December 28, 2021
De parte de Portal Libertario OACA
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Este trabajo de Jeff Shantz apareci贸 en el n煤mero 1 del Resistance Studies Journal, el 2008. Traducci贸n del original en ingl茅s por T铆a Akwa. 

鈥淟a burgues铆a puede volar y arruinar su propio mundo antes de abandonar el escenario de la historia. Pero llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”. (Buenaventura Durruti)

“Debemos actuar como si el futuro fuera hoy”. (Howard J. Ehrlich)

La idea de que la forma de sociedad posrevolucionaria debe ser prefigurada en la forma de la organizaci贸n “revolucionaria” ha sido una caracter铆stica principal de la teor铆a anarquista, al menos desde los famosos desacuerdos de Mijail Bakunin con Marx sobre el papel del estado en la transici贸n a socialismo. El conflicto central de Bakunin con Marx estaba relacionado precisamente con la convicci贸n del primero de que un movimiento revolucionario autoritario, como Marx defend铆a, inevitablemente iniciar铆a una sociedad autoritaria despu茅s de la revoluci贸n. Para Bakunin, si la nueva sociedad ha de ser no autoritaria, solo puede basarse en la experiencia de relaciones sociales no autoritarias. La declaraci贸n producida por los partidarios de Bakunin en la Asociaci贸n internacional de trabajadores durante su batalla con Marx en 1871 preguntaba: “驴C贸mo se puede esperar que una sociedad igualitaria y libre emerja de una organizaci贸n autoritaria?”. Esta convicci贸n fue repetida un siglo despu茅s por los participantes en la insurrecci贸n de Par铆s de 1968: 鈥淟a organizaci贸n revolucionaria tiene que aprender que no puede combatir la alienaci贸n a trav茅s de formas alienadas鈥.

Las recientes iniciativas anarquistas han ido mucho m谩s all谩 de la preocupaci贸n de Bakunin por prefigurar la sociedad futura en formas revolucionarias contempor谩neas para crear el futuro de inmediato. Como se帽al贸 James Joll con respecto a las actividades de los participantes del levantamiento de mayo de 1968 en Par铆s:

鈥淧ara estos j贸venes, el movimiento revolucionario no es solo el patr贸n de la sociedad futura que Bakunin cre铆a que deber铆a ser: es la sociedad del futuro. Su utop铆a se realiza aqu铆 y ahora en el propio proceso de revoluci贸n鈥.

Quiz谩s la forma m谩s significativa de futuro anarquista contempor谩neo es la “zona aut贸noma” o m谩s simplemente zonas-@. Estos sitios, a menudo pero no siempre en edificios ocupados, albergan diversos tipos de actividad. Las zonas aut贸nomas se utilizan principalmente como centros comunitarios organizados en torno a los principios anarquistas de ayuda mutua, proporcionando alimentos, ropa y refugio a los necesitados. Las zonas-@ tambi茅n sirven como lugares de reuni贸n donde los miembros de la comunidad pueden aprender sobre la teor铆a y la pr谩ctica anarquista, tanto hist贸rica como contempor谩nea. Debido a su preocupaci贸n por los peligros de la insularidad, los organizadores intentan construir y fomentar conexiones con los residentes de los vecindarios en los que se encuentran las zonas-@. Su intenci贸n es crear zonas francas ampliadas que puedan extenderse, de manzana a ciudad, de regi贸n a naci贸n, seg煤n lo favorezcan los recursos y las condiciones.

Estos son los componentes b谩sicos de lo que Howard Ehrlich llama la cultura de transferencia anarquista, una aproximaci贸n de la nueva sociedad dentro del contexto de la antigua. Dentro de ella, los anarquistas intentan satisfacer las demandas b谩sicas de la construcci贸n de comunidades sostenibles.

Una cultura de transferencia es esa aglomeraci贸n de ideas y pr谩cticas que gu铆a a las personas en el viaje de la sociedad de aqu铆 a la sociedad de all谩 en el futuro. Como parte de la sabidur铆a aceptada de esa cultura de transferencia, entendemos que es posible que nunca logremos nada que vaya m谩s all谩 de la cultura misma. De hecho, puede ser que sea la naturaleza misma de la anarqu铆a que siempre estaremos construyendo la nueva sociedad dentro de cualquier sociedad en la que nos encontremos.

