January 23, 2021
De parte de Sare Antifaxista
184 puntos de vista


Antonio Gramsci escribi贸 algunas de las reflexiones m谩s l煤cidas jam谩s publicadas sobre la gestaci贸n, el desarrollo y el triunfo del fascismo.

hemisferioizquierdo.uy

El fascismo es probablemente uno de los temas que en la historia contempor谩nea del pensamiento occidental produjo la mayor cantidad de estudios. Una enorme producci贸n con diferentes abordajes y muchas implicaciones interdisciplinares. En la historiograf铆a, en la sociolog铆a, en la ciencia y en la filosof铆a pol铆tica eso ha producido m煤ltiples c谩nones interpretativos, caracterizados por concentrar la atenci贸n sobre este o aquel elemento 鈥 hist贸rico, econ贸mico, social o moral 鈥 constitutivo o predominante del fen贸meno del fascismo. Hablando de fascismo, muchas veces, encontramos lecturas bastante superficiales que atribuyen esa definici贸n para cualquier movimiento conservador o fen贸meno autoritario. En la realidad, el fascismo tiene sus propias caracter铆sticas, que precisan ser conocidas. Estudiar todo el conjunto complejo de acontecimientos y luchas en las trincheras de Occidente, con una perspectiva m谩s amplia, no limitada al per铆odo 1922-1945, es esencial para comprender un per铆odo entre los m谩s dram谩ticos en la historia de la humanidad contempor谩nea. En ese sentido, la lectura de Gramsci, central en este trabajo, es un divisor de aguas interpretativo esencial, exactamente porque nunca acepta las simplificaciones que reducen por esquema o ecuaciones matem谩ticas las din谩micas del 芦mundo grande, complicado y terrible禄, donde cada acci贸n realizada sobre la complejidad despierta ecos insospechados.

Las lecturas de Gramsci acerca del fascismo escapan de las r铆gidas clasificaciones y, por eso, son consideradas muy originales en el panorama intelectual de su tiempo. Ellas tienen como eje fundamental el materialismo hist贸rico y, por lo tanto, una trama general que localiza el factor determinante en los elementos econ贸micos y sociales, pero considera tambi茅n los factores ideol贸gicos, incluida la crisis moral de la burgues铆a. Tambi茅n Gramsci interpreta el fascismo como una reacci贸n a una fase de profundas transformaciones sociales ligadas a la Primera Guerra Mundial y sobre todo a la Revoluci贸n de Octubre. Pero 茅l no considerar谩 la burgues铆a y su modo de producci贸n como un bloque homog茅neo. Gramsci lee en el interior del bloque social dominante diferenciaciones y contradicciones que se develan en el per铆odo de nacimiento y afirmaci贸n del fascismo. En particular, investiga, por detr谩s del fascismo, el intento de centralizaci贸n de los intereses burgueses, pero lo considera un fen贸meno nacido entre la peque帽a y la media burgues铆a urbana, por precisas razones hist贸ricas, y que se desarroll贸 con el apoyo de los propietarios de tierras y del gran capital industrial. En suma, Gramsci no estaba satisfecho con la lectura del fascismo como simples reacci贸n contra el proletariado, aunque haya afirmado tambi茅n la esencialidad de este factor.

Podemos decir que Gramsci interpret贸 el fascismo en su relaci贸n con la debilidad de las clases dirigentes y con los l铆mites de la unificaci贸n pol铆tica y modernizaci贸n econ贸mica que marcaron la historia de Italia. As铆 es que para Gramsci el fascismo es un fen贸meno hist贸ricamente determinado. Pero su origen precisar铆a ser investigado tambi茅n en relaci贸n a los procesos observados en contexto europeo, como el fin de la fase expansiva de la revoluci贸n burguesa y el cambio de la 鈥済uerra maniobrada鈥 para la 鈥済uerra de posici贸n鈥 [1]. En las diferentes lecturas sobre la obra de Antonio Gramsci se afirm贸 una tendencia favorable a la teor铆a de la discontinuidad entre las reflexiones precedentes y aquellas que seguieron a la prisi贸n del intelectual comunista. Esta tendencia, determinada por exigencias m谩s pol铆ticas que cient铆ficas, se revel贸 sin rigor filol贸gico, mostrando en poco tiempo todos sus l铆mites. Es exactamente en torno del fascismo (aunque no solo) que la tesis de la discontinuidad demuestra toda su debilidad conceptual. 脡l se帽ala una profunda continuidad y organicidad anal铆tica, que de inmediato a la pos-guerra aparece en la idea de crisis org谩nica y en el an谩lisis que apunta para la tendencia de las clases dirigentes a la subversi贸n reaccionaria.

