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Gobierno de facto de Hait铆 busca blindaje 芦constitucional禄


January 23, 2021
De parte de Radio Zapatista
204 puntos de vista


22 ene 2021

Publicado en la Agencia Latinoamericana de Informaci贸n el 21 de enero de 2021.


El presidente de Hait铆 Jovenel Mo茂se y el canciller Claude Joseph anunciaron para este a帽o la elaboraci贸n de una nueva Constituci贸n que reemplace a la Carga Magna vigente en el pa铆s desde el a帽o 1987. A demanda del ejecutivo, el Consejo Electoral Provisional (CEP) estableci贸 un calendario marat贸nico: el 25 de abril se celebrar铆a un refer茅ndum aprobatorio, el 19 de septiembre la primera vuelta de las elecciones presidenciales y las elecciones legislativas, y el 21 de noviembre el eventual balotaje, as铆 como los comicios municipales. El gobierno act煤a como si la saturaci贸n electoral pudiera conjurar el descr茅dito de un gobierno que hace tiempo ha abandonado la senda constitucional y que constituye a todas luces un gobierno de facto. Jovenel Mo茂se, quien se ha convertido ante el rotundo silencio de la comunidad internacional en el m谩s flamante dictador de Am茅rica Latina y el Caribe, busca ahora un blindaje constitucional elaborando una carta magna a su medida y antojo.

Una dictadura sin estridencias

芦N猫g banann禄, el 芦muchacho de los pl谩tanos禄, es el apelativo con el que las vastas mayor铆as populares de Hait铆 conocen al presidente en funciones. Empresario bananero oriundo del noroeste del pa铆s, personaje s贸rdido y deslucido como el resto de los outsider fabricados por los gur煤s de la derecha continental, ahijado pol铆tico del ex presidente Michel Martelly -un 芦bandido legal禄 como 茅l mismo suele presentarse- y miembro del ultraconservador partido PHTK, Mo茂se ha sabido sostenerse de pie en medio del tembladeral de la pol铆tica haitiana, pese a que las primeras exigencias de su renuncia coinciden con la fecha de los comicios que lo llevaron a la presidencia de la naci贸n caribe帽a.

Tras las resonadas denuncias de fraude y la suspensi贸n de las elecciones del a帽o 2015, el CEP organiz贸 en 2016 unos nuevos y contestados comicios en donde Mo茂se fue elegido con tan solo 590 mil votos de un padr贸n de m谩s de 6 millones de electores habilitados, redondeando una participaci贸n de tan s贸lo el 18.1%. Seg煤n diversos especialistas y veedores internacionales, la intervenci贸n deliberada en el organismo electoral habr铆a desplazado del primer lugar al favorito Jude C茅lestin y dejado fuera del balotaje al nacionalista de izquierda Jean-Charles Mo茂se, tambi茅n aspirante a la presidencia de la Rep煤blica.

Desde julio del 2018, mes del anuncio y la suspensi贸n de los gravosos aumentos al precio de los combustibles, la renuncia del por entonces Primer Ministro provocar铆a que la Jefatura de Gobierno quedara vacante por largos per铆odos, habi茅ndose sucedido cuatro Primeros Ministros en los 煤ltimos dos a帽os. Lejos de fungir como un contrapeso a las prerrogativas presidenciales, el 煤ltimo de ellos, Joseph Joute, fue nombrado directamente por Mo茂se y ni siquiera fue ratificado por el Parlamento, como demanda la Constituci贸n del pa铆s.

Por otra parte, las elecciones legislativas que debieron celebrarse en el a帽o 2018 fueron suspendidas en reiteradas oportunidades, hasta que el CEP dio a conocer la 煤ltima fecha, prevista, con un bienio de demora, para fines de este a帽o. Ante la imposibilidad de renovar los mandatos de los diputados y de dos tercios de los senadores, Mo茂se decidi贸 cerrar el Parlamento, por lo que desde enero del 2020 gobierno por decreto.