En este sentido, las zonas aut贸nomas anarquistas son sitios liminales, espacios de transformaci贸n y paso. Como tales, son lugares importantes de recapacitaci贸n, en los que los anarquistas se preparan para las nuevas formas de relaci贸n necesarias para romper las estructuras autoritarias y jer谩rquicas.

Los participantes tambi茅n aprenden las diversas tareas y las diversas habilidades interpersonales necesarias para el trabajo y la vida colectivos. Este intercambio de habilidades sirve para desalentar la aparici贸n de elites del conocimiento y para permitir el intercambio de todas las tareas, incluso las menos deseables, necesarias para el mantenimiento social.

Las econom铆as del regalo y las culturas de transferencia anarquistas: el anarcocomunismo, del bricolaje[1] a la autovalorizaci贸n

En su convincente y provocativo ensayo, La econom铆a del regalo de alta tecnolog铆a, Richard Barbrook sostiene que la econom铆a del regalo proporciona un punto de partida para pensar en las relaciones sociales m谩s all谩 del estado o del mercado. M谩s que eso, la econom铆a del regalo proporciona la base para un anarcocomunismo incipiente, cuyas visiones han inspirado una variedad de medios comunitarios recientes y un activismo cultural de “h谩galo usted mismo” (DIY, por sus siglas en ingl茅s). A pesar de las contribuciones que hace el art铆culo de Barbrook al replanteamiento tanto de los movimientos sociales emergentes como de las alternativas al capitalismo estatal, su 茅nfasis en el intercambio de obsequios deja su an谩lisis en el nivel del consumo y el intercambio, en lugar de abordar cuestiones cruciales de la producci贸n. Sin embargo, son predominantemente las cuestiones de producci贸n, y especialmente la transformaci贸n de las relaciones de producci贸n, las que han motivado hist贸ricamente a los anarcocomunistas. En esta breve discusi贸n trato de mirar m谩s de cerca los aspectos contestatarios y transformadores insinuados por la producci贸n de bricolaje dentro de las econom铆as anarquistas del regalo. Dicha producci贸n, m谩s que cuestiones sobre c贸mo se produce el intercambio, sugiere posibilidades para eludir o desafiar las relaciones de producci贸n de valor capitalista. Para comprender el potencial liberador de la 鈥渘ueva econom铆a鈥, m谩s all谩 de las pr谩cticas de consumo o intercambio, es crucial la noci贸n de autovalorizaci贸n o producci贸n que enfatiza los valores comunitarios (de uso) m谩s que el valor capitalista.

Como sugiere Barbrook, para los participantes en una diversidad de grupos de afinidad contempor谩neos, las actividades de bricolaje ofrecen un contexto para reunirse, una oportunidad compartida para la expresi贸n mutua y el trabajo no alienado. El uso contempor谩neo del t茅rmino bricolaje en los movimientos contraculturales proviene del punk rock y su ataque visceral a la profesionalizaci贸n del rock y la distancia relacionada entre los fan谩ticos y las estrellas del rock. Esta perspectiva antijer谩rquica y las pr谩cticas que se derivan de ella est谩n inspiradas en un profundo anhelo de actividad autodeterminada que evita la dependencia de los productos de la cultura corporativa.

Como alternativa a la valorizaci贸n del mercado y la producci贸n con fines de lucro incorporada en las empresas corporativas, los aficionados al bricolaje anarquistas recurren a la producci贸n autovalorante enraizada en las necesidades, experiencias y deseos de comunidades espec铆ficas. En lugar de un esp铆ritu consumista que fomenta el consumo de art铆culos prefabricados, los anarquistas adoptan un esp铆ritu productivista que intenta una reintegraci贸n de la producci贸n y el consumo.

Quiz谩s sea muy revelador que en una era de conglomerados de medios multinacionales y monopolios editoriales gigantescos, un n煤mero de gente joven se haya volcado hacia formas artesanales de producci贸n artesanal para producir y distribuir lo que a menudo son obras muy personales. Incluso m谩s que esto, sin embargo, son los medios de producci贸n, que involucran la toma de decisiones colectivas, as铆 como el trabajo colectivo, en el que los participantes est谩n involucrados, en la medida en que lo deseen, en todos los aspectos del proceso desde la concepci贸n hasta la distribuci贸n.