Ya em 1920, Gramsci tuvo consciencia de eso y escribi贸 que la contra-ofensiva de las clases dominantes, m谩s all谩 de barrer la lucha pol铆tica de los trabajadores, habr铆a apuntado a la absorci贸n, en el interior del Estado burgu茅s, de las instituciones de asociaci贸n econ贸mica y social de las clases explotadas [2].

Y es exatamente lo que va a acontecer en la d茅cada de 1920, con la edificaci贸n de las instituciones corporativas sobre el fascismo. Seg煤n Gramsci, el fascismo no tiene una ideolog铆a suya originaria, sino que recoge sugerencias provenientes de diferentes doctrinas. As铆, en primer lugar, ser铆a pol铆ticamente deudor del nacionalismo de Corradini, en particular en lo que refiere al concepto de la lucha entre 鈥渘aciones proletarias鈥 y 鈥渘aciones capitalistas鈥, que seg煤n el jefe del nacionalismo italiano habr铆a llevado a las 鈥渏贸venes naciones鈥 a sustituir a aquellas viejas y decr茅pitas en la conducci贸n de la humanidad, un concepto prestado de la teor铆a del conflicto de clase y trasladado en clave nacionalista en el enfrentamiento de la pol铆tica internacional. En el calor de la primera guerra mundial, el joven Gramsci, en un art铆culo de 1916 [3], percibe el peligro de esa operaci贸n 鈥 premisa de la tr谩gica idea de 鈥渆spacio vital鈥 鈥, que exprime la lucha pol铆tica a trav茅s de la guerra, de la conquista de los mercados, de la 鈥渟ubordinaci贸n econ贸mica y militar de todas las naciones a una sola, aquella que con el sacrificio de la sangre y de su bien-estar inmediato, demostr贸 ser la elegida, la digna鈥 [4]. En el plano cultural el fascismo fue deudor del irracionalismo y del futurismo de Tommaso Marinetti, con su nihilismo de apariencia innovadora, pero en la realidad confusamente reaccionario. El manifiesto pol铆tico de Marinetti era para Gramsci un ins铆pido programa liberal, en el cual ve铆a ya las convulsiones de una burgues铆a disimulada y desorientada, todav铆a, la distancia entre esta forma disimulada de liberalismo y la estatura pol铆tica de una figura como Cavour, era para Gramsci sideral [5].

En el art铆culo L鈥檜nit脿 nazionale, publicado por 鈥淟鈥橭rdine Nuovo鈥 el 4 de octubre de 1919, Gramsci escribe que la historia puede forjar contextos en que de una clase espiritualmente saludable y unida, puedan surgir individuos 鈥減ol铆ticamente desagregados鈥, despegados de cualquier realidad econ贸mica concreta. De hecho, una parte significativa de la burgues铆a asumi贸 D鈥橝nnunzio como punto de referencia ideal y contraponiendo a la autoridad y disciplina legal del gobierno central, as铆 como para la organizaci贸n armada contra el gobierno de Fiume (la ciudad reivindicada por Italia despu茅s de la Primera Guerra Mundial y ocupada militarmente el a帽o 1919 por los legionarios de D鈥橝nnunzio), transformando as铆 鈥済esto literario en fen贸meno social禄. Eran las primeras manifestaciones de aquel subversivismo reaccionario a trav茅s del cual Gramsci ya divisaba la guerra civil desencadenada por la burgues铆a para o dominio 鈥 armado 鈥 en el seno de la sociedad y del Estado [6]. Como explic贸 en el art铆culo Gli avvenimenti del 2-3 dicembre, 芦L鈥橭rdineNuovo禄 de 6-13 de diciembre de 1919, a trav茅s de la guerra, con la militarizaci贸n de la producci贸n y la transformaci贸n de ciudades, f谩bricas, burocracia estatal en un gran cuartel, la peque帽a y media burgues铆a se vio repentinamente en el centro de los acontecimientos. O sea, para llevar a cabo esta 鈥渕onstruosa construcci贸n鈥, el Estado y las asociaciones capitalistas se sirvieron de la peque帽a burgues铆a [7].

