March 25, 2021
De parte de La Haine
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Que ha puesto todo su talento al servicio de la descolonizaci贸n, del mejoramiento humano

Palabras de elogio en el acto de entrega de la Orden Nacional 鈥淛os茅 Mart铆鈥 a la doctora Graziella Pogolotti

Hoy es un d铆a de alegr铆a y orgullo para la cultura cubana y para toda Cuba. Nos hemos reunido para rendir homenaje a una de nuestras figuras esenciales: la doctora Graziella Pogolotti.

Se trata, como sabemos, de una extraordinaria intelectual que ha puesto todo su talento al servicio de la descolonizaci贸n, del 鈥渕ejoramiento humano鈥, de los ideales y valores de la Revoluci贸n. Es igualmente una educadora de enorme prestigio, ajena a toda ret贸rica, a toda rigidez esquem谩tica, siempre c贸mplice, siempre cercana a sus estudiantes, a los j贸venes, algo que ha sido una obsesi贸n para ella: la comunicaci贸n fluida y permanente con los j贸venes. Graziella se destaca tambi茅n por ser una articulista 煤nica, hond铆sima, de lenguaje sencillo y accesible, capaz de sorprendernos cada domingo con nuevas verdades inesperadas sobre hechos, temas y personajes hist贸ricos que cre铆amos conocer a fondo.

Pero, m谩s all谩 de sus dotes intelectuales, Graziella es, indudablemente, una persona digna de la mayor admiraci贸n.

Desde su primer empleo en la Biblioteca Nacional hasta el cargo que desempe帽a actualmente como Presidenta de la Fundaci贸n Alejo Carpentier, Graziella se ha entregado a su trabajo con pasi贸n y constancia. Nada le ha impedido trabajar intensamente a lo largo de los a帽os, nada, ning煤n obst谩culo, ninguna adversidad, ning煤n problema de salud, por grave que sea. Su desinter茅s y desprendimiento son proverbiales. No ha habido en ella, jam谩s, el m谩s m铆nimo apego hacia los bienes materiales. Ha estado iluminada en todo momento por ese 鈥渟ol del mundo moral鈥 del que habl贸 Luz y Caballero y Cintio instal贸 en lo m谩s alto del itinerario de Cuba como naci贸n. Ante cada hecho, de toda 铆ndole, grande o diminuto, proveniente de la Historia con may煤scula o de la microhistoria con min煤scula, Graziella act煤a con id茅ntica honestidad. Su vocaci贸n 茅tica es absoluta e intransigente. Pocas veces la he visto tan angustiada como cuando ha descubierto se帽ales turbias en la conducta de alguien en quien deposit贸 su confianza.

Esa 铆ntima fibra 茅tica (pieza sustancial de su modo de concebirse a s铆 misma y de concebir su entorno y su relaci贸n con los dem谩s) la condujo desde su temprana juventud hacia el lado de los que so帽aban con una Rep煤blica independiente, basada en la igualdad, en la justicia y en la limpieza moral. Por eso hizo suya para siempre esta Revoluci贸n martiana, fidelista y socialista.

El pasado 25 de enero, a propuesta de Alpidio, nuestro Ministro de Cultura, el Presidente Miguel D铆az-Canel Berm煤dez firm贸 el Decreto Presidencial n煤mero 102, que otorga la Orden Nacional Jos茅 Mart铆 a la doctora Graziella Pogolotti Jacobson.

Esta Orden se concede, seg煤n la Ley 1239 del 2 de diciembre de 1972, a ciudadanos cubanos y extranjeros que, entre otras razones, hayan hecho 鈥渧aliosos y extraordinarios aportes en la educaci贸n, la cultura, (y) las ciencias鈥 y ostenten 鈥渕茅ritos extraordinarios y actitudes destacadas en el trabajo creador鈥.

El referido Decreto Presidencial destaca su important铆sima obra como escritora y su 鈥渃ompromiso irrestricto con la Revoluci贸n鈥 y subraya sus contribuciones a la promoci贸n y al estudio de las artes pl谩sticas, el teatro y la literatura, a la ense帽anza en la Escuela de Letras y Arte y en el Instituto Superior de Arte y 鈥渁l impulso de las ciencias sociales en la universalizaci贸n de la universidad y al aprendizaje de t茅cnicas investigativas de la antropolog铆a cultural鈥.