Mientras el te贸rico cultural Walter Benjamin hablaba del desencanto en la 鈥渆ra de la reproducci贸n mec谩nica鈥, los proyectos de bricolaje ofrecen expresiones de reencantamiento o autenticidad. Esta autenticidad se basa al menos en el sentido de que tales obras ayudan a superar la divisi贸n entre la cabeza y la mano que refleja la divisi贸n del trabajo en una sociedad de representaci贸n producida en masa. Como intentos de superar la alienaci贸n y abordar las preocupaciones con actividades excesivamente mediadas, las actividades de bricolaje sugieren un esfuerzo por lo que una era anterior podr铆a haber llamado control sobre los medios de producci贸n y lo que ahora ha llegado a incluir el control sobre los medios de representaci贸n. Quiz谩s, ir贸nicamente, esto ha sido ayudado por la disponibilidad de publicaciones de escritorio de bajo costo y otros medios de “reproducci贸n mec谩nica” desde la d茅cada de 1980 (aunque no todos los anarquistas eligen usarlo).

Junto con la producci贸n de bricolaje, a menudo viene la producci贸n colectiva de subjetividades alternativas. Para muchos, tanto el contenido como el proceso de producci贸n de bricolaje expresan una confrontaci贸n con los c贸digos culturales de la vida cotidiana.

Si bien estas actividades expresan una variedad de estilos y puntos de vista, tienden a presentar una visi贸n de una sociedad deseada que es participativa y democr谩tica. En la producci贸n, el contenido y, a menudo a trav茅s de la distribuci贸n en las econom铆as del regalo, abogan por la producci贸n activa de cultura en lugar del consumo pasivo de bienes culturales (o incluso de entretenimiento). La autoproducci贸n brinda una oportunidad para que los productores act煤en en contra de la propiedad de la informaci贸n. La mayor铆a de las comunicaciones de bricolaje, ya sean literatura, m煤sica, videos o transmisiones, por ejemplo, se producen como anti-copyrights o como “copylefts” y se alienta el intercambio de material. De hecho, como una parte clave de las econom铆as del regalo, el bricolaje ocupa un lugar importante en la experimentaci贸n con comunidades que no est谩n organizadas en torno a los principios del mercado del valor de cambio. Ayudan a crear una cultura de autovalorizaci贸n en lugar de ceder la creatividad a las l贸gicas de la plusval铆a.

La noci贸n de autovalorizaci贸n, tal como la utilizan los anarcocomunistas contempor谩neos y los socialistas libertarios se basa en la discusi贸n de Marx sobre el valor de uso versus el valor de cambio. Si bien en las relaciones sociales comunistas no habr谩 valor de cambio, lo que se produzca conservar谩 su valor de uso. La gente produce cosas porque tienen alg煤n tipo de uso para ellas; satisfacen alguna necesidad o deseo. Aqu铆 es donde entra el aspecto cualitativo de la producci贸n. Generalmente, la gente prefiere productos que est谩n bien hechos, funcionan seg煤n lo planeado, no son venenosos, etc. Bajo el capitalismo, predomina el valor de cambio, en el que con un abrigo se puede obtener dos pares de zapatos. Este es el aspecto cuantitativo del valor al que no le importa si el producto es duradero, de mala calidad o t贸xico siempre que asegure su valor (potencial) en la venta u otro intercambio con otra cosa.

Y el enfoque impulsor del capitalismo en lo cuantitativo a expensas de lo cualitativo tambi茅n llega a dominar el trabajo humano. La calidad (habilidad, placer, creatividad) del trabajo particular que hace la gente no es principalmente relevante para el capitalista (excepto que la mano de obra calificada cuesta m谩s producirla y conlleva m谩s valor de cambio). Esto se debe en parte a que el intercambio se basa en la cantidad de “tiempo de trabajo promedio socialmente necesario” incorporado en el producto que produce el trabajo humano. Eso simplemente significa que si una empresa tarda m谩s en producir algo con maquinaria obsoleta, no puede reclamar el tiempo de trabajo adicional que requiere, debido a ineficiencias, en comparaci贸n con una empresa que produce m谩s r谩pidamente utilizando tecnolog铆a actualizada, y esa es una de las razones por las que los productores pasados 鈥嬧媎e moda se hunden).

