobre Propiedad, Familia, Estado y Justicia. Buenos Aires: Libros de Anarres, 2007.

[6] Nos vamos a permitir aqu铆 una peque帽a digresi贸n. No se puede dejar de puntualizar, aunque m谩s no sea de manera muy sint茅tica (habida cuenta que es un tema que por su profundidad excede los l铆mites de este este trabajo y requerir铆a uno aparte) las diferencias que plantea esta tesitura con las que supo desarrollar tiempo despu茅s Marx, fundamentalmente en El Capital. Diferencias que, a nuestro entender podr铆an ser factibles, puestas desde una mirada global, de ser conectadas de manera dial茅ctica y no necesariamente como absolutamente incompatibles. Por lo pronto, entonces, si para Proudhon el plusvalor apropiado por el capitalista reside en el no pago de la potencia productiva desarrollada por la fuerza colectiva de los trabajadores, para Marx (que si bien contempla esta fuerza colectiva) el 茅nfasis est谩 puesto en la apropiaci贸n por parte del patr贸n del sobretrabajo, es decir, del excedente de tiempo/valor que el obrero crea en la jornada laboral completa, m谩s all谩 del valor de su fuerza de trabajo (expresado en el tiempo socialmente necesario para su reproducci贸n/subsistencia de 茅l y su familia). El capitalista paga este 煤ltimo valor como salario que puede ser producido en unas cuantas horas de la jornada, pero no paga el resto de valor creado del resto de la misma.

Puede apreciarse detr谩s de estas distintas visiones, obviamente diferentes formas de abordaje con respecto a la teor铆a del valor (y por ende del plusvalor) pero si las vemos en t茅rminos m谩s amplios podr铆an darnos un alcance mucho m谩s profundo, incluso para nuestros d铆as, de las particularidades del sistema capitalista y de las relaciones de explotaci贸n.

Por otra parte, Proudhon, como veremos en el desarrollo de este trabajo, no limit贸 su perspectiva de la apropiaci贸n de la fuerza colectiva al s贸lo 谩mbito econ贸mico, tambi茅n avanz贸 en la concurrencia de 茅ste con otros factores (con el pol铆tico, por caso) planteando as铆 un marco m谩s general en t茅rminos de relaciones de poder. En este sentido, y como dice Alfredo Errandonea (h), no hay prioridad explicativa de un solo factor (como el que a priori pudo haber tenido Marx con el condicionamiento econ贸mico) sino un 鈥渉incapi茅 en la indisolubilidad de la ligaz贸n entre explotaci贸n y poder鈥; y qu e el autor uruguayo asocia como rasgo particular de la visi贸n anarquista en el seno del movimiento socialista. ERRANDONEA (H), Alfredo. Sociologia de la dominaci贸n. Montevideo/Buenos Aires: Nordan/Tupac, 1989.

Para terminar, no quer铆amos dejar de mencionar, al menos para dejarlo registrado aqu铆 y a los fines de seguir profundizando para pr贸ximos trabajos, el actual y valioso aporte que sobre estos puntos se plantean desde distintas perspectivas, entre ellas la de los feminismos anticapitalistas, que am茅n de diversas miradas, sobre el particular se帽alan la importancia de visualizar que el sistema capitalista establece una separaci贸n de esferas en donde el 谩mbito encargado de la producci贸n de mercanc铆as (dominado fundamentalmente por varones hetero-cis) es el 煤nico generador de valor, mientras que el 谩mbito reproductivo (llevado a cabo por femeneidades), invisibilizado, privatizado e inferiorizado, se mantiene externo a tal generaci贸n, sin dar cuenta, seg煤n esta perspectiva, de que en realidad es su condici贸n previa y por tanto su condici贸n de posibilidad. De ah铆 que se encuentren en una relaci贸n dial茅ctica. Esta 鈥渟eparaci贸n鈥 y 鈥渙cultamiento鈥 revela adem谩s de la explotaci贸n econ贸mica una dominaci贸n patriarcal.

[7] PROUDHON, Pierre Joseph. Las Confesiones de un Revolucionario: Para servir a la historia de la revoluci贸n de Febrero de 1848. Buenos Aires: Ed. Americalee, 1947.

[8] TREGLIA, Emanuele. Anarqu铆a como Autodeterminaci贸n. Introducci贸n al federalismo pol铆tico-econ贸mico de Proudhon. In: Germinal: revista de estudios libertarios, num. 7, 2009.

[9] D鈥橝URIA, An铆bal. Op Cit.

[10] 鈥淓s imposible que las unidades, 谩tomos, m贸nadas, mol茅culas o personas, estando aglomeradas, no mantengan relaciones entre ellas, formando una colectividad desde la que emerge una fuerza鈥. PROUDHON, Pierre-Joseph. De la Justicia en la Revoluci贸n y en la Iglesia.

[11] Ibid.

[12] Ibid.

[13] BERTOLO, Amadeo. 鈥淧oder, Autoridad, Dominio: Una propuesta de definici贸n鈥. In: FERRER, Christian. El Lenguaje Libertario. Antolog铆a del pensamiento anarquista contempor谩neo. Buenos Aires: Libros de Anarres, 2005.

[14] PROUDHON, Pierre-Joseph. De la Justicia en la Revoluci贸n y en la Iglesia. Paris: Fayard, 1988.

[15] ANSART, Pierre. Sociolog铆a de Proudhon. Bs As: Ed Proyecci贸n, 1971.

[16] COLOMBO, Eduardo. La Voluntad del Pueblo. Democracia y anarqu铆a. Buenos Aires: Tupac Ediciones, 2006.