(El Decreto Presidencial se est谩 refiriendo en este 煤ltimo pasaje a una faceta poco conocida de los aportes de Graziella a aquella idea impulsada por Fidel que se llam贸 鈥渦niversalizaci贸n de la universidad鈥.

Graziella, vicedecana de investigaciones de la Escuela de Letras, propuso un Proyecto de Investigaci贸n-Desarrollo en las 谩reas de los Planes Especiales del antiguo Regional Escambray, justamente donde estaba el Grupo de Teatro Escambray. Ese proyecto se extendi贸 entre 1971 y 1974, y lo dirigi贸 Graziella, con Helmo como segundo al mando, que era entonces un joven profesor. Fue una experiencia que nos marc贸 a los estudiantes de Letras que pasamos por all铆, y es verdad que conocimos otro pa铆s y otra cultura. Dej贸 del mismo modo, seg煤n las valoraciones que he le铆do, una huella fecunda en las comunidades en las que trabajamos. Recuerdo a Graziella, que entonces tendr铆a 40 a帽os, aunque ya era un mito para todos nosotros, montando a caballo, distribuyendo el trabajo, entregada con pasi贸n a aquella otra manera de ser 煤til.)

Estoy seguro de que este reconocimiento a Graziella no va a alegrar solamente a los escritores y artistas cubanos y a los trabajadores de la cultura. Maestros, profesores, periodistas, comunicadores, muchos hombres y mujeres de nuestro pueblo, reconocen su magisterio, leen su columna semanal, la siguen y la admiran. Creo que mucha gente va a entender que la patria, a trav茅s del Presidente D铆az-Canel, est谩 premiando a una cubana muy especial.

Una cubana que naci贸 en Europa, en Par铆s; pero que estaba destinada a compartir intensamente la suerte de esta islita del Caribe.

Por fortuna, ya a los siete a帽os de edad viv铆a en la Habana. Aqu铆 creci贸 y estudi贸. El golpe de estado del 10 de marzo de 1952 la sorprendi贸 cuando era estudiante de Filosof铆a y Letras en la Universidad.

En su etapa de estudiante universitaria, empez贸 a ser reconocida como una joven intelectual que ejerc铆a la cr铆tica art铆stica. Fue adem谩s integrante y fundadora de la Sociedad Nuestro Tiempo. Sin ser militante de ninguna agrupaci贸n pol铆tica, se mantuvo alineada con las fuerzas contrarias a la Dictadura y de filiaci贸n izquierdista. Conoc铆a desde entonces las ideas marxistas, y las compart铆a.

Tras graduarse de Filosof铆a y Letras, curs贸 estudios de postgrado en La Sorbona. Al regresar a Cuba, matricul贸 y se gradu贸 en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel M谩rquez Sterling.

En 1958 obtuvo una beca en Roma y all铆, al conocer la noticia del triunfo revolucionario, se present贸 junto a otros cubanos en la sede de la Embajada para ocuparla. Finalmente lleg贸 a Madrid, donde el Gobierno Revolucionario hab铆a creado facilidades para el regreso de emigrados de Europa.

Al integrarse a la Cuba nueva, en aquel per铆odo de fundaci贸n, Graziella no abandon贸 su trabajo intelectual; pero asumi贸 paralelamente m煤ltiples responsabilidades. Su primer empleo fue en la Biblioteca Nacional, donde, a partir de una propuesta de Mar铆a Teresa Freyre de Andrade, se hizo cargo de un Departamento. Desde la Biblioteca, dise帽贸 programas para estimular la lectura.

En la Universidad de La Habana, dirigi贸 el departamento de Lenguas y Literaturas modernas y presidi贸 el doctorado en Filolog铆a de ese mismo centro de estudios. En el Instituto Superior de Arte, fungi贸 como decana de la Facultad de Artes Esc茅nicas.

Cuando se cre贸 en 1976 el Ministerio de Cultura y se design贸 a Armando Hart como Ministro, fue una asesora de importancia decisiva en aquellos momentos en que hubo que rectificar errores y exclusiones, atraer a creadores distanciados, vencer prejuicios y retomar el camino trazado por Fidel en Palabras a los intelectuales.