El otro aspecto consustancial a la deriva dictatorial del gobierno tiene que ver con la violencia pol铆tica. Un decreto presidencial del mes de diciembre instaur贸 una serie de medidas para el 芦fortalecimiento de la seguridad p煤blica禄, mientras que otro cre贸 la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), cuyos agentes gozan de una inmunidad virtual en el ejercicio de sus opacas funciones.

Hasta el 芦Core Group禄, entidad que aglutina a los principales pa铆ses occidentales que han servido de sost茅n a los gobiernos del PHTK, calific贸 a los decretos como re帽idos con 鈥渃iertos principios fundamentales de la democracia, el Estado de derecho y los derechos civiles y pol铆ticos de los ciudadanos鈥, en tanto los actos de oposici贸n y protesta que de ninguna manera pueden encuadrarse como 芦terroristas禄 podr铆an conllevar penas de entre 30 y 50 a帽os.

Se trata de pol铆ticas anti-terroristas en un pa铆s sin m谩s terrorismo que el estatal o el de los grupos delincuenciales que como el denominado 芦G9禄 co-gobiernan el pa铆s y aterrorizan los barrios de la capital Puerto Pr铆ncipe. La Comisi贸n de Desarme del Estado nacional estima que hay 76 grupos delincuenciales altamente organizados operando -muchos de los cuales han sido armados y financiados por empresarios, parlamentarios y por el propio gobierno-. Uno de estos grupos cometi贸 la masacre de La Saline, un barrio popular de la capital en donde fueron asesinadas 71 personas en noviembre del a帽o 2018. Los funcionarios Fednel Monchery, ex Director General del Ministerio del Interior, y Rigaud Duplan, ex Director Departamental del Oeste, fueron implicados en una investigaci贸n policial y debieron renunciar a sus cargos.

El objetivo t谩cito de los decretos de seguridad, la creaci贸n de la ANI y la sucesi贸n de masacres en zonas rurales organizadas o en barrios populares de Puerto Pr铆ncipe, no tienen otro objetivo que la represi贸n pol铆tica m谩s eficaz del movimiento popular que pareci贸 resurgir de sus cenizas desde las llamadas 芦marchas del hambre禄 del a帽o 2016, la insurrecci贸n masiva de julio del 2018 y el movimiento que desde septiembre de aquel mismo a帽o exige la devoluci贸n del desfalco multimillonario de fondos del Estado llegados al pa铆s en el marco del programa energ茅tico Petrocaribe.

Sin elecciones, con una autoridad electoral elegida unilateralmente por el ejecutivo, sin Parlamento, sin un Primer Ministro constitucional, con el Tribunal Superior de Cuentas amordazado y reducido a 贸rgano 鈥渃onsultivo鈥, sin presupuesto oficial, con asesinatos selectivos de periodistas y l铆deres de la sociedad civil 鈥como Monferrier Dorval, antiguo presidente del Colegio de Abogados de Puerto Pr铆ncipe-, con milicias y grupos delincuenciales gestionando importantes franjas de territorio nacional, no quedan pr谩cticamente instituciones legales ni autoridades constitucionales que hagan de contrapeso a un gobierno cada vez m谩s represivo y autoritario. El fantasma de la dictadura duvalierista ha dejado de ser s贸lo un fantasma, y son numerosos los analistas que hablan ya de la casi completa 芦macoutizaci贸n禄 del Estado, en referencia a los 芦Tonton Macoutes禄, las c茅lebres milicias del r茅gimen de facto que control贸 el pa铆s durante treinta a帽os. Para despejar cualquier duda sobre la orientaci贸n general de la pol铆tica nacional, el partido de gobierno estrech贸 sus lazos con Nicolas Duvalier, hijo de Jean-Claude Duvalier, y comienza a considerarlo como posible candidato para suceder a Mo茂se en la presidencia.