La desmobilizaci贸n de la guerra, la ret贸rica de la victoria mutilada, la crisis econ贸mica, el fen贸meno de la proletarizaci贸n de las camadas medias, ser铆an las causas del desasosiego de la peque帽a burgues铆a durante y despu茅s de la guerra, bien como los or铆genes del llamado subversivismo reaccionario, que encontr贸 en el nacionalismo de D鈥橝nnunzio y en el fascismo de Mussolini la raz贸n de su revoluci贸n social.

Uno de los ejemplos m谩s significativos de este tipo de an谩lisis acerca de la base social del fascismo en Gramsci lo podemos encontrar en el art铆culo Il popolo delle scimmie (El pueblo de los monos), publicado en el 鈥淟鈥橭rdine Nuovo鈥 de 2 de enero de 1921 [8]. En este art铆culo 茅l describe la trayectoria de la peque帽a burgues铆a italiana desde los a帽os ochenta del siglo XIX hasta el nacimiento del movimiento fascista. Con el desarrollo del capitalismo financiero esta clase perdi贸 su funci贸n en la producci贸n, volvi茅ndose 鈥減ura clase pol铆tica鈥, especializada en el 鈥渃retinismo parlamentar鈥, sea con el giolittismo, sea con el reformismo socialista. A esta degeneraci贸n de la peque帽a burgues铆a corresponde aquella del Parlamento, convirti茅ndose en una casa de discusiones demag贸gicas y esc谩ndalos, un medio para el parasitismo. Un Parlamento corrupto que inspira desconfianza y pierde progresivamente prestigio entre las masas populares, llev谩ndolas a localizar en la acci贸n directa de la oposici贸n social el 煤nico instrumento de control y presi贸n para afirmar la propria soberan铆a contra los arbitrios del poder. Es as铆 que el intelectual de Cerde帽a interpreta la semana roja de junio de 1914. A trav茅s del intervencionismo, del nacionalismo de D鈥橝nnunzio y del fascismo, la peque帽a burgues铆a imita a la clase obrera y baja a las calles [9].

A precipitarse los acontecimientos, con la difusi贸n de las violencias fascistas en el pa铆s, Gramsci escribe el importante art铆culo Sovversivismo reazionario (芦L鈥橭rdineNuovo禄, de 22 junho de 1921, 1, n. 172), que fija uno de los principales retratos ideol贸gicos de Mussolini, en el momento de su estreno parlamentar, cuando reivindic贸 su origen subversivo. Seg煤n el dirigente comunista, ser铆a preciso una rigurosa investigaci贸n para filtrar el mito de Mussolini y re colocarlo en su justa dimensi贸n humana y pol铆tica. Entre sus argumentaciones estaba la exacta auto-definici贸n de Mussolini como blanquista de primera hora. El blanquismo era la teor铆a social del golpe de mano de una minor铆a armada, dominadora, y tanto el Mussolini subversivo como aqu茅l reaccionario encontraban un punto de absoluta continuidad con exterioridad ideol贸gica de esta doctrina, la 鈥渋dea de revoluci贸n sin programa鈥. En este punto, no exist铆a diferencia entre el Mussolini socialista, protagonista de la semana roja en el a帽o 1914, y aqu茅l de las expediciones de las escuadras reaccionarias fascistas [10].