La producci贸n capitalista est谩 orientada hacia el intercambio como la 煤nica forma en que la plusval铆a se realiza realmente en lugar de ser potencial; el capitalista no puede depositar el excedente como valor hasta que el producto haya sido intercambiado. El valor de uso juega un papel s贸lo en la medida en que algo tiene que tener alg煤n uso para las personas o, de lo contrario, no lo comprar铆an; bueno, si la cosa parece totalmente in煤til, los jefes todav铆a tienen publicidad para convencer a la gente de lo contrario. En otros 鈥渕odos de producci贸n鈥 no capitalistas, como el feudalismo, la mayor parte de la producci贸n se orienta hacia la producci贸n de valor de uso m谩s que al valor de cambio.

Seguramente si, bajo el comunismo, la gente est谩 produciendo para satisfacer sus necesidades, continuar谩 produciendo valores de uso (e incluso un excedente de ellos en caso de emergencia) sin tener en cuenta el valor de cambio (que, ciertamente, estar铆a ausente en una verdadera sociedad comunista de todos modos). A menos que uno est茅 hablando de un comunismo de inutilidad, tal vez. Ciertamente, las personas valorar铆an su trabajo (cualitativamente) de maneras que no se pueden imaginar ahora, ya que estar铆an satisfaciendo las necesidades de su comunidad y tratar铆an de hacerlo con algo de alegr铆a y placer en el trabajo, proporcionando productos decentes sin ensuciar el medio ambiente.

Las nuevas subjetividades que emergen de la transici贸n al neoliberalismo han buscado desafiar y superar las imposiciones de flexibilidad productiva dentro de los reg铆menes de globalizaci贸n capitalista. En lugar de aceptar el terreno sociopol铆tico emergente o, alternativamente y m谩s com煤nmente, intentar restringirlo dentro de los territorios familiares del estado del bienestar, los movimientos recientes se han “apropiado del terreno social como un espacio de lucha y autovalorizaci贸n”.

Para muchos activistas y te贸ricos contempor谩neos el concepto de autovalorizaci贸n ofrece un importante punto de partida para pensar en 鈥渓os circuitos que constituyen una socialidad alternativa, aut贸noma del control del Estado o del capital鈥. Con origen en las reflexiones marxistas autonomistas sobre los movimientos sociales que surgieron m谩s notablemente en Italia durante las intensas luchas de la d茅cada de 1970, la idea de la autovalorizaci贸n ha influido en una serie de escritores anarquistas y comunistas libertarios. Como sugiere Hardt:

鈥淟a autovalorizaci贸n fue un concepto principal que circul贸 en los movimientos, refiri茅ndose a formas sociales y estructuras de valor que eran relativamente aut贸nomas y representaban una alternativa efectiva a los circuitos capitalistas de valorizaci贸n. Se pens贸 en la autovalorizaci贸n como el pilar para construir una nueva forma de socialidad, una nueva sociedad鈥.

Las nociones de autovalorizaci贸n del siglo XX se hacen eco de los argumentos de los comunistas anarquistas cl谩sicos, como Kropotkin y Reclus, sobre la construcci贸n de formas de bienestar de base desarrolladas a trav茅s de sociedades de ayuda mutua. La autovalorizaci贸n es una forma por la cual una variedad de te贸ricos recientes han buscado identificar formas sociales de bienestar que podr铆an constituir redes alternativas fuera del control estatal. Como sugiere Del Re, parte de los nuevos par谩metros de cambio incluye 鈥渓a propuesta de ir m谩s all谩 del bienestar tomando como meta la mejora de la calidad de vida, a partir de la reorganizaci贸n del tiempo de nuestras vidas鈥.

Para los te贸ricos pol铆ticos radicales en Italia, las experiencias de los movimientos sociales 鈥渕uestran las posibilidades de formas alternativas de bienestar en las que los sistemas de ayuda y socializaci贸n se separan del control estatal y se sit煤an en cambio en redes sociales aut贸nomas. Estos experimentos alternativos pueden mostrar c贸mo los sistemas de bienestar social sobrevivir谩n a la crisis del Estado de Bienestar鈥. Estos sistemas de bienestar social, sin embargo, se basan en la solidaridad social fuera del control estatal a trav茅s de pr谩cticas de autogesti贸n aut贸noma. M谩s all谩 de proporcionar los servicios necesarios, estas pr谩cticas est谩n orientadas a liberar a las personas de la necesidad del trabajo asalariado, de la valorizaci贸n del capital. En esto, las actividades de autovalorizaci贸n desaf铆an los l铆mites incluso de la econom铆a del regalo y cambian el 茅nfasis nuevamente hacia esa gran preocupaci贸n de los anarcocomunistas hist贸ricamente: la abolici贸n del sistema salarial.

