December 4, 2021
De parte de Nodo50
379 puntos de vista


Pensar que la transici贸n energ茅tica consiste en sustituir energ铆as f贸siles por renovables es irreal. Su mera sustituci贸n es imposible, dice Joan Mart铆nez Alier, nuestro m谩s ilustre experto en econom铆a ecol贸gica. En la misma entrevista con Naiz, el investigador de los l铆mites minerales del planeta Antonio Valero pone un claro ejemplo: 鈥淯na instalaci贸n fotovoltaica utiliza 25 veces m谩s materiales que una central t茅rmica convencional. Un aerogenerador te da como mucho entre dos y cinco megavatios. Para llegar a un gigavatio, que es lo que te da una central t茅rmica de carb贸n, necesitas un m铆nimo de 20 generadores. Pero ese aerogenerador trabaja 2.000 horas al a帽o, frente a las 6000/7000 horas de la central. Es decir, necesitas como m铆nimo 60 torres de m谩s de 100 metros. Y en cada una de esas torres hay neodimio, praseodimio, disprosio, boro, acero, aluminio. Adem谩s, si quieres almacenar la energ铆a necesitar谩s litio, cobalto, manganeso y cobre. Muchos de esos materiales son cr铆ticos y adem谩s se obtienen mediante combustibles f贸siles鈥. 

A la guerra por el coche el茅ctrico

Seg煤n un informe de la Agencia Internacional de la Energ铆a, si se quieren cumplir los objetivos clim谩ticos, la demanda de minerales para tecnolog铆as energ茅ticas limpias se multiplicar谩 por lo menos por cuatro en 2040 y mucho m谩s a煤n en el caso de los minerales para el coche el茅ctrico, que necesita cobalto, grafito, litio, manganeso y tierras raras para sus bater铆as y motores. Hoy ese coche apenas representa el 1% del parque de autom贸viles, pero antes de diez a帽os representar谩 el 15% de las ventas de autom贸viles. La AIE estima que en veinte a帽os la demanda de litio se multiplicar谩 por cincuenta y la de cobalto y grafito por treinta.

Fuente: The Role of Critical Minerals in Clean Energy Transitions / IEA

Todo el mundo entiende hasta qu茅 punto el control del petr贸leo ha determinado y determina las relaciones internacionales: las guerras del Golfo P茅rsico, el conflicto de Siria, el cambio de r茅gimen en Libia, la intervenci贸n en Irak, las presiones y embargos contra Ir谩n y Venezuela, donde ese recurso escapa al control de Estados Unidos, o las sanciones contra Rusia, potencia energ茅tica internacionalmente aut贸noma. El imperialismo de los recursos petroleros es algo bien conocido para la geopol铆tica desde por lo menos la Primera Guerra Mundial, cuando las potencias europeas pugnaron por el control del Golfo P茅rsico. Pero si los yacimientos de gas y petr贸leo se encuentran un poco por doquier en el mundo, desde Am茅rica, hasta Eurasia, pasando por 脕frica y todos los oc茅anos, la producci贸n de muchos de los minerales vitales para la transici贸n energ茅tica hacia las renovables est谩 mucho m谩s concentrada geogr谩ficamente. 

El imperialismo de los recursos petroleros es algo bien conocido para la geopol铆tica desde por lo menos la Primera Guerra Mundial

La mayor parte del mineral de cobre lo suministran solo cuatro pa铆ses: Chile, Argentina, Per煤 y la Rep煤blica Democr谩tica del Congo. China responde del 70% del suministro de tierras raras. El grueso del litio procede de tres pa铆ses, Australia, Argentina y Chile, y el 80% de la producci贸n de cobalto procede de la Rep煤blica Democr谩tica del Congo.

鈥淯n simple vistazo a la localizaci贸n de tales concentraciones sugiere que la transici贸n hacia energ铆as verdes prevista por el presidente Biden y otros l铆deres mundiales puede toparse con graves problemas geopol铆ticos, no muy diferentes a los que en el pasado generaron la dependencia del petr贸leo鈥, dice Michael Klare, un conocido especialista en geopol铆tica de los recursos.

Primera potencia militar, los Estados Unidos est谩n bastante escasos de recursos fundamentales 鈥揷omo n铆quel, zinc o tierras raras鈥 para el nuevo paradigma. China, que tiene mucho de lo 煤ltimo, es vista como adversario y la campeona mundial en cobalto, la Rep煤blica Democr谩tica del Congo, es, seguramente, uno de los pa铆ses m谩s turbulentos del planeta. Si para solucionar los dilemas pr谩cticos de estos nuevos recursos imprescindibles para un despliegue acelerado de las tres figuras clave de la nueva energ茅tica (paneles solares, turbinas e贸licas y coches el茅ctricos) se utilizan los mismos m茅todos empleados actualmente con el petr贸leo, el mundo tiene por delante una perspectiva de agudos conflictos que, simplemente, ya no puede permitirse.