Entre sus intervenciones m谩s significativas y representativas que hizo seguramente est谩 el discurso titulado Origen y finalidad de la ley sobre las asociaciones secretas, unas de las piezas fundamentales de conexi贸n entre su producci贸n antes y despu茅s de la c谩rcel sobre el tema fascismo/clases dirigentes. Se trata del discurso pronunciado a la C谩mara de diputados el 16 de mayo de 1925, contra el proyecto de ley Mussolini-Rocco, que se propon铆a eliminar la masoner铆a.

Entre otras, aqu铆 encontramos una cuesti贸n particularmente importante: esa ley seg煤n Gramsci era la prueba de que el r茅gimen no consigui贸 fascistizar toda la burgues铆a y el aparato del Estado. Eso confirma la insatisfacci贸n de Gramsci para las lecturas simples y superficiales que describen un 煤nico frente monol铆tico y org谩nico de las clases dominantes atr谩s del fascismo. El Fascismo quer铆a ejercer esa funci贸n de direcci贸n centralizada, pero a煤n hab铆a contradicciones, por lo tanto, la eliminaci贸n de la masoner铆a, que a煤n congregaba parte significativa de la burgues铆a, era funcional a esa tarea. La masoner铆a, dadas las modalidades de unificaci贸n nacional y la debilidad de su burgues铆a, aparec铆a para Gramsci como el 煤nico partido real y eficiente que las clases dirigentes italianas tuvieron por mucho tempo. La masoner铆a fue el principal instrumento a trav茅s del cual la burgues铆a defendi贸 la creaci贸n del nuevo Estado unitario liberal contra las amenazas provenientes del Vaticano y de su brazo armado en el pa铆s, esto es, los jesu铆tas, atr谩s de los cuales se concentraban todas las fuerzas m谩s reaccionarias del pa铆s, tanto en el Norte como en el Sur. La masoner铆a, por tanto, era la organizaci贸n y la ideolog铆a oficial de la burgues铆a italiana. Declararse antag贸nico a ella significaba afirmar estar en contra de su principal tradici贸n pol铆tica y mismo con el Risorgimento, impensable sin su presencia y centralidad.

Otro punto fundamental acerca del tema del fascismo que conecta la producci贸n de Gramsci antes y despu茅s de la c谩rcel, lo encontramos en las famosas Tesos del Congreso de Lyon, consideradas el eje del giro pol铆tico de la acci贸n comunista en It谩lia en relaci贸n a la concepci贸n de partido y de an谩lisis de la sociedad [11]. En ambos casos, estamos delante de la superaci贸n completa de las Tesis elaboradas por Bordiga en el Congreso de Roma de marzo de 1922, que se revelaron totalmente incapaces de comprender el peligro fascista, as铆 como de construir una adecuada resistencia comunista a su ascenso.

En las Tesis la debilidad del Estado y de la estructura social que lo soporta encuentra or铆genes bien definidos, representando ya una anticipaci贸n de la lectura de la Cuesti贸n meridional y de los Cuadernos de la C谩rcel. It谩lia se torn贸 Estado unitario principalmente por la concomitancia de situaciones favorables a nivel internacional, utilizadas con inteligencia por los liberales de Cavour. El fortalecimiento del Estado nacido del Risorgimento aconteci贸 a trav茅s de un compromiso entre el capitalismo industrial y las clases propietarias (latifundistas y peque帽a burgues铆a), y sobre las cuales la nueva naci贸n pod铆a ejercer una hegemon铆a muy limitada [12].

El compromiso, base de la unidad nacional y que sustentaba el bloque hist贸rico de las clases dirigentes, ten铆a su fundamento en el desarrollo desigual entre Norte y Sur, raz贸n por la cual el enriquecimiento del primero era inversamente proporcional al empobrecimiento del segundo. Este tipo de desarrollo aparec铆a para las poblaciones meridionales como una situaci贸n colonial, asumiendo la grande industria septentrional el papel de las metr贸polis capitalistas. Los grandes propietarios agrarios y la peque帽a burgues铆a del Sur ten铆an la misma funci贸n de las camadas sociales que en las colonias se aliaban a las metr贸polis para conservar la condici贸n de subalternidad de las clases trabajadoras. Desde los or铆genes del Estado unitario, la tarea de las clases dirigentes fue exactamente conservar esta condici贸n de sujeci贸n de los subalternos. Pero en una perspectiva hist贸rica m谩s amplia, este compromiso acababa por mostrarse inadecuado, pues representaba un freno al pleno desarrollo de las fuerzas productivas, present谩ndose como el principal fermento de mobilizaci贸n de las masas contra el Estado.