驴Revisionando la anarqu铆a?

Si bien algunos comentaristas cuestionan el pedigr铆 del anarquismo contempor谩neo, sugerir铆a que existen claros precedentes en las obras de los escritores anarquistas cl谩sicos. Bakunin, por ejemplo, ve铆a a los sindicatos no simplemente como instituciones econ贸micas sino como el 鈥渆mbri贸n de la administraci贸n del futuro鈥 y argument贸 que los trabajadores deber铆an buscar cooperativas en lugar de huelgas. Reconociendo la imposibilidad de competir con las empresas capitalistas, pidi贸 la puesta en com煤n de toda la propiedad privada como propiedad colectiva de las asociaciones de trabajadores libremente federadas. Estas ideas servir铆an como impulso intelectual para el anarcosindicalismo y su visi贸n del sindicato industrial como la semilla de la sociedad futura.

Quiz谩s lo m谩s influyente en la revisi贸n actual de la anarqu铆a haya sido el trabajo de Gustav Landauer. Influenciado por los escritos del soci贸logo Ferdinand T枚nnies, Landauer se identific贸 como un 鈥渟ocialista anarquista鈥 para distinguirse de las corrientes populares del ego铆smo stirnerista. Bas谩ndose en la distinci贸n de T枚nnies entre Gemeinschaft (comunidad org谩nica) y Gesellschaft (sociedad atomizada), Landauer deseaba el renacimiento de la comunidad desde el interior del caparaz贸n de la sociedad estatista y capitalista. Las formas dentro de las cuales se gestar铆a la nueva sociedad ser铆an los v铆nculos sociales[2], las asociaciones locales, cara a cara.

La comunidad anarquista-socialista, para Landauer, no es algo que espere una revoluci贸n futura. M谩s bien es el descubrimiento creciente de algo ya presente: 鈥淓sta semejanza, esta igualdad en la desigualdad, esta cualidad peculiar que une a las personas, este esp铆ritu com煤n es un hecho real鈥. En la medida en que el anarquismo implicar铆a revoluci贸n, esta 鈥渞evoluci贸n鈥, para Landauer, consistir铆a en elementos de rechazo en los que los individuos retiran la cooperaci贸n con las instituciones estatales existentes y crean sus propias alternativas positivas.

鈥淓l estado es una condici贸n, una cierta relaci贸n entre los seres humanos, un modo de comportamiento entre ellos; lo destruimos al contraer otras relaciones, al comportarnos de manera diferente unos con otros… Somos el estado, y seguiremos siendo el estado hasta que hayamos creado las instituciones que forman una verdadera comunidad y sociedad de hombres鈥.

Landauer defendi贸 as铆 el desarrollo de comunidades autodirigidas que permitir铆an romper con las instituciones de autoridad. La revoluci贸n, reconceptualizada por Landauer como un rechazo gradual de las relaciones sociales coercitivas a trav茅s del desarrollo de alternativas, no era una frontera entre las condiciones sociales (marcando temporalidades de 鈥減re鈥 y 鈥減ost鈥) sino un principio continuo que abarcaba vastas extensiones de tiempo.

Esta visi贸n de la revoluci贸n como un proceso de construcci贸n de formas alternativas de sociaci贸n [sociation] como modelos de una nueva sociedad es compartida en gran medida por los anarquistas contempor谩neos. La revoluci贸n es un proceso, e incluso la erradicaci贸n de las instituciones coercitivas no crear谩 autom谩ticamente una sociedad liberadora. Creamos esa sociedad mediante la construcci贸n de nuevas instituciones, cambiando el car谩cter de nuestras relaciones sociales, cambi谩ndonos a nosotros mismos y, a lo largo de ese proceso, cambiando la distribuci贸n del poder en la sociedad. Si no podemos comenzar este proyecto revolucionario aqu铆 y ahora, entonces no podemos hacer una revoluci贸n.

