March 24, 2021
De parte de Arrezafe
267 puntos de vista


LA
HAINE.org
– 24/03/2021

Las
preguntas que surgen sobre el ‘conflicto’

Una
de las claves más básicas de la propaganda es la de los mensajes
grandilocuentes para, si no convencer, plantar la semilla de una idea
en la mente del receptor.

A
nadie hoy día se le ocurriría hablar de genocidio porque un país
apueste por políticas jacobinas o declare la guerra a ciertas ideas,
como Francia contra el ‘separatismo islámico’. Con China sin
embargo, cualquier matiz vale para utilizar contra el país
calificativos exagerados y términos pomposos que suenen agresivos o
al menos estén llenos de connotaciones negativas. China es el nuevo
enemigo y, por tanto, hablar de genocidio es legítimo, porque claro,
¿quién puede tener buenos ojos para asociarse a un Estado genocida?
Y la excusa, en este caso, son los uyghures.

Antes
de nada hay que hacer un brevísimo resumen de quiénes son los
uyghures. Se trata de una etnia de origen túrquico originaria de la
región china de Xinjiang, concretamente en lo que hoy se llama
Región Autónoma Uyghur. Por su origen son musulmanes y cuentan
tanto con lengua propia como con signos propios. Sin embargo, la
región de Xinjiang no siempre ha sido pacífica, y es que ha sufrido
atentados bastante violentos. Aquí es donde entra en escena uno de
los principales actores que se tiende a olvidar en la narrativa de
‘China contra los uyghures’: el Partido Islámico del Turquestán
(PIT).

Pero,
¿por qué es tan importante hablar del Partido Islámico del
Turquestán? Pues porque los uyghures, lejos de ser una etnia
desprotegida organizada únicamente en agrupaciones pacíficas
–porque en Xinjiang, de haber un conflicto, este dista mucho de ser
uno en el que la violencia es unilateral–, cuentan con el PIT; una
agrupación yihadista tremendamente extremista, responsable de
atentados terroristas –que se podrían contar por cientos–,
afiliada a al-Qaeda, con experiencia en guerras como la de Afganistán
que ha ganado especial notoriedad en Siria; donde llevan combatiendo
desde el principio y donde han establecido incluso campamentos de
niños soldado adoctrinados para continuar la yihad tanto en Siria
como en China. A esto hay que sumarle que la ambición de este
partido, y parte de la comunidad uyghur, no es la de irse lejos de
casa a hacer la yihad, sino independizarse y crear un Estado islámico
propio.

La
problemática del integrismo y del separatismo conduce
inevitablemente a dos preguntas: ¿tiene China derecho a defender su
integridad territorial? ¿Cómo gestionan problemas de este tipo
otros países? Visto de esta manera, puede defenderse o condenarse el
proceder chino, pero desde luego, no es un proceder distinto del de
otros países de los que más de uno tiene la soberbia de calificar
como mundo democrático. De hecho, tomar medidas contra un grupo o un
determinado sector que amenaza la estabilidad nacional no es un
proceder distinto al de por ejemplo España, que no olvidemos, ya en
democracia para una problemática similar actuó de manera mucho más
sucia armando y dando carta blanca a los GAL; que en esencia eran
terrorismo de Estado. Y desde entonces tampoco nadie ha sido tan
exagerado de plantear un ‘genocidio vasco’. ¿Por qué con China
sí? Sencillo, volvamos al principio: una de las claves para la
propaganda son los mensajes básicos y grandilocuentes.

El
genocidio por definición es un acto perpetrado con la intención de
destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o
religioso, y atendiendo a los datos, China combate un problema muy
particular, que son el separatismo y el integrismo. Curioso es, de
hecho, que para estar habiendo un genocidio, la población uyghur en
Xinjiang ha aumentado en la última década, y las políticas de
Pekín, han aportado estabilidad y seguridad a la región. Sí, se
puede criticar que China apueste por un aumento de la población Han
en la Región Autónoma Uyghur o mayor represión contra un grupo muy
concreto de musulmanes, pero eso ni es genocidio ni es algo ajeno a
la lógica de otros países a los que ni siquiera se les llama la
atención.

Tomando
los datos del gobierno chino, entre 2010 y 2018 la población uyghur
de Xinjiang creció de 10 millones a 12,7 millones; aumentando en
porcentaje más que el total de la región y que el resto de las
minorías que habitan en un territorio de casi 25 millones (para
tener un poco de perspectiva, la población uyghur creció un 25%
mientras que la población total aumentó un 14% y la Han un 2%). Y
sí, es un ejercicio de fe creer en la información del Estado chino,
que es el primer interesado en refutar la narrativa del genocidio,
pero es que del otro lado, nadie ha aportado un dato (ya ni siquiera
inventado) que refute lo anterior. Porque lo que se sabe de la
aplicación de métodos anticonceptivos como la introducción de un
DIU, lejos de ser políticas de genocidio, son políticas que se han
aplicado durante años en toda China; mucho más estrictas para con
los Han en todo el país que para con las minorías.

