July 22, 2021
De parte de Nodo50
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En memoria de Carlo Giuliani


En julio de 2001 se celebr贸 en G茅nova (Italia) la mayor manifestaci贸n internacional contra la globalizaci贸n neoliberal. El movimiento antiglobalizaci贸n, que ya hab铆a irrumpido en la escena pol铆tica mundial, lleg贸 a la Contracumbre del G8 en G茅nova, y esto supuso la culminaci贸n de la movilizaci贸n mundial de toda una generaci贸n, un movimiento que, con nuevos lenguajes comunicativos, quer铆a romper el dictado de 鈥渘o hay alternativa鈥 porque quer铆a el otro mundo posible.

Para la preparaci贸n de las jornadas de la Contracumbre, se constituy贸 el Foro Social de G茅nova (Genoa Social Forum) que estaba formado por cientos de asociaciones, centros sociales, comunidades, redes sociales, comit茅s y movimientos de toda Italia y del extranjero. Por primera vez se experimentaron nuevas formas de comunicaci贸n digital, impulsadas por Indymedia y nuevas formas de protesta. Algo completamente nuevo explot贸. En las plazas, coloreadas como nunca antes, se mezclaron diferentes culturas, desde los centros sociales a los movimientos cat贸licos, desde las asociaciones a las ONG, un crisol que se reconoc铆a como parte del mismo mundo que se opon铆a a la globalizaci贸n de los poderosos y al poder indiscutible de las multinacionales y de los organismos supranacionales como la OCDE, la OMC, el G8.

Se hablaba un lenguaje que un铆a la condici贸n m谩s cl谩sica de la explotaci贸n laboral y la pobreza con la condici贸n medioambiental, el derecho a la salud, el derecho al cuidado y los derechos de g茅nero, cuestiones que hoy se imponen con toda su fuerza. Se organizaron debates, iniciativas, manifestaciones y tambi茅n actos culturales y fiestas. Se esperaba la participaci贸n de 100.000 personas en G茅nova y llegaron 300.000 (!) de diversas partes del mundo.

El problema es que todo este proceso choc贸 con el aumento de la violencia por parte del Gobierno italiano.

En aquellos d铆as en G茅nova, de hecho, tuvo lugar una de las p谩ginas m谩s tristes de la historia de Italia desde la Segunda Guerra Mundial, en la que se produjo el asesinato 鈥攓ue qued贸 impune鈥 de un manifestante, Carlo Giuliani; tambi茅n las cargas indiscriminadas y salvajes contra los manifestantes durante las marchas, las palizas a personas indefensas en las calles, la masacre que tuvo lugar en la Escuela D铆az y la tortura sistem谩tica a la que fueron sometidos los detenidos en el cuartel de Bolzaneto durante d铆as, digna de un r茅gimen dictatorial.

Pero contemos los hechos en orden.

Yo era una de las m谩s de cien abogadas y abogados venidos de diferentes partes de Europa y que intervinieron en la Contracumbre. Durante las semanas anteriores hab铆amos acordado que estar铆amos presentes por las calles, para tratar de evitar la infiltraci贸n de provocadores y, sobre todo, para mediar en caso de ataques policiales a las manifestaciones, en las que se hab铆a decidido por parte del Genoa Social Forum que no habr铆a servicio de seguridad, precisamente para subrayar el car谩cter absolutamente pac铆fico de la iniciativa. Para ser reconocibles, llevar铆amos sobre la camiseta amarilla del Genoa Social Forum una pechera roja con la palabra 鈥淟awyer鈥 en may煤sculas, y el n煤mero de tel茅fono al que cualquiera podr铆a llamar en caso de emergencia legal.

No pod铆a suponer que la pechera del abogado se convirtiera en el objetivo favorito de la polic铆a incluso para probar los denominados 鈥渢onfa鈥, una herramienta policial que pod铆a ser mortal

En un par de d铆as el n煤mero de abogados y abogadas disponibles hab铆a crecido mucho, y nos dividimos entre las varias plazas donde habr铆a concentraciones y manifestaciones. Ese d铆a acordamos que un colega y yo ir铆amos a la Plaza Manin, donde deb铆a estar la concentraci贸n de la Rete Lilliput. Muy poco tiempo despu茅s de mi llegada, cuando todo segu铆a muy tranquilamente, pas贸 por all铆 cerca un grupo del denominado black bloc. No eran muchos, pero al pasar empezaron a arrancar las se帽ales de tr谩fico y destruir mobiliario urbano. La polic铆a, al llegar, no intervino siguiendo el bloque negro sino que cargaron contra los manifestantes pac铆ficos de la plaza Manin, que se hab铆an puesto de rodillas y con las manos arriba. As铆 fue que yo tambi茅n recib铆 mi primer golpe de la polic铆a. Me persiguieron y me apalearon. Intentamos salvar a las desafortunadas v铆ctimas que, llenas de sangre, lloraban bajo los golpes de la polic铆a, pero no lo conseguimos. A partir de entonces qued贸 claro que la tarea de interposici贸n ser铆a muy dif铆cil y tendr铆a poco 茅xito. Ciertamente, no pod铆a suponer que la pechera del abogado se convirtiera en el objetivo favorito de la polic铆a incluso para probar los denominados 鈥渢onfa鈥 鈥攑orra en forma de T鈥, una herramienta policial que pod铆a ser mortal.

La tarde transcurri贸 entre un ataque de los Carabineros a la manifestaci贸n pac铆fica de le Tute Bianche en Via Tolemaide, un autob煤s incendiado y algunos enfrentamientos en los alrededores, cargas violentas e indiscriminadas, todo era un escenario de guerra. Los abogados y abogadas observ谩bamos casi impotentes y nos traslad谩bamos a nuestros puestos para informar de lo que hab铆amos visto.