Disputa constitucional, incomodidad internacional

Quiz谩s una propuesta constituyente pueda parecer progresiva y atractiva, a la luz del reciente 芦Apruebo禄 chileno, o de las expectativas de reforma que cobran cuerpo y legitimidad en un pa铆s como Per煤. Pero mientras ambos movimientos constituyentes con claramente progresistas y anti-autoritarios en esencia -el uno post-pinochetista y el otro eventualmente post-fujimorista-, la situaci贸n es muy diferente en Hait铆, dado que la carta magna vigente es la principal conquista del movimiento democr谩tico que en el a帽o 86 interrumpi贸 por fin la dictadura vitalicia de Fracois y Jean-Claude Duvalier y que m谩s tarde decantar铆a en el portentoso movimiento 芦Lavalas禄 que llevar铆a a la presidencia del pa铆s al cura progresista Jean-Bertrand Aristide.

Si a la oleada constituyente neoliberal y multicultural de la d茅cada del 90 le sigui贸 el nuevo constitucionalismo latinoamericano de los a帽os 2000, el proceso chileno o eventualmente el peruano pueden verse como procesos diferidos, quiz谩s menos radicales y a escala, de la llamada 芦primavera latinoamericana禄. Mientras que el caso haitiano es -en esto como en tantas otras cosas- sui generis y, quiz谩s, anticipatorio de las tendencias del continente, como una suerte de term贸metro del avance de las fuerzas neofascistas en la regi贸n.

La de Mo茂se es una dictadura que pretende blindarse constitucionalmente. 驴Blindarse de qu茅? En primer lugar de un r茅gimen pol铆tico h铆brido, de tipo semi-parlamentario, en el cual, a diferencia de la mayor铆a de los sistemas pol铆ticos de Am茅rica Latina y el Caribe, coexisten una figura presidencial -el Jefe de Estado- y un Primer Ministro -en tanto Jefe de Gobierno- con un Parlamento con poder de fuego y amplias prerrogativas. En segundo lugar de una Constituci贸n vigente, la de 1987, que pese a sus taras supo cristalizar en su momento buena parte de las aspiraciones democr谩ticas en la inmediata post-dictadura, introduciendo elementos como las pol铆ticas de descentralizaci贸n y ciertas conquistas en torno a la reivindicaci贸n de la lengua y la cultura nacional y popular, a煤n cuando no haya cristalizado las aspiraciones anti-neoliberales de la 茅poca.

Esta hidra de varias cabezas fue un dise帽o institucional tendiente a poner coto a las garant铆as y poderes ilimitados de los sucesivos presidentes y a limitar la entronizaci贸n de nuevos aut贸cratas, tras una extensa dictadura de 31 a帽os de duraci贸n. Pero el interregno democr谩tico en Hait铆 fue fatalmente breve. Su magro saldo desde el a帽o 1986 ha sido, seg煤n el economista y cineasta haitiano Arnold Antonin, 鈥渙cho golpes de Estado, 34 cambios de gobierno (por cambio de primer ministro), cinco elecciones abortadas, tres intervenciones militares extranjeras y cinco misiones de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU) para la estabilidad y la paz.鈥 Lejos de los barbarismos con que pretende explicarse esta inestabilidad nacional, sus causas deben cifrarse en la frecuente intervenci贸n de los pa铆ses occidentales en los asuntos dom茅sticos, y en la oprobiosa desigualdad que han generado en el pa铆s las pol铆ticas de liberalizaci贸n comercial y financiera de los 煤ltimos 50 a帽os.

En relaci贸n a este, el frente internacional, la posici贸n de los grandes jugadores geopol铆ticos ha comenzado a cambiar. En 2019, el acorralado gobierno de Mo茂se supo jugar una carta fuerte: la ruptura de relaciones con la Venezuela bolivariana, el reconocimiento del anodino Juan Guaid贸, y completo alineamiento con la pol铆tica de Donald Trump en la regi贸n gran-caribe帽a. Pese a los costos de esta pol铆tica suicida para el pa铆s en lo que refiere a articulaciones regionales como la CARICOM y Petrocaribe, el gesto de Hait铆 le di贸 al gobierno de Mo茂se una suerte de inmunidad internacional que ha sabido administrar. Dif铆cil es no leer el f茅rreo apoyo de la OEA y el Departamento de Estado al esperpento gubernamental como una retribuci贸n de favores, pese a que la visibilizaci贸n de la crisis haitiana en el 2018 elev贸 los costos internacionales de sostener al gobierno actual. Y pese a que la remoci贸n de instituciones o mecanismos democr谩ticos acent煤a dram谩ticamente la brecha entre el id铆lico imaginario democr谩tico occidental y la cruda inconsecuencia de los aliados regionales como Hait铆, Chile o Colombia.

