May 14, 2021
De parte de Valladolor
225 puntos de vista


[hoja encontrada en el Hospital Clínico de Valladolid] 


Genocidio
– impunidad: amianto



Al
igual que en otras épocas se cometieron genocidios en zonas
geográficas concretas, como el casi total exterminio de la población
autóctona en América del Norte, y el más reciente que hoy se está
cometiendo con el pueblo Palestino; desde hace más de un siglo, de
forma encubierta y silenciada, se está realizando conscientemente
otro genocidio con la utilización y comercialización del amianto, y
este de mayores dimensiones, pues su extensión afecta a nivel
mundial. Y decimos conscientemente, con conocimiento de causa, para
lo cual ofrecemos a continuación algunos datos que corroboran esta
afirmación.


Ya
en 1889 se alerta de que el amianto es una sustancia peligrosa, y en
1918 las aseguradoras en EEUU comienzan a recomendar no aceptar
pólizas de seguros a los trabajadores del amianto.


En
1930, en Gran Bretaña, se establece la relación entre la exposición
al amianto y la asbestosis. A partir de esta última fecha, se
realizan numerosos estudios científicos, entre ellos el de Richard
Doll, que en 1955 establece la relación entre el amianto y el cáncer
de pulmón.


En
1960, los trabajos de Wagner y su equipo relacionan el amianto con el
mesotelioma (cáncer incurable, aún hoy en día sin tratamiento), y
en 1964 y 1965 Irvin Selicof confirma dicha relación directa entre
amianto y mesotelioma.


La
Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) en 1977
clasifica todas las categorías de amianto como cancerígeno. Queda
reconocida internacionalmente la carcinogenicidad de este producto, y
en 1987 es clasificado en el grupo 1, el más nocivo y peligroso para
los humanos.


Muchos
estudios científicos han venido corroborando lo aquí expuesto, a la
vez que demostrando nuevos avances, como la comorbilidad del amianto,
cánceres de pulmón, pleural y broncopulmonar, así como en otros,
de peritoneo, laringe, faringe, esófago, estómago, colon, bolsa
testicular, ovarios, pericardio, linfoma de Hodkin o leucemia…


Se
han demostrado vías por las que se contrae la enfermedad como la
inhalación, ingestión, a través de erosiones en la piel y a través
de la placenta en neo-natos. Se han clasificado las fuentes de
contaminación en: exposición laboral y doméstica con trabajadores
del amianto; por convivencia y cercanía a centros mineros y fabriles
en los que se utiliza el amianto; por estancia en edificios con
amianto y contaminación ambiental.


Con
todo esto, queda suficientemente demostrada la mala fe y los
instintos asesinos en las prácticas de quienes, conociendo sus
efectos mortales, por intereses políticos y económicos y para su
mayor enriquecimiento, unos permitieron y recomendaron su uso, otros
lo rentabilizaron en su provecho y algunos más continúan
produciendo, comercializando y expandiendo a nivel mundial el mortal
producto.


La
mortandad que ha originado y continuará originando el amianto es
aterradora. Solo en Europa y durante los periodos de latencia (esto
es, entre 10 y 30 años, tiempo que transcurre desde la exposición
al amianto y el desarrollo de la mortal enfermedad), se calcula que
morirán 10 millones de personas y enfermarán otras decenas de millones más.


Estas
estimaciones se han efectuado partiendo únicamente de los muertos
habidos por mesotelioma en trabajadores y su entorno familiar
doméstico y el contacto directo con amianto en sus puestos de
trabajo. Por tanto, no están contabilizados los muertos por vecindad
(o sea, por proximidad a los centro mineros, productivos, fabriles o
comerciales) ni los contaminados por la existencia de amianto en el
interior de miles de edificios, desde aislantes a depósitos y
tuberías de conducción de aguas, tejados de uralita, productos
electrodomésticos y textiles, etc., y así hasta más de 3.000
productos que contienen el mortal veneno. Como tampoco se han
valorado los muertos por contaminación ambiental, ni los habidos por
trabajos de desamiantado, recogida y traslado de materiales, que
hasta hace muy poco se realizaban sin ninguna protección y que aún
hoy en muchas ocasiones así se siguen realizando.


Tampoco
se ha tenido en cuenta la comorbilidad y causa de esta en el
desarrollo de otros tipos de cáncer como los anteriormente
reseñados, ya que de todas estas causas y sus mortales efectos ni
existen datos ni encuestas debido a una ausencia de interés y a un
encubrimiento intencionado desde ámbitos como el político,
industrial, sanitario, judicial, informativo, etc.


Así
es que, si a la mencionada cifra de 10 millones de muertes en Europa
se añadiera la mortandad por las causas no incluidas para la
realización del cálculo y a su vez se añadieran las del resto del
mundo, pues en todo el planeta está extendido y se sigue extendiendo
el amianto, las cifras resultantes serían escalofriantes y
verdaderamente aterradoras, pues supone uno de los mayores genocidios
que conscientemente se está cometiendo a nivel global y del que aún
no se conoce el final.


Pero
lo más grave es que conociendo como se conocen empresas,
instituciones, nombres propios de estas, sus propietarios y cargos
políticos responsables de este genocidio que se está cometiendo, a
nadie por ello se ha juzgado y metido en la cárcel, y por tanto en
este proceso, todavía se permite el oligopolio de esta industria que
continúa obteniendo inmensos beneficios a costa de seguir originando
enfermedad, muerte y un GENOCIDIO A ESCALA MUNDIAL.



Abril
2021 / 320 Comité de Solidaridad de
los Trabajadores

 


 




Fuente: Valladolorentodaspartes.blogspot.com