El fascismo encuentra una unidad ideol贸gica y organizativa en las formaciones paramilitares que heredan la tradici贸n del 鈥渁rditismo鈥 y lo aplica a la guerrilla contra las organizaciones de los trabajadores. Para las Tesis, el fascismo realiza su plan de conquista del Estado con la mentalidad del 鈥渃apitalismo naciente鈥, aquella que proporciona a la peque帽a burgues铆a una homogeneidad ideol贸gica en contraposici贸n a los viejos grupos dirigentes [13].

Todav铆a, con la toma del poder, el m茅todo fascista de defensa del 贸rden, de la propriedad y del Estado no consigue llevar adelante, pronta y totalmente, este nivel de centralizaci贸n de la burgues铆a. Por el contrario, la traducci贸n pol铆tica y econ贸mica de sus prop贸sitos produce muchas resistencias en las propias clases dirigentes. Las dos vertientes tradicionales de la burgues铆a liberal italiana no se dejan doblar totalmente con el ascenso al poder del fascismo. Eso explica la lucha contra los grupos no asimilados e contra la masoner铆a. En el plano econ贸mico, el fascismo trabaja totalmente a favor de las oligarqu铆as industriales y agrarias, frustrando las expectativas de su verdadera base social. Eso acontece en las pol铆ticas comerciales, con el proteccionismo, en la pol铆tica financiera, con la centralizaci贸n del sistema de cr茅dito bancario en total beneficio de la gran industria, en la productividad, con el aumento de los horarios de trabajo y la reducci贸n de los salarios. Sin embargo, el verdadero punto de llegada del fascismo est谩 en la pol铆tica externa y sus aspiraciones imperialistas, en relaci贸n a las cuales las Tesis describen una idea que ir谩 a concretarse catorce a帽os despu茅s.14.

El plan de estudio de los Cuadernos de la c谩rcel

Ya en el primer Cuaderno aparece analizado un tema que es org谩nico a toda la obra de Gramsci, como es, la debilidad de las clases dirigentes italianas: la interrupci贸n en el desarrollo de la civilizaci贸n comunal y la falta de la formaci贸n de un Estado unitario moderno, los l铆mites del Risorgimento, la ausencia de una dial茅ctica parlamentar en la edad liberal, el fen贸meno del transformismo. Este 煤ltimo, para Gramsci, no es apenas un problema de las malas costumbres pol铆ticas, sino un preciso proceso de cooptaci贸n con el cual, del Risorgimento al fascismo, las clases dominantes consiguieron la consolidaci贸n de su poder por medio de la decapitaci贸n de los grupos opuestos al Estado. Estos an谩lisis, que esbozan los t茅rminos de una 鈥渂iograf铆a nacional鈥, son esenciales tanto para la historia como para la Ciencia pol铆tica, y en ellas est谩n contenidas algunas tendencias que c铆clicamente se repiten en la vida pol铆tica italiana, especialmente en sus per铆odos de crisis. Sin embargo, la originalidad que ellas encierran est谩 en la definici贸n del Estado como una sociedad civil bien organizada. Cada sistema de poder no se sustenta solo con la utilizaci贸n de la fuerza, sino tambi茅n a trav茅s del consenso, o sea, la capacidad de formar pol铆ticamente, culturalmente e socialmente lo que es consenso en la opini贸n p煤blica. Y he aqu铆 la funci贸n esencial de los intelectuales en una sociedad moderna, el gran tema de la sociedad civil, una funci贸n articulaci贸n en el 谩mbito de una esfera m谩s amplia, tambi茅n definida como Estado. En los Cuadernos de la c谩rcel, tambi茅n las reflexiones sobre el proceso de la unificaci贸n nacional italiana, el Risorgimento, tienen una perspectiva en la cual las din谩micas de las conquistas hegem贸nicas, en particular a trav茅s de la producci贸n historiogr谩fica y de la acci贸n ideol贸gica de los intelectuales, son centrales.