Sin decrecimiento no hay futuro

Pero incluso sin ese escenario de conflicto entre potencias por los recursos, su mera extracci贸n exige una intensiva utilizaci贸n de combustible f贸sil, 谩cidos, sustancias t贸xicas y agua que causan enormes perjuicios humanos en todo el planeta. Mart铆nez Alier que lleva a帽os confeccionando con un equipo internacional un Atlas de conflictos ambientales, dice que, 鈥渉ace 20 a帽os no sab铆amos ni qu茅 era el litio o el cobalto, y ahora tenemos 150 materiales que generan muchos conflictos鈥. Todo esto nos devuelve al inicio: la transici贸n energ茅tica es crucial, pero es imposible concebirla como una mera sustituci贸n de energ铆as f贸siles por renovables. Hace falta un cambio de mentalidad, lo que, desde luego, no es una cuesti贸n de angelismo individual, sino una acci贸n pol铆tica colectiva, imposible sin iniciativas p煤blicas, planificaci贸n, y estricta cooperaci贸n internacional. Imposible, quiz谩 tambi茅n, sin una cat谩strofe que abra los ojos a ese bicho humano colectivo que solo aprende a batacazos, y a veces ni siquiera. El tiempo dir谩…

En cualquier caso, sin decrecimiento, a menos que se empiece a dejar de crecer, sin un relativo empobrecimiento de los m谩s ricos globales que disminuya la demanda de recursos naturales y la generaci贸n de residuos, no hay transici贸n energ茅tica posible ni salida de la crisis de civilizaci贸n. 

Occidente y Oriente

En pa铆ses como China, cuyos gobiernos conservan cierta capacidad de planificaci贸n a medio y largo plazo, es imaginable una gobernanza sobre el vector del decrecimiento, pero 驴y en los pa铆ses m谩s ricos occidentales? Durante d茅cadas, su poblaci贸n ha sido educada en el ego铆smo individualista y en el consumo a ultranza, perdiendo por el camino cualquier otra perspectiva. Se dir谩, y con raz贸n, que pocas sociedades hay m谩s 谩vidas consumidoras que la china, pero all铆 se conserva una capacidad de sacrificio y disciplina colectiva que ha desaparecido en las sociedades occidentales. El sujeto de esas sociedades, el 鈥渃iudadano鈥 que ha sido reducido por el neoliberalismo a mero 鈥渃onsumidor-contribuyente鈥, se parece mucho a un perfecto in煤til desde este punto de vista. Las actitudes sociales ante la pandemia han vuelto a mostrar ese contraste entre los masivos botellones y las manifestaciones, por un lado, y los estrictos y disciplinados confinamientos asi谩ticos, que los miopes reducen a meras diferencias entre 鈥渓ibertad鈥 y 鈥渁utoritarismo鈥. 

No hay econom铆a ecol贸gica sin justicia social. El cambio energ茅tico es para vivir de otra manera. De una manera m谩s simple, m谩s tranquila y menos fren茅tica. Como dice el economista ecol贸gico Tim Jackson, en Prosperidad sin crecimiento, 鈥渓a prosperidad tiene que ver con la calidad de nuestras vidas y relaciones, con la solidez de nuestras comunidades, y con un sentido de prop贸sito individual y colectivo. La prosperidad tiene que ver con la esperanza. Esperanza para el futuro, esperanza para nuestros hijos, esperanza para nosotros mismos鈥. Nada de todo eso se puede conseguir sin decrecimiento, es decir sin configurar una vida mucho m谩s austera y 鈥減obre鈥 para los criterios actuales.

En Occidente, los gobiernos son esclavos de la din谩mica creada por el capitalismo neoliberal: son incapaces de formular un programa de empobrecimiento sin perder rotundamente las siguientes elecciones ante rivales que prometan a los 鈥渃ontribuyentes-consumidores鈥 lo imposible: evitar el desastre manteniendo o incrementando los actuales niveles de metabolismo social. En Asia el panorama quiz谩s est茅 m谩s abierto a una din谩mica realista. No es un problema de 鈥渄emocracia鈥 y 鈥渁utoritarismo鈥, sino, me parece, de algo anterior y mucho m谩s b谩sico. De ah铆 la importancia del relevo de potencia hacia Asia al que acaso estemos asistiendo en el mundo de hoy.




Fuente: Ctxt.es