Pero la inapelable derrota de Trump y el ascenso de los dem贸cratas parece obligar a un cambio, siquiera de formas, por lo que aumentan las presiones para una seudo normalizaci贸n institucional en el pa铆s -en esa clave deben leerse los 煤ltimos posicionamientos y recomendaciones del Core Group-. El primer hecho de una nueva orientaci贸n que a煤n no ha terminado de cuajar del todo, fue la sanci贸n del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos contra dos funcionarios de gobierno y un l铆der paramilitar aliado. En el marco de la Ley Magnitsky, estos tres sujetos vieron sus activos congelados y se les prohibi贸 el acceso a la preciada visa norteamericana.

Esto parece dar algunos indicios de las dos principales alternativas de la geopol铆tica de los Estados Unidos en lo que respecta a Hait铆: la 芦normalizaci贸n por v铆a institucional禄 -en la amplia gama de matices que van desde la democracia de baja intensidad, el fraude electoral y hasta una reedici贸n de las ocupaciones internacionales v铆a las Naciones Unidas- o la profundizaci贸n del shock represivo, que incluye el refuerzo de la alianza gobierno-grupos delincuenciales, la paramilitarizaci贸n del tejido social, las nuevas leyes de seguridad y la represi贸n y asesinatos selectivos a opositores. En esta l铆nea, en febrero de 2019 la Polic铆a Nacional de Hait铆 detuvo a un grupo de ocho mercenarios fuertemente armados -cinco ex-marines de los Estados Unidos, dos serbios y un haitiano-, que se suponen parte de una pol铆tica sistem谩tica de infiltraci贸n de fuerzas irregulares extranjeras. Los mercenarios fueron deportados de forma expeditiva v铆a la Embajada de los Estados Unidos, sin que pudieran ser investigados y juzgados en Hait铆. En la evaluaci贸n y aplicaci贸n de estas dos estrategias, pesan, por supuesto, no solo la eficacia relativa de cada m茅todo, sino tambi茅n la 芦limpieza禄 relativa de cada uno y los costos eventuales para los Estados Unidos y los organismos occidentales en la arena internacional.

Todo pareciera indicar que Biden y los dem贸cratas est谩n detr谩s del calendario electoral propuesto por el CEP, tras el relativo fracaso de las pol铆ticas seguidas por el Departamento de Estado el 煤ltimo bienio. Sin embargo, el celo est谩 puesto en el simulacro electoral y no en la democracia sustantiva. Por eso la nueva Constituci贸n est谩 siendo elaborada por una comisi贸n secreta, y a casi dos meses del plebiscito que deber铆a ratificarla, se desconoce por completo su contenido.

A la fecha apenas si han circulado algunos trascendidos sobre sus previsibles objetivos: el retorno al r茅gimen presidencialista, la eliminaci贸n formal del Senado y la construcci贸n de un Parlamento unicameral, as铆 como una serie de medidas tendientes a ganarse el apoyo de la di谩spora como la legalizaci贸n de la doble nacionalidad. Adem谩s, la propuesta cuenta con otro vicio de origen: la Carta Magna actual proh铆be de forma expl铆cita la celebraci贸n de mecanismos consultivos para su modificaci贸n. Pese a todas estas impropiedades, la OEA y los Estados Unidos se apresuraron a manifestar su apoyo a una iniciativa que probablemente haya salido de sus propios despachos. Por su parte, cada vez m谩s extensos segmentos de la poblaci贸n haitiana exigen la renuncia inmediata de Mo茂se, en un amplio entramado de organizaciones, clases y sectores que incluye a partidos pol铆ticos, movimientos campesinos, sindicatos, organizaciones territoriales, ONGs, iglesias y hasta c谩maras empresariales.




Fuente: Radiozapatista.org
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