A partir de esta din谩mica, Gramsci destac贸 las modalidades de composici贸n de las clases dirigentes, a trav茅s de un proceso de cooptaci贸n y absorci贸n met贸dica de los nuevos elementos surgidos de las nuevas din谩micas sociales, lo cual marc贸 toda la historia de Italia, del Risorgimento al fascismo. De esta forma, tambi茅n grupos inicialmente hostiles fueron progresiva y molecularmente absorbidos por los aparatos del Estado hasta tornarse un soporte de 茅l. La hegemon铆a moderada sobre el Partito d鈥橝zione es, para Gramsci, uno de los temas m谩s paradigm谩ticos de la historia de las clases dirigentes italianas y constituye, de modo general, uno de da aquellos momentos cruciales para comprender la funci贸n de los intelectuales en la definici贸n de las estructuras de hegemon铆a y dominaci贸n de una sociedad.

En los Cuadernos, el transformismo fue delineado como una de las formas hist贸ricas fundamentales de la dupla 鈥渞evoluci贸n-restauraci贸n鈥 o 鈥渞evoluci贸n pasiva鈥, en la formaci贸n del moderno Estado italiano. El transformismo constitu铆a un documento 鈥渉ist贸rico-real鈥 de la naturaleza de los partidos que se presentaron como revolucionarios en la fase de la acci贸n militante. De esta din谩mica formaba parte la historia de las clases dirigentes italianas, del Risorgimento en adelante, y Gramsci la dividi贸 en dos fases distintas: a) de 1860 a 1900, caracterizada por el 鈥渢ransformismo molecular鈥, con la absorci贸n de numerosas personalidades pol铆ticas surgidas en los partidos democr谩ticos de oposici贸n a las bases de dominio de la clase pol铆tica moderada y conservadora; b) de 1900 en adelante, con el pasaje de grupos enteros para el campo de los moderados y reaccionarios, como en el ejemplo del pasaje del sindicalismo revolucionario y de grupos anarquistas para las filas del nacionalismo, durante la guerra da Libia y, posteriormente, con el intervencionismo.

Esos conceptos son articulados a trav茅s de una perspectiva hist贸rica de m谩s amplio alcance en los apuntes del Cuaderno 10 titulado 鈥淧aradigmas de la historia 茅tico-pol铆tica鈥, seg煤n el cual, a trav茅s de la transformaci贸n del Estado y de la creaci贸n del corporativismo, el proprio fascismo produc铆a cambios en la estructura productiva en direcci贸n de la socializaci贸n y cooperaci贸n en la producci贸n, sin afectar las modalidades individuales y privadas de apropiaci贸n del lucro. Concretamente, eso significaba que, por medio del fascismo, se buscaba un desarrollo de las fuerzas productivas industriales, sin quitar la direcci贸n de las manos de las clases tradicionales, permitiendo as铆 al capitalismo italiano salir de su crisis org谩nica y competir con las potencias capitalistas detentoras del monopolio de materias primas y de mayor capacidad de acumulaci贸n [15].

Italia fue el punto neur谩lgico de la crisis de la civilizaci贸n europea de pos-guerra, no siendo por lo tanto casual que el fascismo haya nacido all铆. Y lo que hacen los Cuadernos es justamente analizar las causas y los efectos de este proceso. Cuando una clase pierde el consenso y deja de ser dirigente, limit谩ndose a ser dominante a trav茅s del uso de la fuerza, significa que las grandes masas son destacadas de las ideolog铆as tradicionales y de los valores de los viejos partidos. He ah铆 por qu茅 Gramsci sintetiza la crisis que se abre despu茅s de la guerra con esta frase que se volvi贸 muy famosa: 鈥渓o viejo muere y lo nuevo no puede nacer鈥.

