February 11, 2021
De parte de La Haine
263 puntos de vista

La historia es permanente terreno de confrontaci贸n ideol贸gica. El relato que se construye sobre el pasado resulta un arma de primer orden en los debates que marcan la contemporaneidad. Se busca encontrar en lo acaecido plataformas de legitimaci贸n para los proyectos de acci贸n pol铆tica presentes y futuros. La batalla del hoy y del ma帽ana se libra tambi茅n en el ayer.

Las revoluciones son procesos especialmente favorables para que afloren, con toda su fuerza, las pugnas por hegemonizar la narraci贸n que se construye en torno al decurso hist贸rico. De forma natural aparecen dos posiciones. De un lado, el poder revolucionario impugna al antiguo r茅gimen derrotado y lo presenta como expresi贸n de todos los males; del otro, las fuerzas desplazadas de su posici贸n dominante modelan una representaci贸n del pasado tendente a definirlo como un para铆so lamentablemente perdido. Ambas visiones est谩n marcadas por los excesos, lo cual provoca que 鈥揺n m谩s de un sentido鈥 resulten contraproducentes para las tendencias que las a煤pan. La ausencia de matices le resta solidez a los dos esfuerzos intelectivos.

La actualidad cubana se erige como expresi贸n de los t贸picos esbozados. En el esfuerzo por demonizar a la Revoluci贸n se ha estructurado 鈥揳 partir de resortes comunicativos de probada eficacia鈥 una campa帽a de exaltaci贸n del escenario pre revolucionario. De forma especial, se insiste en la presentaci贸n de la 鈥渞utilante Cuba鈥 de los a帽os cincuenta, la cual se asume como 鈥渆videncia incuestionable鈥 de la 鈥渟enda de progreso鈥 que transitaba la Isla antes de la 鈥渘efasta鈥 irrupci贸n de los barbudos. De tal suerte, el proceso triunfante el 1ro de enero de 1959 adquiere la condici贸n de 鈥渓amentable accidente hist贸rico鈥, responsable de las penurias del pueblo cubano.

Por diversas v铆as, en especial los m煤ltiples caminos que abren las redes sociales, aparece ante los ojos de la ciudadan铆a un pa铆s definido por los rascacielos de El Vedado, el glamour de la noche habanera y las din谩micas de consumo 鈥揳 la americana鈥 de un segmento de la poblaci贸n. No queda entonces m谩s que suspirar por todo aquello que nos fue arrebatado.

De manera puntual, son los j贸venes el principal objetivo de esta campa帽a. Se pretende despertar en ellos una especie de nostalgia inducida que los lleve al sin sentido de a帽orar aquello que no vivieron. A partir de la existencia objetiva de aspiraciones no cristalizadas, se vende la idea de que en el mundo de ayer exist铆an las v铆as para la consumaci贸n de los sue帽os. La derivaci贸n pr谩ctica de esta l贸gica discursiva de intenci贸n movilizadora es obvia. El futuro mejor que se a帽ora est谩 en el pasado.

Desmontar el para铆so pre revolucionario no constituye una tarea extraordinariamente ardua. Las fuentes para hacerlo son accesibles. Una mirada sensata a estas brinda las claves para resistir frente al discurso manipulador.

La verdadera Cuba antes del triunfo de la Revoluci贸n Cubana en 1959.

M谩s all谩 de los matices derivados de la especificidad de los posicionamientos pol铆ticos, puede afirmarse que los actores de la sociedad civil de la d茅cada del cincuenta coincidieron en resaltar los componentes esenciales de la crisis cubana. El capitalismo subdesarrollado y dependiente imperante en la Isla fue interpelado por todo el espectro ideol贸gico insular e incluso por los c铆rculos de poder estadounidenses.

El Informe Truslow, el Censo de 1953, La Historia me Absolver谩 y la Encuesta de la Asociaci贸n Cat贸lica Universitaria de 1957 son solo algunas expresiones que permiten tomar distancia de la visi贸n arc谩dica de la Cuba neocolonial que algunos sostienen. La estructural deformaci贸n de nuestra econom铆a y sus correlatos sociales 鈥揺sos materializados en la existencia de barrios marginales como Las Yaguas y representados magistralmente en los dilemas de la familia cubana recreada por Virgilio Pi帽era en su c茅lebre Aire Fr铆o鈥 cobran vida en multitud de materiales de diverso signo.

Asimismo, sumergirnos en las fuentes primarias de los cincuenta nos lleva a interactuar con un pa铆s definido por el descalabro del nacional-reformismo, la ruptura del orden constitucional tras el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, la violencia institucionalizada, el fracaso de la pol铆tica econ贸mica del batistato y la corrupci贸n ascendente.

Ahora bien, el arraigo del discurso manipulador no ancla 鈥揺n exclusiva鈥 en la habilidad de este para presentarse como relato atractivo. Buena parte de la responsabilidad radica en la incapacidad de las fuerzas defensoras del socialismo cubano para contar con coherencia la historia que hasta aqu铆 nos ha conducido.

En muchas oportunidades se presenta un relato plano del pasado, ajeno a los matices y a la problematizaci贸n. Se recurre al discurso simplista y a la repetici贸n mec谩nica. Se subestima el peso de lo emotivo y se desconocen las m谩s elementales reglas de la comunicaci贸n. Esto ocurre en la formaci贸n escolar, pero tambi茅n en los canales diversos que existen en la sociedad para la divulgaci贸n de los contenidos hist贸ricos.

Si no logramos contar la historia a plenitud, alejarnos del manique铆smo amante de las representaciones binarias y aprovechar f贸rmulas comunicativas renovadas para presentarles nuestra verdad a los p煤blicos 鈥揺n especial a esos j贸venes 谩vidos de nuevos enfoques鈥 seremos c贸mplices del enraizamiento de una visi贸n del pasado profundamente conservadora, funcional a la restauraci贸n del capitalismo.

Asimismo, conviene entender de una vez y por todas que no es el discursivo el 煤nico 谩mbito donde se dirime esta batalla. La nostalgia inducida tiene como aliadas de primer orden a las insuficiencias de nuestra realidad. Las cosas que no marchan bien en la Cuba de hoy abonan los discursos de exaltaci贸n a lo que fue. Todo aquello en lo que somos superiores deviene valladar frente a los intentos de exhibir con tintes ros谩ceos el ayer.

A nadie se le ocurre a帽orar el sistema de salud p煤blica que nos dej贸 la rep煤blica burguesa, pues 鈥揷on todos los defectos que ahora podr铆an listarse鈥 el contempor谩neo resulta extraordinariamente mejor. Desmontar la manipulaci贸n que se promueve sobre nuestra historia pasa tambi茅n por construir un pa铆s capaz de garantizar 鈥撀n el presente!鈥 las expectativas de prosperidad de la ciudadan铆a y con ello dotar a esta de la confianza necesaria para enfrentar los retos que siempre depara el futuro.

Cada d铆a insisten en vendernos gato por libre. Toca a los que apostamos por el socialismo estar claros de la operaci贸n en marcha e implementar la estrategia de contenci贸n. Esta solo cumplir谩 sus prop贸sitos si logramos 鈥揺ntre todos鈥 renovar nuestra manera de dialogar con el pasado, romper con los obsoletos esquemas comunicativos que nos condenan al fracaso y modelar, en el fragor de la pr谩ctica cotidiana, una Cuba que se parezca m谩s a la que so帽amos.

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org