November 25, 2020
De parte de Oveja Negra
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Este es un escrito que, aunque a alguno demasiado comprometido con sus creencias, tal vez, le parezca que desanima la protesta, en realidad hace todo lo contrario: tratar de reavivar la protesta, es decir, buscar que vuelva a ser indomable, dif铆cil de predecir, todo lo contrario a lo que ha pasado con estas recientes protestas en el Per煤, domesticadas, predecibles, f谩cilmente digeribles.

Generaci贸n Bicentenario, ese es el nombre que se les ha dado a los j贸venes que han salido a 鈥渄efender la democracia鈥 en el Per煤 recientemente, esos j贸venes y no tan j贸venes con el miedo en el cuerpo que inspira el fantasma de la dictadura, ese miedo que tan buen servicio desempe帽a para que la forma del dominio sobre la gente m谩s perfeccionada y la m谩s actual de todas, la democracia, se presente como inocente e inofensiva. Les han hecho creer que la barbarie en forma de dictadura amenaza su marcha tortuosa pero irreductible hacia la democracia y el progreso, cuando en verdad esa misma democracia y ese mismo progreso se han convertido en portadores de la barbarie. Pero volviendo al nombre, ya el hecho de que son los propios medios quienes se han encargado de difundir ese nombre infame indica el buen servicio que han cumplido los que han salido a marchar para el sostenimiento del Poder: mientras todos se debat铆an por el color del Gobierno, lo que nunca se ha cuestionado es el Gobierno en s铆. 驴C贸mo van a cuestionar al Gobierno, al Estado, si la comunidad o la sociedad, que pudiesen contrapon茅rsele, est谩n en ruinas? 驴C贸mo puede levantarse contra el Estado ese individuo que no es m谩s que lo que el Estado y el Capital hacen de 茅l? El producto no se rebela contra la m谩quina que lo fabrica, y m谩s si el proceso de fabricaci贸n es permanente. Incluso esos j贸venes, de los que siempre cabe esperar alguna travesura, alg煤n inconformismo, algo alegre y vivo, pronto nos ponen ante una pesada evidencia: la gran parte de las luchas de hoy no son m谩s que maniobras para perpetuar lo de siempre, el Estado y el Capital, y que no hay individuo alguno que de verdad se levante contra ellos. Es as铆 que han corrido a salvar la Democracia, aunque alguno pensara que no sal铆a por ese motivo o no lo supiera exactamente.

Durante d铆as enteros la masa de individuos en Per煤 ha estado bombardeada por los medios con las noticias sobre la crisis institucional y pol铆tica, sobre la vacancia del presidente de turno, con las retransmisiones en directo desde las plazas y los congresos. La gente en gran n煤mero se ha tragado la furia administrada desde los medios y fue a escupirla contra la polic铆a que, sea en democracia o en dictadura, est谩 all铆 siempre para repartir ya se sabe qu茅. As铆 es como triunfa la democracia. As铆 es como funciona: uno obedece pensando que lo que hace lo dicta su propia voluntad. En verdad, parece que ya no es tan necesaria una manipulaci贸n exagerada desde los medios de informaci贸n de esta masa, pues el inter茅s de los medios y de la gran parte de la poblaci贸n estatal peruana (al menos, en Lima) ya parece coincidir de antemano en sus intereses, que son los mismos intereses que tienen el Capital y el Estado. Todos juegan al mismo juego: y ese juego incluye enfrentamientos, oposiciones, disputas, distorsiones que siempre perpet煤an, renov谩ndolo, el mismo juego. Una vez convertida la poblaci贸n en masa de individuos, parece que en su propia forma se llevan inscritas las formas del Estado y del Capital. La masa de individuos no har谩 sino lo que le interesa al Capital no tanto por una cuesti贸n de una manipulaci贸n desde estos medios (que tambi茅n), como por una cuesti贸n de su formaci贸n y constituci贸n en tanto que masa, que en gran parte de su vida cotidiana reproduce relaciones que sostienen al Capital y al Estado y que le han sido impuestos.

