August 2, 2022
De parte de La Peste
240 puntos de vista

Intentar茅 compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la resistencia y la guerra civil. No les recordar茅 que el derecho de resistencia existe ya en el mundo antiguo, que cuenta con una tradici贸n de elogios al tiranicidio, y en la Edad Media. Tom谩s resumi贸 la posici贸n de la teolog铆a escol谩stica en el principio de que el r茅gimen tir谩nico, en la medida en que sustituye el bien com煤n por un inter茅s particular, no puede ser iustum. La resistencia 鈥擳om谩s dice la perturbatio鈥 contra este r茅gimen no es, pues, una seditio.

Ni que decir tiene que el tema conlleva necesariamente cierto grado de ambig眉edad en cuanto a la definici贸n del car谩cter tir谩nico de un determinado r茅gimen, sirva de ejemplo las cautelas de B谩rtolo, que en su Tratado sobre los g眉elfos y gibelinos, distingue un tirano con ex defectu tituli de un tirano ex parte exercitii, pero luego tiene dificultades para identificar una iusta causa resistendi.

Esta ambig眉edad reaparece en los debates de 1947 sobre la inclusi贸n de un derecho de resistencia en la constituci贸n italiana. Dossetti hab铆a propuesto, como ustedes saben, que el texto incluyera un art铆culo que dijera: 芦La resistencia individual y colectiva a los actos del poder p煤blico que violen las libertades fundamentales y los derechos garantizados por esta constituci贸n es un derecho y un deber de los ciudadanos禄.

El texto, que tambi茅n hab铆a sido apoyado por Aldo Moro, no se incluy贸 y Meuccio Ruini, que presid铆a la llamada Comisi贸n de los 75 que deb铆a preparar el texto de la constituci贸n y que, unos a帽os m谩s tarde, como presidente del Senado, deb铆a distinguirse por la forma en que trat贸 de impedir la discusi贸n parlamentaria sobre la llamada legge-truffa, prefiri贸 posponer la decisi贸n a la votaci贸n de la asamblea, que sab铆a que ser铆a negativa.

No se puede negar, sin embargo, que las vacilaciones y objeciones de los juristas 鈥攊ncluido Costantino Mortati鈥 no carec铆an de argumentos, cuando se帽alaban que la relaci贸n entre derecho positivo y revoluci贸n no puede ser regulada legalmente. 脡ste es el problema que, a prop贸sito de la figura del partisano, tan importante en la modernidad, Schmitt defini贸 como el problema de la 芦regulaci贸n de lo irregular禄. Es curioso que los juristas hablaran de la relaci贸n entre derecho positivo y 芦revoluci贸n禄: me habr铆a parecido m谩s apropiado hablar de 芦guerra civil禄. De hecho, 驴c贸mo trazar un l铆mite entre derecho de resistencia y guerra civil? 驴Acaso la guerra civil no es el resultado inevitable de un derecho de resistencia seriamente entendido?

La hip贸tesis que pretendo proponerles hoy es que esta forma de enfocar el problema de la resistencia pasa por alto lo esencial, es decir, un cambio radical que afecta a la propia naturaleza del Estado moderno 鈥 es decir, para entendernos, del Estado posnapole贸nico. No se puede hablar de resistencia sin reflexionar primero sobre esta transformaci贸n.

El derecho p煤blico europeo es esencialmente un derecho de guerra. El Estado moderno se define no s贸lo, en general, por su monopolio de la violencia, sino, m谩s concretamente, por su monopolio del ius belli. El Estado no puede renunciar a este derecho, incluso a costa, como vemos hoy, de inventar nuevas formas de guerra.

El ius belli no es s贸lo el derecho a hacer y conducir guerras, sino tambi茅n el derecho a regular jur铆dicamente la conducci贸n de la guerra. As铆, distingu铆a entre el estado de guerra y el estado de paz, entre el enemigo p煤blico y el delincuente, entre la poblaci贸n civil y el ej茅rcito combatiente, entre el soldado y el partisano.

Ahora sabemos que precisamente estos rasgos esenciales del ius belli han desaparecido hace tiempo y mi hip贸tesis es precisamente que esto implica un cambio igualmente esencial en la naturaleza del Estado.

Ya en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, la distinci贸n entre poblaci贸n civil y ej茅rcito combatiente hab铆a sido progresivamente borrada.

Un signo revelador de esto es que las Convenciones de Ginebra de 1949 reconocen un estatus jur铆dico a la poblaci贸n que participa en la guerra sin pertenecer al ej茅rcito regular, siempre y cuando se pueda identificar a los comandantes, se muestren las armas y haya alg煤n tipo de distintivo visible.

Una vez m谩s, estas disposiciones me interesan no porque conduzcan a un reconocimiento del derecho de resistencia 鈥攓ue, como se ha visto, es muy limitado: un partisano que exhibe armas no es un partisano, es un partisano inconsciente鈥 sino porque implican una transformaci贸n del propio Estado, como detentor del ius belli.

Como hemos visto y seguimos viendo, el Estado, que, desde un punto de vista estrictamente jur铆dico, ha entrado firmemente en el estado de excepci贸n, no abole el ius belli, sino que pierde ipso facto la posibilidad de distinguir entre guerra regular y guerra civil. Hoy nos encontramos ante un Estado que libra una especie de guerra civil planetaria, que no puede reconocer en absoluto como tal.

Por ello, resistencia y guerra civil se califican como actos de terrorismo, y no estar谩 de m谩s recordar aqu铆 que la primera aparici贸n del terrorismo en la posguerra fue obra de un general del ej茅rcito franc茅s, Raoul Salan, comandante supremo de las fuerzas armadas francesas en Argelia, que en 1961 cre贸 la OAS, que significa: Organisation arm茅e secr猫te. Piensen en la f贸rmula 芦ej茅rcito secreto禄: el ej茅rcito regular se convierte en irregular, el soldado se confunde con el terrorista.

Me parece claro que ante este Estado no se puede hablar de un 芦derecho de resistencia禄, eventualmente codificable en la constituci贸n o derivable de ella. Al menos por dos razones: la primera es que no se puede normar la guerra civil, como el Estado, por su parte, intenta hacer a trav茅s de una serie indefinida de decretos, que han alterado de arriba abajo el principio de estabilidad de la ley. Estamos ante un Estado que conduce e intenta codificar una forma larvada de guerra civil.

La segunda, que para m铆 constituye una tesis irrenunciable, es que en las condiciones actuales la resistencia no puede ser una actividad separada: s贸lo puede convertirse en una forma de vida.

S贸lo habr谩 una verdadera resistencia cuando cada uno sepa extraer de esta tesis las consecuencias que le corresponden.

Intervenci贸n de Giorgio Agamben publicada el 2 de junio de 2022 en su columna 芦Una voce禄 en el sitio web de la editorial italiana Quodlibet.

Fuente: https://artilleriainmanente.noblogs.org


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Fuente: Lapeste.org