Graziella hab铆a participado en el Congreso que fund贸 la UNEAC, en agosto de 1961, y, much铆simos a帽os despu茅s, tuve el privilegio incalculable de tenerla como vicepresidenta de la organizaci贸n en los a帽os en que estuve all铆. Atravesamos aguas turbulentas y minutos muy amargos, como Graziella seguramente recuerda; pero Fidel nos recompens贸 con su presencia y su respaldo. Para aquel equipo de la UNEAC, donde estaban Miguel Barnet, Enrique N煤帽ez Rodr铆guez, Ren茅 de la Nuez, Harold Gramatges y otros compa帽eros muy valiosos, ella, 鈥渓a doctora鈥, como le llam谩bamos todos, significaba mucho. Cuando ped铆a la palabra, la escuch谩bamos silenciosa y atentamente, a sabiendas de que la reuni贸n iba a cambiar de rumbo a partir de ah铆 y a encauzarse hacia alg煤n lugar sensato.

En la UNEAC aprend铆 que a la doctora siempre hay que escucharla. Siempre. Y hasta hoy he seguido escuch谩ndola. Y s茅 que Alpidio la escucha. Y Morlote. Y supongo que Rafael haga lo mismo.

Tambi茅n por su vasta sabidur铆a Graziella recibe hoy esta Orden de manos del Presidente de Cuba. Se trata de un alt铆simo reconocimiento muy merecido, extremadamente merecido. Que una martiana tan 铆ntegra, radiante y cabal como ella reciba la Orden Jos茅 Mart铆, es algo muy hermoso, cargado de sentido, de poes铆a, de gravitaci贸n, como dir铆a Lezama.

Y es que, desde su modestia infinita, desde su rechazo a todo protagonismo, a las c谩maras y a los flashes, la doctora ha sido imprescindible en la misi贸n de dar continuidad a nuestro pensamiento emancipador.

La lucidez de Graziella, su coherencia, su valent铆a, su lealtad a los principios, su adhesi贸n a los ideales de justicia y libertad, la instalan en un lugar relevante de la tradici贸n intelectual nacida con Varela y Luz y coronada por Mart铆 y Fidel, pasando, entre otros, por Villena, Don Fernando, Lezama, Cintio, Roa, Hart, Roberto y Eusebio.

Graziella nos ha venido ofreciendo en los 煤ltimos a帽os un panorama muy completo de la crisis cultural que sufre la humanidad contempor谩nea. El repliegue de la inteligencia frente al empuje de la trivialidad, la fragmentaci贸n del conocimiento, la desmemoria acelerada y la exaltaci贸n del 鈥減resente鈥, la suplantaci贸n de la verdadera indagaci贸n art铆stica y literaria por el arte comercial, la ofensiva de la ideolog铆a neoliberal con su pragmatismo funesto, las tendencias a la simplificaci贸n, la recolonizaci贸n desde el Norte en el campo espiritual y en los modos y estilos de vida 鈥攖odos estos fen贸menos han sido analizados con la mayor agudeza por Graziella.

Pero los ha evaluado, que conste, examinando su influencia en Cuba, como procesos complejos, integrados por factores que nos llegan del exterior y por otros germinados en nuestro suelo. Como Mart铆, como Fidel, la doctora nos invita a leer, a pensar, a cultivarnos, a aceptar todos los desaf铆os intelectuales por espinosos que parezcan y a no renunciar de ning煤n modo a la memoria cultural cubana y universal.

Titul贸 sus memorias Dinosauria soy. Se adelant贸 as铆 a cualquier posible descalificaci贸n desde el vac铆o 鈥減resentismo鈥 que subestima todo lo anticuado. Por su formaci贸n humanista, sus lecturas, su entorno familiar, su profunda comprensi贸n de la segunda mitad del siglo XX, Graziella se nos presenta con iron铆a (pero sin amargura) como una especie extinta o en v铆as de extinci贸n. A ese gui帽o que nos lanza desde el t铆tulo de sus memorias, habr铆a que responder, por supuesto, con la convicci贸n de que necesitamos m谩s que nunca su pensamiento integrador, humanista, cuban铆simo y universal, radicalmente antimperialista, anticolonial, antifascista, sobre todo en tiempos en que los neonazis se organizan en las redes sociales y llegan, incluso, a asaltar el Capitolio de Washington. En esta 茅poca de desintegraci贸n, de ego铆smo feroz de las 茅lites privilegiadas y desamparo dram谩tico de las mayor铆as, en este mundo atenazado por la doble pandemia de la Covid-19 y el neoliberalismo, nuestra peque帽a Cuba bloqueada y difamada ofrece cotidianamente un ejemplo inimitable de altura moral y solidaridad. Y cuenta entre sus armas con la voz y la sabidur铆a de Graziella.

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org