April 14, 2021
De parte de CNT
373 puntos de vista


Según ha tenido constancia este sindicato, la práctica totalidad de la plantilla que venía desempeñando su trabajo en el albergue municipal para personas sin hogar de Valladolid ha sido despedida de un día para otro, sin otra motivación que el querer hacer un cambio en la plantilla por parte de la empresa que entra a gestionar el recurso.

Tras la subrogación con la nueva empresa (Fundación Intras) ésta ha decidido tomar este rumbo, el cual afecta de forma claramente negativa no solo a las personas trabajadoras si no también a las usuarias del propio albergue.

Por otro lado, también, la plantilla que se ha podido quedarse en el puesto de trabajo, lo hace en unas condiciones muy desfavorables para lo que se podía esperar.

Un poquito de mirada atrás (marzo de 2020, confinamiento por el COVID-19)

Ha pasado prácticamente un año desde que dio comienzo el confinamiento a raíz de la pandemia provocada por el COVID-19. En aquellos días para cualquiera difíciles de olvidar, en los que eran muy pocas las personas que salían a trabajar pues el confinamiento era prácticamente total, un centro se formaba de la nada.

Lo que antes era el albergue para personas sin hogar, situado en el ahora llamado Paseo Militar, se trasladó por cuestiones sanitarias a lo que venía siendo el Centro Integrado para personas mayores, en el barrio de La Vitoria.

Esa plantilla que hoy es despedida, pero que entonces fue de las que recibió esos clamorosos aplausos desde los balcones, levantó un centro de la nada.

Allí, esa plantilla que hoy es despedida, pero que entonces fue de las que recibió esos clamorosos aplausos desde los balcones, levantó un centro de la nada. No es hablar por hablar el decir que ese centro se levantó de la nada, pues era un centro vacío, sin internet, sin EPIs… Se improvisó rápido, se trabajó sin medios, se echaron muchísimas horas por el bien de las personas que allí estaban ya residiendo. Así nos lo hacen saber tanto trabajadoras como usuarios y usuarias del centro.

 En un alarde de poco ingenio, el Ayuntamiento de Valladolid optó por, llegando el verano, suprimir lo que venía siendo un centro 24 horas para ahorrar costes y con ello hacer caminar a las y los usuarios del centro hasta el comedor social cada vez que tenían que comer o cenar. Igualmente, esta modificación también tuvo la consecuencia de hacer esperar en las puertas del centro, hiciera el clima que hiciera, hasta la hora de apertura (a pesar de haber trabajadoras dentro). Esta decisión, que pudiera parecer baladí, provocó en muchos usuarios y usuarias un trastoque que trajo consecuencias vitales muy negativas respecto a la evolución y al trabajo que se vino realizando desde marzo con estas personas.).

Durante este tiempo, mientras el Ayuntamiento se ponía medallas por su gestión de la pandemia con las personas sin hogar, lo cierto es que no había plaza para todas las personas que demandaban por necesidad una cama y una ducha caliente. De este modo, muchas han sido las personas que han dormido a las puertas del albergue municipal desde entonces. Aún hoy esto ocurre, ya sin contar aquellas que duermen bajo puentes, cajeros u otros lugares.

Es importante mencionar que, en dicho pliego, el Ayuntamiento no recogió la obligatoriedad que existe por ley de subrogar a la plantilla.

El Ayuntamiento de Valladolid, este ayuntamiento progresista, optó por sacar a concurso el albergue municipal, pero esta vez reduciendo el número de trabajadoras. Si al comienzo de la pandemia había cuatro monitores/as por turno, luego se pasó a tres y, con el pliego que sacaba el Ayuntamiento, se pasaba a dos. Mientras, el número de personas usuarias del albergue municipal y su centro de día seguía siendo el mismo. Es importante mencionar que en dicho pliego, el Ayuntamiento no recogió la obligatoriedad que existe por ley de subrogar a la plantilla. Pareciera que el Ayuntamiento no tenía interés en que continuaran las mismas personas tras la concesión. Es en el momento de publicarse el pliego cuando empezó a asomar la cabeza Fundación Intras, que quería ampliar su nicho de mercado en este campo de negocio: el de personas sin hogar.

Entre tanto, en la segunda ola, la plantilla de trabajadoras, la que levantó de la nada este nuevo centro, vivió un brote de coronavirus. Brote en buena parte debido a las prácticamente nulas, deplorables e incluso en algún aspecto inexistentes medidas de prevención para prevenir el contagio del virus, fruto de la dejadez de la antigua empresa que gestionaba el recurso (Cruz Roja) y el Ayuntamiento. Esta plantilla asumió entonces funciones de auxiliares de enfermería y atendió como mejor pudo a aquellas personas enfermas de coronavirus. En estas fechas ya no había aplausos. Solo precariedad y miedo de no llevar “el bicho” a casa y contagiar a familiares.

Tras finalizar esta segunda ola, ya sin personas positivas en el albergue, se acercaba el momento del cambio de contrata. En estos días, tanto trabajadoras como la propia Cruz Roja reclamaron por escrito a Ayuntamiento y a Fundación Intras que la plantilla, por ley, debía ser subrogada. Esto provoca la marcha atrás de Fundación Intras a solo cuatro días de entrar a gestionar el albergue para personas sin hogar. Fundación Intras ya tenía seleccionada para entonces a una nueva plantilla que comenzaría a trabajar a partir del 1 de enero.

