June 21, 2022
De parte de El Topo
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Se dice y se comenta que 芦el pueblo que no conoce su historia est谩 condenado a repetirla禄. Otres, hacen acopio de historicismo cient铆fico y aplican la tercera ley de Newton para hablar de 芦ciclos hist贸rico-pol铆ticos禄: para toda acci贸n hay una reacci贸n de igual magnitud y opuesta. Y as铆 vamos, reviviendo cada generaci贸n los mismos acontecimientos hist贸ricos, con sus matices, pero en esencia, los mismos. Y es que lo que rompi贸 el bipartidismo no fue capaz de romper la dicotom铆a pol铆tica. Habr谩 m谩s partidos, s铆. Pero no m谩s opciones pol铆ticas.

Si compramos el discurso del Gobierno central espa帽ol, une no puede m谩s que ilusionarse: 隆El Gobierno m谩s progresista de la historia! La ley trans, la del 芦solo s铆 es s铆禄, la de la eutanasia, la primera reforma laboral que no recorta derechos, la subida del SMI, la creaci贸n de un Ministerio de Transici贸n Ecol贸gica, la incorporaci贸n de un d铆a en el calendario para recordar a las v铆ctimas del franquismo y un largo etc茅tera de leyes, decretos, posicionamientos y dem谩s parafernalia parlamentarista, que hace pensar que, por primera vez, el Gobierno est谩 escuchando las reivindicaciones hist贸ricas del pueblo. Si es que as铆, hasta a m铆 me dan ganas de sacar la bandera al balc贸n y sentirme orgulloso de mi pa铆s.

As铆 que busco entre los trapos de tela que a煤n guardo en recuerdo de aquel yo que a煤n se cre铆a la m铆stica popular de una rep煤blica salvadora y emancipadora y me dirijo a la terraza. Y de pronto, vuelvo a la realidad: 隆no vivo en una rep煤blica! Y me pregunto: 芦驴Es este el Gobierno m谩s progresista de la historia? 驴No ser谩 que hemos aceptado nuevamente la dial茅ctica populista de la socialdemocracia que nos dice que 鈥渦n peque帽o paso es mejor que nada鈥?禄. Y es que, mientras escuchamos los v铆tores victoriosos de la toma de las instituciones y creemos ver la bandera del feminismo ondear sobre el Parlamento, se nos olvida mirar a donde no quieren que miremos.

No se nos puede pasar por alto que este Gobierno es el mismo al que le tiembla la voz cuando habla de un Estado republicano, el que mand贸 tanquetas a los barrios de C谩diz para aplastar la lucha del metal, el que convirti贸 el pa铆s en un Estado militar durante una pandemia y dej贸 en la estacada a cientos de miles de personas que se quedaban sin recursos, el mismo que, lejos de criticar a la OTAN, invierte m谩s que nunca en armamento y lo env铆a para apoyar la defensa de un pa铆s en guerra (uno, tampoco, puede dejar de ver que este apoyo tiene tanto de racismo como de inter茅s econ贸mico y se aleja mucho de un inter茅s altruista, tal y como nos lo quieren vender).

Pero, es que si nos vamos a la letra peque帽a de esas 芦leyes y reformas progresistas禄 nos volvemos a encontrar con el mismo pastel. La reforma laboral excluye a las m谩s vulnerables, a las trabajadoras del hogar, a las jornaleras, a las personas migrantes y a un largo etc茅tera que seguir谩n tal y como han seguido hasta ahora: explotadas y sin recursos. La nueva ley de ciencia es un himno a la divisi贸n de clases y se olvida (muy intencionadamente) del sector m谩s inestable: las que no son doctoras ni tienen la categor铆a suficiente, las t茅cnicas de laboratorio. Y no nos olvidemos de las putas, las racializadas, las personas que no se identifican dentro del marco de la ley trans, y un largo etc茅tera de personas que son excluidas de todos estos supuestos avances.

Nuevamente, tal y como pas贸 en la II Rep煤blica del frente popular y tal y como pas贸 en los a帽os ochenta con un PSOE revolucionario, la nueva pol铆tica nos ha comido la tostada. Y as铆, en apenas un siglo, ya son tres las veces que nos dejamos llevar por las promesas burguesas del reformismo. La m铆stica socialdem贸crata ha vuelto a demostrar que no es una herramienta del pueblo, sino del mismo capital, una llave que hace girar los engranajes m谩s peque帽os del sistema para darle un nuevo brillo a las cosas para que as铆, en el fondo, nada cambie.

Si algo ha conseguido esta nueva pol铆tica es calmar las ansias de cambio de las clases populares. La misma clase que ahora se queda hu茅rfana y en silencio porque ya no tiene a donde mirar para ser escuchada y compra el discurso populista y fascista de la ultraderecha.

Una vez m谩s, la historia nos demuestra aquello que dec铆a Chomsky de que 芦cualquier Estado es, en mayor o menor grado, un Estado fascista禄. Sean quienes sean sus clases dirigentes, ser谩n siempre eso, clases que nos dirigen, por mucho que aparenten ir en armon铆a con el pueblo que gobiernan, siempre, el pueblo ser谩 el objeto a reprimir cuando los pilares mismos de la patria o el capital tiemblen lo m谩s m铆nimo. Y si la v铆a parlamentaria ya ha quedado obsoleta, la soluci贸n no es ni m谩s partido, ni partidos que se autodefinan como adalid del progreso, caminando hacia adelante, como una nueva vanguardia izquierdista.

La 煤nica opci贸n que nos queda es la de volver a recordar nuestra historia y comprender que podemos hacerle frente al poder establecido sin la necesidad de usar sus propios m茅todos. Que el apoyo mutuo, la autogesti贸n, el internacionalismo, el humanismo integral, la democracia radical y la acci贸n directa, han sido, son y ser谩n las 煤nicas herramientas capaces de organizar la sociedad en pos de su completa emancipaci贸n.

No perdamos ni un segundo m谩s de nuestras vidas en crear o defender viejas estructuras de poder. Nuestras fuerzas deben orientarse en la creaci贸n de nuevos discursos y espacios que sean ejemplo de un modelo distinto de sociedad y de relaci贸n entre personas. No hace mucho, una compa帽era me preguntaba que c贸mo definir铆a un acto revolucionario. Para m铆, le dije, es 芦aquel acto que por muy peque帽o que sea destruye lo que existe y crea un vac铆o de poder en su lugar禄. Se me pas贸 a帽adir, que, en realidad, lo verdaderamente revolucionario es tomar ese vac铆o y crear algo nuevo que no repita ninguna de las estructuras que la revoluci贸n destruy贸.

Me temo, compa帽eras, que no nos queda otra que ser revolucionarias. La tibieza libertaria que, hasta la fecha, sigue agazapada c贸modamente en la retaguardia de los movimientos sociales ha de terminar. Un nuevo discurso emancipador es, hoy d铆a, no solo posible sino m谩s necesario que nunca. Al fantasma fascista de la ultraderecha no lo va a frenar un gobierno progresista sino un pueblo organizado. Y un pueblo organizado no necesita un gobierno progre sino el control sobre los medios de producci贸n y una visi贸n emancipadora del ser humano.

Seamos, amigas anarquistas, de nuevo vanguardia y salgamos a gritar: 隆Muerte al Estado y viva la anarqu铆a!




Fuente: Eltopo.org