La
narrativa del genocidio, a falta de argumentos sólidos más allá de
un discurso emotivo sin respaldo alguno, siempre va acompañada de
los archiconocidos campos de re-educación,
des-radicalización, centros de formación o como cada narrativa
quiera calificarlos. Unos centros tan secretos, según algunos
investigadores, que China ni siquiera se esfuerza en ocultar. Sin
embargo, si bien un centro de re-educación y trabajo no es ajeno a
ningún sistema socialista de los que se nutre China, debemos dejar
de ver la paja en el ojo ajeno teniendo una viga en el propio, porque
otra vez volviendo a Europa, también existen programas de
re-educación y des-radicalización para yihadistas.

Es
cierto que, al menos en el caso español, estos programas rozan el
ridículo porque han fracasado y siguen fracasando, pero ello no los
hace más distintos del trasfondo que tienen en común con los
centros chinos, lógicamente más estrictos también por un
componente cultural que afecta al resto de regiones y etnias,
incluyendo la mayoritaria. Pero es que además es importante recordar
que el Partido Islámico del Turquestán, que se nutre de parte de la
población y tiene unas ideas que no les son ajenas a muchos
conservadores [como los de VOX en España], cuenta con veteranos de
guerra y ‘cachorros’ radicalizados prácticamente desde antes de
aprender a andar. Algo, además, que ellos mismos muestran orgullosos
en su propaganda desde Siria. Es decir: la problemática de tener que
lidiar con un grupo terrorista dentro del propio territorio, es muy
real.

El
PIT es un partido que lejos de estar aislado de otras organizaciones
yihadistas, tiene relativa facilidad para moverse, ya que desde
Xinjiang se puede pasar directamente a Afganistán y
Cachemira/Pakistán; conocidos feudos grupos terroristas takfiríes.
Para más dramatismo, desde Washington primero hablaban de algunos,
luego de miles y después de millones de uyghures en campos de
concentración. La cifra, sin duda, es demasiado grande como para que
solo se reprima a radicales o miembros y simpatizantes del Partido
Islámico del Turquestán, pero claro, ¿de dónde sale la cifra?
¿cómo hoy, con imágenes satélite de máxima resolución, se
pueden ocultar campos de concentración tan grandes? Estamos hablando
de una población de reclusos mayor que la de muchas ciudades, y que
supone un porcentaje exagerado respecto al número de habitantes que
tiene la Región Autónoma Uyghur. La lógica lleva a pensar que
tanta grandilocuencia no es más que propaganda. Porque como la
propaganda, es una información sin respaldo alguno.

Aun
siendo cándido uno y creyendo todo lo que se cuenta sin aplicar la
más mínima lógica, nunca se responde a la última gran incógnita:
¿por qué? Si de acuerdo a la ONU China respeta y enseña las
lenguas y expresiones culturales de las minorías en sus regiones, si
atendiendo a la libertad religiosa en China hay musulmanes uyghures,
hui, kazajos, uzbekos, tayikos; si de acuerdo a los censos la
población uyghur de Xinjiang está aumentando, ¿por qué llevar a
cabo un genocidio contra los uyghures? Sin pruebas a favor de esta
narrativa del genocidio más allá de datos descontextualizados y a
veces tergiversados es una pérdida de tiempo enfrascarse en
discusiones; que el lector simplemente utilice su sentido común y
saque sus propias conclusiones.

ESTA
es la SITUACIÓN ACTUAL de los UIGURES en CHINA

En
este vídeo os hablamos de la última oleada de propaganda antichina,
que vuelve a la carga con la situación de los uigures. Según
algunas fuentes, después de pasar por los campos de concentración,
esta minoría de herencia túrquica y musulmana estaría sufriendo
preocupantes medidas de control de la natalidad. Entre dichas medidas
se incluirían esterilizaciones forzadas, con el resultado de un
dramático descenso en el número de nacimientos. Aunque todavía hay
más, porque también se ha denunciado su explotación laboral en
fábricas chinas. En nuestro vídeo revisamos las fuentes utilizadas
en estas acusaciones y os tratamos de ofrecer aspectos a menudo
ignorados por los medios occidentales.




Fuente: Arrezafe.blogspot.com