[17] Ibid.

[18] ANSART, Pierre. P. J. Proudhon. Mil谩n: La Pietra, 1978.

[19] PROUDHON, Pierre-Joseph. De la Justicia en la Revoluci贸n y en la Iglesia.

[20] ABUFOM SILVA, Pablo Javier. La Ontolog铆a Social del Anarquismo: Proudhon y Bakunin contra el liberalismo (Tesis de Mag铆ster). Santiago: Universidad de Chile, 2013.

[21] PROUDHON, Pierre-Joseph. El Principio Federativo. Buenos Aires: Libros de Anarres, 2008.

[22] PROUDHON, Pierre-Joseph. El Estado. Buenos Aires: Editorial Tor, s/f.

[23] PROUDHON, Pierre-Joseph. El Estado. Buenos Aires: Editorial Tor, s/f.

[24] Ibid.

[25] En el vaiv茅n del desarrollo de sus posiciones pol铆ticas, Proudhon supo plantear, adem谩s de las expuestas, distintas/otras medidas de car谩cter prefigurativo, as铆 como programas pol铆ticos destinados a fortalecer las relaciones de cooperaci贸n entre los trabajadores y a desbaratar las relaciones capitalistas que los subordinaban. Muchas de estas propuestas, vistas a groso modo, demostraban ciertas contradicciones con una pretensi贸n revolucionaria en t茅rminos socialistas y fueron tildadas por sus cr铆ticos como desfasadas, ambiguas, reformistas y en algunos casos hasta conciliadoras con el r茅gimen burgu茅s. Y algunas efectivamente lo eran y hasta podemos suscribir cr铆ticamente a varias de estas consideraciones. El punto es, a nuestro parecer, procurar indagar en la perspectiva desarrollada a lo largo de su obra, y en eso verificar, dentro de esas puntuales vacilaciones, cu谩l ser铆a el 鈥渘煤cleo duro鈥 general de sus postulados. Ah铆 podemos constatar, seg煤n nuestra mirada, que la preocupaci贸n que atraves贸 todas sus b煤squedas, fue el c贸mo plantear una transformaci贸n radical (y por tanto s铆, revolucionaria y socialista) del estado de cosas, haciendo pedazos el entramado de relaciones de explotaci贸n-opresi贸n y de alienaci贸n, ya que aqu铆 se encontrar铆a el secreto de la impotencia de la sociedad en general y de los trabajadores en particular. Por lo cual, la disputa, que configura como revoluci贸n permanente, adem谩s de las luchas concretas con sus flujos y reflujos, medidas 鈥減rogresistas鈥 y de ruptura, la enmarca tambi茅n y de manera profunda (y relacionada a esas distintas medidas como soporte en t茅rminos exploratorios) en el terreno de la lucha por un nuevo imaginario social, sin el cual ninguna posibilidad existe de desalienaci贸n y por lo tanto de transformaci贸n revolucionaria. Avanzaremos en esto, en lo que sigue.

[26] PROUDHON, Pierre-Joseph. De la Justicia en la Revoluci贸n y en la Iglesia.

[27] ANSART, Pierre. Ideolog铆a, Conflictos y Poder. M茅xico: Premi谩 Ed, 1983.

[28] PROUDHON, Pierre-Joseph. La Capacidad Pol铆tica de la Clase Obrera. Madrid/Gij贸n: J煤car, 1978.

[29] BAKUNIN, Mikhail mencionado en ALLER, Jes煤s. Rese帽a de Idea General de la Revoluci贸n. Una obra fundamental de Pierre-Joseph Proudhon. In: Rebeli贸n, 2018.

[30] Es notable, como gran parte de estas y otras apreciaciones se anticiparon a muchas elaboraciones contempor谩neas (algunas muy reconocidas) sobre el tema, sin que en la mayor铆a de los casos sean reconocidas como tal. Por caso, se puede ver una considerable semejanza a las contribuciones que sobre el poder, hiciera Michel Foucault.

[31] Es importante destacar que esa combinaci贸n entre pr谩ctica social y forma social constitutiva de las relaciones de poder, es lo que a su vez constituye la vinculaci贸n entre poder e instituci贸n, 茅sta 煤ltima como forma expl铆cita del primero. Es decir, que si toda relaci贸n de poder en tanto se manifiesta en pr谩cticas sociales, instituye, de acuerdo a su configuraci贸n determinadas formas sociales; porque instituye, organiza/conforma/materializa/explicita instituci贸n, por lo que, as铆 como no podr铆a existir sociedad sin poder, tampoco podr铆a existir sociedad sin instituci贸n. Y as铆, una vez m谩s, como no toda relaci贸n de poder constituye dominaci贸n, por a帽adidura, tampoco toda instituci贸n o forma institucional. La Federaci贸n pregonizada por Proudhon, claramente responde a una forma institucional basada en relaciones de equilibrio y reciprocidad sustentadoras del poder social, as铆 como el Estado, por ejemplo, es la forma expresa y condensatoria de un entramado de relaciones basados en el desequilibrio, la asimetr铆a permanente y el dominio.

[32] BERTOLO, Amadeo. 鈥淟a Gram铆nea Subversiva. Notas sobre anarquismo en salsa autogestionaria y sobre autogesti贸n en salsa anarquista鈥. In: Libre Pensamiento, num. 95, 2018.

[33] Entendiendo 茅sta desde su acepci贸n etimol贸gica en tanto Auto (por s铆 mismo), Nomia, derivada de Nomos (norma o ley), es decir como la capacidad de producir la propia norma y de trabajar constantemente sobre ella.




Fuente: Portaloaca.com