Concluyendo, toda la obra de Gramsci (cartas, art铆culos, documentos pol铆ticos, notas) nos conduce a un cuadro org谩nico 铆ntimamente marcado por el drama del fascismo. Y en el estudio de esta obra es preciso saber identificar las diferencias cualitativas entre los materiales, como por ejemplo aquellos escritos antes y despu茅s del advenimiento del fascismo. Podemos afirmar que los Cuadernos son un trabajo m谩s sistem谩tico, que intenta volver a las causas m谩s profundas del fascismo. Sin embargo, esta obra desarrolla y articula algunas intuiciones ya bien presentes en los escritos precedentes a su encarcelamiento. No son el fruto de un giro ideol贸gico, ni, menos a煤n, el resultado de su alejamiento del mundo pol铆tico al cual dedic贸 toda su existencia.

El fascismo era una forma moderna de poder autoritario en comparaci贸n con los viejos reg铆menes reaccionarios, dada su constante b煤squeda del consenso popular y el uso h谩bil de la demagogia. El corporativismo cab铆a en esta exigencia y, no obstante su presencia desde el inicio del movimiento, es necesario no olvidar que la teor铆a del 鈥渢ercer sistema鈥 (ni comunismo, ni capitalismo) fue desarrollada solo despu茅s de 1930, con el objetivo de afrontar la crisis y el descontento popular, dadas las peores condiciones de vida y trabajo imperantes. La afirmaci贸n de la paridad entre capital y trabajo fue solo ret贸rica y la exigencia de conciliar los intereses contrapuestos, en verdad mal escond铆a la tarea primaria de suprimir el conflicto social de la subjetividad pol铆tica de los trabajadores.

La caracter铆stica m谩s moderna del proyecto autoritario del fascismo est谩 en la capacidad de abrir nuevas trincheras para la tarea de controlar las masas. Y aqu铆 est谩 el papel de las palabras de orden, orientadas a prospectar un futuro de grandeza. Por tanto, la habilidad de ejercer tambi茅n dominio y direcci贸n, hablando con categor铆as gramscianas: fuerza m谩s hegemon铆a.

El hombre nuevo fascista no era un individuo convertido en consciente por si y patr贸n del propio destino, sino el ciudadano-soldado, que vac铆a la propia individualidad para dejarse absorber integralmente en la comunidad totalitaria [16]. Por eso el r茅gimen centraliz贸 las funciones de la educaci贸n con la reforma escolar realizada por el fil贸sofo fascista Giovanni Gentile. Y organiz贸 estructuras como los 鈥渉ijos de las lobas鈥 y los j贸venes balilla para ni帽os y j贸venes, grupos de universitarios fascistas, los littoriais de la cultura, la obra del pos-trabajo fascista y muchas otras articulaciones con la tarea de garantizar siempre una participaci贸n pasiva en la vida pol铆tica y cultural del r茅gimen. El fascismo es una forma nueva y moderna de r茅gimen autoritario, t铆pica de una fase hist贸rica marcada por la pol铆tica de masas, porque se impone la tarea de involucrar el pueblo en todas las manifestaciones de existencia y autorrepresentaci贸n del r茅gimen, organizando todos los aspectos de la vida individual en funci贸n del inter茅s nacional. El fascismo invirti贸 grand铆simos recursos para desarrollar una industria aut贸noma de cine nacional, capaz de difundir valores culturales independientes del padr贸n de la otra gran industria mundial, la de Estados Unidos. As铆 fueron creados los grandes estudios da Cinecitt脿 e la Muestra Internacional de Cine de Venecia, lanzando los fundamentos de una gran tradici贸n que encontr贸 su fase de mayor 茅xito y desarrollo despu茅s de la Segunda Guerra Mundial. El aspecto m谩s moderno del fascismo es exactamente la utilizaci贸n de los instrumentos de la comunicaci贸n de masas, cine, radio, peri贸dicos, artes figurativas, para construir el consenso y el mito de la invencibilidad del Duce. Para eso es constituido el Ministerio de la Cultura Popular, Prensa y Propaganda, que ser谩 a inspiraci贸n fundamental para el r茅gimen nacional-socialista de Hitler y en particular de su propagandista Goebbels.