Para Paul Goodman, un anarquista estadounidense cuyos escritos influyeron en la Nueva Izquierda y la contracultura de la d茅cada de 1960, los futuros anarquistas y el presente sirven como actos necesarios para “trazar la l铆nea” contra las fuerzas autoritarias y opresivas de la sociedad. El anarquismo, en opini贸n de Goodman, nunca estuvo orientado 煤nicamente hacia un futuro glorioso; implic贸 tambi茅n la preservaci贸n de las libertades pasadas y las tradiciones libertarias anteriores de interacci贸n social. 鈥淯na sociedad libre no puede ser la sustituci贸n de un ‘nuevo orden’ por el antiguo; es la extensi贸n de esferas de acci贸n libre hasta que constituyan la mayor parte de la vida social鈥. El pensamiento ut贸pico siempre ser谩 importante, argument贸 Goodman, para abrir la imaginaci贸n a nuevas posibilidades sociales, pero el anarquista contempor谩neo tambi茅n necesitar铆a ser un conservador de las tendencias benevolentes de la sociedad.

Como sugieren muchos escritos anarquistas recientes, el potencial de resistencia puede encontrarse en cualquier parte de la vida cotidiana. Si el poder se ejerce en todas partes, podr铆a dar lugar a resistencias en todas partes. A los anarquistas actuales les gusta sugerir que una mirada al paisaje de la sociedad contempor谩nea revela muchos grupos que son anarquistas en la pr谩ctica, si no en la ideolog铆a. Los ejemplos incluyen los peque帽os grupos sin l铆deres desarrollados por feministas r, cooperativas, cl铆nicas, redes de aprendizaje, colectivos de medios, organizaciones de acci贸n directa; las agrupaciones espont谩neas que ocurren en respuesta a desastres, huelgas, revoluciones y emergencias; guarder铆as controladas por la comunidad; grupos de vecinos; organizaci贸n de inquilinos y lugares de trabajo; y as铆.

Si bien estos, obviamente, no son grupos estrictamente anarquistas, a menudo operan para proporcionar ejemplos de ayuda mutua y modos de vida no jer谩rquicos y no autoritarios que llevan el recuerdo de la anarqu铆a dentro de ellos.

Referencias

  • -Del Re, Alisa (1996). 鈥淲omen and Welfare: Where is Jocasta?鈥, in Radical Thought in Italy: A Potential Politics, edited by Paolo Virno and Michael Hardt. Minneapolis: University of Minnesota Press
  • -Ehrlich, Howard J. (1996) 鈥淚ntroduction to Reinventing Anarchist Tactics.鈥 Reinventing Anarchy, Edinburgh: AK Press Ehrlich,
  • -Howard J., Carol Ehrlich, David DeLeon, and Glenda Morris (1996) 鈥淨uestions and Answers About Anarchism.鈥 Reinventing Anarchy, Again. Edinburgh: AK Press
  • -J. Ehrlich (1996) 鈥淗ow to Get from Here to There: Building Revolutionary Transfer Culture.鈥 Reinventing Anarchy, Again. Edinburgh: AK Press
  • -Hardt, Michael, 1996. 鈥淚ntroduction: Laboratory Italy.鈥, in Radical Thought in Italy: A Potential Politics, edited by Paolo Virno and Michael Hardt. Minneapolis: University of Minnesota Press
  • -Joll, James (1964) 鈥淭he Anarchists.鈥 New York: Grosset and Dunlap
  • -Marshall, Peter (1993) 鈥淒emanding the Impossible: A History of Anarchism.鈥 London: Fontana Press
  • -Vercellone, Carlo (1996). 鈥淭he Anomaly and Exemplariness of the Italian Welfare State, in Radical Thought in Italy: A Potential Politics, edited by Paolo Virno and Michael Hardt. Minneapolis: University of Minnesota Press
  • -Ward, Colin (1973) 鈥淎narchy in Action.鈥 New York: Harper Torchbooks

Notas:

[1] Pese a que la expresi贸n 鈥淒o-it-Yourself鈥 se ha traducido como 鈥渉谩galo usted mismo鈥, opto por traducir el acr贸nimo 鈥淒IY鈥, como 鈥渂ricolaje鈥, dado que es precisamente lo que denota tal t茅rmino en espa帽ol. [Nota de la traductora].

[2] Aqu铆 dec铆a 鈥渂unde鈥. Presumo que si Shantz est谩 refiriendo a anarquistas alemanes, est谩 haciendo alusi贸n a la palabra alemana 鈥淏unde鈥 (en alem谩n todos los sustantivos son en may煤scula, lo que favorece m谩s la confusi贸n), plural de Bund, que significa desde un v铆nculo social corriente, una alianza hasta una federaci贸n. Lo traduzco, por esto, con la palabra m谩s general 鈥渧铆nculos sociales鈥. [Nota de la traductora].




Fuente: Portaloaca.com