Tras la renuncia de Intras al albergue, el Ayuntamiento se ve obligado a volver a sacar de nuevo un pliego en el que, esta vez sí, cumple la ley y señala que la plantilla debe ser subrogada. ¿Lo hizo a regañadientes? Podríamos pensar que sí, viendo el desenlace de lo ocurrido y su nula preocupación por el desenlace de este proceso.

Abril de 2021, el despido

Con la entrada de Intras, en vez de valorar y cuidar la labor de los profesionales que han venido trabajando en el centro desde el comienzo de la pandemia (y antes), su regalo de primavera ha sido el despido sin preaviso.

Con la entrada de Intras, en vez de valorar y cuidar la labor de los profesionales que han venido trabajando en el centro desde el comienzo de la pandemia (y antes), su regalo de primavera ha sido el despido sin preaviso.

Casi la totalidad de la plantilla ha quedado en la calle, en estos tiempos que corren. Los tiempos del “gracias” han pasado y en vez de aplausos Intras ha preferido entregar cartas de despido.

La empresa ha reforzado la plantilla con nuevas y precarias contrataciones. Contrataciones a tiempo parcial en un centro en el que hay personal 24 horas al día 7 días a la semana, con un 100% de temporalidad y con una categoría inferior a la debida. Los salarios del convenio de Intervención Social son por lo general deficientes, lo que merece una denuncia específica. El ahorro de dinero, se ve como prioridad básica de esta nueva empresa que pretende abrir nicho de mercado en el campo de las personas sin hogar.

Casi la totalidad de la plantilla ha quedado en la calle, en estos tiempos que corren. Los tiempos del “gracias” han pasado y en vez de aplausos Intras ha preferido entregar cartas de despido.

De las personas usuarias del recurso nos llega que no querían este desenlace para las trabajadoras, con las cuales tienen un fuerte vínculo, según nos hacen saber.

Desde CNT nos queda mostrar nuestra más sincera solidaridad con las trabajadoras despedidas, así como la total disposición a ayudar en lo que se precise para poner la mayor justicia posible en esta tropelía que se ha cometido. Al menos, sirvan estas líneas, para poner negro sobre blanco y quede constancia de este despropósito a trabajadores y usuarios.

En cuanto a la plantilla actual en Intras, sea trabajadora o no del albergue, viendo el proceder de esta empresa y conociendo de formas en las que hacen, ofrecemos de forma pública nuestro contacto para consultas laborales: asesoria@valladolid.cnt.es 

Alternativas y propuestas

En materia de personas sin hogar, se nos hace impensable que no se puedan poner en marcha unas políticas más ambiciosas desde el consistorio vallisoletano. Muchos titulares y poca acción e intervención.

En Valladolid, el número de personas sin hogar supera por poco la cifra de las cien personas. Hablamos de menos de 150 personas en esta situación en la ciudad más puntera económicamente de Castilla y León. No entendemos cómo, en un llamado primer mundo, en un Valladolid (ciudad que con su alfoz alcanza los 400.000 habitantes) no pueda hacerse cargo de la situación de bastante menos de 150 personas sin hogar. De ofrecer un plan de acción para estas personas.

Desde CNT entendemos que un paso clave pasa por dignificar el propio trabajo. Es por ello que no compartimos que empresas del llamado “tercer sector” sean quienes gestionen recursos públicos. Defendemos que el final de la privatización tiene la función de evitar el parasitismo empresarial y el despotismo de la empresa privada. Por lo tanto, reivindicamos que el albergue municipal y su centro de día, así como el comedor social y servicio de limpieza debieran de tener contratación directa de forma pública.

Apostamos por tanto por:

  • Una mayor dotación de personal para atender a las personas.
  • Un nuevo centro para que ninguna persona se tenga que quedar en la calle.
  • El fin de la privatización del recurso.
  • Una mejora en los recursos que atienden las situaciones de salud mental y diversos tipos de adicciones, las cuales también deben de estar privatizadas.
  • Mejoras laborales en materia de salario, conciliación, reducción de jornada laboral y prevención de riesgos laborales.

Soluciones ante la precariedad de hoy. En el albergue y en cualquier empresa de lo social

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Y aunque las empresas se vistan de ONGs o Fundaciones, empresas se quedan. Sus modos de hacer en convivencia, bien sea con Ayuntamiento, Diputación o Junta, provocan unas situaciones de condiciones laborales lamentables en el sector. Hablamos de salarios extremadamente bajos, horas extra sin pagar, categorías no reconocidas, altísimas tasas de temporalidad y un larguísimo etc. que, todo sea dicho, son muy comunes al de resto de sectores.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Y aunque las empresas se vistan de ONGs o Fundaciones, empresas se quedan.

Para frenar esa pérdida de derechos en cada empresa o en la propia administración, para velar por que la categoría se cumpla, para que los contratos dejen de ser temporales, para que una dignificación del sector sea tenida en cuenta, es necesaria la unión y sindicación. CNT ofrecemos el sindicato para aglutinar a las y los trabajadores del llamado “sector de lo social” de Valladolid para pelear por mejoras en nuestras condiciones de trabajo y, por lo tanto, de vida.

La solución pasa por mejorar derechos en los convenios y también por que, lo que esté escrito, hacerlo cumplir. Si tienes cualquier consulta respecto a la situación en tu trabajo, sea en Intras o en cualquier otra empresa, no dudes en contactar: 615-57-67-91 y asesoria@valladolid.cnt.es 

Basta de abusos en el sector de lo social

Las situaciones de miseria de las personas no debieran ser un nicho más de mercado

Dignificación para las condiciones de vida de trabajadoras y usuarias de los recursos de lo social




Fuente: Cnt.es