* Gianni Fresu es Profesor efectivo de filosof铆a pol铆tica en la Universidade Federal de Uberl芒ndia (Brasil), Doctor en Investigaci贸n en Filosof铆a por la Universidad de Urbino (Italia). Adem谩s de innumerables art铆culos y ensayos posee, publicados en Italia, los siguientes t铆tulos: Il diavolo nell鈥檃mpolla, Antonio Gramsci gli intellettuali e il partito, Istituto Italiano per gli Studi Filosofici, La Citt脿 del Sole, Napoli, 2005; Lenin lettore di Marx. Determinismo e dialettica nella storia del movimento operaio, La citt脿 del Sole, Napoli, 2008; Otre la parentesi. Fascismo e storia d鈥橧talia nell鈥檌nterpretazione gramsciana, Carocci, Roma, 2009; La prima bardana. Modernizzazione e conflitto nella Sardegna dell鈥橭ttocento, Cuec, Cagliari, 2011; Eugenio Curiel: il lungo viaggio contro il fascismo, Odradek, Roma, 2013-14. En Brasil public贸 el libro Lenin leitor de Marx. Determinismo e dial茅tica na hist贸ria do movimento oper谩rio, S茫o Paulo, 2016, y Nas trincheiras do Ocidente. Li莽玫es sobre fascismo e antifascismo, UEPG editora, Ponta Grossa, Paran谩, 2017.

Notas

[1] En el Cuaderno 13 Gramsci aclara que la f贸rmula de la 鈥渞evoluci贸n permanente鈥 surgi贸 antes de 1848, como expresi贸n cient铆ficamente elaborada de las experiencias 鈥渏acobinas鈥, y m谩s en general corresponde a una fase muy atrasada de la sociedad y del campo, en la cual se tiene un limitado desarrollo de la sociedad civil y de los aparatos hegem贸nicos de las clases dominantes. En esta fase a煤n no existen los grandes partidos pol铆ticos ni los sindicatos y se tiene una mayor autonom铆a nacional de las econom铆as nacionales y de los aparatos hegem贸nicos militaresestatales-militares. Esta fase cambia radicalmente en 1870 con la expansi贸n colonial europea, cuando tanto las relaciones internas de los Estados como sus relaciones externas se tornan m谩s complejas y articuladas, mientras en la esfera pol铆tica se observa el mismo cambio verificado en el arte militar, con la formula de la 鈥渞evoluci贸n permanente鈥 siendo superada por la 鈥渉egemon铆a civil鈥, vale decir, se pasa de la 鈥済uerra de movimiento a la guerra de posici贸n鈥. Gramsci, A. Quaderni del carcere, Einaudi, Torino, 1977.

[2] Gramsci, A. Per un rinnovamento del Partito socialista,鈥淟鈥橭rdine Nuovo鈥, II, 1, 8 maggio 1920. In L鈥橭rdine Nuovo 1919-1920, Einaudi, Torino, 1978, p. 510.

[3] Gramsci, A. Lottadi classe e guerra, 芦Avanti!禄 ed. piemontese, 19 agosto 1916.

[4] Gramsci, A. Scritti giovanili 1914-1918, Einaudi, Torino, 1975, pag. 41.

[5] Id. Ib. 49.

[6] Id. Ib., p. 67.

[7] Gramsci, A. L鈥橭rdine Nuovo 1919-20, Einaudi, Torino, 1987. p. 351

[8] Gramsci, A. Socialismo e Fascismo, Einaudi, Torino 1978. P. 9.

[9] Id. Ib. p. 10

[10] Id.Ib., p. 206.

[11] El Congreso de Lyon acontece despu茅s de la Conferencia nacional de Como 鈥 ciudad de Lombard铆a 鈥 del a帽o 1924, que llev贸 a Gramsci como l铆der del partido.

[12] Id. Ib., pp. 491, 492.

[13] Id. Ib. p. 495.

[14] Id. Ib., p. 497.

[15] Gramsci, A. Cadernos do C谩rcere, Einaudi, Torino, 1975, p. 1229.

[16] Gentile, E. La via italiana al totalitarismo. Roma: Carocci, 2008, p. 148.




Fuente: Sareantifaxista.blogspot.com