Las recientes marchas en Per煤, a煤n cuando por alg煤n resquicio uno confiara en que se desbordaran y se liberaran de las cadenas de lo institucional y de lo impuesto y que no fuera verdad que estuvieran envenenadas ya en sus cimientos, no tienen que confundirnos ni ilusionarnos demasiado. Estaban desde su comienzo apuntados hacia una mera maniobra del Poder, de un cambio de rostros en el Gobierno, y solo una desviaci贸n inesperada de lo previsto podr铆a plantarnos ante un escenario m谩s alegre y m谩s vivo. Al menos yo no he escuchado ning煤n planteamiento en estos d铆as que tocara el coraz贸n de verdad. El mismo aburrimiento de siempre. Todo se presenta como una mera 鈥渃risis de representatividad鈥, 鈥渃risis pol铆tica鈥 y sandeces por el estilo que uno escucha y ve todos los d铆as en los medios, que no son m谩s que enga帽os para seguir matando la vida. Cuando la vida se ha hundido, m谩s vale no dejarse enga帽ar y seguir colaborando en su hundimiento. Pero ese hundimiento de la vida no est谩 representado en los medios, as铆 que los individuos atomizados enfurecidos no corren a la calle a romper los abrazos del Poder, a veces suaves como los abrazos de la madre, a veces duros como hierro y que asfixian cualquier resto de vida cada d铆a y cada instante (pues este ha progresado tanto que ya se aprovecha hasta de los instantes). Aqu铆 en Lima mismamente habr铆a muchas luchas que empezar y no empieza ninguna, pues en este pa铆s se le hace creer que no hay m谩s problemas pol铆ticos que la corrupci贸n y la supuesta debilidad institucional. A煤n as铆, uno conf铆a en que este c铆rculo mort铆fero se rompa y de las marchas y las protestas que se vayan dando, no solo ahora, sino en cualquier momento, salga alg煤n h谩lito verdadero de la rebeli贸n contra el Poder, tan ausente en estos tiempos. Que demos la espalda al Gobierno y que empecemos el largo e incierto camino de la regeneraci贸n como comunidad y la destrucci贸n de la asfixia globalizada. Pero parece que no va a ser en estas protestas por 鈥渟alvar la democracia鈥.

Ser铆a razonable, en todo caso, deshacernos de las compa帽铆as que nos llevan siempre al mismo vertedero: los medios, los partidos, los sindicatos, los gobiernos y dem谩s organizaciones que siempre reproducen el orden existente, disimulado por sus distintos colores. 鈥淕eneraci贸n Bicentenario鈥 no es m谩s que una maniobra m谩s para, de antemano, convertir en abstracci贸n y en cad谩ver cierta indignaci贸n viva entre la gente, pues el Bicentenario de la Rep煤blica, que se va a celebrar en el a帽o 2021, evidentemente, es una fiesta donde bailan y beben los muertos, mientras que los vivos entierran sus cad谩veres y escuchan los gritos de cuervos sobre sus cabezas. Rep煤blica, Per煤, Ciudadan铆a, Patria, Democracia, Progreso no son m谩s que abstracciones. A las v铆ctimas de la brutalidad del Estado, como las ha habido en estas protestas, pronto se les convertir谩 en m谩rtires asesinados por defender estas abstracciones, pues 驴hay algo mejor que morir por una cosa tan abstracta y tan sublime como la Patria o la Democracia, en un ata煤d cubierto con esta infamia de la bandera nacional? A pesar de todo este veneno que incluso se ha incrustado en las luchas, seguimos por aqu铆 atacando lo que creemos que hay que atacar, que es el Poder en s铆, no a sus siervos intercambiables. El futuro no se puede saber, y la fiesta democr谩tica de los muertos y de los abstractos de hoy ma帽ana podr铆a ceder paso al h谩lito de la rebeli贸n y al brote de la vida entre los todav铆a vivos, eso no se puede prever ni saber.

Los tiempos de derrota son duros, y cuanto m谩s duran, m谩s duros para quienes a煤n son algo conscientes de ella; cualquier salida a la calle quiere parec茅rsenos como el comienzo del fin, pero hay que tratar de aprender a ver en eso lo que puede haber de 煤til de verdad para la rebeli贸n y, desde luego, aprender a no dejarse enga帽ar por las ilusiones falsas y espectaculares, que suelen ser muy funestas. Tenemos que entender que tambi茅n de estas luchas actuales se nutren nuestros enemigos, el Estado y el Capital, que nuestros reclamos no sobrepasan sus l铆mites y siempre acaban reproduciendo m谩s Estado y m谩s Capital, aunque sea en distinta forma, por lo que tenemos que pensar c贸mo y desde d贸nde atacarlos para minimizar el riesgo de ser convertidos con posterioridad en sus colaboradores involuntarios, en la Historia del Progreso. Es decir, tenemos que empezar por fracturar los s贸lidos muros de nuestra constituci贸n como masa de individuos. Si en nuestras luchas no nos deshacemos de la fe en estos entes abstractos, estamos perdidos. Este es el primer paso, el segundo se dar谩 por a帽adido. Y estos d铆as, uno ha de admitir con algo de tristeza y desaliento, nos han mostrado la gran fe que se tiene en ellos tambi茅n en esta regi贸n del mundo.




Fuente: Ovejanegrarevista.wordpress.com