December 19, 2021
De parte de La Haine
315 puntos de vista

En estas elecciones no se juega el futuro democr谩tico de Chile, m谩s bien, se antoja una disputa por forjar una nueva versi贸n del pacto que termin贸 por sepultarla

En momentos de crisis, las soluciones de coyuntura acaban nublando los an谩lisis hasta reducirlos a una diatriba: de lo malo, lo menos malo. Hacer de la necesidad, virtud. A partir de ese momento, todo se vuelve manipulaci贸n.

Se busca justificar un voto, un compromiso o una decisi贸n para tranquilizar conciencias. Dios o el diablo. Blanco o negro. El mundo que viene ser谩 catastr贸fico. Volveremos a las cavernas. Para unos el comunismo, para otros el nazifascismo. Jos茅 Antonio Kast y Gabriel Boric se imputan defectos y virtudes. Se retuerce la historia. Desde la candidatura de Apruebo Dignidad, apoyar a Kast presupone el retorno del pinochetismo, la excrecencia del r茅gimen. 驴Alguna vez se ha ido? Para sus adherentes, Gabriel Boric representa la izquierda, el cambio, las libertades, la democracia. 驴Olvidan que firm贸 los acuerdos de paz y por una nueva Constituci贸n, en noviembre de 2019?

Sin embargo, la realidad es tozuda. Si nos apegamos a los hechos, ninguno podr谩 gobernar sin pactos, acuerdos y recurrir a sus aliados naturales. No podr谩n formar gobierno. Carecen de cuadros, de personas cualificadas para llevar a cabo sus programas. Sus candidaturas est谩n hu茅rfanas de proyecto. En este contexto, Gabriel Boric se rodea de militantes del Partido Dem贸crata Cristiano, socialistas, PPD, es decir la vieja Concertaci贸n y Nueva Mayor铆a. Y Jos茅 Antonio Kast hace un gui帽o e incorpora a militantes de UDI, Renovaci贸n Nacional, Ev贸poli y funcionarios del gobierno de Sebasti谩n Pi帽era.

Gabriel Boric, apela a su juventud, 35 a帽os. Por el momento su trayectoria ha sido zigzagueante. Y Jos茅 Antonio Kast, m谩s all谩 de la estridencia y las declaraciones altisonantes, no es Jair Bolsonaro, ni Donald Trump. Su pasado lo delata, ex secretario general de UDI. Su poder real est谩 en el nicho de Chile Vamos. Adem谩s, su candidatura es resultado de una debacle de la derecha, pero no tiene capacidad para imponer sus delirantes sue帽os de caudillo trasnochado. En definitiva, ambas candidaturas responden a la p茅rdida de confianza y deslegitimaci贸n de las coaliciones sobre los cuales se levant贸 el modelo chileno.

Los comandos electorales de los candidatos se han apresurado a debatir ocultando esta realidad. Hijos del proceso de descomposici贸n del neoliberalismo, no son sus enterradores. As铆, mientras Boric apela a los votantes del Partido socialista, radicales, PPD, Democracia Cristiana, MAPU, partido Humanista y la vieja guardia de la izquierda, Kast reclama los votos del Partido de la Gente, de Franco Parisi (12.83 por ciento), Sebasti谩n Sichel y Chile Vamos (12.75 por ciento). Pero tambi茅n se atreve a solicitar el benepl谩cito de los democristianos anticomunistas.

En un mero ejercicio de aritm茅tica electoral, los votantes de la derecha suman, con 27.92 obtenido por Kast, 51.5 de las papeletas emitidas en primera vuelta. Por otro lado, Gabriel Boric, con 25.80 por ciento; 7.61 por ciento, Marco Enrique Ominami, y 1.47 por ciento de Eduardo Art茅s, hacen 46.5 por ciento. Sabemos que este m茅todo es una tendencia, Pero de tener continuidad en la segunda vuelta, la derecha tendr铆a una leve ventaja sobre Gabriel Boric, llegando a ganar las elecciones.

Boric deb铆a centrar la campa帽a en atraer el voto de la abstenci贸n, del ciudadano descontento, cuya protesta se expresa en no acudir a las urnas. Pero todo parece indicar que su discurso se ha centrado en convencer a quienes acuden regularmente a sufragar, menos de 50 por ciento del electorado. Boric trata de revertir el voto de 7 por ciento de electores potenciales, suficiente para cantar victoria. Ese es el verdadero drama, de ah铆 el empate t茅cnico. Se gobierna para minor铆as sociales, para los sectores medios. Las clases populares son meros recept谩culos de las pol铆ticas pensadas para la clase media, acrecentar su poder adquisitivo y sus opciones de consumo. 驴Qu茅 otra cosa es el progresismo? M谩s de 50 por ciento de la poblaci贸n se abstiene y para ella no ha existido un discurso, una mera alusi贸n al cambio real a la esperanza, a recobrar la fe en la acci贸n pol铆tica.

Han sido cuatro d茅cadas administradas por un partido trasversal, con momentos de tensi贸n controlada, hasta la detenci贸n de Pinochet en Londres, en 1998. La necesidad de salvar al dictador y apuntalar el modelo oblig贸 a cerrar filas y buscar v铆as de escape. As铆, Ricardo Lagos, en 2005, ya presidente, fue el encargado de eliminar a Pinochet de la Constituci贸n 驴C贸mo? Lagos se convirti贸 en el firmante de una reformada Constituci贸n. El pecado original del neoliberalismo se hab铆a redimido. El golpe de Estado, el asesinato pol铆tico, la tortura, la muerte de miles de chilenos, desaparec铆an del horizonte constitucional.

La revuelta de los estudiantes en 2006, la represi贸n al pueblo mapuche, la criminalizaci贸n de las protestas, la privatizaci贸n de los recursos h铆dricos, la entrega a las trasnacionales de la miner铆a del litio, el cobre, los metales raros, la firma de los tratados de libre comercio, los megaproyectos extractivistas desde la Patagonia hasta Arica, se sintetizan en la rebeli贸n popular de octubre de 2019 y la convenci贸n constituyente, hoy degradada. Por consiguiente, en estas elecciones no se juega el futuro democr谩tico de Chile, m谩s bien, se antoja una disputa por forjar una nueva versi贸n del pacto que termin贸 por sepultarla. Hoy, ni Gabriel Boric es la soluci贸n, ni Jos茅 Antonio Kast es el problema. Ambos son parte de una misma ecuaci贸n. Luego vendr谩n los mea culpa. Si no, tiempo al tiempo.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org