A media tarde, est谩bamos en la escuela Pascoli, y un enfermero del servicio m茅dico del GFS, Nicola, pidi贸 que le acompa帽谩ramos a su puesto cerca de Piazza Alimonda, pues ya nadie se fiaba de ir solo por ah铆. Yo lo acompa帽茅. Llegamos a la Piazza Alimonda y un manifestante estaba tirado en el suelo, ya no se mov铆a y los Carabineros manten铆an a la gente a distancia. Le dije a un polic铆a que Nicola era enfermero y que pod铆a ver al herido, pero no lo dejaron. Era Carlo Giuliani, que ya no respiraba.

Carlo Giuliani asesinato

Carlo Giuliani fue asesinado por el disparo de un carabinieri durante las protestas contra el G8 el 20 de julio de 2001.

Alrededor de la medianoche nos avisaron de que los escuadrones de la polic铆a estaban entrando en la Escuela D铆az. Corrimos hacia la escuela

La tensi贸n estaba por las nubes, muchas personas resultaron heridas y muchas otras fueron detenidas. Pero ya por la ma帽ana se corri贸 la voz de que ni siquiera el colectivo de abogados pod铆amos reunirnos con los detenidos. Una orden del Fiscal Jefe, la cual no era conforme a la ley, prohib铆a las conversaciones entre abogados y sus clientes. A pesar de nuestras demandas, el Fiscal las desoy贸 y no cambi贸 su orden.

Al d铆a siguiente, participamos e intervenimos en la gran manifestaci贸n en el paseo mar铆timo con m谩s de 300.000 personas que hab铆an llegado de toda Italia. Despu茅s de todo el d铆a tratando de evitar las cargas policiales, los gases lacrim贸genos, los camiones de la polic铆a atropellando a la gente, ayudando a los heridos, e interviniendo con la polic铆a para sacar a los manifestantes que estaban atrapados en situaciones extremas, nos fuimos a Piazzale Kennedy a descansar, pensando que el d铆a hab铆a terminado. En cambio, poco despu茅s comenzar铆a lo que se recordar谩 como la 鈥渃arnicer铆a mexicana鈥 de la Escuela D铆az.

Italia fue el territorio en el que se consum贸 ese intento de aterrorizar, atemorizar, golpear materialmente a toda una generaci贸n

Alrededor de la medianoche nos avisaron de que los escuadrones de la polic铆a estaban entrando en la Escuela D铆az. Corrimos hacia la escuela. Mi colega Gianluca (que acababa de conocer), un diputado y yo conseguimos entrar en el patio de la escuela mientras segu铆an las redadas. Solicitamos hablar con un mando de la polic铆a porque se estaba realizando un registro y ten铆amos el derecho, pero nos sacaron a la fuerza. A m铆, por el pelo. As铆 que paramos frente a la puerta ya cerrada. Nos quedamos all铆 toda la noche, viendo c贸mo los detenidos eran masacrados. Los m谩s graves sal铆an en camillas. Nos quedamos all铆, frente a la Escuela D铆az, con las camisas empapadas de sangre y las insignias de los abogados en las manos. Detr谩s de nosotros, la escuela Pascoli llena de compa帽eras, y una fila de carabinieri que nos miraban de forma amenazante y tambi茅n, en mi caso, haci茅ndome gestos obscenos.

No ten铆amos miedo: est谩bamos aterrorizadas. Pero aguantamos, porque esas sucias pecheras nos obligaron a hacerlo y porque siempre cre铆mos en lo justo de nuestras ideas.

Y todo continu贸 de forma terrible un poco despu茅s. La polic铆a entr贸 en la Escuela Pascoli para detener a m谩s gente y destruyendo todo el material de Indymedia y de nuestra 鈥渙ficina legal鈥. Adem谩s, hubo redadas en los hospitales y decenas de personas heridas fueron llevadas por la polic铆a desde all铆 al cuartel Bolzaneto.

Todos los que fueron llevados a ese cuartel, m谩s de 200 detenidos, seg煤n se puede leer en los papeles de los juicios que se celebraron durante 15 a帽os y en los que participamos como defensores de las v铆ctimas, fueron obligados a ponerse de rodillas con las manos en la espalda, a permanecer de pie durante 24 horas, fueron desnudados, obligados a hacer flexiones, les escupieron, les profirieron insultos racistas, insultos con un trasfondo pol铆tico; y a las mujeres, adem谩s, insultos de car谩cter sexual. Fueron golpeados y masacrados, verdaderas historias de terror.

Esta respuesta violenta por parte de la polic铆a, combinada con lo ocurrido en otras manifestaciones, represent贸 una ola de violencia y represi贸n hacia ese movimiento global que tanto asustaba a los poderosos. Italia fue el territorio en el que se consum贸 ese intento de aterrorizar, atemorizar, golpear materialmente a toda una generaci贸n, hasta matar a activistas como en el caso de Carlo Giuliani.

Hace 20 a帽os, Italia suspendi贸 el estado democr谩tico durante esos d铆as del G8 en G茅nova. Y veinte a帽os despu茅s siento el deber, adem谩s del derecho, de recordar ese importante trozo de historia de mi vida y de la vida de miles de personas, porque es una herida abierta. Y hacerlo juntas, con aquellas personas con las que compartimos esta tr谩gica e inolvidable experiencia, tambi茅n con el activismo social de diferentes generaciones, en las iniciativas que se celebrar谩n en estos d铆as en G茅nova, para no olvidar qui茅nes somos ni de d贸nde venimos. Porque sin memoria no hay futuro.




Fuente: Elsaltodiario.com